Lo de siempre, si no te gusta el yaoi, mejor que no lo leas.
A los demás, espero que os guste, porqué, sinceramente, he tenido que pasarlas canutas para poder si quiera encender el ordenador, pero gracias por esperar.
Eddy estaba en el baño acabando de enfundarse en su camisa de Armanni azul claro con unos leves dibujos de apenas medio tono más oscuro que el fondo.
Los pantalones que le había prestado Kevin valían perfectamente para ir de iesta como para solo dar un paseo por la ciudad. Eran de color negro, algo serios, pero al menos le quedaban presentables.
Al mirarse en el espejo veía lo que siempre había deseado, verse a si mismo como un top-model, una estrella...Bueno, quitando esa tripilla que "no estaba de moda" tenía todo el aspecto de un famoso a punto de ser aplastado por los paparazzi en cuanto saliese por la puerta.
Pero el pelo le estaba dando problemas. Suspiró y, mientras batallaba con su pelo, Kevin estaba fuera acabando de abotonarse la camisa blanca ligeramente abierta por abajo que dejaba ver casi perfectamente esa parte de su cuerpo de la cual estaba totalmente orgulloso desde los dieciséis años.
Los pantalones negros dejaban ver a la perfección esas piernas torneadas y tan bien y cuidadosamente trabajadas durante tantos años, haciendo que la mirada de cualquiera se le quedase en los muslos.
Se puso los zapatos y se miró el pelo. Aún le quedaba eso, y no tenía gomina, por lo que entro en el baño sin prestar atención a Eddy que trataba inutilmente de peinarse correctamente con las tres molestas puntas hacia atrás.
-Fuera de mi cami, bobo.- Soltó y sin más empezó a peinarse.
Eddy le miraba sobresaltado, con las manos pegajosas de la gomina y el pelo hecho unos zorros.
Aún así, no pudo evitar la tentación de quedarse mirando a Kevin, viendo como su cara cambiaba poco a poco por una un poco más seria, como molesto. Estaba concentrado, mirándose al espejo mientras sus cejas naranjas empezaban a juntarse despacio haciendo aún más perfecta la visión de Kevin peinándose...
Entonces, Kevin bajó la mirada, viendo a Eddy mirándo al suelo. Madre mía, era un flan despinado...
Kevin sonrió mirándole, lavándose algo las manos al acabar de peinarse. -¿Es que no sabes ni si quiera por tu propio pelo en orden?- Preguntó y vio los ojos de un avergonzado Eddy mirarle desde abajo., provocándole una risa algo más agradable que una de simple burla.
-¡No me dejas!- Dijo como escusa, cruzándose de brazos.
El mayor por un año le agarró de los hombros y le puso de frente a él, cojió un peine y lo mojó un poco con agua empezando a peinarle sin decir más.
Le agarraba con una mano del mentón, impidiendo que moviese la cabeza. La cara de Kevin no estaba tan enfadada como antes. Solo estaba concentrado, y en sus ojos esmelarda Eddy veía como una pequeña muestra de cariño al peinarle con tanto cuidado...
El peine fue embadurnado con gomina y volvió a pasar sobre el pelo del moreno que se dejaba totalmente sumiso, sin apartar la mirada de los ojos de Kevin.
-Si usas el peine en lugar de manosearte el pelo, acbarías an...-los ojos de Kevn se cruzaron con los de Eddy que no fue capaz de apartar los ojos y le miró casi tan sorprendido como él-tes...- Acabó de hablar notándose a sí mismo levemente sonrojado.
Kevin estaba acercándose a sus labios despacio y Eddy cerraba los ojos con la misma lentitud, acabando por recibir un beso tan dulce como impresionante para ambos.
Las manos de Kevin acabaron acariciando el cuello de Eddy suavemente, sntiendo que el bajito se ponía de puntillas para poder alargar el beso un poco más hasta acabar por separarse ambos, mirándose a los ojos.
La explosión de sentimientos les había dejado como cansados, pero Kevin logró despertar rapidamente y le lamió los labios haciendo que Eddy sonriese.
-Vamos bobo, tenemos que irnos de cena...- Dijo y dejó que se mirase al espejo viendo como su pelo estaba perfectamente peinado hacia atrás.
