Esta hisoria es yaoi, si o te gusta, mejor lee otra cosa.

A los demás, espero que os guste.


La noche había acabado perfecta, con un largo y perfecto beso.

Eddy estaba acalorado, pero también bastante cansado, pero el ver la mirada de Kevin comiéndoselo, dando un bocado nuevo con cada parpadeo, le hacía tener ganas de volver corriendo a casa o, en su defecto, ir a los baños a divertirse y, ¿qué hay mejor que aliviar un calentón en el momento?

-Kevin... Me gustaría ir a un sitio un poco más privado... - Dijo el moreno con una cara un tanto pervertida y boracha. Kevin sonrió y empezó a meterle mano por todo el cuerpo hasta llevarle al baño donde comenzó a besarle por todo el cuello.

Eddy estaba tan excitado que le metió en uno de los baños individuales y le sentó en la taza del váter para sentársele encima y mordisquear sus labios mientras sus manos bajaban hasta la enrepiernade Kevin.

El pelirrojo, por su parte, disfrutaba de la agresividad del Eddy borracho. Le dejaba hacer, pero sin excederse, no quería ni imaginarse como se pondría de cabezón si decidía ser el hombre ese día.

Un buen rato pasaron en el baño tocándose, nada más ya que Eddy se echó para atrás en el último momento y Kevin tubo que conformarse con una de las mejores pajas, hablando mal y claro, de toda su vida. Puede que fuese por el alcohol o por el calor de la pista, pero le había encantado esa forma tan tímida pero a la vez lujuriosa forma de ser masturbado.

Cuando salieron del baño Eddy empezó a sentirse bastante mareado, pero no dijo nada hasta que le dio una arcada.

-Ke-Kevin tío, me encuentro fa... Fatal, vámonos.- Ordenó más que pidió, pero Kevin le hizo caso y se lo llevó lo antes posible al hotel, bastante preocupado de que se hubiesen pasado bebiendo. Bueno, la resaca iban a sufrirla igualmente, pero no le apetecía que Eddy se pusiera a devolver por las esquinas de su cara habitación.

Y nada más entrar por la puerta, Kevin fue apartado de golpe por un brazo tembloroso de un chico que corría hacia el baño para dejar salir algo realmente asqueroso que le dejó de rodillas enfrente del wc con un sabor de boca horrible y unos temblores aumentados. Trató de tirar de la cadena y una mano más grande que la suya lo hizo por él.

-Anda, lávate los dientes...- Dijo el pelirrojo con una cara de asco para hacer un cuadro de ella, pero le dio el cepillo y la pasta de dientes tras ayudarle a levantarse.

-Gracias...- -Cállate, a ver si aprendes a tener más aguante.- Respondió apenas una décima de segundo despues de que Eddy le agradeciese por su ayuda.

Resopló al ver la expresión algo dolida del bajito y le vigiló mientras se limpiaba la boca a conciencia.

Kevin en parte se sentía culpable, pero nadie le había mandado pedir un tequila sunrise, podría haber pedido un cuba virgen o cualquier cosa, pero tenía que hacerse el gallito, como siempre, desde que era pequeñois había tenido que superar a Kevin en todo. Aunque estaba molesto, ese recuerdo le sirvió para sonreír viendo como acababa de enjuagarse con listerine azul.

-Ya...- Dijo debilmente y aturdido el moreno y Kevin le desnudó y le metió en la cama con él oliendo un fuerte olor a menta hasta que se durmió.

...

Ya por la mañana, en domingo, empezó a sonar el teléfono al lado de la cabeza de Eddy. Sentía un talador entrando en su cabeza por cada toque.

Sin abrir los ojos, tocó a sus lados para ver que Kevin no estaba, le tocaba a él contestar.

Suspiró y contestó de mala gana con voz de niño pidiendo que no le lleven al colegio ya que se encuentra mal.

-¿Si...?- -Buenos días señor. Sentimos interrumpirle, pero nos han dejado un mensaje importante para el seño K.- Eddy suspiró de nuevo y se sentó en la cama escuchando la ducha cerrarse.

