D! PPGZ no me pertenece, algunos personajes están inspirados en el libro ¨Soy el número cuatro¨y el videojuego ¨Soul Calibur IV¨.


EN UN PLANETA MUY LEJANO

La felicidad y tranquilidad se vivía cada día. Los grandes sabios gobernaban, siempre velando por la comodidad y la armonía. Desde pequeños, los jóvenes que traían consigo la chispa de la justicia eran educados y entrenados con el fin de desarrollar al máximo sus habilidades y así convertirlos en los futuros defensores del planeta.

Rick, Shane y Blade eran pertenecientes al grupo de defensa del planeta, junto a otros cuantos lorienses, que con valentía luchaban por mantener la paz en Lorien.

Un día tranquilo, el clima se sentía extraño. Los grandes sabios lo notaron y no estuvieron seguros de que significado tuviese. Anteriormente existía una sabia que siempre advirtió acerca de los cambios climáticos; solía decir que estos eran el resultado del enojo de los dioses.

Aquel día, los líderes del grupo de defensa se encontraban en la parte más alejada de la comunidad. Era un lugar que frecuentaban desde que eran muy jóvenes, lo habían descubierto gracias a su padre y solamente allí se sentían tranquilos.

-El entrenamiento ha estado bastante fuerte, ¿verdad?- preguntó uno de los jóvenes alados mientras examinaba un árbol con frutos

-Así es-contestó su hermano mientras que le aventaba uno de los frutos

-El equipo de defensa fue muy eficiente hoy, sin embargo, hay algo que no me gusta de esos ineptos

-¿Te refieres a Luka, Yue y Takeshi?

-Es cierto Blade, siempre andan presumiendo sus legados. No es algo que esté bien, no se alardean nuestras habilidades, se utilizan para resguardar la paz y la armonía en el planeta.

-Sabias palabras mi querido hermano, sin embargo, con lo rebeldes que son esos tres no creo que vayan a entender- contestó su hermano mientras daba un mordisco a la fruta- deberíamos hacer algo, ¿y si se revelan?

-No cabe duda de que podría ocurrir, ¿tienes alguna idea Rick?

-No, hay que pensar pronto. Son fuertes, debemos controlar la situación antes de que se nos vaya de las manos- le contestó

-Reforzar aún más el entrenamiento no serviría, tú lo has dicho, son fuertes. Hay que enfrentarlos- dijo luego de un rato

-¿Enfrentarlos?, Blade, no creo que eso pueda ser aceptado por los sabios.

-Exactamente por eso Rick, no debemos hablar.

-Humm- musitó Shane- trabajo de incognito ¿eh? Me gusta

-Bien, entonces que así sea. ¿Cuándo y dónde?

-Déjenmelo a mí, por ahora, descansen.

-¿A dónde vas Blade?

-Daré la vuelta, no se preocupen.

-Siempre tan considerado, solía decirlo mamá. –Dijo Rick tras un largo suspiro

-Bueno hermanos, ¡anímense!- les ordenó Shane desde la copa del árbol- Recuerden que ella nos observa desde las estrellas y su deseo siempre fue que nos mantuviéramos juntos, ayudándonos, apoyándonos y siempre, siempre buscando la felicidad.

Tras haber escuchado las palabras de Shane, sus hermanos le dedicaron una cálida sonrisa que daba entender que tenía toda la razón y que no se iban a desviar de ese camino, de esa meta.

Shane cerró los ojos y se mantuvo en el árbol descansando, a ratos tatareaba una melodía que al parecer era muy conocida para su hermano Rick quién sonrió y de vez en cuando le imitó.

A unos cuantos metros, Blade volaba por el cielo, observando y comprobando que todo estuviese bien. Podía ver cómo un grupo de niños trataba de atrapar ranas en el riachuelo, le causaba gracia que por más que intentaban no podían y siempre terminaban empapados.

En otra parte vio a los campesinos trabajando en sus tierras, uno que otro notó su presencia y con amabilidad le saludaron, Blade les contestó el saludo y continuó volando.

Justo cuando pensaba regresar, le pareció oír los gritos de alguien; Cerró los ojos intentando concentrarse únicamente en el sonido y lo volvió a escuchar, efectivamente eran los gritos de alguien y pedía auxilio, así que, tan rápido cómo pudo voló siguiendo el sonido.

Llegó donde mantenían encerradas unas grandes bestias, alguien debió venir a molestarlas sabiendo que estaba prohibido acercarse. Algunos integrantes del equipo de defensa por su gran fuerza y los sabios, eran los únicos que podían manipular e interactuar con las bestias.

Blade calmó algunas de las bestias que parecían muy agitadas y nerviosas, estos seres siempre fueron muy atentos y obedientes a las órdenes de Blade. En cuanto las hubo calmado buscó la razón por la cual habían estado tan ansiosas y no tardó en notarlo.

-¿Qué están haciendo?- preguntó con total seriedad al grupo responsable

-¡Uy! Mira no más quién llegó jefe- dijo uno de ellos con tono burlón

-¡Suéltenme! ¡Blade ayúdame!- suplicó una voz

-Suelten al chico- les ordenó

-Vaya, vaya, llegó el líder- dijo una voz que se acercaba por detrás de Blade

-Yue

-Blade, ¿te unes?

-Dejen al muchacho, ahora- ordenó nuevamente Blade.

-Bonitas alas- continuó Yue- siempre las envidie, quizás debería cortártelas, así como lo hicieron con tu madre- dijo con una sonrisa en el rostro

Blade tenía el ceño fruncido, apretaba fuertemente los puños. –Dije, suelten al muchacho- volvió a ordenar, ésta vez se podía sentir el enfado en su voz.

