Bueno, aquí tengo el nuevo cap de "Los 10 años perdidos".

Antes de nada, debo pedir disculpas a todas aquellas personas que me leían seguidamente y, que por culpa de mi ausencia, seguramente no lean ya esto.

Quiero aclarar que no he desaparecido por gusto, las circinstancias familiares, me impidieron en un primer momento seguir con la historia, y una reciente crisis familiar-existencial fueron la gota que colmó el vaso.

El no tener acceso a un ordenador, también dificulta las cosas, aunque ya estoy de vuelta y espero por mucho y más seguido.

Vuelvo a pedir disculpas, y espero seguir recibiendo vuestro apoyo, que es mucho más importante para mi de lo que muchos creeis.

Dicho esto, espero que os guste.

AVISO : YAOI/SLASH Si no te gusta este género, puedes leer otra cosa.


Eddy estaba feliz. Si, había llegado tarde, tendría que hacer las horas extras el viernes, pero era feliz.

Sin apenas pensarlo demasiado, fue a la oficina de su jefe, el cual parecía que había bajado su enfado hasta pasar de "volcán a punto de erupcionar" a "simple humo asomando". Aunque estaba tenso por otros asuntos que realmente no le incumbían a Eddy.

-Hola Señor Spinter... Espero que...- Fue cortado por una mano que se levantó llevándose un suspiro cansado del director del banco poco después de ser cortado.

-Eddward... ¿Qué te traes entre manos con el cliente del otro día?- La mirada inquisitiva y, raramente preocupada, de su jefe le sobresaltó y no pudo evitar que sus mejillas se volvieran más rojas que unas brasas.

-E-e-eh... No me traigo nada... So-solo resulta que... Ya nos conocíamos...-la expresió preocupada y avergonzada del bajito empezó a cambiar dando paso a una más como de chulería, con una sonrisa levemente torcida, las cejas levantadas y los ojos cerrados, que abrió al continuar hablando, mirando a su jefe que empezaba a no creerse que realmente estubiese cambiando tan rápido de humor.- Estoy seguro de que si no llega a ser por la confianza mutua que tenemos se hubiera ido del banco. Creo que me merezco no se... ¿Un aumento de sueldo? ¿Pequeñito? ¿Eh?- Aunque acabó poniendo una expresió propia de un perrito hambriento pidiendo un cacho de filete bajo la mesa.

-Ehm... No.- Respondió simplemente dejando a Eddy bastante chafado, aunque pronto se recuperó.

-Ah... Necesito que me facilite el número telefónico del Señor en cuestión.-

-¿Porqué no se lo pides a él? Después de todo, sois muy amigos, ¿no?- La sonrisilla de crueldad diverdita no fue invisible para Eddy que frunció el ceño.

-Está bien.- Salió molesto, directo a su mesa de trabajo, empezando con su tediosa rutina.

Había sido ta divertido y emocionante el estar con Kevin... El poder hacer lo que quisiera durante días, sin importarle las horas de sueño, las de trabajo, las veces que acababan en la cama... El ver como el agua de la ducha les mojaba a ambos por igual mientras sus labios se fundían en besos cada vez más apasionados, o más tiernos...

Y ahora volver a la rutina se le hacía tan aburrido que estaba deseando que las horas pasaran más rápido.

Aunque no esperó demasiado para mandar mails a páginas de empleo, siempre con el "modo incógnito" de su buscador, aprovechando para mandarle también un mensaje a Doble D., aunque no sabía el tiempo que iba a tardar en cntestarle, no pudo evitar poner en el mail todo, o casi todo, lo que había sucedido. Los sentimientos, las sensaciones y sobre todo el saber que era correspondido. Sabía que su amigo-complejo-de-padre iba a alegrarse y a escandalizarse ya que bueno, no es que uese homófobo, pero ¿Kevin y Eddy? Hasta a él le sonaba a mentira, pero así eran las cosas.

Aunque debía ponerse a trabajar, no quería acumular más horas extra a su querido viernes.

...

En el otro lado de la ciudad, Kevin estaba ya exento de la deuda con el taxista, ya estaba en su habitación de hotel y tenía las palabras elegidas con las cuales pensaba dejar a Nazz en la estocada de una vez por todas. Su primera idea era mandarla simplemente a freir espárragos, per eso iba a ser quizá peligroso pues no es que precisamente su empresa tuviese suficiente capital para seguir. La mitad de las acciones le pertenecían a Nazz, y eso era un factor que no podía ignorar para nada.