-Dígame, yo se lo digo, ahora está ocupado.-

-Ehm...- La voz de la recepcionista empezaba a sonar impaciente y nerviosa. -Es de su mujer, insiste en hablar con él señor...-

Eddy se quedó paralizado. ¿Mujer? ¿Qué mujer? ¿Kevin tenía mujer? Eso... ¿Eso le convería en LA OTRA?...

No podía creerselo, estaba empezando a balbucear cuando Kevin salió con una sonrisa y una toalla cubiréndole de cintura hasta las rodillas.

-¿Quién es?- PReguntó a la vez que se sentaba a su lado, a punto de besarle, Eddy le dejó en el regazo el teléfono totalmente serio.

-Es la recepción, tienen un mensaje de tu mujer, pedazo de cabrón.- Eso no se lo esperaba Kevin que colgó y tragó saliva mirándole.

-Eddy, te lo puedo explicar...-

El moreno se levantó y le abofeteó tan fuerte que su cara se giró dejando el flequillo pelirrojo en su cara.

-¡Como puedes hacer esto, hijo de puta! ¡Tienes mujer, joder!- Le gritó. Se sentía dolido, usado y... ¿Celoso?

-Eddy... No es lo que piensas... - Kevin tenía unas marcas rojas en la mejilla, claramente, eran los dedos de Eddy, y sus ojos tenían la expresión de un perro regañado, o eso fue lo que vio Eddy que cogió su ropa y se vistió a toda prisa sin querer escucharle.

-Cámbiate de banco si te sale de los cojones, yo no tengo ya nada que ver contigo.-

Abrió la puerta y se encontró a una mujer rubia con los labios grandes y rojos que le miraba con unos ojos azules tan llenos de ira que Eddy los vio rezumar fuego.

-¡Aparta de mi camino!- Le golpeó y la voz ya le dijo todo lo que sospechaba.

-¿Nazz?.. ¿Eres la mujer de Kevin?...- dijo tratando de no llorar y la mujer le miró con odio antes de dirigirse a Kevin.

-¡Eres un putero! ¿¡Como me engañas con ese!? ¿¡No hay tías mejores o qué!? ¡Siempre tienes que hacerme quedar como una ibécil!-

Eddy no se iba a quedar a escuchar más. Se fue corriendo.

No quería ningún taxi, solo corrió hasta que sus piernas se cansaron y se derrumbó en una parada de autobuses, llorando como un niño pequeño, totalmente desconsolado.

No hizo mucho caso a la anciana que le preguntó si se encontraba bien, solo cogió el autobús y fue hasta su casa solo para tirarse en la cama y volver a llorar como si solo pudiera hacer eso en toda su vida.

Y así estubo hasta veinte minutos hasta que decidió olvidarse de todo.

-Vamos, no puedes deprimirte solo por esto... De todas formas no estabas saliendo con él, solo ha sido un lío con un capullo casado... Seguro que hasta tiene hijos el muy hijo de puta. ¡Como puede hacerle eso a Nazz!-

Con todas esas palabras y más, se alentó a sí mismo mientras encendía el ordenador y le respondía al correo a su amigo diciendo lo mucho que se alegra por él y contándole de paso lo cargadísimo que está él de trabajo.

Enviado el mensaje, encendió la tele y vio algo que no esperaba para nada, habían visto a Ed en el metro molestando a unos fans de the walking dead.

-Más te vale no hacer nada raro, cabezón...-

Dijo preocupado escuchando los testimonios de los acosados, diciendo que les había dicho cosas demasiado raras y sin sentido, mencionando varias veces las gallinas.

Eddy se rió recordando la de veces que su amigo le robó las gallinas a Rolf en el pasado. Ed no era mal tío, solo necesitaba a alguien que le ayudase a no sobrepasarse.

Noticias vistas, comió una especie de arroz con queso, jamón y huevo revuelto improvisado y se fue a dormir hasta el día siguiente, lunes. Necesitaba estar descansado y animado, por ello decidió dormir todas las horas que su cuerpo le permitira.

