D! PPGZ no me pertenecen, algunos personajes están inspirados en el libro "Soy el número Cuatro" y el videojuego "SoulCalibur IV"
-¡Mira Miyako!- gritaba emocionado un rubio llamando la atención de su contraparte.
-Es hermoso- contestó observando el oso de peluche que se encontraba tras el mostrador.
-Lo conseguiré para ti- dijo sonriente.
Se encontraban frente a un juego de puntería. Debían acertar en 5 objetivos para conseguirlo usando un rifle. Boomer estaba totalmente confiado pero no fue suficiente, tuvo que intentarlo muchas veces hasta que al fin logró acertar en… ¿1?
-¿Eres muy malo para esto verdad?- preguntó una voz cercana.
-¿Brick? ¡Al fin viniste!- abrazó emocionado a su hermano.
-No me toques Boomer.
-No tienes que ser tan cruel con él- dijo Miyako notando los pucheros de su contraparte.
-¿Y Momoko?- preguntó el recién llegado ignorando el comentario de la rubia.
-La última vez que la vimos estaba en la dulcería- dijo Boomer mientras apuntaba al segundo objetivo.
Brick no contestó nada, sólo se limitó a meter las manos en los bolsillos y caminar.
-Ya no debes preocuparte más- dijo el rubio cerrando un ojo para intentar acertar –Ya no estará sola.
Miyako le dedicó una sonrisa a su compañero mientras seguía con la mirada al Rowdy rojo hasta perderlo de vista en medio de la multitud. Estaba feliz y agradecida con su oportuna aparición, al menos su amiga no estaría sola. Aunque había algo que realmente le inquietaba, ¿Desde cuándo Brick se preocupaba tanto por Momoko?
-No puedo creer que Miyako me haya abandonado, tal vez no debí tardar tanto.
La PPGZ soltó un suspiro y comenzó a caminar en dirección al parque de diversiones, seguramente la encontraría allí, pero antes quería pasear un poco y ver que se exponía en los puestos de venta más cercanos.
¡Había de todo! Estaba maravillada con cada una de las cosas que veía: flores, ropa, mascotas, accesorios y comida; Seguramente le hubiera encantado ésta última sección a cierta azabache. Luego de mirar y detenerse de vez en cuando para detallar alguna cosa decidió sentarse en una banca cercana.
El día era perfecto, el festival iba de maravilla y al parecer todo iba salir tal y como se había planeado. Momoko cerró los ojos al sentir la cálida brisa que mecía las hojas de los árboles, era bastante agradable y la hacía sentir tranquila. Inconscientemente echó la cabeza para atrás y al abrir sus ojos se encontró con el amplio cielo que se extendía sobre ella.
Realmente hoy era un gran día, verlo tan despejado y claro le provocó una sonrisa; seguido de eso, un pensamiento llegó a ella: Blade. Alguna vez habían quedado en verse de nuevo y desde la última vez había pasado ya mucho tiempo.
-Ojalá estuvieras aquí- susurró, mientras un suspiro se escapaba de sus labios.
Luego de ello, se levantó y se puso en marcha; si se apresuraba era posible que se reencontrara con su amiga Miyako.
El festival transcurría a la perfección, todos la estaban pasando muy bien y con tanto para hacer era imposible aburrirse; lamentablemente para otros, no era lo mismo.
Los verdes seguían en la escuela, cumpliendo con aquel castigo. Ambos querían disfrutar de las atracciones, los concursos y la comida. Pensar en ello no hacía más que aumentar la desesperación por salir de allí.
Butch veía a su contraparte de vez en cuando sin que ella lo notase, no podía evitarlo, de verdad le gustaba estar con ella... aunque fuese en una situación como esa.
-¿Qué tanto me miras?- cuestionó la verde sin siquiera mirarlo.
-¿Yo? ¿Mirarte? Ya quisieras.
-Si tú lo dices- dijo rodando los ojos.
-Muy bien… Ya que no hay nada que pueda entorpecer mi investigación, iniciaré.