Pero eso tampoco era importante, solo tenía que hacer que Nazz firmase cediéndole su parte, así podría continuar sin la ayuda que le tenían que dar sus padres que, por casualidades de la vida, se hicieron ricos al denunciar una famosa pasta de dientes y montaron su propia empresa de eso mismo. Era la gracia de su matrimonio, un fabricante y exportador de rompe-muelas, con la hija de una de las mayores marcas de dentífricos. Cuantas veces había tenido que reir falsamente en las reuniones. No había otra cosa que le amargase más que el tener que finjir, y eso acabó en varias ocasiones con su paciencia.

Aunque no debía pensar en eso, si no en cómo narices iba a convencer a la rubia cabezota.

Y esa misma entró en la habitación abrazándole y besándole de improvisto. A poco estubo de separarla, pero entonces vio a sus suegros y no pudo hacer otra cosa que responder. De nuevo finjiendo.

-Bueno bueno, es mejor que le dejes ya pequeña, o si no vas a asfixiarle.- Rió el padre de la chica, un hombre no demasiado alto, robusto, de espalda ancha y pelo blanco, con ojos azules y un ligero acento polaco. Era Dodek Kowalski. Por fuera podía parecer un hombre tranquilo, pero Kevin sabía que no era más que una bonita fachada.

-Jajaja, si papi.- Respondió amorosa y cordialmente la rubia tras soltarle, apareciendo tras el padre una mujer morena, pero con un cuerpo que se veía a la legua era operado. Hasta sus atributos estaban mejor puestos que los de su hija, y su cara estaba tan llena de botox que parecía estar plastificada. Ella era Gatka, la ya nombrada madre.

-Joven, te vienes con nosotros a pasar una increíble velada en un crucero por el mar Caribe, creo que no necesito decir las buenas razones de mi invitación- Dijo el peliblanco robusto, mirando a Kevin que aún no era capaz de creerse lo que le estaba pasando.

¿A qué estaba jugando Nazz?

-Lo lamento, pero no es un buen momento para irme de crucero... Ni para salir, tengo demasiado trabajo acumulado y...- -¡Bobadas!- Fue interrumpido por la vigorosa y plastificada mujer -¡Tú te vienes con nosotros ahora mismo! ¿Para qué tienes si no, gente debajo tuya? ¿Para mirarles y pagarles? ¡Ni hablar!- Tan demandante como siempre, Kevin no pudo hacer otra cosa que aceptar.

No tenía una buena sensación, ni tampoco ganas de estar con ellos.

Solo quería volver con Eddy, poder abrazarle, besarle, tocarle, arañarle, tomarle...

Solo quería poder estar con el bajito. Tantos años separados, se le hacían tan duros, y más ahora que le había vuelto a ver, y que había podido descubirr que sus sentimientos eran corespondidos de una forma tan tierna...

Pero era el momento de lograr escapar, no de pararse a fantasear con todo lo que podría hacer con él.

Aunque, por desgracia, no se esperaba lo que iba a pasar a continuación.

...

-Joder, otro día de trabajo, y encima aún me quedan cosas por hacer- Se quejaba Eddy desde su mesa agarrándose el flequillo despeinado con las manos.

-Agh...-

-Uhm... ¿Eddy?- Escuchó una voz que siempre le había llamado la atención, y era nada más y nada menos, que lade su compañera de proyectos Shasa, una preciosa mujer aforamericana, casi tan alta como Kevin, con unos preciosos ojos casi dorados, y esoera lo que más llamaba la atención de la mujer.

"Eh, no te empanes, que ya tienes a Kevin" Saltó en la cabeza de Eddy antes de contestar.

-¿Si, que puedo hacer por ti?- Preguntó con su típica sonrisilla de ligón de tres al cuarto, a la cual ya estaba acostumbrada su hermosa compañera.

Pero se le notaba preocupada.

¿Qué les pasaba hoy a todos?

-Verás... He leído el periódico esta mañana... Y encontré algo que seguramente quieras leer.- Dijo entregándole un diario abierto por una página concreta.

En el titular se leía:

ABATIDO

La pasada noche, fue abatido el fugitivo Edward B.

Las fuerzas especiales están tratando de localizar el cuerpo del peligroso enfermo mental.

Fué hacia las nueve de la noche cuando...

"Abatido... Abatido... Abatido... Abatido..."

Eddy estaba blanco.

¿Habían... Matado a Ed?... ¿No podría volver a ver a su querido amigo...?

