Las chicas súper poderosas Z no me pertenecen.

Kaoru-16 Brick-16

Miyako-15 Butch-17

Momoko-16 Boomer-15

Brick, Butch y Boomer son hermanos, viven juntos. Los chicos de Lorien (entiéndanse por ellos Blade, Rick y Shane) tienen la misma edad de los chicos alborotadores.

C: Bueno espero les guste este cap. lo escribí mientras me inspiraba con la canción Fury of the Storm - DragonForce

Un día tranquilo en la escuela, todos los estudiantes se encontraban descansando de las primeras y aburridas horas de clase que tuvieron hace poco; en la cafetería y sus alrededores se veían a todos en grupos y uno que otro solo, en una parte se encontraban las chicas: Momoko, Kaoru y Miyako disfrutando del momento.

Al otro lado de la cafetería se veía entrar a un grupo en particular; Brick, Butch y Boomer. Estos tres chicos que habían llegado a la escuela no hace más de una semana ya hacían suspirar a más de una y es que su apariencia física era bastante atrayente para ellas, todos tenían algo que los hacía bastante atractivos.

El lugar estaba muy tranquilo, las chicas percibieron la llegada de estos pero no parecía importarles.

En un momento entró a la cafetería una chica muy singular, los hombres le vieron y enseguida quedaron enamorados; Era una chica de buen físico, cabello largo de color azul que al llegar a las puntas cambiaba a un azul más claro al estilo californianas, era de tez blanca, ojos verdes, y llevaba un atuendo que la hacía ver muy atractiva; Caminaba con sensualidad, meneando el cabello de lado a lado y dejando a todos boquiabiertos.

Las chicas la vieron pero no les importó mucho su presencia pero Miyako si parecía importarle puesto que se dirigía directamente a la mesa de los Rowdy Ruff Boys Z, no fue porque se acercara a ellos sino por cómo coqueteaba con el rubio.

-¡Qué te pasa Miyako!, ¿desde cuándo te interesa tanto Boomer? –se dijo a sí misma Miyako.

-¿Todo bien Miyako? –Preguntó Momoko-

-Oh sí, ¡descuida!

De repente Boomer se levantó sonriente de su asiento junto con la chica nueva dejando a Butch molesto por su suerte con las chicas y a un Brick perdido en sus pensamientos.

Miyako les siguió con la mirada hasta que salieron de la cafetería, de repente sintió que le observaban, miró hacia el lugar donde creía se encontraba la persona que le acosaba con la mirada y se encontró con unos ojos verdes observándola con una risa burlona, ¡era Butch! Parecía haberse dado cuenta de sus repentinos celos, dejando a la rubia sonrojada con la mirada baja.

-Amm chicas, iré al baño

-De acuerdo Miyako, ¿quieres que te acompañe?

-No no no, tranquila Momoko quédate aquí, a Kaoru no le gusta que la dejen hablando de lucha libre sola, ya sabes cómo se pone

-vale

EN EL JARDÍN DE LA ESCUELA

-¿Y entonces cómo hiciste que dejaran de pelear? –Pregunta la chica de cabello azulado-

-Nada, debo estar loco para meterme en una pelea como las que arman mis hermanos; Brick es demasiado agresivo cuando lo desea y Butch adora provocarlo aun sabiendo que lleva las de perder. –Responde el rubio-

A la distancia se encontraba la rubia con tirabuzones observando a la pareja a la distancia, le parecía bastante tonto verse en una situación así. – ¿Qué sucede contigo Miyako?, ya basta- No podía apartarle la mirada, parecía congelada; así que decidió tomar esto como beneficio. -Yo no debería estar espiando a Boomer aunque pensándolo bien, quizás podría observarlo un poco más, digo, podría utilizar alguna falta que haga para contársela a Momoko y que ella saque partido de ello para su presidencia- continuó ojeando la rubia.

-¿Cómo dijiste que te llamabas? –Pregunta Boomer-

-Amm te lo diré luego guapo. ¿Tienes novia?

-No

-Bueno pareciera que sí, aquella chica no deja de observarnos –dijo mientras señalaba a Miyako-

-¿Miyako? –Pensó ruborizado-

-¿Serás tú?-Pensó la azulada- bueno hay que probarlo.

Movió sus dedos haciendo que un gato que iba andando por ahí apareciera en la punta de un árbol a punto de caer. –Si tu corazón es tan puro seguro irás a rescatarlo-

Miyako al percatarse de la mirada de Boomer y de su compañera se apenó al encontrarse en esa situación incómoda, estuvo a punto de marcharse cuando escuchó a un gato que parecía bastante asustado.

Al verlo alzó vuelo silenciosamente hacia el gatito, asegurándose de que nadie la viera, bajó y dejó al gatito en la acera, para luego actuar como si nada.

–Siento un leve poder, has de necesitar una situación más grande -Dijo la chica azulada riendo bajo-

A LA SALIDA DE LA ESCUELA

Tras haberse despedido de sus amigas Miyako comenzó a caminar rumbo a su casa pero antes decidió pasar al parque un rato, le gustaba sentarse en los columpios a mecerse un poco o a simplemente quedarse allí sentada pensando e imaginando.

Al llegar se encontró con que solo había un grupo de niños pequeños jugando, se sentó y los observó.

Estaba a punto de irse a casa cuando de repente oyó el grito de un niño, rápidamente hizo su transformación a heroína y voló hacia donde había oído el grito.

