Bien, aquí dejo el neuvo capítulo de "los 10 años perdidos".

Espero que os guste!

Ah, y gracias por los rwviws, me ayudan a seguir escribiendo, auqnue se que soy muy lenta con la subida de capítulos :3

Hay yaoi y todo eso, si no te gusta, no leas.


Kevin se había metido en el coche tan rápido como pudo reaccionar ante aquellas palabras.

Pues quiere a tu mujer, yo te odio pedazo de mierda

Habían sido dichas con tanto dolor y con tanta rabia que el pelirrojo había sentido su corazón partirse en dos.

No pudo decirle nada tras eso, ¿porqué no volvió a correr? ¿Porqué no le gritó que se dejase de tonterías? ¿porqué simplemente fue tan capullo de hacer ese tipo de cosas con Eddy aún estando casado...?

Aunque eso último no era del todo como el bajito moreno había supuesto.

Pero Kevin solo podía torturarse. Se había portado mal, horriblemente mal. No debería de haberlo hecho. Le había costado años el lograr darse cuenta de lo que sentía por Eddy, solo un par de días conquistarlo y lo había destrozado todo en apenas dos minutos.

Se sentía débil e inutil, como nunca antes había sentido. Ahora si se odiaba... Pues quiere a tu mujer, yo te odio pedazo de mierda... Pues quiere a tu mujer, yo te odio pedazo de mierda... Yo te odio... Te odio... Te odio...

"!Kevin eres un idiota! ¿¡Porqué nos tratas así!? ¡Solo queremos ser tus amigos!"

Kevin recordaba, ahora con dolor, la última conversación que tuvo con el menor por un año antes de que su familia decidiese mudarse, o mejor dicho, antes de que él dijese nada.

"Vamos bobo, no me hagas reír. ¿Como pretendes que yo me junte con chusma como vosotros?"

En ese momento Kevin no se fijó, pero Eddy estaba llorando, y al recordar fue cuando se dio cuenta de que por sus mejillas enrrojecidas de la rabia corrían lágrimas de frustración y dolor iguales a las que derramó cuando salió corriendo del hotel.

-Menda imagen voy dando...-

Suspiró con pesar y antes de darse cuenta estaba en "casa", llorando desconsolado.

Estaba sentado en la cama, con la espalda pegada a la pared y escuchaba música aleatoria en su mp4. Se había desnudado, y no le importaba estar totalmente desnudo cuando entró Nazz dejando el bolso de Gucci delante suyo para que viese que estaba ahí.

Se quitó los cascos y la miró a los ojos triste y enfadado.

-No me mires así, suerte tienes de que aparezca por aquí y no te deje tirado.-

Dijo la rubia quitándose la ropa despacio.

-Prefiero estar solo... Antes que con una zorra...- Dijo y se levantó escuchando una carcajada detrás suyo.

-Pues bien que te tiraste a Eddy... en serio, no sabía que podías caer tan bajo. Jajajajaja- La risa chillona del la rubia le ponía los nervios de punta. Y bastante tenía con su mal estar, no necesitaba a una arpía para hacerle sentir peor.

Se giró, la encaró y la miró hacia abajo, ya que tampoco es que la rubia fuese mucho más alta que Eddy.

-Sigue hablando así de él y te voy a arrancar ese bonito y perecto cabello rubio que tienes de adorno.-

La rubia se asustó, pero solo le empujó y le apartó poniéndose el pijama.

-Eres gilipollas.

Kevin no iba a soportar más a Nazz. Se vistió con lo primero que encontró, poniéndose una sudadera con capucha. Cogió la puerta y se fue sin más.

Estaba totalmente deprimido, no recordaba cuando había estado así antes, sin ganas ni de seguir respirando. Solo se puo las gafas de sol para poder seguir mirando al suelo, y lo mismo hizo con la capucha.

No encontraba las palabras que le iba a decir a Eddy si le veía, aunque tampoco esperaba encontrarle.

El bajito le había dejado bien claro que no quería volver a verle, puede que hasta dejase su trabajo por su culpa, que cambiase de ciudad...

Dios, ¿porqué había tardado tanto en darse cuenta de sus sentimientos? ¿Porqué se había portado como un capullo? ¿Porqué no...-¿Porqué no aproveché cuando éramos pequeños?...- Dijo en bajo y se sentó en un banco, en una parada de autobús.

