D! PPGZ no me pertenecen, algunos personajes están inspirados en el libro "Soy el número Cuatro" y el videojuego "SoulCalibur IV"
Miyako había perdido de vista al Rowdy y frente a ella apareció el peluche que Boomer prometió conseguirle.
-¡Lo he conseguido!- gritó emocionado –tómalo, es para ti- dijo sonriente.
-Es muy lindo, gracias Boomer.
El Rowdy le dedicó una cálida sonrisa para luego dirigir su mirada a una vitrina con dijes para parejas; Al ver a Miyako tan concentrada en el peluche decidió ir sin que lo notara.
Observó cada uno de los diseños expuestos y se detuvo en un par en especial. Eran dos piezas curveadas con un cristal azulado que al juntarlos formaban un corazón. Pensar en lo bonita que se vería Miyako con él le provocó una tierna sonrisa.
Rápidamente los compró y corrió a buscar a su contraparte, pero… ¿dónde estaba ella?
-Hacia tanto que no oía aquella melodiosa voz…-Blade volaba tan rápido como podía, estaba muy emocionado, si ella lo había llamado era porque quería verlo y él llevaba tiempo esperando para verla de nuevo. Recordar el día que la conoció le provocó una sonrisa, se veía tan fascinada al escuchar sobre nuestros legados y lo mucho que les recordaba a los súper héroes.
Sonriente surcó los cielos, ahora sólo debía encontrarla.
Ya había recorrido prácticamente toda la feria y no encontraba por ninguna parte a su amiga…
-No debí entretenerme comiendo tantos dulces- dijo bajando la cabeza –pero… ¡son tan deliciosos!
La PPGZ soltó un suspiro y se sentó en una de las bancas. Estaba concentrada viendo como las personas disfrutaban del festival que no se percató cuando alguien se sentó junto a ella.
Algunas personas pasaban junto a la banca y se quedaban viendo a la pelirroja y a su acompañante.
-Qué linda pareja- dijo un grupo de chicas lo suficientemente alto como para ser escuchado.
Momoko no entendió a qué se referían, desinteresada dirigió su mirada a su lado para encontrarse con unos ojos color miel.
Le sorprendió tanto la cercanía del intruso que su corazón parecía que se iba a salir de su pecho.
-¿¡Hace cuánto estás ahí!?- cuestionó una Momoko muy exaltada.
-Bueno- dijo tomando su mentón y dirigiendo la mirada levemente hacia arriba- hace un rato, tal vez- terminó ladeando la cabeza ante la reacción de la chica.
-Me has dado un buen susto- dijo soltando un gran suspiro y con una mano en el pecho.
-No era esa mi intención- comentó con aparente confusión.
-Ya veo- comentó- pero ¿quién eres?- cuestionó dando un rápido vistazo de arriba abajo. Era un chico bastante atractivo; Su cabellera oscura y despeinada reflejaba cierta rebeldía, su rostro presentaba unos rasgos casi que podría decirse, perfectos… Sus ojos eran color miel claro, resaltaban y parecían curiosos. Llevaba una camisa manga larga de color blanco que hacía juego con unos jeans oscuros, tenía una corbata oscura, zapatillas deportivas y un chaleco de corte profundo sin mangas que cubría su torso.
- Mi nombre es Hiroshi.
-Ah el mío es Momoko Akatsutsumi- contestó sonriente.
Hiroshi sólo la observó con semblante serio, cosa que provocó un notorio sonrojo en la pelirroja. Pasaron varios segundos y el chico se levantó sin pronunciar palabra alguna y se alejó dejando a una Momoko confundida.
-Oh vaya y pensar que ya me estaba cayendo bien- dijo decepcionada.
Nuevamente, sola.
Los minutos pasaron y ella seguía ahí, no tenía ganas de moverse de allí, se sentía tranquila pero solitaria. Una cálida brisa removió su cabello y por reflejo cerró los ojos para disfrutarla, se sentía en paz, sin embargo, un comentario la sacó de sus pensamientos.
-Miren a ese chico tan guapo, lástima que esté con su novia.
Lentamente abrió los ojos para encontrarse con unos ojos color miel mirándola fijamente.
-¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
Era el chico de hace un momento, la observaba confundido sin entender el porqué de su reacción.
-¿Pasa algo?- preguntó extrañado.
-¿¡Qué si pasa algo!?- contestó la PPGZ visiblemente alterada- ¡Me has asustado!
-¿De nuevo?- frunció el ceño y ladeó la cabeza, aún no entendía por qué decía eso.
