Keeping heart.

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.-Albert Einstein

Aclaraciones: Warm bodies no me pertenece :3, pero estoy deseando leer la precuela y ver la peli w. Bueno, ustedes vieron que uso puntos suspensivos de separación, alguna vez veran que al final de los puntos suspensivos hay un asterisco, cuándo eso aparezca es porque hay canción que pondré el nombre y eso, y esa canción me inspiró para esa parte :3

Review alert:

KeyTenn00: Bueno antes que nada me disculpo por tardar tanto en seguirla, me la tomo con calma para escribir x33333, espero que disfrutes este capi y sepas perdonarme por tardar tanto w

Dana: Gracias por el Oc :3 espero que se le coja cariño a Jared aunque jamas sera tan adorable como R e/e, bueno sobre la falta de reviews hombre si que decepciona un poco aqui tampoco el libro es conocido y es una pena porque es realmente bonito, pero bueno la falta de reviews estoy acostumbrada ya que tengo escrito canon/Oc en KHR y no tener ningun review por emparejar con Oc y es una pena porque tengo leido historias de ese tipo con son buenas y apenas reciben por eso, o sea, yo no soy buena escribiendo pero hay gente que si xD, yo seguire cn esta historia hasta el final y no sé, sigo en mi tonica x3 a ver que tal me va cuando escriba ZukoOc aunque me espero mas de lo mismo xD por lo menos me fue mejor en JackOc ahaha. EN fin gracias por el review, es agradable que te escriban :3

Mirror Mirror at the Iron Hill: En este caso, este review no lo contesté por aqui por obvias razones preferí contestarlo por vía del private message.

Petición: Los reviews siempre son bien admitidos, tanto si es sobre que gusta la historia como que no, admito las críticas siempre qe sean constructivas y bien intencionadas, pero pido que aquellos que no aprecien warm bodies o no les guste no dejen review, entiendo los gusto de cada persona y los respeto, pero no tiene sentido leer algo que ya de por si no te gusta porque no vas a saber apreciar si la trama es buena o no y el review que dejes puede herir los sentimientos de quién escribe. Espero que se haya entendido y no vuelva a pasar.

2

.

.

.

Es otro día. Los vivos que hemos cercado se han hecho fuerte y no dan tregua, se han afanado dentro de un camión volcado, empujo con los demás sintiendo el hambre corroerme, mis compañeros de la carnicería siguen intactos haciendo empuje, se nos han ido uniendo cada vez más a lo largo de la noche y parte del día, es mediodía ya, debemos ser más de veinte apiñados o algo más, gruño arañando la puerta y me voy para el lado, esto era un camión, tendría que haber más forma de entrar, entonces veo a los vivos, empiezan a salir por una de las puertas, están demasiado nerviosos para darse cuenta de mí, sólo ven al grupo que se afana sobre la puerta, así que los sigo, algunos no tardan en darse cuenta y empiezan a secundarme.

Nos arrastramos y trastabillamos hacia un coche, voy tan entregado que no me doy cuenta por dónde ando, me tropiezo con algo y caigo al suelo de cara, los otros me pasan por encima, apenas lo noto, son un montón de pies caminando sobre mí, no es para tanto. Puedo ver a los vivos desde mi posición, están cerca de un muerto reciente de verdad, uno de ellos se agacha, no veo bien que hace, me da igual, me pongo de pie y vuelvo a la carga, hay ruidos de escopetas, el grupo se vuelve a dispersar siguiendo a los vivos que se desagrupan otra vez, me quedo tras el coche esquivando el cuerpo de muerto.

-Se acabó….esto me servirá para huir.

Los odio. Los odio por no hablar entrecortadamente ni gruñir como nosotros, porque me jode ser los restos de lo que ellos son, el vivo se gira quedando de espaldas a mí y apunta a alguien, a una chica, una zombi que parece más pequeña que yo, quizás diecisiete o dieciocho años, ella tiembla sin abalanzarse.

-Pe….ro…..pe….ro…-la oigo decir.

-Debiste aceptar mi petición. Debiste haberme obedecido, ¿quién te iba a decir que me necesitarías para cubrirte de ellos?...Podría dispararte en la frente…hacerte un favor y que caigas al suelo como la mierda que eres.