Todas las personas observaban asustadas a lo alto de un edificio, había una bestia que sostenía a un niño de la pierna con ganas de dejarlo caer.

Miyako voló hasta allá e hizo que el monstruo soltara al pequeño por un fuerte golpe que recibió en la mandíbula, tomó rápidamente al niño y lo llevó con su madre quien aguardaba abajo muy asustada, la bestia se levantó furiosa y corrió hacia Miyako que yacía calmando al pequeño en ese momento, la golpeó por la espalda expulsándola lejos de allí. Adolorida arremetió contra el monstruo quien a su vez le propinaba golpes fuertes, ya cansada de eso Miyako se elevó en el aire, tomó con fuerza su báculo y atacó a la bestia con miles de burbujas que le quemaban cada vez que le tocaban.

La gente aplaudía y Miyako parecía satisfecha por haber matado a esa bestia. De repente, la bestia se levantó, comenzó a multiplicarse, y cada uno de esos monstruos comenzó a aumentar su tamaño.

-¡Cuidado! –Gritaron las personas-

-eh? –Miyako volvió a mirar al monstruo para luego ver muy de cerca muchas bolas de fuego enormes, un haz de luz, plumas y luego nada, todo negro y oscuro.

-la gente aplaude –pensaba Miyako- ¿pero por qué? ¿Acaso fueron Momoko y Kaoru?

Abrió lentamente los ojos y observó sorprendida unas enormes y hermosas alas que se extendían por encima de su cabeza, la luz del sol le impedía ver el rostro del muchacho que le cargaba en sus brazos hasta que él voló a un lugar seguro, y allí permitió que Miyako se resbalara hasta que sus pies tocaran el suelo.

-Gracias- dijo un poco sonrojada

-No hay por qué –dijo el muchacho-

-E... er... Eres tú… -dijo sonrojada y feliz

-Así es Miyako, te dije que volvería

-Creí que no te vería de nuevo Rick

-Bueno aquí estoy como prometí –le contesta sonriente- ¿Te gustaría ir a tomar algo?

-Claro, vamos

EN LO ALTO DE UN EDIFICIO CERCANO AL LUGAR DEL ATAQUE DE LA BESTIA

-Hmm tiene mucho poder y siento que guarda más pero ese chico también parece ser muy poderoso, mi amo se alegrará cuando le cuente que tendrá a más de uno a quien quitarle sus poderes y volverlos suyos. –Sonríe maléficamente una chica de tez blanca, con unos hermosos ojos color verde y cabello azulado; que luego desaparece en un haz negro-

Las horas pasaban Miyako y Rick conversaban sobre lo que había ocurrido en sus vidas, cada segundo que pasaba le parecía a Rick el regalo más perfecto que podía tener, extrañaba a la chica que le mantenía despierto en las noches, la chica que deseaba tener siempre junto a él, le parecía tan bella y encantadora.

-Y cuando él tropezó con el escalón todos reímos –rio levemente recordando a Butch en el suelo-

-Que gracioso –Su mirada sólo se concentraba en esos ojos azules que le hacían sentirse volando en el cielo-

-¿Estás bien? –Preguntó un poco ruborizada- Desde hace rato me miras extraño, ¿tengo algo?

-No Miyako, es sólo que tienes un mechón de cabello suelto, permíteme arreglarlo.

Se inclinó hacia ella y con cuidado posó aquel mechón detrás de la oreja de la rubia, deslizando tiernamente su mano por la mejilla de la oji azul, provocándole un leve sonrojo-

-Gra… gra… gracias

-No hay por qué, creo que lo mejor es llevarte a casa ahora. Se hace tarde y se supone debías de haber llegado hace mucho para el almuerzo

-¡Es verdad! –exclamó la rubia

-Descuida, yo te llevaré

-¿Qué? No no, no te preocu… –No pudo terminar la frase cuando de repente el joven la tomó en sus brazos y se elevó rápidamente-

Miyako se ruborizó un poco al comienzo pero luego se acostumbró a la calidez de su cuerpo y luego a la suave brisa que chocaba contra sus mejillas, cerró sus ojos y se concentró en la agradable sensación que le provocaba el aire. Rick bajó su mirada, la observó y sintió que su corazón iba a escapar al ver los labios de la rubia estar tan cerca, deseó acercarse y besarla tiernamente pero luego pensó que eso no sería bien visto por la oji azul así que optó por volar más rápido, sonriente al pensar que pronto tendría la oportunidad de hacerlo y saber que ella lo aceptaría con agrado.

Al llegar a casa la dejó en el suelo con cuidado y le acomodó nuevamente el mechón que seguramente se habrá escapado de nuevo por el viaje.

-Gracias de nuevo Rick

-De nada, ¿no te castigarán o si? –preguntó observando la "humilde casa de Miyako". (y por humilde quiero decir ENORMEMENTE humilde)

-Oh no, no te preocupes

-Bien, espero verte pronto Miyako, ¿Estarás bien?

-Si gracias

-Cuídate y si me necesitas llámame, así sea sólo para acomodarte ese mechón rebelde –dijo burlonamente-

-¡claro! –Se rio y luego le dedicó una agradable sonrisa-

Tras haberse despedido, Rick se elevó en el aire sin antes ver como aquella princesa entraba a su castillo con una amplia sonrisa en el rostro.

-Supieras cuanto te quiero Miyako- Dijo el chico alado que luego desapareció en la inmensidad del cielo.

Eso es todo por hoy, espero les haya gustado y gracias por el consejo aoi-chan.

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