Con la cabeza gacha y las manos en los bolsillos, empezó a pensar en las razones que le llevaron a portarse tan mal con Eddy.

Y es que bueno, era simplemente insufrible. Siempre con sus trucos, sus engaños y los intentos allidos de hacerse con dinero y chucherías. Encima no era demasiado bueno en los deportes. -Bueno, es no es su culpa...- Dijo en bajo el pelirrojo.

Eddy solo era una babosa, una serpiente que se arrastraba en cuanto le iban a partir la cara. Kevin había perdido la cuenta de cuantas veces había querido romperle su rechoncho cuello. Pero luego había veces en las que era tan encantador... Con esa gran sonrisa de felicidad e inocencia. Siempre con el humor raramente por los cielos, con ese brillo de superioridad y ambición en los ojos... ¿Cuando había empezado Kevin a sentir amor? Ni lo sabía, solo podía saber que le odiaba desde siempre, y puede que desde siempre le hubiese querido...

Había necesitado casi toda su vida para darse cuenta de lo que sentía. Dos días para conquistar a su bajito amor y apenas unos segundos para perderle.

Las lágrimas volvieron a quemarle en los ojos. Estaba claro que no iba a sentirse mejor hasta que le viese.

...

Eddy hacía rato que estaba en casa dando golpes a todo lo que se le pasaba por la nariz.

-¡Menudo estúpido! ¡Mal nacido!- Dio un puñetazo a la pared y luego se agarró la mano lloriqueando dolorido con una pequeña herida en sus nudillos.

-¡Ugh!... ¡Todo esto es su culpa!- Ahora lloraba, pero no por el escozor de la heridita, más bien lloraba por otra herida.

-Kevin, ¿cómo puedes ser tan imbécil?...- Dijo en bajo y se apoyó contra la pared del baño. Ni sabía como había acabado ahí. Pero no era hora de ponerse a pensar. Tenía que salir y despejarse, ser feliz de nuevo y olvidarse de ese maldito pelirrojo.

-Si, ¡eso haré!- Se dijo y entró en la ducha rápido como un rayo, sin atender a las marcas de la pasión que dejó Kevin por todo su cuerpo. Ver eso iba a dolerle, y se duchó casi sin mirar a ningún lado.

En cuanto salió se puso un albornoz violeta con los rebordes en rojo con una gran "E" en el lado izquierdo pegada, recortada por él de una bata antigua de estampado de leopardo.

Abrió la nevera y sacó todo lo que podía ser comestible : restos del arroz con queso y unos guisantes aparte de unos huevos y una lata de atún que dudaba que no se hubiese pasado de fecha.

Lo echó todo en una sartén y así se hizo una tortilla de sobras. A la vista no era lo mejor del mundo, pero estaba realmente delicioso.

Puso las noticias y se sentó con el plato sobre las piernas dispuesto a comer.

-"La bolsa ha bajado de nuevo en el día de hoy, muchos de los..."- La presentadora hablaba sin parar mientras Eddy comía. No es que las noticias fuesen algo interesante, pero esperaba ver algo más sobre su amigo fugado. Estar con ese sentimiento de inquietud no era nada bueno, más con lo que le acbaba de pasar con Kevin...

-Mierda, sal de mi cabeza.- Gruñó y siguió comiendo.

-"Un momento..."- La mujer se detuvo en mitad de una interesantísima noticia de unos bomberos salvando gatos. Miró a la cámara y empezó a dar la noticia.

-"Nos acaban de avisar de que han visto al fugitivo de la institución mental en dirección a Canadá. Aún no sabemos donde está, pero lo que si está claro es que la gente debe tener cuidado. Es en extremo violento e impredecible..."- -¿¡Pero qué dices zorra!?- Gritó Eddy indignado y en cuanto escuchó su movil sonar lo cogio.

-¡Eddy!- Dijo Edd al otro lado de la línea y por poco no deja sordo al moreno.

-Si, lo he visto... No es necesario que grites, seguro que ese idiota sale de esta..-

-Pero sería mejor que le encontrasen... Así estaría con cuidados a su medida. Aunque no comprendo porqué dicen que tiene una personalidad peligrosa.-

-Yo tampoco- Resopló. No iba a discutir con él por lo que simplemente le cambió de tema tantas veces que su amigo suspiró al otro lado del teléfono.