La zombi me mira, advierte mi presencia pero sigue sin abalanzarse, ¿no quiere comer? ¿Es por qué sólo somos nosotros dos en medio del caos contra el vivo armado?¿Acaso se puede razonar en este estado? Yo sólo siento esta desazón interna, bulle dentro de mí como una gran rabia. Ella abre la boca.

-¡Silencio! ¿Sabes? Te dejaré vivir, Amylee*. Joder, ¡claro que sí! Sólo para ver como gritas cuándo esas alimañas te….

Me echo sobre él, le muerdo la garganta notando sus zarandeos, se pone a dar tiros al aire mientras yo succiono su vida, me abro paso hacia el cerebro, abro y devoro, alguien grita aterrado, él deja de retorcerse, me da igual, la secuencia de imágenes empieza otra vez. Veo la nueva película, sólo era un tío que era un soldado, un mierdecilla viejo pervertido, así que sólo son condecoraciones, mira las chicas, las que aún aprecian el dinero cogen el que él les da y se bajan a…hay más desfiles, luego disparos a zombies, después veo la cara de la zombi que salvé sin querer pringándose las mejillas, el pelo y la ropa con sangre como un baño, la llama Amylee….

….Amylee….

Parpadeo anonadado. La secuencia terminó y la mía comienza.

-¡Eres un capullo!

Me encojo de hombros.

-No recuerdo haberte prometido nada-replico equipando mi mochila, me está haciendo perder el tiempo.

-¡Me soltaste lo de la noche juntos! ¡¿A qué mierda vino ese rollo de cuánto tiempo viviremos?!

La miro sin verla en realidad, alzo una ceja.

-Pasó lo que pasó, sólo una noche, no te dije ni que te casaras conmigo ni que fueras la madre de mis hijos, Kiwi.

-¡Es Kewi, cabronazo!-me grita otra vez.

No le hago caso, me termino de calzar para salir.

-¡Ojalá te mueras ahí fuera!

Otra vez la nada, sólo un poco de tío al que me acabo de comer. La zombi de nombre Amylee sigue ahí, con los ojos muy abiertos y la expresión desencajada, no soy muy educado, puede considerarse que me he dado un atracón así que agarro el cuerpo del muerto reciente y lo arrastro hacia ella. Gimotea y se echa atrás, se tambalea y se cae sentada sobre la carretera, ¿le pasa algo? ¿Le falta un pie? No, no lo parece, debió trastabillar. Me acerco a ella, es una zombi pequeña de estatura también, apenas me debe de llegar por la barbilla, tiene el cuerpo sin pudrir como si fuera reciente, parece frágil, extremadamente enjuta y delgada, habría empezado la universidad cuándo yo ya la estuviera terminando. Le irá bien que vayamos en grupo, ella sola sería incapaz de derribar a nadie.

-…ah…..-gruño.

Le señalo el cuerpo y los restos, aún hay una porción rosa que no consumí, sin embargo, ella no responde se gira, se encoge y echa algo gris y verde que apesta, miro la cosa, parece una papilla grumosa…¿es…..vómito? Tengo un recuerdo vago del vómito, la sensación de arcadas subiendo desde el estómago, el ardor de la garganta, en esta vida no he vomitado nunca, ninguno lo ha hecho, tendrá que ver con el hecho de que muchos de nosotros no tienen estómago.

No suelo preocuparme, ya dije que no me gusta estar con la gente….con los muertos, el caso es que nunca vi a uno que pudiera entrar en estado de shock como le pasa a ella, me agacho a mirarla, su pelo es castaño oscuro largo y ondulado, tiene un lunar en un lateral de la pequeña nariz, el resto de la cara es difícil saberlo por la sangre negra en sus mejillas, trato de decirle que está bien, que no pasa nada, las palabras son tan vagas y vacías que estiro la mano y le palpo la cabeza como si fuera una niña, no sirve de nada, tiembla, los otros muertos echan a andar, la agarro del brazo tirando de ella hasta ponerla en pie, ya no hay efervescencia vital, podemos ir a casa. Miro su iris, el castaño oscuro vibrar de miedo, algo dentro de mí se remueve, sé que hay algo que no está bien. La olisqueo, noto como tiembla y la oigo sollozar, no hay nada extraño, sólo el permanente olor a muerto.

