Capítulo 3: Más que un Doble Equipo.
El Absol mantenía su mirada fija en mis ojos, el iris carmesí penetró profundamente en mi cuerpo, pero no solamente por su suntuosidad: me transmitió tanta conmiseración que mi alma se entumeció al instante. El Pokemon se acercó hacia mi lentamente, sin importarle siquiera ser amenazado por Sneasel, el cual retrocedió pasmado tras adentrarse en el aura del albino. Mi corazón latía intensamente, estaba realmente sujeto a las insinuaciones de aquel aparente espectro, su andar taciturno poco a poco afligió aún más mi tórax que en cualquier minuto sería desplomado por el apresurado palpitar de mi corazón. De un minuto a otro, justo antes de que solamente un suspiro evitara nuestro encuentro, un intenso fulgor hizo que el pesaroso Pokemon desapareciera en un perfecto intento de evitar la susodicha pasión de la llama. Rápidamente busqué con la mirada la raíz de aquel ataque, donde encontré a un rabioso Ninetales, con una apariencia hostil y rencorosa.
— ¿De dónde salió ese Ninetales? —Preguntó la recién incorporada Candice, la cual venía de zanjar el incidente del candelabro en la casa de su abuelo.
Afortunadamente apenas me giré al verla, pude notar lo que aparentaba ser un carro médico en la vieja casa, así que en esa fracción de segundo logré sortear el socorro al viejo. Ni lejos ni cerca de nosotros venía la pelirrosa marcial, apenas corriendo con la piel azul. Eso le pasa por no preocuparse de las condiciones en las que viaja a una ciudad nevada.
¿La gente? Unos pocos miraban confundidos la escena, aparentemente solo personas que pasaban de camino a su trabajo o a su hogar, a pesar de ser una ciudad bastante considerable, su población era minúscula.
—No sé. Un Ninetales no puede andar salvaje por aquí.
Agregué, mientras me giraba para ver de frente a tal silueta. Sneasel estaba preparando sus garras, y no por defender al albino, si no que veía en el atacante una amenaza para los Pokemon del ecosistema aledaño a la ciudad. Absol comenzó a galopar formando un círculo alrededor de los presentes, mientras Ninetales trataba de acertar un lanzallamas al ágil ojos carmesí, todos intentos fallidos.
— ¡No! ¡Va a terminar quemando el bosque! —Exclamó Maylene adhiriéndose al grupo, mientras observaba como el fuego se extendía a algunos árboles circuncidantes al de batalla.
—Yo me encargo de eso. ¡Ve, Spheal! —Candice arrojó lo que parecía ser una Pokeball al cielo, de ella emergió un pequeño y rechoncho Pokemon— ¡Pistola Agua! —El pequeño escupió una pequeña cantidad de agua hacia los árboles cercanos, a pesar de su débil potencia, bastó para apaciguar un poco las llamas.
Mientras todo esto sucedía, Sneasel rápidamente congeló las patas de Ninetales, el cual rápidamente derritió la escarcha en sus pies con su calor corporal, Sneasel se sorprendió y su actuar se volvió hacia la defensiva.
— ¿Qué pasa con Sneasel? —Preguntó Maylene, al parecer sin interés de incorporarse a la pelea.
— Nunca había peleado contra un Pokemon más fuerte sobre su tipo. Además…
Miré a Ninetales a los ojos, mientras confundido le seguía el paso a Absol.
—… Está muy bien entrenado. No es para nada un rival fácil para Sneasel.
Absol hace ya un buen rato estaba radiando en un intenso rubí que se mezclaba con su siniestra y misteriosa aura. Tras esquivar un último lanzallamas del Pokemon, se acercó en una décima de segundo al susodicho y con su cuerno le atizó un profundo tajo que se extendía desde el pecho del Pokemon Fuego hasta su cuello. La arremetida con el que se lanzó Absol fue tal que impactó a Ninetales en los árboles que él mismo había quemado.
— ¡Vaya! —Se sorprendió Candice, puesto que ella misma estaba cuidando de esa zona para que el fuego no se siguiese extendiendo— ¡De seguro eso fue un golpe crítico! ¡Se fortaleció mucho con esa Danza Espada!
—Claro…
Admití. Si no me equivocaba, la naturaleza de este Pokemon le brindaba una mayor probabilidad de asestar un golpe crítico, además que ese ataque ya lo había visto antes. Se trataba de Tajo Umbrío, lo había utilizado Sneasel un par de veces para repeler a los Snover que se acercaban, y varias veces algunos caían de un solo golpe, por lo que debo de suponer que también propina cierta posibilidad de asestar un golpe mortal.
Sneasel me miró sonriente ante dicho escenario, la magnificencia de Absol le había sorprendido. Apenas vislumbré sus ojos, pude enterarme de otra maniobra que utilizó el Pokemon, lo que luego fue comentado por Maylene.
— ¿Pero… como le hizo para salir sin ningún rasguño?
—Utilizó Doble Equipo. —Afirmó Candice, que apenas había visto la batalla.
