Tercera entrega del reto! Faltan 3 días y 7 capítulos... tal vez no lo logre :/

Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen.

AVISO: Por el bien de este fic, Hermione y Ron solo tienen un hijo, que es Hugo, no Rose. Hugo es menor que Albus por un año (en el libro tienen la misma edad)... y eso es todo.

Este fic participa en el Reto #10: "Primero de Setiembre" del foro Hogwarts a través de los tiempos.

A/N: Este capítulo es un flashback, no es que este cambiando la historia.

UPDATE: GANAMOOOOOS WUUUU~ Este fic consiguió el primer lugar en el reto! Gracias a todos por leerme y en especial gracias a quienes votaron por mí, los amo 3


- Eres tan hermosa. - susurró él antes de besarla. - Te amo, Hermione, lo sabes ¿verdad? - Ella asintió. - Dilo.

- Sé que me amas. - contestó, acercándose a su cuerpo.

Estuvieron abrazados en silencio por unos minutos hasta que él volvió a hablar. - Tengo algo que contarte. - Silencio. - Estoy nervioso, no sé cómo lo tomarás.

- ¿Qué pasa? - preguntó ella preocupada.

Él se alejó ligeramente para poder verla a los ojos.

- Sé que cuando esto empezó quedamos en que sería un secreto, pero esto se ha convertido en algo serio y estoy harto de las mentiras.

- Sabes que tu familia se opondrá a lo nuestro.

- ¿Y la tuya no?

- Sí, todos se opondrían. – admitió ella.

- No me importan ellos. Te amo, en serio te amo.

- Y yo te amo a ti, pero…

- Se lo he dicho a mi padre esta mañana. – dijo él muy rápido.

Hermione abrió los ojos desmesuradamente. Después de unos segundos habló por fin. - ¿Qué te ha dicho él?

Su novio hizo una mueca. Cogió su varita de la mesita auxiliar y se la acercó al rostro, susurró un encantamiento y en cuestión de segundos varios cardenales aparecieron en su rostro y en su pecho descubierto.

- ¡Merlín! – exclamó Hermione conteniendo las lágrimas.

- Ahora mismo no tengo nada que ofrecerte, Hermione. Soy pobre, no tengo familia y mi apellido esta maldito, pero te amo y quiero casarme contigo. – La castaña ya no pudo contener las lágrimas, abrazó a su amado y lo besó con ahínco.

De pronto se vieron interrumpidos por un picoteo en la ventana.

- Es la lechuza de mi familia. – dijo él asombrado, se levantó de la cama y cogió la carta. – Es de mi padre. – Un rastro de esperanza apareció en su rostro, pero al leer la carta, desapareció. – Debo ir a San Mungo, mi madre ha sufrido un accidente.


Cada vez son más palabras y me cuesta contarlas porque me mareo y el bendito contador de word incluye guiones, ugh

Saludos~