Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen.

AVISO: Por el bien de este fic, Hermione y Ron solo tienen un hijo, que es Hugo, no Rose. Hugo es menor que Albus por un año (en el libro tienen la misma edad)... y eso es todo.

Este fic participa en el Reto #10: "Primero de Setiembre" del foro Hogwarts a través de los tiempos.

UPDATE: GANAMOOOOOS WUUUU~ Este fic consiguió el primer lugar en el reto! Gracias a todos por leerme y en especial gracias a quienes votaron por mí, los amo 3


- Desaparece. – dijo el brujo mirándola cruelmente. – Matarte sería fácil; sin embargo, mi hijo no es idiota, sabrá que he sido yo y eso complica mis planes.

- Me iré de Londres.

- No, eso no es suficiente. Él te puede buscar, necesito que desaparezcas, que sea como si nunca hubiera existido esta abominación.

- Entonces, ¿qué quiere que haga? No puedo desaparecer de la faz de la tierra.

- Oh, querida, no de la tierra, pero sí de la memoria de mi hijo. ¿Entiendes a lo qué me refiero?

Los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas.

- ¿Sabes realizar un hechizo desmemorizador selectivo, sangresucia? - La bruja no contestó. El mago frunció el ceño. – Te he hecho una pregunta, mugrienta.

Hermione cerró los ojos y una lágrima se escapó. – Sé cómo hacerlo.

- Excelente. Hazlo hoy, no puedo permitir que mi hijo desgracie nuestro apellido.

- ¿Morirá su madre? – preguntó ella, sabiendo lo mucho que él la amaba.

- Es un precio menor a pagar y una advertencia: ya sabes de lo que soy capaz.

- Es su madre, él la ama.

- Es una mujer débil que cree en patrañas como el amor. – respondió el hombre furioso. – Estoy arrancando el problema de raíz.

El hombre se dio la vuelta y se dispuso a salir. – Si no lo haces bien, no solo tendrás que temer por la vida de tus padres, sino también la tuya y la de mi hijo. De nada me sirve tener un heredero que traicione mi linaje.

El brujo desapareció en la entrada y Hermione se derrumbó finalmente.

¿Qué iba a hacer?

-x-

-James está comprando dulces muggles junto a Hugo, querido. – respondió Ginny sin notar la tensión en su amiga.

El niño volteó a ver a su padre quien se había acercado también hacia las mujeres. – Señora Potter, señora Weasley. – saludó el brujo.

Los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas, él no recordaba nada aún. – Es Granger ahora. – contestó con voz ahogada.

- Oh, lo siento tanto. – dijo él algo incómodo.

- Padre, ¿puedo salir a comprar dulces muggles también? – preguntó el niño inquieto.

- No sé si sea una buena idea Scorpius.

- Vamos Draco. -intercedió Ginny. – James esta con Harry allá, no pasara nada.

Draco asintió. Sacó algunos billetes muggles de su bolsillo y se los entregó a su hijo. Scorpius sonrió y salió corriendo hacia la zona para muggles.

- Debes dejarlo crecer, Draco. No puedes protegerlo para siempre. – dijo Ginny.

- Lo sé. – contestó el rubio y luego soltó un largo suspiro.

- ¿Has hablado con Astoria?

- Canceló en último momento, Scorpius no se lo tomó tan mal. Creo que ya se está acostumbrando.

Ginny bufó. – No entiendo cómo pudiste casarte con ella.

- ¿Qué tal maneja Weasley el divorcio, Granger? – preguntó Draco de pronto.

Hermione se tensó, en contra de su buen juicio alzó la mirada y la conectó con la de él. Mal, muy mal. Una ligera chispa avivó los ojos grises y luego el rubio frunció el ceño preocupado, la mueca desapareció en unos segundos.

Hermione sintió su corazón romperse. ¿Draco la recordaría algún día?