...

En el trabajo, o habían visto a Eddy más zombie desde que se le rompió su CD recopilatorio de música de los 70.

No hablaba, no se quejaba del trabajo, solo se bebió una triste leche manchada(leche con apenas unas gotas de café y una pizca de azucar) y un par de galletas.

No, dormir no lo curaba todo, aunque si su dolor de cabeza, y de eso se alegraba bastante pues un dolor solo le habría hecho tener aún más ganas de subir a la azotea y tirarse.

En un descanso, llamó a Doble D, necesitaba escuchar una voz amiga.

Tardó un poco en responderle, pero según lo hizo, su voz dejaba notar la felicidad de hablar con él.

-¡Eddy, amigo mío! No sabes lo mucho que añoraba que me llamases en mitad de unas prácticas.- Dijo de buena gana y Edd sonrió.

-Tu me estás salvando de un montón de archivos que pasar al ordenador, vamos a par. Oye, necesito contarte una cosa, pero júrame que no te pondrás en plan padre.- Dijo sabiendo las reacciones posibles de su amigo y este, al otro lado, miró el teléfono como si así pudiese ver que Eddy levantaba una ceja.

-Está bien, procede, cuéntame que te atormenta.-

-Verás, el viernes me tocó encargarme de un cliente importante en mi trabajo, pero para no irse, me pidió que fuese con él durante un finde semana.- Respiró hondo.- Acepté, y pasé el finde semana en fin... En la cama todo el día, si, piensa mal.- El joven científico estaba rojo cual tomate, pero no le interrumpió, solo carraspeó como para indicarle que seguía ahí.

-Después de eso, resulta que está casado y me enteré de la peor de las formas... Me fui corriendo, pero me siento horriblemente mal. No se si son remordiemientos por la mujer, o porqué, pero me siento fatal tío, en serio...-

-Eddy, no es correcto hacer ese tipo de cosas con alguien casado, pero si no lo saías... La culpa es enteramente suya, no debes sentirte mal. Comprendo tus sentimientos, pero no te tortures... A menos que...-

-¿Que, qué?- Dijo Eddy casi gritando empezando a ponerse nervioso y Doble D negó con la cabeza.

-Puede que le hayas cogido cariño, aunque no entiendo como puedes estimar a una persona a la que apenas conoces...-

Estaba claro, iba a contarle a Doble D todo, no podía aguantarse más el secreto.

-Le conozco desde hace años... Doble D, de quién estamos hablando es de Kevin...- El teléfono del científico se cayó al suelo al escucharlo y Eddy colgó.

No Iba a hablar más hasta que se le pasara.

...

Tras horas de trabajo, acabó su jornada sin incidentes y, al salir a la calle, se fijó en un Mercedes de último modelo aparcado justo frente a la puerta. Pero cuando vio a un enorme pelirrojo salir de él, miró a otro lado y acelaró el paso.

-¡Eddy!- Le gritó Kevin que corrió y le agarró del brazo. -Escúchame, estás totalmente confundido, Nazz no lo ha liado todo.- Edd se soltó de un tirón ya que el mayor por un año no podía apretar mucho, podría hacerle aún más daño, y no era su intención.

Le sigió tratando de explicarle las cosas de mil formas distintas, pero ninguna convenció a Eddy.

Ya harto, Kevin le agarró de nuevo, le giró y le besó.

-Te quiero Eddy... -

El moreno estana en shock. ¿Qué? ¿Qué le acababa de decir?

-¿Qué... Me...?- Negó con la cabeza, le miró a los ojos totalmente serio y se separó empujándole con una fuerza que no sabía que tenía.

-Pues quiere a tu mujer, yo te odio pedazo de mierda.-

Y con eso se fue dejando a Kevin con lágrimas en los ojos por primera vez desde hacía diez años...


Bueno, hasta aquí el capítulo, espero que os haya gustado.

Confieso que está escrito del tirón y que me ha llevado casi dos horas, pero no creo que esté del todo mal.

Nos vemos.

~~Lady Vamp~~