-…Mmmm…-tiro de ella.

Después de un rato consigo que me siga. Oigo sus dientes castañear detrás de mí, ¿qué miedo tiene? No queda ningún vivo, sin embargo, cuándo me doy cuenta veo agarró la escopeta y la lleva abrazada contra ella como si fuera una parte imprescindible de su cuerpo.

.

.

.

Estoy mirando los cómics cuándo oigo ruido, viene cerca de la entrada de mi habitáculo, pasos acercándose, me levanto y arrastro los pies, pocas veces tengo visitas aquí arriba, no se aventuran tanto a subir a menos que haya carne fresca, que no la hay, me arrastro por la puerta hacia los ruidos, lo primero que veo al asomarme por la puerta es el doble cañón de la escopeta en mi cara, me quedo mirándola sin expresión, la alerta de miedo o supervivencia sigue apagada en mi cabeza, los peligros, aún sin haber cerebros de por medio que comer, no nos despierta ningún tipo de miedo ni levantar las manos en alto, me quedo mirando el cañón, Amylee lo está sujetando al otro lado, tiembla un poco mirándome con susto, sus labios están apretados y toda ella está tensa. Vacila demasiado con el gatillo, yo sigo de pie balanceándome un poco viéndola con algo de curiosidad, ¿qué hace con la escopeta? ¿Para qué me apunta? ¿A qué vino aquí arriba?

-Amy…lee….-digo.

Da gusto poder decir por una vez un nombre completo, un alivio poder nombrar por completo a otro humano, muerto pero humano a fin de cuentas. Amylee se sobresalta, me mira con incredulidad, pestañeó repetidas veces, sentí tan fijos sus ojos que agradecí no estar vivo para sonrojarme, tiene esa forma de mirar tan rara, tan fija….no mira a la nada, si digo que me está mirando es que me está mirando de verdad, sus extraños ojos castaños parecen intentar mirar dentro de mí.

Me hace sentir raro.

Se acerca entonces, primero de forma vacilante, camina con más agilidad de la que vi nunca en un muerto, arrugo el gesto un poco cuándo siento el cañón de la escopeta contra mi mejilla, estira una mano despacio hasta mi pecho, aprieta la palma con fuerza contra mi sucia camiseta negra, es tan fuerte que parece que trata de derribarme, se queda así un rato y poco a poco su expresión vuelve a cambiar, parece casi tan apagada como la de cualquiera de nosotros. Siento la presión del cañón más firme contra mi mejilla, ya no noto su pequeña mano contra mí.

Creo que debería presentarme. Yo no la recordaba de por aquí, pudo haberse desviado de los zombis de cualquier otra agrupación, somos demasiados dentro de esta ciudad, para cazar, para estar unos con otros, para todo….pero así es la vida de un zombi, siempre mil veces más que los vivos.

-….J…-me señalo.

Otra vez esa expresión de incomprensión, como si yo acabara de soltar una fórmula matemática que explicase el universo. No la entiendo. No gruñe, no se tambalea ni se arrastra, está ahí a unos metros con ojos enrojecidos emitiendo sorbos por la nariz y temblando sin dejar de apuntarme con la escopeta.

Suspiro. Probablemente no me entendió.

-…me….llamo…..J-vuelvo a señalarme.

Ella suelta un jadeo, la escopeta cae emitiendo un sonido sordo contra el suelo mientras Amylee aturdida me mira antes de encogerse contra una esquina de la escalera, demasiado cerca del borde, he visto a algunos muertos morir así, vagan tan ensimismados que caen por la escalera y tienen la mala suerte de rajarse la cabeza contra un gran cristal que está clavado en el suelo del último piso, en otro tiempo formaba parte de la cúpula de cristal del centro comercial, ahora sólo es nuestra guillotina particular. Me agacho cerca de Amylee, le echo la mano al brazo tirando de ella un poco lejos del borde y se lo señalo.

-Peli….groso…-digo.