-¿¡Qué coño significa esto!? ¡Es una broma!¿¡Verdad!?- Sus oscuros ojos se llenaban de lágrimas a medida que hablaba, arrugando el periódico entre sus temblorosas manos.

-Eddy, tranquilízate... si no han encontrado el cuerpo hay muchas posibilidades de que siga con vida...-

-¡No! ¡Es imposible!¿¡Fuerzas armadas!? ¡Ed solo estaba ido! ¡Nunca fue peligroso! -

Sus doloridos gritos no pasaron desapercibidos, pues hasta su jefe salió disparado para ver que le sucedía.

-¿¡Qué está pasando aquí!?- Gritóm con una mezcla de enfado y preocupación.

-Señor, Eddy acaba de enterarse de la muerte de uno de sus amigos, creo que no debería estar aquí...- Dijo la compañera que dió la mala noticia.

Pero antes de que nadie pudiese darle apenas un suspiro, salió corriendo.

Ahora estaba en la calle, llorando, asustado y terriblemente triste.

Pero debía tranquilizarse, debía llegar a casa, debía llamar a Doble D y hablar con él.

Debía encontrar a Kevin como fuese y obligarle a que le abrazase durante toda la noche si era necesario.

-No, no está muerto. No lo está, es imposible ¡JODER!- Gritó ignorando los cuchicheos y las llamadas de atención de la gente a su alrrededor.

Fue caminando hasta llegar a una zona no demasiado buena de la ciudad.

Aunque, al cansarse de andar, pudo empezar a tranquilizarse, pensando todo lo sucedido.

-Vamos Eddy, no te pongas así... No han encontrado el cuerpo... Puede que solo esté herido...-

Decía hipando, caminando con la cabeza baja, hasta que le agarraron por la espalda haciéndole una llave para inmobilizarle, agarrándole de las manos y de la cadera mientras, otra persona le ponía un pañuelo en la cara.

Trataba de no respirar, pues ya sabía, por las películas, que seguramente habría cloroformo o cualquier otro tipo de droga que hiciese que se durmiera.

Pero los asaltantes, al ver que no respiraba, simpremente le noquearon de un golpe en la nuca, dejando a Eddy inconsciente al instante.

...

Estaba corriendo, no podía parar, no debía parar.

Escuchaba a perros correr tras él, sus pies ardían y le sangraban, pues estaba descalzo desde casi el principio de su escape, pero no debía parar si quería llegar a su deseado destino.

Pero calculó mal el recorrido, pues, a apenas un par de kilómetros de su desnito, encontró una peligrosa bajante, como si hubiesen roto la colina, y ahora, por abajo, pasaba un río artificial.

Estaba paralizado, no podía seguir pues sabía que tirarse, dado a su cansancio, era demasiado arriesgado.

Podría ahogarse en cuestión de minutos. La corriente era fuerte, y parecía ser profundo.

Entonces se giró para ver una pistola apuntarle.

Disparó, golpeándole en el hombro con tanta fuerza, que le tiró al río artificial.

La corriente, efectivamente, era fuerte, y la profundidad, mucho pero de lo que él se eperaba.

Iba a morir ahí, lo sabía, y solo se arrepentía de una cosa...

De no haber llegado hasta su viejo amor.

...

-Vamos Kev, no te quedes atrás- reía tontamente la rubia con la que estaba, por desgracia, aún casado.

Ya estaba en el dichoso crucero.

Había mandado llamar a Eddy, pero le habían dicho que había sañido del trabajo justo un rato antes.

Maldita sea, todo le etaba saliendo del revés.

Solo podía tratar de finjir buen humor. Finjir. De nuevo, hacer lo que más odia, y esta vez, durante nada más y nada menos que tres días seguidos.

Habrían sido más, pero Kevin convenció a la madre-adicta al botox de que debía trabajar, no podía delegar más en sus subordinados.

Y realmente ellos no tenían que hacer demasiado, solo pasar unas cuantas cuentas al ordenador, ya que Kevin ordenó que no aceotasen ningún tipo de reunión hasta acabar el "viaje de negocios" con sus asociados.

Ya dentro del camarote de ambos, la jovencita rubia dejó de sonreír para arrojarle un bañador de medio muslo con motivos escoceses al pelirrojo.

-Póntelo, nos vamos a la piscina interior hasta llegar al destino.-

Kevin solo lo dejó caer.