Momoko suspiró sabiendo que aunque intentara explicarle seguramente no le entendería.
-Ten- dijo mientras le ofrecía un helado.
Algunas personas que observaban la escena suspiraron por el acto del joven.
- ¡Awww! ¡Qué lindos!
-¡Sigan así!
-Mira amor, igual que cuando nos conocimos.
Momoko que estaba por tomar el helado, se sonrojó por los comentarios de los presentes y por todas las miradas que tenían encima.
-¡Bendiciones!
-¡Éxitos en su vida amorosa!
-Gracias a todos por sus deseos- contestó Hiroshi sin inmutarse.
-¿¡Qué!?- exclamó totalmente roja, agitando los brazos rápidamente negando la supuesta relación.
-¿Eh, no quieres helado?- preguntó un tanto desanimado.
Varias expresiones de ternura y suspiros se escucharon ante la pregunta del joven peli negro.
-¡No! ¡Dile que sí!- gritaron varias personas ante el estado del chico.
-¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!- empezaron a corear un gran tumulto de gente al unísono.
-¿Qué? –Momoko estaba más roja de lo que había estado antes, ahora habían más personas alrededor y no sabía que decir.
Hiroshi al notar el cambio de color en el rostro de la chica decidió acercarse y posar su mano sobre la frente de ésta para comprobar su grado de temperatura.
Acto que provocó otras exclamaciones de ternura por parte de los presentes y el aumento de la vergüenza de la pelirroja.
-Tal vez si necesites tomar el helado- comentó aún con la mano en su frente –Estás muy caliente.
-Esto… estoy... bien- contestó tartamudeando.
-¡No lo hagas sufrir más!- gritaron un grupo de chicas.
-¡Bésala!- gritó un grupo de chicos que pasaba por ahí.
-¿Sufrir? ¿Besarla?- empezó el peli negro visiblemente confundido- Momoko, ¿quieres que te bese?- continuó sin apartar la mirada.
-¿¡Qué!?- gritó tan fuerte que llamó la atención del resto de personas que no habían percibido la escena.
-¿Qué pasa aquí?- preguntó un grupo de recién llegados.
-Él le pidió matrimonio pero ella no quiere aceptarle- dedujo otro recién llegado.
-¿¡No quieres aceptar!?- gritaron un grupo de mujeres- ¡pero si es hermoso!
-Gracias por el halago- contestó serio Hiroshi lamiendo el borde derretido de ambos helados.
Más gritos de ternura y emoción se oyeron, Momoko se mantenía con la cabeza baja totalmente avergonzada. Hace un momento estaba sintiéndose sola y ahora añoraba la soledad.
-¡Sólo toma el helado!- gritó un grupo de personas al notar que él había lamido una parte del helado de la chica.
Aún sin levantar la mirada, extendió temblorosa la mano para recibir el helado que el peli negro puso en ella.
Todos los presentes comenzaron a gritar y aplaudir, felices por la escena. A Momoko siempre le habían gustado las novelas de amor, pero jamás pensó que se vería enfrascada en una situación tan bochornosa, no más novelas, no más festivales, no más bancas.
Hiroshi había terminado ya su helado, se cruzó de brazos desvió la mirada y esperó paciente a que Momoko terminara el suyo. Ya algunos grupos se habían dispersado, otros… seguían esperando el sí.
-¿Cuándo le darás el sí?- preguntó una voz.
-¿¡No tienen nada mejor que hacer!?- preguntó sonrojada la pelirroja.
-¿Estás bromeando? Jamás había contemplado tanto drama en mi vida, necesito saber más- le contestó otra voz.
Nuevamente bajo la mirada y otro grupo se reunió, algunos ya habían estado presenciando la escena, ahora traían consigo sillas plegables y comida.
-No lo puedo creer- dijo cubriendo su rostro apenada.
-¿Te duele algo?- preguntó Hiroshi ladeando la cabeza- quizás estás enferma, ¿quieres que te lleve a la enfermería?- cuestionó con preocupación.
-¡No puede ser! ¿¡Por qué no me tocan hombres así!?- preguntó visiblemente exaltada una de las espectadoras.
-¿Es enserio?- se preguntó a si misma Momoko viendo que se acercaban muchas más personas.
Para la PPGZ, parecía que la escena no tendría fin alguno. Hiroshi que al fin notó la incomodidad de la chica ofreció su mano para sacarla de allí.
Momoko sonrojada y con la mirada de todos encima, la aceptó y juntos salieron de allí apresuradamente dejando a todos sonrientes, aplaudiendo, gritando y expresando ternura por aquella mágica escena.