Vuelvo a alejarme, me incorporo viendo como ella sigue teniendo esa expresión, me mira con la boca abierta, una expresión enorme de desazón antes de coger la escopeta y apretarla con fuerza contra ella, no puedo ver lo que piensa sin comerme su cerebro sin embargo sus ojos tienen la expresión a gritos de "¿lo sabe?", "¿no lo sabe?" O "¿Qué sabe?" No comprendo nada de lo que pasa.

-Amy…lee.…-digo y casi estiro la comisura de los labios intentando sonreír-… …..no… tengas… ...mi….edo….

Balbucea algo, nuestra dicción es penosa igual que nuestra capacidad para leer, así que puedo estarme media hora tratando de oír lo que decir hasta que componga toda la frase, yo puedo decir hasta tres sílabas, no es mucho, al menos no gruño, oigo a pocos hablar por aquí, así que puedo considerarme el más civilizado, oigo el castañeteo de sus dientes nuevamente, suspiro y me quedo allí viendo a la nueva zombi. Ella no varía la posición, tiene la cabeza apoyada contra una pared de metacrilato toda embarrada, gruño un poco como despedida antes de regresar a mi habitáculo. Espero que no se olvide de su nombre, es la única que lo sabe completo. Sería una pena que acabara teniendo sólo una letra como nos pasó a nosotros.

.

.

.

Paso las horas mirando las imágenes, paso una hoja viendo las nuevas viñetas, la ventaja de no tener recuerdos es que cada vez que los veo es como si fuera la primera vez, no suelo tener mucha capacidad para retener las cosas, de lo contrario me acordaría de todo lo que hice siendo zombi, mis recuerdos, si les puedo llamar así, son muy pocos, tan sólo gruñidos, libros, arrastrarme y comer, también las charlas de los huesudos, bueno, no son exactamente charlas, nos arrastran hacia la iglesia que hicieron en la parte del supermercado juntando estanterías, cajas y no sé qué más de forma que quedó como una especie de auditorio, en todas las grandes aglomeraciones de zombis tiene algo así hecho con diferentes materiales, en el aeropuerto está formado en forma de coliseo con las escaleras móviles en círculos, tampoco sé con claridad si fueron ellos, pudo ser cualquier muerto que se aburría, no tenemos mucho para matar el tiempo, así que lo pasamos de cualquier forma, una vez vi un muerto amontonar latas de cerveza creando una larga hilera hasta casi el techo, pero la hilera tembló y las latas cayeron abriéndole la cabeza, nadie dijo nada, ni pena, ni risa, nos quedamos viendo como sucedía, luego miramos el cadáver y seguimos a nuestras cosas.

Quito el cómic y agarro el libro, sus páginas están polvorientas, no hay ni una sola ilustración como en los cómics, sólo un montón de palabras al revés sin sentido, da igual en qué sentido lo gire, siempre acaban siendo puntos sin sentidos demasiado difíciles para que mi cerebro de muerto lo entienda, a veces me pienso por qué sigo caminando. Dejo el libro de cualquier forma y salgo del habitáculo, Amylee sigue ahí, vuelve a aferrar la escopeta entre sus brazos como un bebé del que se niega a deshacerse, está encogida con ojos enrojecidos mirando ora escalera abajo ora hacia el lugar del que acabo de salir, suelta un jadeo desgarrado, como si no le quedasen fuerzas, aprieta la escopeta contra ella.

-Hola….-digo.

Ella no suelta palabra, sigue afanada en su tarea de estatua viviente, resollo un poco y arrastro los pies escaleras abajo, las luces del centro comercial parpadean como luciérnagas hasta morirse y dejarnos a oscuras de forma intermitente, a veces la oscuridad nos dura muchos días.

Como si nosotros devorásemos la luz.

Y si la vida es luz, ¿no es entonces lo que hacemos?