Sonrieron y se pusieron las respectivas chaquetas para salir e ir al restaurante.
Por la calle Eddy notó varias veces que les miraban, y bueno, si vas al lado de un millonario siendo un don nadie, es un poco normal que no te quiten ojo, ¿no?
...
Ya en el restaurante, Kevin pidió una mesa que estaba situada en un lugar privado con un cristal espejo para tener buenas vistas de la rica calle y, de paso, aún más intimidad.
-Bueno-empezó el pelirrojo.-¿Como es que alguien con tantos aires de grandeza como tu ha acabado de currito en un banco?- Una sonrisa le amargó el vino a Eddy que le miró frunciendo el ceño, pero luego suspiró antes de poder responder.
-Me he endeudado con mi hermano mayor...-Esa información le bajó la sonrisa a Kevin.-He acabado comprendiendo que no tengo oportunidad en el mundo del espectáculo...- Un suspiro y un trago de vino tinto hizo una pausa algo preocupadora.-Eso sumado a que hasta respirar cuesta dinero en este país, puedes imaginarte porqué me conformo con un simple trabajo en un banco de mierda.- Acabó resoplando.
-Al menos tienes trabajo, míralo por el lado bueno, ¿no?- Dijo el millonario llevándose de regalo una mirada que mezclaba la resignación y un deje de diversión cansada.
-Dejemos de hablar de mi trabajo, ¿tu en que trabajas?...- La mirada del moreno se iluminó, esperando la respuesta que siempre ha deseado.
-Trabajo en la empresa de chucerías...- Dijo con una sonrisa y Eddy miró a un lado sonriendo de oreja a oreja -¡Lo sabía! ¡Siempre lo supe!- Dijo emocionado mientras Kevin bebía divertido de la forma en la cual a Eddy se le iban los problemas.
Un montón de preguntas, respuestas y una simple, aunque emocionante desde el punto de vista de Eddy, conversación tribial se llevó a cabo en las siguientes dos horas que duró la cena.
Claro que, Kevin se aseguró de emborracharle delicadamente y hacer que comiese algún que otro afrodisíaco, como la porción de tarta de fresa y canela de postre.
Aunque eso Eddy no lo notó hasta que se levantó algo mareado, estado que Kevn aprovechó para abrazarle y besarle en el cuello despacio.
-Vamos Eddy, no te caigas, aún queda mucha noche por delante...- Un nuevo beso hizo que se agitase y abriese más los ojos.- Vale vale, vamos...- Dijo sin tener ni idea de lo que le esperaba.
...
En casi veinte minutos, estaban a las puertas de una de las mejores discotecas en las que un cubata costaba cerca de los 20 dólares.
Eddy no se lo creía, había entrado detrás de Kevin mirando a todos los lados, viendo solo caras famosas, o, como poco, mucho más tractivas de las que había visto en años.
Fueron a la barra y Kevin pidió mojito, el barman con pintas de pingüino miró a Eddy y este, dijo totalmente convencido- un tequila sunrise.- Eso sorprendió a Kevin. ¿Como iba a beber tequila si ya iba medio puesto?...
Pero el barman asintió y les preparó los cocktails en el momento.
Ambos bebieron un poco apoyados en la barra y poco tardó Kevin en llevarse a Eddy a la apretada pista para poder restregarse con el borracho moreno con total tranquilidad.
En poco tiempo, los vasos se perdieron en alguna mesa, la "parejita" estaba en la pista y algunos a su alrrededor les miraban, en parte con envidia, en parte con verdadero asco. Pero poco pareció importarles cuando empezaron a besarse entre el calor aumentado por la bebida y la cercanía de otros cuerpos ajenos a ellos.
Las lenguas de ambos danzaban en una boca que no era la suya, las manos acariciaban la espalda ajena, incluso una de Kevin se perdió en algún punto entre su trasero y su cadera.
Estaba siendo totalmente delicioso, excitante... Perfecto
Hasta que una mirada muy concreta se fijó en ellos, una que ninguno de los dos esperaba volver a ver nunca. -¿Kev?... ¿Eddy?...- Pronunciaron unos carnosos labios a la vez que una copa caía al suelo rompiéndose en pedazos.
Se que es corto pero espero que os haya gustado y que sigais leyendo.
Nos vemos.
~~Lady Vamp~~
