D! PPGZ no me pertenecen, algunos personajes están inspirados en el libro "Soy el número Cuatro" y el videojuego "SoulCalibur IV"
EN UNA HUMILDE MANSIÓN
-¿Qué debería ponerme?- se preguntaba a sí misma una rubia con tirabuzones mientras se probaba vestidos.
-Creo que éste sería perfecto para el festival durante la mañana, aquel para la tarde y por la noche usaré el kimono que me regaló mi abuelita. ¿Qué opinas pulpi?- preguntó al peluche que yacía sobre su cama.
Luego de mirar algunos vestidos y de probar posibles peinados, la rubia bajó a saludar a su abuelita; ya iba vestida y arreglada, le encantaban los festivales, siempre asistía a ellos y éste no sería la excepción.
-Cuídate mucho mi niña.
-Lo haré, ¡adiós abuelita!
La rubia salió deprisa de su casa, ¡se veía hermosa! Aquél vestido blanco resaltaba sus azulados ojos. Había quedado en verse con Momoko para disfrutar juntas del festival, ambas amaban las fiestas y no iban a perderse ésta.
EN CASA DE LOS ROWDY
-¡Bbbbbbrrrrrrrrrrrrrrrrriiiiiiiiiiiiiiiiiiiiccccccccccccccccckkkkkkkkkkkkk!- gritaba eufóricamente el rubio.
-¿Qué quieres Boomer?- contestó su hermano molesto – Estoy junto a ti ¡Deja de hacer tanto ruido!
-Lo siento Brick, es sólo que, ¡hoy va a ser un día muy divertido!- gritó nuevamente.
– ¿Por qué tanta emoción?- preguntó fastidiado.
-Hoy habrá un festival ¡será muy muy muy muy divertido! –Gritó levantando sus manos al aire- habrán diferentes actividades, juegos y comida.
-¡vamos juntos!- seguía gritando feliz con las manos en alto.
-Claro que no Boomer, no iré.- contestó el Rowdy mientras se alejaba dejando a su pequeño hermano haciendo pucheros.
MIENTRAS TANTO EN OTRO LUGAR
Una rubia con tirabuzones se dirigía al lugar que había escogido para reunirse con su amiga Momoko. –Seguramente ya llegó- pensaba la PPGZ al recordar su fanatismo por los dulces. ¿Y cómo no? Habían decidido encontrarse en nada más y nada menos que una dulcería, pero no una cualquiera, su dulcería favorita.
Y efectivamente, ahí estaba Momoko, muy feliz comiendo dulces.
-¡Hola Momo-chan!- La saludo sonriente.
-Un momento por favor- pidió la pelirroja con varios dulces en la boca- debo probar éstos.
Miyako soltó un suspiro y tomó asiento, esto iba a tardar un laaaargo rato.
EN OTRA PARTE, MUY CERCA DE ALLÍ.
-No puedo creer que Brick no haya querido acompañarme- decía para sí un rubio –tsk de lo que se pierde.
Luego de caminar cerca de varios almacenes y de divisar los posibles puestos a los que iría luego, decidió ir a comprar algunos dulces.
-¿Boomer?- preguntó una voz conocida por el Rowdy.
-Oh… Miyako, hola- contestó levemente sonrojado.
-¿Qué te trae por aquí?- preguntó sonriente su contraparte.
-Bueno, quería disfrutar del festival desde temprano y pensé en comprar algunos dulces antes de iniciar –contestó mientras tomaba asiento frente a ella.
-¡Qué bueno! Entonces podremos estar todos, bueno…-musitó - a excepción de Butch y Kaoru.
-No olvides a Brick, he intentado traerlo pero se ha negado.
-Ya veo, así que sólo seremos los tres- dijo dando una mirada a su amiga que no paraba de señalar dulces en el mostrador de la tienda.
-¿O los dos?- comentó por lo bajo el Rowdy.
Miyako se encogió de hombros, era claro que Momoko no saldría pronto de allí y menos ahora que se había percatado del cartel de descuento que colgaba de la caja registradora.
-¿Y si nos adelantamos?- propuso el rubio poniéndose de pie y ofreciendo su mano a su compañera.
-Supongo que ella no notará mi ausencia- contestó dirigiendo una última mirada a su amiga.
MIENTRAS TANTO EN LA ESCUELA…
-Deberíamos escapar- propuso el verde a su contraparte.
-¿Crees que no lo pensé?
-¿Cómo hacemos?- preguntó el Rowdy mientras ordenaba algunas sillas.