Sacudo un poco la cabeza, no vale la pena cuestionar las leyes de este nuevo mundo silencioso bajo el manto de la muerte, esto me mantiene aquí, mientras obedezca seguiré caminando, no tan vivo y ni por asomo tan bien, pero sigo aquí. No creo que me concedan más de lo que tengo. Miro la planta en la que estoy, la antigua planta de restaurantes, unos niños zombis pasan arrastrándose por delante de mí, ríen, un sonido ahoga desde sus gargantas atrofiadas por lo que somos, están jugando con latas de refresco de plástico y juguetes polvorientos medio envasados en sus cajas, supongo que no tienen maña para sacarlos del todo de sus cajas, no creo que nosotros tengamos la suficiente capacidad de concentración para desenredar todos los cables de plástico a los que están sujetos y todas esas cosas del antes. Esas cosas complicadas de hacer incluso para un vivo. Aquí hay pocos niños, la mayoría son llevados con zombis que han formado pareja y han sido casados por los huesudos, solían unirse más zombis pequeños antes de que los vivos consiguieran agruparse en esas cárceles y estadios haciendo de ellos un hogar en el que pudieran meter sus valiosos animales y cultivos para autoabastecerse y no tener que aventurarse por dónde caminos. Esto resintió mucho nuestra alimentación.

Muchos muertos acabaron apagándose los últimos días, poco antes de que saliéramos a cazar, a veces pienso que era mejor marcharse de aquí, buscar lugares dónde los vivos estén más desperdigados y menos organizados, dónde no hayan encontrado el confort de un buen hogar, no puedo saber si eso era fácil, todos mis recuerdos están sobre la base de sus macro ciudades, no sé cómo era al principio cazar vivos, sólo puedo imaginármelo. Cuándo todo esto empezó. El día en que nos levantamos reclamando un mundo que no era nuestro, qué fácil debió ser morder a la gente que iba caminando tranquila por la calle sin enterarse de lo que se les venía encima, la policía debió abatir esos primeros casos, esos en los que la víctima era mordida, gritaba y mataban al culpable sin saber lo que pasaba mientras la víctima se volvía uno de nosotros y comenzaba a matar a todos aquellos que tuviera cerca repitiendo el ciclo ellos mueren/nosotros vivimos. ¿El gobierno lo trataría de encubrir? ¿Habría maquinado que era todo un virus extraño mientras trataban de aplacarnos? Sin embargo no podrían haberlo mantenido por mucho tiempo, cuándo vieron el problema seríamos demasiado numerosos para pararnos, la gente abandonaría sus casas y se metería en refugios a la espera de que todo pasara, pero esto no termina. Nunca termina. Al final no les quedaría otro remedio que buscar refugio dónde pudieran, en las montañas, en esos grandes estadios mientras rezaban aterrados que nunca fuera su turno.

Es todo el principio que puedo imaginar, un recuerdo aletargado de todas las películas de zombis que habría visto a lo largo de mi vida de vivo y esas películas nunca tienen un final feliz, la humanidad se quiebra sin oportunidad mientras el mundo se atrofia por los muertos.

Guao. Suena pesimista, ¿verdad?

Hay tres zombis sentados, mayores que yo, están en lo que debía ser una pizzería, aún tienen una pizza completamente mohosa en la mesa dónde están, se están pasando una pequeña masa parduzca que reconozco como restos de un cerebro, es como si se estuvieran pasando un porro, cuándo me ven sueltan un gruñido, el calvo aprieta el trozo contra él, yo me encojo de hombros continuando mi camino, por detrás oigo los sonidos ahogados que tratan de ser risas.

Bajo otra escalera encontrándome con la sección de ropa y calzado, por allí hay muchas zombis femeninas, algunas de ellas van caminando al lado de otro zombi, veo como arrastran las prendas polvorientas y sucias de las tiendas, las sostienen, las miran con desorientación antes de dejarlas en un gran montón revuelto, algunas son más diestras y logran ponerse la prenda que cogen-pasando claro está por varios intentos-sabemos dónde va cada mano y la camisa, pero como ya dije, tenemos un enorme defecto de memoria y concentración, yo soy muy consciente de eso. En el fondo de mí cabeza sé que la materia gris me dice a gritos quién soy, como es el lugar en el que vivo, las cosas que se hacían allí y cómo era todo, pero sus gritos son me llegan tan ahogados como si estuviera bajo el agua, cuándo por fin le entiendo todas las explicaciones han quedado reducidas a vagas nociones.

Como una visión muy simplicista, comparable a la de un niño de cuatro años vivo.

Paseo por toda esa zona dedicada a la moda, pasear por el centro y sus andenes a veces estimula mi memoria dormida, tengo una leve sensación de celeridad y busco algo más que la percepción ambigua que tenemos todos. Algo que no sea capaz de olvidar al terminar.