-Bueno... ¿Has visto a Kevin?- Preguntó para escuchar solo silencio durante unos segundos.

Eddy no quería contestar, le dolía, y mucho. No se había sentido peor en toda su vida, solo podía pensar en esos momentos en los que había creido ver porfin que era correspondido. Después de todo, ¿hacía cuanto que estaba enamorado de Kevin? Posiblemente desde los diez años, cuando aún su hermano mayor se metía con Rolf y con el pelirrojo, antes de que se mudase... Si, desde entonces había notado que su corazón se aceleraba y frenaba al mismo tiempo al verle, que empezaba a sudar y a temblar. Y que solo si le superaba podría lograr que se fijase en él.

-Si, no ha sido muy agradable... Es un gilipollas.- -¡Controla esa lengua, jovencito!- Dijo Edd, dejando a su amigo con una leve sonrisilla.

-Si papá, me labaré la boca con jabón y a conciencia para quitar los restos de esa palabra tan mal sonante que ha arruinado mi perfecta imagen.- Dijo con un tono exagerado de sarcasmo, pero Doble D no pareció pillarlo.

-Creo que lo del jabón me parece excesi... Vale, sarcasmo. No es necesario ser borde, solo deberías arreglarlo con él. No creo que sea tanto... Y ya sabes que no es bueno estar enfadado para siempre.-

Eddy resopló.-No quiero hablar más del tema, no quiero amargarme la noche. Hoy voy a salir de fiesta.-

-Pero si es lunes... ¿A dónde pretendes ir?- Dijo Edd sorprendido, escuchando una risa tras esa pregunta.

-Ya te llamaré mañana y te lo cuento todo.- Colgó sin esperar ya que sabía que iba a regañarle por salir entre semana.

Pero le daba igual. Podría perder el trabajo, pero así no estaría obligado a ver a Kevin si le diese por aparecer de nuevo por el banco. Su hermano iba a matarle por no pagarle, pero vamos, a esas palizas si que estaba acostumbrado.

Le daba todo igual, solo quería desquitarse.

Animado, se puso una camisa amarilla, ropa interior básica, unos pantalones sueltos azul baquero.

Unas simples deportivas rojas, se peinó un poco con sus puntas hacia delante y ¡listo! Ya estaba preparado para irse e intentar ligar con alguna tía.

...

¿Cuanto tiempo llevaba caminando? Y lo más importante, ¿dónde demonios estaba?

Kevin estaba empezando a ponerse nervioso. Todo era... Pobre, estaba en un barrio pobre. O al menos para su nivel de vida, las personas de esos edificios debían de vivir en la inmundicia. Aunque claro, tampoco era tanto, solo la clase media-baja.

Empezó a notar hambre, un hambre increíble y fue entonces que recordó que o había comido nada desde la noche anterior.

Resopló y, por suerte o por casualidad, encontró un bar abierto. Parecía una mezcla entr cafetería y bar, pero que demonios, eso le iba a venir mucho mejor.

Entró y se sentó en la barra viendo a un hombre que bien podía ser culturista mirándole desde el otro lado.

-¿Qué va a pedir?- Dijo el sobremusculado moreno y Kevin tragó saliva. Si él mismo ien podía rondar el metro noventa, aquel tipo superaba los dos metros de altura. Sin hablar de su espalda...

-Un... Un mixto...- Pidió aunque su estómago le suplicaba por más comida. En nada fue servido y en menos tiempo vio como el local empezaba a llenarse de gente con ganas de pasarlo bien.

Perfecto, iba a comer y se iba a largar. No quería ver a gente feliz estando él deprimido.

Cuando fue a pagar, se dio cuenta de algo, la cartera no estaba. Ni las llaves, ni el móvil. No tenía ni dinero ni documentación. Estaba perdido y no tenía móvil. La noche empeoraba.

-¿Cuanto... Cuanto te debo?- Preguntó tragando en seco y el camarero se cruzó de brazos.

-Cinco con diez.-

-Verás yo... Ehm, tío, se me ha olvidado la cartera pero... Te juro que si dejas que me marche en un rato te traigo el dinero, ¿si?- El moreno levantó una ceja y se inclinó hacia el pelirrojo asustado.

-Paga. O si no atente a las consecuencias.- Ya le tenía agarrado de la pechera para hacer la amenaza peor cuando una pequeña mano medio paliducha se puso sobre la del barman.

