Situaciones extrañas, personas extrañas.

Mikan pdv.

Mientras caminaba hacia la armería fui recopilando todos los datos nuevos e hice una lista mental.

1. Llegué a, lo que parece ser, otro mundo por medio de una carta.

2. En este mundo parece ser que existe la magia.

3. Tengo un collar que habla que se llama pengüin.

4. Tengo un nombre nuevo.

5. Tengo que encontrar a mis compañeros.

Ahí fue cuando me di cuenta de que en realidad no sabía nada de este este lugar así que decidí preguntar a la única ``persona´´ que puede contestarme ahora.

-Oye pengüin, ¿qué es este lugar?- le pregunté, no refiriéndome al prado en el que estaba sino a todo el mundo.

- Este lugar se llama Gakuen Alice y es un mundo paralelo al tuyo, en el que existe un tipo de magia que solo poseen algunas personas. En los comienzos se cree que ambos mundos eran iguales. Y digo se cree porque nadie sabe nada de los orígenes.

- ¿Cómo se llama esa magia?

- Se llama Alice. Ya que solo algunas personas de Gakuen Alice lo poseen.- explicó Pengüin.

-Bien. Pero Pengüin ¿por qué tengo un nombre nuevo?

- Recuerda Mikan, en la carta te decía que lo dejarías todo ¿verdad?- dijo y yo asentí.- Pues eso incluye también tu antiguo nombre y, por cierto, no puedes decir a nadie tu antiguo nombre.- yo solo volví a asentir.

- También antes mencionaste algo sobre encontrar a mis compañeros. ¿Hay un lugar donde podrían están? O ¿Quiénes son?- le pregunté, ya estaba un poco irritada, porque todo esto es demasiado difícil de asimilar.

- Tus compañeros estarán, posiblemente, en Central Town. No sé bien como pero ellos están predestinados ya. Lo que quiere decir que solo son ellos. Y para saber quiénes son tienes que mirar si en su cuello hay otro collar como yo.- asentí de nuevo, asimilando de nuevo la información.

Continuamos caminando hasta que escuché una especie de gruñidos, muy parecidos a los que oía en el sueño.

-Acércate un poco más y busca donde esconderte.- me ordenó Pengüin, aunque no entendía muy bien porque tenía que hacerlo, le hice caso.

Como me dijo me acerqué, hasta que esos gruñidos se hicieron cada vez más fuertes.

A lo lejos vi un arbusto, fui y me escondí tras él.

-¿Q-q-qué son esas c-cosas?- le pregunté a Pengüin cuando vi a ``personas´´ vestidas totalmente negras, con unas gafas con los cristales negros y polarizados que andaban como zombis.

- Son llamados Fuukitai. En este mundo hay muchos tipos de Fuukitais, estos son los de clase más baja. Y Mikan habla más bajo. No queremos que nos descubran.- de nuevo asentí. Y volví a mirar a esos sujetos, cada vez me daban más mal rollo.

Miré a mi alrededor para buscar por donde salir de aquí para llegar a la armería, hasta que, al final de ese campo lleno de ``zombis´´, vi una cabaña de madera un poco derruida, edificio que según yo creo tiene que ser la armería. Así que le pregunté a Pengüin y él me confirmó mis sospechas.

Normal pdv.

Mikan seguía debatiéndose entre que hacer, si atravesar ese campo y conseguir armas o pasar de largo. Pensándolo bien se dio cuenta de que, sin arma, el camino a Central Town sería muy difícil, ya que podría encontrarse con más Fuukitais por el camino.

Mientras Mikan seguía luchando consigo misma en busca de una respuesta, tres chicos, en realidad, dos chicos y una chica (ya os podéis imaginar quienes son) se estaban acercando cada vez más a ella. Y, como coincidencia, en el cuello de los tres colgaba un colgante de un pingüino.

Estos chicos iban discutiendo de lo que harían al llegar a la armería, ellos ya sabían de los Fuukitais, gracias a sus respectivos colgantes.