Así que vago. Camino, gruño a veces y me encojo de hombros, quizás igual que cuándo era un vivo, entonces no habría tanta diferencia entre una vida y la otra, otras veces me encantaría saber qué clase de persona era, si era de las que huían o se quedaba hasta que todos estuvieran a salvo, ¿era valiente? ¿era cobarde? ¿listo o estúpido? ¿malo o bueno?¿Merezco ser lo que soy? Sé que tengo…a veces un arranque de genio poco frecuente en los muertos que no tienen cerebros delante, pero no me justifica nada. Quisiera algo seguro sobre la base y no este vidrio perfectamente transparente.

Era una mierda.

¿O somos así para empezar esta vida sin remordimiento? ¿Necesitamos estar en blanco para comer sin culpabilidad? ¿Me habría comido yo a alguien conocido? ¿Un amigo? ¿Un padre? ¿Alguna hermana? ¿Tendría hermanos?

-Ah….-suspiro.

Me meto en una de las tiendas, es una de deportes, ¿me gustaban los deportes? Mi complexión es bastante fuerte, agarro una tabla de skate mirándola vagamente, toco las ruedas algo sucias haciéndolas girar, ¿quién era yo? ¿Cómo era? ¿Me gustaba subirme a esto? Lo pongo en el suelo, lo balanceo despacio con el pie haciendo un lento mecimiento viendo el movimiento algo desorientado, siento algo revolviéndose muy hondo dentro de mí, una sensación de velocidad en la cara, los pitidos de los coches….casi lo tengo, desde lo más hondo de mis entrañas muertas casi consigo recordar….El monopatín se escapó de mi pie, rodó apenas un palmo ates de detenerse, me quedo mirándolo si pena ni gloria, no logre nada, no tengo ningún recuerdo que sea mío, lo más fijo en mi cerebro es el único nombre completo de todos cuánto conozco: Amylee. Siento envidia.

Agarro el monopatín, después de tanto tiempo esto me despertó casi algo, lo necesito, sé que tengo pocos momentos de concentración, cualquier cosa que estimula esa concentración a mis recuerdos es bien recibida, arrastro el monopatín vagamente por la tienda, miro los distintos balones hechos para hacer deporte, los chándales tirados con raquetas, zapatillas y demás siendo contemplados bajo la mirada vacía de los maniquís que quedan en pie, los monstruos blanquecinos de expresión eterna, clavo mis ojos en las cuencas blancas de uno de ellos, el icono de las perfecciones humanas ya no es más que un trozo de una gran nada. ¿Dónde están los que los crearon? ¿Y los que eligieron la ropa que aduras penas llevan estas cosas? ¿A dónde se fueron? ¿Huyeron felizmente, están muertos o vagan como muertos vivientes? Me siento muy preguntón hoy. Debe ser por la ausencia de caza, no hemos hecho expediciones desde anteayer o puede que más, no soy muy consciente de los días que pasan, tampoco me siento hambriento, no tengo ningún tipo de desazón interna o algo que me empuje a moverme fuera del centro comercial para ir en busca de sustento, considéralo una agradable sensación de bienestar. Calor de hogar. Aunque en el fondo es artificial.

Soy un muerto.

Ni siento ni padezco.

Es como cuándo comemos el cerebro de un vivo, creemos que nos sentimos mejor, les hemos despojado de su vida y recuerdos, se han ido, nos hemos quedado mejor por hacerlo, o eso es lo que nos han enseñado a creer y necesitamos aferrarnos a esa creencia, de lo contrario sólo seríamos cadáveres andantes si objetivo, gemiríamos, nos encogeríamos y soltaríamos algún gruñido dando traspiés de un lado a otro, como ahora pero menos animados.

Paro mis pensamientos al sentir que tiraban de mi, agacho la mirada viendo a un niño zombi rubio, probablemente de seis años cuándo se vió atrapado en nuestra maldición, el niño suelta un pequeño gruñido, mira insistentemente una estantería detrás de mi y alarga los brazos señalando de forma imprecisa la estantería. Una petición. Dejo caer el monopatín a un lado, me giro tocando los balones, los pocos que quedan, hasta que le oigo resollar. Agarro la pelota de baloncesto bajándolo para dárselo, el pequeño lo agarra soltando una risa ahogada, un sonido parecido al que emite un fregadero al empezar a vaciarse de una gran cantidad de agua.