-¡Oh! ¿Te herí? Disculpa, no fue mi intención.

Yue caminó lentamente hacia sus acompañantes. –traigan al chico- ordenó

De las jaulas más cercanas salió uno de los integrantes del grupo de defensa, traía con brusquedad a un pequeño quién en cuanto lo soltaron salió corriendo hacia Blade y lo abrazó fuertemente, dándole a entender que tenía miedo y que ellos habían sido muy crueles.

-¿Éstas bien?- le susurró Blade al pequeño

-Sí…- contestó con la voz entrecortada

-Ve a casa- le ordenó con una sonrisa en el rostro

El niño le sonrió y salió corriendo de allí, en cuanto lo hizo Blade observó fijamente a cada uno de los agresores. Yue no le apartaba la vista de encima, lo miraba casi que con odio.

-¿Algo para decir antes de que les parta la cara?- preguntó Blade mientras se tronaba los dedos.

-Nada en realidad- contestó Yue- ¿qué esperas maldito? ¡Ataca!

-Ya que insistes

Blade voló rápidamente hacia ellos esquivando golpes, se dirigía directamente hacia Yue. Nunca le gustó que hablasen mal de su madre y menos ese tipo que siempre le desagradó.

Yue no movió ni un solo dedo, no le apartó la vista de encima y justo cuando Blade estuvo a punto de golpearle la cara, algo lo detuvo.

Parecía como si el tiempo se hubiese detenido, Blade se mantuvo suspendido en el aire respirando agitadamente por lo enojado que estaba.

-Pasaste por alto ese pequeño detalle ¿Verdad?- le dijo Yue mientras se acercaba a Blade, recuerda, puedo controlar las sombras.

-Eres un maldito- le dijo Blade muy irritado.

-Blade, qué son esas palabras, por favor más respeto- le dijo con ironía

-¡Cállate!

-Es tiempo de que te retires mi querido amigo- decía Yue mientras caminaba alrededor de Blade- estoy harto de que me ordenes, soy mejor que tú y si para ser reconocido debes morir, entonces, no me queda otra alternativa más que hacerlo

-Eres bueno Yue, pero tu egocentrismo y tu actitud estúpida hace que quedes reducido a una escoria sin importancia- le contestó con tranquilidad.

-que infeliz, ¿y si mejor lo matamos ahora?- preguntó uno de los chicos que estaba allí observando todo desde un árbol

-Paciencia Luka, primero necesito que sufra, tal vez… –musitó- asesinar a sus hermanos frente a el

-Oh sí, me parece bien Yue, ¿tú que piensas Takeshi?

Blade no se había percatado de que Takeshi ya estaba a su lado palpando un poco sus alas, a lo que intentó removerse un poco pero seguí bajo el poder de Yue.

-Bien, es hora de hacerle algo de daño- dijo Yue mientras comenzaba a acercarse a Blade con una espada de luz electrizante en la mano.

-Vaya pero que cobardes- dijo una voz que hizo sobresaltar a Yue

-Mierda…

-¿Qué palabras son esas subordinado?

Yue estaba tan concentrado en buscar de dónde provenía aquella voz que olvidó a Blade por completo.

-¿Buscabas algo?- le preguntó alguien que apareció frente a el y le propinó un fuerte golpe en la cara que hizo que volara varios metros lejos de allí.

-¿Estás bien hermano?

-Lo estoy Rick, gracias chicos.

-¿Dónde están los otros dos idiotas?

-Huyeron Blade, son unos verdaderos cobardes

-¡Malditos sean!- gritaba Yue a la distancia- esta vez me han tomado por sorpresa, pero- escupió sangre al suelo- nuestro próximo encuentro será mortal para ustedes tres.

-Entonces esperaremos impacientes- contestó Rick, a lo que sus hermanos asintieron y observaron como Yue se alejaba corriendo a la distancia.

-¿Saben? Hay que reconocerle algo a Yue- habló luego de un rato Shane

-¿Qué cosa?- cuestionó Rick

-Que es muy bueno corriendo- dijo sonriente, a lo que sus hermanos contestaron con unas buenas carcajadas.


Desde aquella mañana, el día prometía ser diferente para los rojos; Brick sintió que Momoko estaría sensible para hablar de sus continuos episodios de trasnocho, suponía que aquellas pesadillas eran más que malos sueños, así que prefirió quedar con ella otro día para que pudiese hablar con más tranquilidad.

El día transcurrió con total tranquilidad, Momoko se sentía apoyada de una forma silenciosamente especial, el día que saliera con Brick le contaría aquello que le atormentaba; Para los azules fue igual de tranquilo o bueno, no tanto, Miyako compró varios vestidos nuevos y Boomer no dejaba de pensar en la terrible noche que pasó por estar pensando en unos supuestos fantasmas que le observaban desde la ventana, ojalá su hermano no se los hubiera nombrado en el bosque.

Por supuesto, para alguien, éste día sin duda alguna sería especial. No podía dejar de pensar en la cita que tendría con la chica que le quitaba el aliento.

-¿En qué piensa señor Him?

-¿Cómo dice profesor?

-Deje de pensar en otras cosas y concéntrese en la clase

-Lo siento profesor, es sólo que…

-¡Es sólo que nada!- le interrumpió el profesor- haga silencio

-Idiota- susurró con burla la azabache

-¿Qué le causa tanta gracia, señorita Matsubara?

-Nada profesor, disculpe

El profesor fulminó a los verdes con la mirada y continuó con la clase, ambos suspiraron, por alguna extraña razón, las clases más aburridas eran las que más duraban o eso parecía.