Debo saber que es aquello que hace a esas niñitas tan especiales, ¿tendrán acaso fragmentos de las espadas? Y si es así… ¿cómo los obtuvieron? Si me doy prisa, podré encontrar las respuestas pronto y entregarlas inmediatamente al jefe.
Ojalá estuvieras aquí…
Aquellas palabras llegaron a Blade como un susurro que cavó en lo más profundo de su ser al reconocer la dueña de aquella dulce voz.
-Creí que nunca me llamarías- dijo sonriente el joven alado desplegando sus alas.
-¿Ah? Oye Blade, ¿a dónde vas?- preguntó Rick observando a su hermano.
-La escuche Rick, debo atender a su llamado.
-Momoko, ¿verdad?- preguntó sonriente.
-Así es, en cuanto llegue Shane coméntale lo que hablamos y cuando regrese de la tierra nos ponemos de acuerdo.- contestó alejándose rápidamente.
En ese mismo lugar, no muy lejos, eran observados por dos individuos de los cuales uno esbozó una sonrisa interesado por saber que tramaba.
-Muy bien, ha llegado el momento, vamos a ver quién es Momoko y por qué puso tan contento a mi querido amigo Blade- comentó Yue con una gran sonrisa.
Dicho esto, Luka sacó de su bolsillo un pequeño espejo en el cual se podían apreciar algunos escritos y símbolos, pasó uno de sus dedos por éstos y una sonrisa se dibujó en su rostro.
No faltaba mucho para acabar con la limpieza, en un momento Butch decidió salir a sacar las bolsas que ya habían llenado con todos los papeles que encontraron y a buscar unas nuevas.
Kaoru continuó en el salón, estaba muy agotada, así que decidió tomar un descanso.
-Ese tonto se está tardando- dijo frunciendo el ceño- de seguro está perdiendo el tiempo para que yo termine con la habitación sola.
Kaoru se dirigió a la puerta para llamar a su contraparte, faltando algunos metros la puerta se entre abrió deteniendo su marcha.
-Ya era hora, pensé que me dejarías sol…- no pudo terminar la frase porque la figura que se adentraba en la habitación no era Butch.
-¿Por qué dices eso? No pienso dejarte sola- contestó aquel extraño con una voz bastante escalofriante.
-¿Quién eres?- cuestionó la verde posando su mano sobre su cinturón.
Aquel ser siguió la mano de la PPGZ con la mirada para luego mostrar sus afilados dientes y cerrar la puerta tras él.
-¿Sabes qué? No me interesa saber quién eres, será mejor que te largues si no quieres problemas.
-¿Problemas? Ah pero si yo sólo quiero jugar un poco- dijo en un susurro que se caló en lo más profundo de la azabache.
Kaoru estaba asustada, era la primera vez que se enfrentaba a un ser tan extraño; su mera presencia la hacía sentir cansada, asustada, sola… el ambiente era pesado y oscuro. Sin duda alguna éste ser estaba cargado de energía negativa, seguramente habría sido alcanzado por los rayos Z negros en una mayor concentración que sus demás enemigos, debía ser esa la razón de su aterradora apariencia.
-Y entonces… ¿jugamos?- preguntó deslizándose por el suelo como si fuese un reptil.
- ! Powered Buttercup!
La PPGZ comenzó su transformación, con su danza fue cambiando su vestuario y en una de sus manos apareció su arma de lucha, el martillo.
Logró detener el paso de aquel ser golpeando fuertemente el suelo. La vieja madera de la habitación cedió estruendosamente con el golpe haciendo que aquella criatura cayera al piso anterior.
-¿Uh?- dirigió su mirada al lugar de donde provino aquel ruido- ¿Y ahora que está haciendo esa tonta?- se cuestionó el Rowdy dirigiéndose rápidamente a la habitación.
La azabache se asomó en el agujero pero no avistó a aquel ser, la escasa luz no suponía alguna ayuda así que dedujo que posiblemente había huido, o tal vez… ¿seguía cerca?
La PPGZ Sostuvo con fuerza su martillo y observó todo a su alrededor, aún podía sentirlo…
Rápidamente sus ojos se posaron en la puerta que se estaba abriendo lentamente.