Esa es nuestra risa.

Más lamentable que alegre, no tenemos nada mejor con lo que expresar nuestro "júbilo", agarro el monopatín otra vez, abandono la tienda luego de haber saqueado algo para mí, cedo el paso a medio camino a un zombi, un gorila con ropas normales-no con prendas que puedan usarse para adivinar qué era antes de ser un come-cerebros-veo que arrastra entrañas, lo que debía ser un pedazo de intestino o algo así, si tengo memoria sobre anatomía eso debía ser el intestino grueso de alguien, no creo que el suyo, tiene jirones en la ropa pero nada que pueda evidenciar que es su dueño, eso ya no es más una parte vital, ahora es un trozo reseco enrojecido, gris y con gusanos blanquecinos desprendiéndose a cada poco.

Oh, tío, suelta eso, ¿no ves cómo está?

En fin, él sigue su camino dejando un pequeño rastro de gusanos que piso al seguir el mío, así vuelve a pasar otro día sin que me dé apenas cuenta. Ya es noche cerrada cuándo comienzo mi tradicional retorno hasta el habitáculo de arriba de todo, subo por las paradas escaleras mecánicas con la penumbra acompañándome a ratos junto el golpeteo que va dando el monopatín contra os escalones, estas escaleras me gustan más que las otras, hay unas normales que conectan las plantas pero son en forma de caracol y para nosotros, que tenemos la misma lucidez que una bombilla fundida, son demasiado mareantes y en ocasiones una trampa mortal, estas son más fáciles, sólo arriba y abajo, ni curvas, ni giros ni nada. Camino por el corto pasillo a mi casa, esta vez estoy completamente sólo, no veo a ningún zombi. Entro dejando el monopatín cerca de los cómic, me dispongo a sentarme cuándo descubro a Amylee acurrucada en una esquina sentada sobre uno de los cojines sucios, arrastro los pies hasta quedarme a su lado, me siento mirándola, tiene los ojos cerrados, aún abraza el rifle, resopla un poco y aprieta la cabeza contra la pared, nosotros apenas dormimos, es un hábito poco frecuente ya que no sabemos si podremos volver a despertar, tampoco es algo que necesitemos porque nuestros cuerpos no se cansan, nos pasamos mucho tiempo aletargados como para eso, además de que hemos abandonado cualquier molestia normal en los vivos.

Recuerdo haber visto una vez una zombi perder un brazo, no en una cacería como es lo normal, ella lo perdió en las escaleras de caracol, no sé como hizo para cortarse el brazo con los alambres pero lo hizo, no se quejó en ningún momento, agarró el brazo, trató de pegarlo repetidas veces y como no pudo lo dejó tirado por ahí y a otra cosa. Miro el rostro de Amylee, nosotros no somos guapos, cuándo piensas en un zombi nunca lo asocias a atractivo ni sexy pero…..ella no está mal para lo que somos, estando en las primeras fases de descomposición como yo aún se aprecian bastantes rasgos vivos, espero que tarde en descomponerse.

La oigo pegar un respingo, no abre los ojos y acomoda la cabeza contra mi hombro, la dejo estar así, hacía mucho que no estaba con nadie aquí arriba, desde que aprendí por experiencia propia que los zombis no podemos tener relaciones sexuales.

Prefiero no hablar de eso.

Apoyo la mejilla contra su pelo.

Muy de lejos me suena algo raro, como un susurro muy lejano diciéndome algo, ¿es música? ¿viene de algún lado?

Suspiro.

Muy de refilón siento un sutil olor a vivo.

.

.

.

Capi 2 subido :333 gracias por leer y dejar reviews w se agradece mucho cuándo los escriben. Son buena gente! Nos vemos :333

*Amylee: Si, soy consciente del nombre de la chica xD el de la cantante de Evanescence Amy Lee, por supuesto explico en el fanfic porque ella se llama asi, pero bastante más adelante ^^. Saludos!