-Rick, no te pases, yo se lo pago...¿Qué ha 'pedido?- Kevin se sorprendió y alivió cuando se notó libre, pero miró al bajito que pagaba por él y le estaba salvando de posiblemente la paliza de su vida.

-¿Eddy?...- El nombrado no le miró, solo resopló y se sentó varias sillas más lejos del pelirrojo.

-Wisky doble...- Pidió y, el que parecía un buen amigo traga-esteroides, le sirvió lo pedido y el moreno bebió un trago mirando al frente, sin hacer caso de Kevin que se acercó despacio hasta quedarse en la silla a su lado.

-Gracias Eddy yo...- -Cállate.- Respondió con la voz algo quebrada y suspiró un poco volviendo a beber haciendole una señal al camarero para que no se acercase demasiado. Aunque en su interior deseaba que Kevin se fuese, una parte suya le pedía explicaciones.

-Lo siento...- -Eso ya lo has dicho.- Respondió y volvió a beber un trago más largo.

-Lo de Nazz es un malentendido... Si supieras la verdad puede que.- -¿¡Qué!?- Gritó entonces mirándole con los ojos empañados en lágrimas, se acabó la copa, dejó un par de billetes en la barra y se fue corriendo.

Solo el nombre de la rubia le hacía enfurecer, le ponía los pelos de punta y le provocaba unas ganas de gritar que no había tenido nunca en toda su vida.

Su corazón se rompía con cada paso que daba.-¿Porqué no me buscas joder?- Dijo en bajo llorando hasta que sintió unos brazos abrazarse a sus hombros por atrás.

La respiracón agitada del pelirrojo daba a entender que había tardado en reaccionar, pero que había corrido en cuanto despertó. No, no podía perder a Eddy así.

-...- Ambos estaban en silencio. Y de pronto, un leve sollozo hizo al moreno girarse y ver al pelirrojo casi llorando, en la misma situación que él. ¿Acaso le dolía de verdad? Si era así, Eddy estaba siendo algo cruel.

-Lo siento joder, lo siento...- Dijo el alto y le empezó a besar sin notar un rechazo ni una respuesta firme del contrario.

Entre besos, susurraba un "lo siento", haciendo que Eddy acabase por abrazarle y le respondiese a los besos recibidos.

De nuevo ese sentimiento de ardor en el pecho le vino al bajito, y por ello le apartó de forma brusca.

-¿Qué coño pasa aquí?- Preguntó enfadado y Kevin suspiró. Pensaba que lo había logrado, pero el bobo era tan cabezón como siempre.

-Nazz y yo estamos separados... Hacía dos años que no la veía.- Eddy levantó una ceja a modo de "no me lo trago".

-Nosotros ni si quiera nos queríamos. Solo había... Atracción física...-

La ceja empezó a bajar.

-En cuanto supe que trabajabas en el mismo banco en el que yo tenía mis ahorros la dejé. Eddy, me casé con ella para intentar llenar el vacío que dejaste en mi vida.- Eddy ya estaba sonrojado y sin rastro de incredulidad, pues esos ojos verde como las esmeraldas no podían mentirle cuando le decían esas palabras.

-Eddy, yo...- El moreno sonrió y se adelantó.-Te quiero.- Le dijo sellando las palabras con un beso proporcionado por Eddy que se puso de puntillas para ello.

...

Apenas un rato después, estaban en la cama del moreno repartiéndose besos por todo el cuerpo, acariciando y en ocasiones pellizcando.

Era tantos los sentimientos expuestos que ambos temían un poco star cayendo en la trampa del contrario, pero ese miedo se fue en cuanto Eddy empezó a besar el pecho de Kevin.

El pelirrojo estaba como nunca. Tenía a su bobo preferido besándole, acariciándole, lamiéndole y amándole. Sentía algo mucho más fuerte que simples mariposas en el estómago, era como una cascada, un torbellino que le movía desde su cabeza hasta la punta de los dedos de sus pies, hacíendole estremecer y sonreír.

Era lo que se conoce como feliz.

Por su parte Eddy estaba temblando, nervioso, emocionado... De la misma forma que el mayor sentía el torbellino, él notaba sus sentimientos bullirle en la cabeza, hacíendole hacer cosas que no se imaginaba, como el estar mordisqueando los pezones de un tío de metro noventa, por ejemplo.