-¿Oye Kaoru por qu… -No terminó la frase al ver aquella chica en la habitación.
Kaoru lo observó y suspiró, estaba convencida de que se trataba de aquella criatura, sin embargo, sus ojos se posaron en una figura siniestra que se aproximaba por detrás del Rowdy.
-¿Qué haces tú aquí?- cuestionó el verde observando furioso a la chica frente a él.
-Butch… no, te muevas…- dijo pausadamente.
-¡A mí no me des órdenes!
Sin apartar su mirada de aquel ente, levantó despacio un trozo de vidrio que descansaba cerca a sus pies producto del golpe que dio al suelo.
-Wow… Nunca había vista a una PPGZ ponerse tan ruda-dijo con una sonrisa ladina- Me gusta…- dijo el Rowdy levantando una ceja y buscando con su mano algo para defenderse.
Aquel ser observaba con frialdad a la azabache sin dejar de mostrarle aquella sonrisa tan macabra que le provocaba escalofríos.
-Butch quédate donde estás… ¡No te muev…-No terminó la frase al ver que el Rowdy se había topado con la criatura.
Los ojos del Rowdy se abrieron como platillos, su corazón palpitaba a toda velocidad, sentía que en cualquier momento saldría de su pecho. Aquella bestia reflejaba en su mirada maldad pura, al notar la cercanía del joven se agachó lo suficiente como para tener su rostro cerca a la nuca del Rowdy y con lentitud sacó su larga lengua para lamerla. Butch se puso blanco del miedo, sentía como algo le lamía el cuello, estaba aterrado y no quería dar la vuelta para averiguar de qué se trataba.
-¡Agáchate!- gritó la PPGZ aprovechando que la criatura se había olvidado de su presencia.
El Rowdy obedeció rápidamente y por encima de él pasó a toda velocidad un trozo de vidrio que dio un corte certero en la cara de la bestia.
Con furia lanzó un rugido que resonó en toda la escuela, rápidamente Butch se arrastró hasta los pies de la PPGZ esperando que ésta lo protegiera de aquel ser.
-Cobarde- dijo la azabache ganándose una mirada de fastidio por parte del verde.
El ser dirigió una mirada de odio a la PPGZ y sin apartarles la vista de encima lamió la sangre que se deslizaba de la herida.
-Buena movida ¿turno del jugador 2?- dijo ese ente mientras se acercaba rápidamente hacia los dos individuos.
-¡No quiero morir!- gritaba aterrado el Rowdy mientras abrazaba con fuerza una de las piernas de la PPGZ.
-Yo tampoco, ¡suéltame!- le gritó lanzándolo a un lado, justo a tiempo para poner su martillo frente a su rostro.
La azabache cerró los ojos por reflejo y al abrirlos se encontró con las fauces de aquel engendro enganchadas a su martillo. Se había salvado, no pudo evitar soltar un suspiro para luego pegarle una patada en el vientre al ser, obligándolo a liberar su martillo, seguido de esto le propinó un fuerte golpe en el rostro.
-¡Vaya! Sí que eres buena- dijo el Rowdy al ver cómo había sacado aquella bestia de la habitación.
La azabache no le contestó, caminó lentamente hacia el pasillo donde yacía la bestia, cuando de repente comenzó a reír de una manera aterradora. Al parecer el combate no había terminado aún…
-Cada golpe que das no hace más que aumentar mis ansias de devorarte- comenzó diciendo mientras se ponía lentamente de pie.
-No pareces muy dispuesto, será mejor que te marches- Dijo viendo cómo le costaba ponerse de pie.
No contestó nada, rápidamente se dirigió contra ella y comenzaron a repartirse golpes. Unos acertaban en el cuerpo de la PPGZ y otros en el de aquel ser.
Llevaban varios minutos repartiendo y esquivando golpes; Kaoru ya se veía agotada, respiraba agitadamente y de vez en cuando se alejaba un poco para recuperar el aliento.
Butch observaba a la distancia, estaba asustado pero por alguna razón sentía que debía hacer algo, ¿pero qué? No poseía algún poder mágico o la valentía suficiente como para ayudarla… ¿o sí?