Bingo. Absol mezcló Danza Espada y Doble Equipo en un mismo ataque… maravilloso. Debo confesar que me emocioné bastante ante dicha estrategia y la limpieza para concluir el combate de un solo golpe. Eso pensé en aquel minuto, pero tal era el infortunio que dicho golpe mortal no le fue suficiente a Ninetales para debilitarse, el cual poco a poco pero flojo, se fue levantando de su tumba.
— ¡Spheal, usa…!
— ¡No!
Interrumpí a Candice. Había una buena razón.
—Spheal es muy débil, por más que sea fuerte no le bastará a Ninetales. A Sneasel ya se le ocurrió algo.
Fue irresponsable de mi parte, más aún cuando ni siquiera había visto los ojos de Sneasel los cuales se habían desviado hacia el Pokemon de numerosas colas, pero a fin de cuentas estaba en lo cierto.
Absol reiteró su Danza Espada, pero esta vez no se movió de su lugar. Estuvo destellando un rato mientras ambos, Sneasel y él, permitían que el rival se levantara con aún más vigor y furia. Apenas este se paró en sus cuatro patas, Sneasel corrió hacia Absol y al tacto le entregó su destello rubí a Sneasel.
— ¡Le robó la Danza Espada! —Exclamó Maylene.
Sneasel se detuvo un momento al sentir tan abrumador poder fluyendo dentro suyo, mientras que con la mirada vaga observaba sus garras y pies, para después sonreírle al Ninetales que rápidamente cabalgaba hacia él. Este último lanzó lo que parecía ser un Lanzallamas pero con un sentido ondular, el cual al parecer logró atrapar a Sneasel puesto que se extendió un torbellino de fuego que se extendía varios metros hacia arriba del lugar donde se encontraba mi compañero.
— ¡Oh no! —Maylene me miró preocupada, pero yo solo le sonreí.
Ninetales aún con su objetivo obstruido debido al reciente torbellino que no le permitía divisar con claridad, emitió una potente llamarada hacia dicho lugar: pero según lo que se logró observar no le atinó a nadie.
Una silueta apareció a la altura del rostro de Ninetales, el movimiento fue tan rápido que no se logró observar con claridad y, mientras el torbellino cesaba, dicho Pokemon de fuego se quedó estático. Maylene observaba asustada el fuego apaciguarse, Candice se confundía ante el estático Ninetales, pero no se dieron cuenta de que Absol también había desaparecido. Cuando el fuego desapareció, las chicas se llevaron una gran sorpresa: Sneasel no estaba. En ese preciso instante Ninetales cayó derrotado al piso y, dominante, se erigió un Absol que en su lomo concedía un Sneasel ganador.
— ¡¿Qué pasó?! —Maylene cayó sorprendida con la mano en su boca, mordiéndose las uñas.
—Ya veo… En el instante en el cual Ninetales lanzó su Giro Fuego, Absol gracias a la agilidad que el mismo se había concedido salvó a Sneasel que, en ese preciso momento, le propinó otro golpe crítico. —Resolvió Candice— Todo esto lo hizo cabalgando sobre Absol, el cual le brindó la velocidad suficiente para atacarlo sin que nosotros pudiéramos verle.
—Fueron más veces.
Respondí, y señalé las garras de Sneasel las cuales, ambas, estaban cubiertas por el pelaje de Ninetales.
—Asumo que unas dos o tres. Al parecer estos dos forman un equipo impecable.
Sneasel le dedicó una sonrisa ganadora a un Absol que solo le respondió con un semblante sombrío. Aún no se había acabado el trámite principal, descubrir el origen de Ninetales.
Dentro del bosque que daba hacia la orilla Agudeza –el cual estaba adyacente a nuestra posición, estábamos cerca del punto de partida- emanaron unos ruidos extraños. Sneasel, gracias a su buena vista, atinó a saltar hacia atrás a la defensiva.
—Alguien se acerca.
Advertí y todos, a excepción de Absol, dimos un paso al costado. De aquellos árboles que casi se consumen en el fuego, apareció un hombre con un abrigo color rojo y una capucha que cubría su rostro, en el centro de su abrigo se contemplaba claramente una letra M.
— ¡Ese símbolo…!—Candice no pudo continuar, porque se vio sorprendida ante el enfurecido gruñido de Absol frente al misterioso personaje.
—Oh, así que aquí estás Absol. Parece que pudiste calmar a Ninetales, te lo agradezco.
Aquel sujeto evitaba que viéramos su rostro, mientras a leguas se podía percibir una malévola sonrisa.
—Veo que ya encontraste a quien buscabas… Ya no tiene sentido seguir atormentándote. —Nos dedicó una perversa mirada, donde se le pudo visibilizar su rostro y su rubio cabello, tras esto levantó sus brazos y un enorme Pokemon pájaro lo agarró firmemente y lo levantó lentamente.
— ¡Es un Swellow! —Descubrió Maylene.
— ¡Ojos blancos, no creas que porque fallé te dejaré así como así! ¡Prepárate para lo que se avecina! —Gritó aquel sujeto levitando gracias a su Pokemon, para así desaparecer volando.
¿Falló? ¿Este Ninetales no le pertenecía?
—Mi cabeza me da vueltas… —Dijo Candice, confundida.
Absol me miró y corrió hacia el lago. ¡Uxie!
—Vamos al lago, ¡rápido!
Les grité y salí en búsqueda del albino.