Pero los jadeos en respuesta le hacía querer más... Si, el amor estaba presente, pero también empezaban a haer otros "miembros" presentes en la sala, y eso no podía ignorarse.

Los besos repartidos por todo el cuerpo, llegando hasta sus piernas, eran deliciosos. Si la pasión sienta bien, esta mezclada con esos cursis sentimientos mejoraba sobremanera.

¿Estaban desnudos? ¿Desde cuando? A saber.

Eddy le tumbó y subió a horcajadas sobre él, besándole en los labios mientras ambos miembros se rozaban con el más simple movimiento, haciéndoles casi gemir a ambos.

Entonces el bajito tuvo una idea, agarró ambos miembros con las manos y empezó a masturbarlos juntos. Y si, había sido una muy buena idea, pues el senitmiento era inigualable, el placer aumentaba mucho más rápido a cada caricia. claro es también que en ese momento se pudo apreciar la diferencia entre ambos miembros.

Kevin no puedo soportarl, tenía que decir algo.

-Vaya... Uhm, veo que el tamaño va a juego con la altura...- La sonrisilla de prepotencia asomó y Eddy paró mirándole con el ceño lindamente fruncido.

-¿¡No puedes dejar de meterte conmigo ni si quiera aho... Mnh!- Eddy fue callado por unos grandes labios que parecían querer devorarle mientras volvía a notar el vaivén de una mano sobre ambos miembros, esta vez la de Kevin.

Sin más que discutir, Eddy de nuevo se rindió a la pasión, gimiendo contra sus demandantes labios sintiendo el calor ascender de nuevo hasta dejarle exausto, aún sin haber acabado ninguno de los dos.

-¿Tanto te gusta esto? Bobo...- murmuró mordiendo todo el cuello y los hombros del menor por un año, tumbándole, le levntó de las caderas, colocando sus piernas sobre sus hombros, y empezó a hacer una cosa que sabía que a Eddy le molestaba.

Al sentir la lengua del pelirrojo en su ano, Eddy dió un respingo, no desagradado, pero tapoco entusiasmado ya que esa sensación de sentir algo viscoso en su entrada, moviéndose, entrando y saliendo, mojándole, excitándole... Un momento, ¿se estaba excitando aún más solo con eso?

-a-aah... Para de una vez.- Dijo avergonzado, dejando sorprendido al mayor que se esperaba una buena paliza verbal al hacerle eso, pero el verle sintiendo placer... Solp pudo meter más su lengua, moverla más dentro, hacerle gemir cada vez más, avergonzarse y excitarse. Genial.

Como siempre, todo estaba pasando de una forma perfecta, deliciosa y perfecta.

Y claro, poco tardó Kevin en necesitar imperiosamente el entrar en el moreno.

Aunque Eddy no estaba precisamente pensando en quitárselo de encima, más bien, fue él quien en cuanto se apartó le incitó con unos movimientos muy poco puritanos de cadera hacia él, haciendo que su erecto miembro se moviese entre sus piernas mientras su empapada entrada parecía pedirlo a voz en grito.

Y Kevin no iba a ignorar sus súplicas.

Subió solo una pierna esta vez, dejándola descansar sobre su hombro y dejando al menor ligeramente ladeado. Agarró sus caderas, tomó su miembró, y empezóa aentrar en él, sintiendo la calidez del recto del menor sin ningún problema al entrar. Aunque como siempre Eddy estaba quejándose debajo suya, con unas muy ligeras lágrimas empañándole los ojos oscuros.

Kevin le vio, y le besó en los labios antes de empezar a embestir despacio, escuchando los gemidos y quejidos del moreno, casi ignorándole cuando le decía que le dolía, pues estaba claro que, en ese momento, estba mintiendo, muerto de la vergüenza pues la luz estaba encendida y por las cortinas se transparentaba demasiado a los vecinos, y eso es un detalle que Eddy solo recordó cuando ya tenía a Kevin moviéndose dentro suya.

Pero al pelirrojo le importaba más bien poco que le visen o le escuchasen, solo quería sentir más placer y más amor del pequeño que empezaba a gemir con menos inhibiciones, hacíendole sentirse un poco más burto pues empezóa ampujar con más fuerza llegando a un punto al que no había llegado, demasiado profundo quizás, pero a ambos les encantó el sentirse tan unidos. Y esque no quedaba ni un milímetro del miembro del pelirrojo fuera.