-¿Qué podemos hacer? Está claro que necesitamos armas pero ¿seremos capaces de pasar a través de esos ``zombis´´?-decía uno de los chicos, éste era rubio, con ojos celestes y un cuerpo musculoso, aunque no exuberante.

- Vamos Nogi, no puede ser tan difícil atravesar ese lugar. Un puchado de ``humanos perdidos´´ no puede ser tan fuerte.- decía ahora la chica, ésta tenía una cabellera negra azabache, unos ojos violetas que parecían joyas y un buen cuerpo.

- Imai, Nogi, observemos sus movimientos y calculemos cuando pasar.- era el turno de hablar del último chico. Tenía una cabellera negra azabache, unos ojos rojos como el fuego y un cuerpo atlético.

Los otros dos asintieron a esa idea, después de todo ¿Qué más podían hacer? Nada.

Poco a poco fueron acercándose al prado. Los tres estaban buscando un lugar donde esconderse. Entonces el rubio toco el hombro de los dos azabaches y les señaló unos arbustos que estaban un poco más adelante. Ambos pelinegros asintieron, de acuerdo a la idea.

Mikan pdv.

Bien, ya lo tengo decidido, de alguna manera debo entrar a conseguir armas. Con las artes marciales tal vez pueda atravesarlos.

Entonces escucho unos pasos, estoy asustada, tal vez sean esas cosas, realmente no sé cómo llamarlos.

Otra vez escucho ruido, solo que hora puedo oír perfectamente los pasos de una persona, que, por si fuera poco, está muy cerca.

Cada vez se acerca más, y con ello mi miedo crece. Ahora se escucha como está moviendo las hojas de MI arbusto. Debo de calmarme, puedo luchar contra uno.

Ahí fue cuando vi a un chico. Iba a gritar pero antes de que pudiera hacerlo, él me tapó la boca con su mano y yo, por acto reflejo, hice lo mismo con la suya.

Entonces me di cuenta de que no era una de esas cosas, sino un chico de más o menos mi edad, con el cabello negro y unos ojos rojos que expresaban indiferencia y un poco de burla.

Miré a mí alrededor y vi a otro chico, éste era rubio, con ojos celestes que expresaban vergüenza. El rubio tendría también, más o menos, mi edad. Y por último vi como una chica, muy guapa, con ojos violetas y cabellera negra me observaba con diversión e indiferencia en la mirada.

- No pensaba gritar Lunares.- susurró el azabache. No me había dado cuenta pero le había destapado la boca, y él a mí igual.

Pero espera, ¿Por qué me ha llamado Lunares? Lo miré con cara de no entender y me señaló una parte de mi cuerpo, para ser exactos el lado de la cadera. Y me di cuenta de que un lado del camisón de dormir se había levantado dejando ver parte de mis bragas.

- ¡PERVERTIDOOOO!- le grité, sin poder contenerme, sin embargo luego me arrepentí debido a que ese grito alertó a las cosas esas que, al soltar un gruñido común, vinieron todos hacia nosotros.

- ¡IDIOTA!- me gritaron los dos pelinegros, el rubio solo me miró con pena.

Realmente son demasiados ¿Qué haremos ahora? ¿Podremos acabar con todos? Irse sin armas no es una opción viable. Los tres chicos se pusieron en posición de lucha, yo imité su acción.

Notas de la autora: ¿Qué os ha parecido este capítulo? Quería dejar un poco más claras algunas cosas de ese mundo. También quería cambiar un poco la amistad de los cuatro principales. Siempre Natsume y Ruka son amigos y lo mismo con Hotaru y Mikan así que quería cambiar eso. Espero que os guste.

Ya veis que nuestros protagonistas están en problemas ¿Cómo creeis que saldrán de esta?

Isa-chan1114, Okamidan y CristalFlores gracias por los reviews y el apoyo que me habéis dado para continuar.