-No lo sé, parece muy concentrado en su libro, deberíamos aprovechar.
-¿Qué tanto cotillean muchachos?- preguntó el profesor encargado de la pareja.
-¡Nada profesor!-contestaron al unísono cosa que provocó una sonrisa en el docente.
Los verdes continuaron ordenando, recogiendo y limpiando aquel salón de clases; según el profesor podrían irse si terminaban cada una de las tareas que debían hacer y era claro que eso les llevaría mucho tiempo; lo único que hicieron fue dejar escapar un suspiro y darse prisa.
Aunque parecía totalmente concentrado en el escrito, el profesor Ryuga estaba observando a la pareja; no los vigilaba por la obligación educativa sino porque se le había asignado una misión, necesitaba entregar un informe a su jefe sobre quienes eran éstas chicas y qué las hacía tan especiales.
Butch estaba terminando de recoger algunos papeles junto a su contraparte, en un momento ambos decidieron tomar el mismo, cosa que los sorprendió y sonrojó por igual. Ryuga que estaba observándolos se rio por lo bajo.
-Lo siento- dijo Butch apartando la mano visiblemente sonrojado.
Kaoru no respondió, sólo le dedicó una sonrisa que hizo avergonzar aún más a su contraparte.
-Oye Butch- dijo luego de un buen rato –el día que me acompañaste a casa, ¿te pasó algo? Digo, mi padre estaba actuando extraño y diciendo algo relacionado con los tipos débiles, buenos para nada y que el amor no era bueno a menos de que la pareja fuese un valiente y fornido joven.
-¿y acaso dices que yo soy un tipo débil e inútil?- le contestó un tanto molesto, no porque ella le hubiese dicho aquello sino porque sabía que su padre le había enviado aquellas palabras de manera indirecta.
-Ah no sé, ¿tal vez?- preguntó con picardía.
-Cállate boba, obviamente la única débil e inútil eres tú y te puedo decir por qué.
-¿ah sí? Según tú por qué.
-Porque uno: eres débil por eso debo ser yo el que levante las sillas y los contenedores, no vaya a ser que la nena se rompa alguna uña; y dos: porque no sirves siquiera para limpiar, mira todo éste polvo.
-ah disculpa, había olvidado que eras la criada en tú casa- contestó con burla.
-¡Al menos sirvo para algo! ¡Idiota!- Le gritó muy enojado.
-Seguro que sí ¡Imbécil!
-¡Hey! ¡Hey! Silencio, ¿qué son esas palabras? Debería darles vergüenza comportarse así, no se acepta ese tipo de vocabulario en nuestra ilustre institución- les reprendió el profesor.
Los verdes agacharon la cabeza y continuaron con su tarea.
-Oye Kaoru- llamó la atención de su compañera.
-¿Qué quieres?- contestó asegurándose de que el profesor no los oyese.
-Boba.
Kaoru entrecerró los ojos y continuó limpiando, el profesor ya les había advertido que si continuaban así no podrían salir y no iba a perder todo un día haciendo tareas tan estúpidas y menos con un tonto como Butch.
Ya habían limpiado varios salones, sólo les faltaba uno, lamentablemente era el viejo salón de música. Uno que había sido olvidado desde hace mucho tiempo y posiblemente estaría lleno de polvo, les iba a tomar mucho tiempo limpiarlo.
-Chicos, quisiera acompañarlos pero soy un poco alérgico al polvo y por lo que me han dicho ese salón ha estado abandonado desde hace mucho tiempo- comentó el profesor Ryuga ralentizando su marcha.
-¿No irá con nosotros?
-No Butch, iré a ordenar algunos papeles, así que terminen con ese sitio y nos vemos en el jardín para la siguiente tarea.- dijo mientras se alejaba de la pareja.
Los verdes se dirigieron una mirada y avanzaron hacia el salón, se encontraba en una parte muy alejada de la escuela. Y precisamente por esa zona se decía que se habían avistado un montón de apariciones fantasmales; recordar ello le provocó una sonrisa un tanto macabra a la PPGZ.
-Oye Butch- empezó la verde- ¿si sabías que en ese lugar hay fantasmas?
-Si claro, ¿acaso crees que eso me asusta?
-Oh no, cómo crees, sólo digo que deberías estar alerta por si se cruza alguna rata demoniaca.
-ja ja ja, muy graciosa.
La pareja entró al salón y efectivamente se encontraron con una habitación muy empolvada. Ambos suspiraron y comenzaron a limpiar, si no empezaban pronto no podrían siquiera disfrutar un poco del festival.
