D! PPGZ no me pertenecen, algunos personajes están inspirados en el libro "Soy el número Cuatro" y el videojuego "SoulCalibur IV"

Había pasado mucho desde que los chicos lorienses habían conocido a las chicas PPGZ; habían estado muy ocupados ayudando a los habitantes de su planeta e intentando controlar las bromas de los subordinados: Yue y Luka. Takeshi también estaba cada que les descubrían haciendo algún daño o tratando de romper con el orden y la tranquilidad del planeta, pero no parecía interesado en ello.

-Ya es la octava vez que les veo liberando a las bestias, ¡estoy harto Blade!- gritó muy molesto Shane.

-Es verdad, me parece que tenemos cosas más importantes de las que ocuparnos; no somos los defensores del planeta para andar detrás de unos niñatos que buscan llamar la atención- comentó Rick mientras lanzaba cuchillos a un árbol.

-Paciencia hermanos, estoy de acuerdo con ustedes y ciertamente debemos detenerlos. Presentan rebeldía y desobediencia a la autoridad y eso puede suponer una rebelión.- contestó Blade.

-Es claro que los grandes Sabios no van a hacer algo para detenerlos, ya lo intentamos y una simple charla de paz y amor no funciona, no con ellos.

-¿y si los enfrentamos?- propuso Shane.

-Tienes razón Rick, hablar no servirá y tampoco pelear, pero no parece haber otra opción, hay que darles una lección.

Blade dio un vistazo rápido al lugar, quería asegurarse de que nadie los escuchara, no podían exponerse a un llamado de atención por parte de los sabios, si iban a enfrentar a los insubordinados debían hacerlo a escondidas.


AL DÍA SIGUIENTE…

La mañana en el planeta de Lorien, era cálida y brillante, prometía ser un grandioso día hoy.

Todos y cada uno de los Lorienses, se habían despertado como cada mañana a llevar a cabo sus actividades, algunos en los cultivos, otros en la pesca, los sabios a contemplar que designios divinos tenían los dioses; Todo estaba en orden, tal y como se esperaba de los habitantes del planeta.

Sin embargo, no faltaban los problemas…

-Blade…

-Tranquilo Shane, atrapemos a la bestia primero, luego nos haremos cargo de ellos.

Shane dejó escapar un suspiro y comenzó a volar en círculos, rodeando a la bestia para que dejara de avanzar. Blade sabía que su hermano estaba molesto, pero debía controlarse, debían ser precavidos si querían hacer frente a la situación y detenerla de una vez por todas.

En cuanto la bestia dejó de andar, Shane comenzó a hablarle en un idioma diferente al que se habla en ese planeta, nadie más que ellos sabían hablarlo y por alguna razón los animales podían entenderlo.

La enorme bestia, se veía bastante alterada, debían de haberla molestado o lastimado mucho como para que se portase así, después de todo eran seres que habían decidido obedecer y ayudar a los Loriense; todo desde aquella vez que fueron rescatados de un ataque alienígena en su planeta de origen.

Shane miraba fijamente a la bestia, la cual comenzaba a calmarse y a ceder, hasta que luego de varios minutos se calmó completamente.

-Lamento que te hayan hecho esto- dijo en aquella lengua a la bestia la cual respondió con un rugido.

Rick llegó volando a su lado y luego de acariciar un poco a la bestia, la encaminó hacia su jaula; Shane por su parte frunció el ceño y fue a reunirse con su hermano, el cuál le esperaba a la sombra de un gran árbol.

-¿Y bien?

-Esperemos a que llegue Rick y hablaremos de esto.

-No tenemos que hablar demasiado Blade, hay que actuar.

-Lo sé Shane, pero no podemos ir sin planear algo, la última vez… –hizo una pausa dirigiendo una mirada al suelo- de no ser porque ustedes aparecieron me habrían hecho algo.

-Es verdad, hay que buscar sus debilidades.

-Bien. Yue puede controlar las sombras, eso significa que debemos evitarlas.

-Entonces, hay que enfrentarlos en el día.

-Exacto- contestó Blade mientras cerraba los ojos para meditar un poco.

-¿Qué me dices de Luka?

-No es más que una molestia – se adelantó a contestar el recién llegado, Rick.

-Ciertamente.

-Takeshi puede controlar el fuego- dijo Shane.

-No habla mucho pero eso no significa que debemos de pasarlo por alto.

-Es verdad Blade, después de todo, anda con ellos.- comentó Rick mientras se estiraba un poco.

-Muy bien, hay que pensar en un lugar donde ellos no tengan ventaja alguna, un momento y una hora para actuar.- comenzó a hablar Blade –debemos pensar en cualquier tipo de detalle y evitar a toda costa la presencia de tanto habitantes Lorienses como de Sabios.


EN OTRA PARTE

-Nuevamente solucionaron el problema rápido ¡Los odio!

-Hay que hacer algo grande.

-¡uy! Eso me gusta Yue, ¿qué propones?

-Debe ser algo que los mantenga ocupados Luka, algo que no puedan solucionar fácilmente y así todos se den cuenta de lo inútiles que son- contestó yue mientras caminaba de un lado a otro.

-¿Por qué no atacarlos a partir de su mayor debilidad?- comentó una tercera voz que permanecía un tanto aislada.

-Vaya vaya, alguien amaneció hablador hoy, ¡Muy bien Takeshi!-bufó Luka

-Tienes razón Takeshi, hay que espiarlos un poco y ver qué pasa.


MIENTRAS TANTO EN LA TIERRA

El día de hoy se estaba realizando un festival, todas las personas habían despertado con la mejor actitud para disfrutar de las festividades. Se tenía pensado iniciar con una venta de productos: flores, trajes, comida, globos en forma de animales, velas y un montón de artículos para decorar.

La tarde estaba destinada a la realización de actividades para el entretenimiento de las familias y para la finalización de la celebración, un show de juegos pirotécnicos al caer la noche.

¡El día prometía ser perfecto! Lamentablemente para algunos no tanto…

-¡No puedo creer que nos hagan esto!- gritó muy enojada la PPGZ verde.

-Estoy seguro de que lo hacen sólo para molestarnos.

-Es verdad Butch, ¡De verdad quería ir al festival!

Los verdes habían sido citados en la escuela, al parecer habían jugado una broma a uno de los profesores y fueron culpados debido a los repetidos episodios de desobediencia y burla.

Aunque no había clases ese día, tendrían que quedarse todo el día realizando diferentes actividades como limpiar, ordenar y ayudar con el jardín.

En cuanto llegaron a la escuela ya había un profesor esperándolos…

-¿Ese será nuestro supervisor?- preguntó por lo bajo la azabache.

-Al parecer sí.

-Hola muchachos, soy el profesor Ryuga- se presentó el profesor con una sonrisa.