-¿Porqué cojones haces esto? Hace demasiado tiempo que no me soportas, no se como puedes seguir mintiéndole a tus padres.-

-¿Qué porqué? ¿Te recuerdo la de veces que me estubiste engañando mientras estábamos juntos? ¿Eh, Kevin? ¿¡Te lo recuerdo!? Oh... Jajaja, tal vez prefieres que te recuerde cuando te pille en la cama con tro tío, en la casa de mis padres.. ¿¡Te recuerdo eso, pedazo de capullo!? No, ¡claro que no! ¿Como has convencido a Eddy de que sea tu putita, eh? ¿¡Le has engañado igual que me hiciste a mi!? ¡Responde jodido cobarde!-

Kevin estaba furioso. No por haber sacado sus trapos sucios, si no por haber insultado a Eddy.

Acorraló a la chica contra la pared del camarote, la agarró del pelo y tiró hacia atrás de su cabeza, mirándola a los ojos con una rabia y un odio infinitos.

-Creo que podría decir lo mismo de ti, puta. Te casaste conmigo solo por el dinero. Porqué tus papis ni querían darte más caprichos. ¿Quieres saber el porqué me comporto como lo hago? Porqué no te quiero, nunca te he querido y nunca te voy a querer. Siempre me has tratado como si fuese imbécil- tiró más -siempre he sido el tonto de turno, el estúpido que no podía ver. Ni si quiera eras capaz de darme placer. Y eso que no eres más que una puta, ¿eh, Nazz?-

La chica estaba dolorida y asusta. Quería soltarse, y empezó a arañar la mano del pelirrojo que no la soltaba.

-Ah, y una cosa más...- Se acercó a su oído, y dijo, muy muy en bajo, y con una voz tortuosa y aterradora.- No vuelvas a insultar a Eddy o voy a descuartizarte y a dejar que los peces den cuenta de tu cuerpo.-

La soltó y, sin más, salió del camarote, con el bañador en la mano.

Estaba realmente enfadado, y unas laros le ayudarían a tranquilizarse antes de acabar pagándolo con algún pobre del servicio de habitaciones.

Y eso hizo, se puso el bañador esconcés y se metió en la piscina climatizada, nadando con todas sus fuerzas, pataleando bajo el agua y maldiciendo todo el rato mentalmente.

Maldecía a Nazz, a sus padres, al barco y hasta al mar Caribe.

Solo quería paz... Solo quería poder dejarla de una vez y ser feliz junto a Eddy.

Solo quería poder volver a ser él mismo y no una triste careta mal colocada del marido perfecto, con la mujer perfecta, en la casa, vida y trabajos perfectos. Sin hijos, para su "desgracia", pero perfecto...

...

"Perfecto... Perfecto... Perfecto..."

Los oscuros ojos de Eddy se empezaban a dejar ver.

Aún estaba aturdido, tirado en el suelo dea saber donde.

Primero pensó que era una habitación, hasta que un bache hio rebotar su cabeza y sobresaltarle por el golpe.

A los pocos minutos, logró abrir los ojos, para solo ver lo que menos deseaba, el interior de una furgoneta.

Trató de levantarse, pero al mover las manos, pudo comprobar que estaba atado, al igual que sus pies.

En su boca había... ¿Una pelota? Era algo redondo y duro, pero notaba al pasar la lengua que tenía agujeros.

Enotnces, recordó bien lo sucedido.

Tras la lúgubre noticia, corrió hacia unas calles por las que, por seguridad, nunca pasaba.

Ahí se había tranquilizado, hasta que le habían raptado...

Eso era, estaba raptado y siendo llevado Dios sabe donde, con las extremidades atadas y una rxtraña bola en la boca que no le dejaba hablar pero si respirar.

Se movió ligeramente. Nadie parecía pararle, por lo cual dedujo que estaba solo en la parte de atrás.

Pudo, a duras penas, girar el cuerpo.

Lo que vió, no le alentó demasiado, no solo estaba atado de pies y manos, si no que estaba tambien enganchado a la propia furgoneta. Pero seguía sin haber rastro de sus asalatantes. Incluso, una pequeña ventanilla que daba al asiento del conductor estaba pintada de negro.

No sabía la hora, ni si había pasado un día, solo podía llorar y hacer un gran esfuerzo por no ponerse a gritar desesperado.

¿Cuantos golpes puede darte la vida en un solo día?

No lo sabía, pero lo que si tenía claro, es que todo solo acababa de empezar.


Bueno, aunque se que me he demorado demasiado, espero que os haya gustado este nuevo capítulo de Los 10 años perdidos.

Saludos.

Nos vemos

~~Lady Vamp~~