Horas después y unos cuantos encontros apasionados de regalo, estaban amobos dormidos y abrazados en la cama, sin importarles, o más bien sin poder evitar, estar tan sucios como lo estaban.

Eddy estaba lleno de leves moratones que se curarían a l día siguiente y Kevin con arañazos por la espalda de las veces que ambos decidieron ir un poco más allá de simples movimientos.

Casi ya a las doce de la mañana, el teléfono de la casa empezó a sonar, despertando a ambos, pero el moreno estaba asustado.

Corrió y lo cogió tan rápido como pudo. -¿S-si?...- dijo con voz lastimera escuchando los gritos de su jefe al otro lado de la línea, preguntándole el porqué de que no estubiese trabajando.

-Yo... Verá, anoche no me encotraba demasiado bien... Y puede que por eso esta mañana me haya quedado dormido...- Dijo apartando esta vez al aparato, pues hasta Kevin pudo escuchar loq ue decía.

-"¡No me sirven esa clase de excusas! ¡Aunque estés muriéntode tienes que venir y poner tu culo en la silla de tu despacho!"- Eddy temía lo peor, estaba temblando, pero la voz se tranquilizó.

-"Está bien. Que no se repita. Ahora venga a trabajar, ya recuperará las horas perdidas este vierne."- Y colgó.

Eddy dejó el teléfono en su sitio y resopló yendo a la ducha viendo a Kevin seguirle.

-No es normal como te trata.- Dijo molesto al verle medio enfadado y decaido mientras se metía en la ducha, bastante más pequeña que la del pelirrojo, pero aún así se metió con él, dejándole algo aprisionado para besarle mientras les mojaba el agua.

-Te voy a buscar un nuevo trabajo, bobo.- Sonrió de lado pero Eddy solo levantó una ceja y siguió con la ducha.

-Intenta no hacerlo hasta matarme siempre-

-Eh, no me hagas culpable de que tu jefe sea un capullo.- Dijo y salió de la ducha para esperar a que acabase y de paso dejarle pensando en sus problemas. No quería volver a enadarse, aunque aún le quedaba el tener que hablar con Nazz para darle con la puerta en las narices y mandarla donde fuese con su familia. Cuanto más lejos de la pareja, mejor.

Eddy acabó la ducha, de mejor humor del que entró, y besó en los labios al mayor antes de irse a la cocina con el albornoz, como pidiendo disculpas con ese acto. Y así lo tomó Kevin que se duchó rapidamente para encontrarse con un Eddy ajetreado que tomaba café mientras se ponía unos pantalones de traje bastante arrugados.

-Vas a llegar a la hora de salir a este paso, más si vas en transporte público.- dijo el mayor que empezaba a vestirse con el pelo mojado.

-Calla, lo se.- dijo sistemáticamente el menor que logró acabarse el cafó y comerse cuatro tostadas de golpe mientras se ponía la camisa colocándose todo lo más rápido posible.

-Bueno, no me muerdas.- Rió suavemente y salió junto al menor, bajando los dos pisos rápido.

Pero le agarró de la camisa llamando a un taxi para llevárselo al trabajo y que luego le dejasen a él en casa.

-No puedo pagarlo.- Dijo Eddy.

- Tu dile la dirección y cállate bobo.- Ordenó el pelirrojo y el tacista les miró levantando una ceja. Kevin tampoco tenía dinero, pero iba a pagarle en cuanto llegasen al hotel.

Poco después, Eddy estaba a punto de bajarse, es más, tenía un pie uera cuando se acordó de algo.

Volvió dentro del coche y agarró a Kevin de la ropa para besarle en los labios.

-Dile a tu jefe que me de tu número.- Sonrió Kevin y Eddy se fue dejándole con unas ganas tremendas de lanzarse contra ese cuerpo rechoncho que le provocaba.


BIEN porfin he podido escribir!

Lo siento mucho por tardar tanto, pero, entre que la pereza es mi pecado y que mi ordenador no responde(Explicación : Es portátil y tiene la batería y el cargador roto, y, en nada que el puñetero cable se mueve apenas medo milímetro, se apaga, y he tenido que reescribir el fic más de cinco veces.) no me ha sido muy facil continuar xD

Y bueno, espero que no dejeis de leer porqué sea muy lenta!