Ok, ya casi estamos...
Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen.
AVISO: Por el bien de este fic, Hermione y Ron solo tienen un hijo, que es Hugo, no Rose. Hugo es menor que Albus por un año (en el libro tienen la misma edad)... y eso es todo.
Este fic participa en el Reto #10: "Primero de Setiembre" del foro Hogwarts a través de los tiempos.
UPDATE: GANAMOOOOOS WUUUU~ Este fic consiguió el primer lugar en el reto! Gracias a todos por leerme y en especial gracias a quienes votaron por mí, los amo 3
El pasillo de San Mungo se sintió eterno para Hermione. Habitación 452 había dicho la bruja en recepción. Cuarto piso: Daños provocados por hechizos.
Sus pasos se sentían pesados.
Al entrar, lo vio cogido de la mano de su madre, más pálida que nunca.
- Draco. – susurró ella con pesar.
El rubio volteó a verla y a ella se le apretó el corazón, tenía la cara demacrada y los ojos rojos por haber llorado.
- No sobrevivirá. – dijo él. – Creen que fue una venganza por haber traicionado a Voldemort.
Hermione tragó con dificultad, pues ella sabía la verdad. A Narcissa Malfoy la había asesinado su propio esposo como advertencia para ella.
- Lo siento tanto, Draco. – Hermione empezó a llorar. Lo iba a dejar, iba a eliminar sus recuerdos, lo iba a traicionar.
Draco se volteó para coger la mano de su madre nuevamente. – Mi padre no ha venido hasta ahora. No puedo creer que me odia lo suficiente para ignorar a mi madre también.
Hermione se acercó a él. – Nada de esto es tu culpa.
- Mi madre llevaba esto consigo, Hermione. – El joven saco un precioso anillo de su bolsillo. – Creo que me escuchó hablando con mi padre y que nos iba a apoyar. Es el anillo de la familia Black, es tuyo ahora.
- No puedo hacerlo. – dijo ella, tan bajo que Draco pensó que había oído mal.
- ¿De qué hablas? Pensé que…
- Te amo, Draco. Te amo tanto que ni siquiera entiendo cómo te puedo amar así.
- ¿Te casarías conmigo?
Las lágrimas cayeron por sus mejillas, Hermione asintió y antes de que pudiera reaccionar, Draco había colocado el anillo en su dedo.
Ambos se sentaron, Draco tenía su mano cogida. – Esta es la mujer que amo, madre. Pienso casarme con ella. – El rubio luchó contra las lágrimas. – Sé que te caería bien, madre. Es bastante obstinada como tú y es muy lista, siempre me dijiste que busque una chica lista. – Draco la miró y sonrió ligeramente, Hermione no podía dejar de llorar. – Sé que tú lo entiendes, madre. No pude evitar enamorarme de ella.
A partir de ese punto para Hermione los hechos eran borrosos.
Ella lo había besado, había probado sus lágrimas y en medio del beso se había disculpado con él nuevamente.
Se había levantado de su lado, Draco la había mirado confundido.
- ¿Pasa algo? – preguntó él.
- Te amo lo suficiente para poder sacrificarme por ti, Draco. Prefiero que estés lejos de mí a que estés muerto.
- ¿Hermione? ¿De qué hablas?
Hermione lo abrazó y el respondió al abrazo, ella acercó sus labios a su oído. – Te amo y lo siento. – susurró. Su varita apuntaba a la cabeza del rubio, las palabras salieron con dificultad, Draco abrió mucho los ojos, dándose cuenta del engaño.
- No, por favor. – susurró intentando oponerse a la maldición.
- Lo siento. – repitió ella, al cabo de unos segundos Draco dejó de resistirse y su mirada se puso en blanco.
Hermione tenía poco a tiempo antes de que recobrara la conciencia.
Colocó el anillo de su madre devuelta en su bolsillo, lo ayudo a sentarse y le dio un último beso en la mejilla.
Al salir no miró atrás ni una sola vez, temía encontrarse nuevamente con su mirada vacía.
De pronto se encontró con Lucius Malfoy, quien la miraba expectante.
- Está hecho. – dijo ella, el rostro aun cubierto de lágrimas.
- Espero que no vuelvas a acercarte a mi hijo, sangresucia inmunda. – El hombre pasó por su lado y luego entro a la habitación.
- Tierra a Hermione. – llamó Ginny.
- Lo siento, me perdí en mis. – recuerdos. – pensamientos. – Tanto Draco como Ginny se quedaron mirándola preocupados.
