Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen.
AVISO: Por el bien de este fic, Hermione y Ron solo tienen un hijo, que es Hugo, no Rose. Hugo es menor que Albus por un año (en el libro tienen la misma edad)... y eso es todo.
Este fic participa en el Reto #10: "Primero de Setiembre" del foro Hogwarts a través de los tiempos.
UPDATE: GANAMOOOOOS WUUUU~ Este fic consiguió el primer lugar en el reto! Gracias a todos por leerme y en especial gracias a quienes votaron por mí, los amo 3
- De verdad no es necesario que me acompañes. – le aseguró Hermione.
- Sé que no es necesario, pero deseo hacerlo. Dijiste que no estaba lejos así que podemos caminar juntos. – contestó Draco, intentando sonar afable. Las extrañas palabras que su madre había pronunciado antes de morir habían vuelto a su mente al ver a Granger: Cuida a Granger.
Hermione no sabía que decir. Por un lado, estar con Draco le traía recuerdos dulces y por otro, le rompía el corazón el saber que él no recordaba nada.
- Esta bien. – aceptó ella. – Es en Londres muggle, pero solo está a 10 cuadras.
- Excelente.
Antes de salir del callejón Diagon ambos transfiguraron sus túnicas para parecer muggles común y corrientes.
- No salgo al Londres muggle hace meses. – dijo Draco buscando conversación.
- Londres muggles es fantástico, hay tanta tecnología que el mundo mágico no maneja.
- Sé a lo que te refieres, la última vez que salí entre a un centro comercial de varios pisos donde incluso vendían automóviles. Que increíble creación. – dijo Draco.
- Son bastante convenientes porque los muggle no pueden aparecerse. – explicó Hermione.
- ¿Nunca viviste en alguna urbanización mágica?
- Cuando estuve casada con Ron.
- ¿Terminaron mal?
- No en realidad. Creo que ambos sabíamos que las cosas no funcionaban.
- Ya veo, lo mío con Astoria terminó mal. Bueno para ser sincero, empezó mal también.
- ¿Cómo empezó? – preguntó Hermione sin poder detener sus palabras. Draco se había comprometido con Astoria Greengrass 14 meses después de la muerte de su madre. 14 meses después de que Hermione se borrará de su vida.
- Mi padre me presionaba en buscar una esposa adecuada. – comentó Draco frunciendo el ceño. – Sinceramente estaba harto de él, solo quería que me deje vivir tranquilo y pensé que si hacía lo que quería me dejaría de incordiar. – Draco sonrió burlonamente. – Yo era un idiota en esa época, mi madre había muerto hace poco más de un año y yo…
- ¿y tú? – preguntó Hermione extrañada.
- ¿Después de la guerra tú y mi madre entraron en contacto alguna vez Granger? – preguntó Draco de pronto. Hermione sintió nauseas. ¿Draco había recordado algo?
- No, para nada. ¿Por qué lo preguntas?
- Antes de morir ella me dijo algo. Por mucho tiempo pensé que fue un delirio ocasionado por la maldición que le echaron, pero ahora me parece curioso.
- ¿Qué te dijo tu madre? – preguntó Hermione con miedo. ¿Era el momento de la verdad? ¿Draco la odiaría si supiera la verdad?
- Que cuide de ti. – respondió él mirándola fijamente a los ojos. - ¿Por qué mi madre usaría los últimos segundos de su vida para pedirme que cuide de ti, Granger?
Hermione no sabía que contestar. Draco alzó una ceja. – No tengo idea.
El rubio frunció el ceño. Ambos guardaron silencio por unos minutos hasta que él volvió a hablar. – Estaba perdido en esa época, quería que mi padre me de mi herencia y simplemente desaparecer, pero primero tenía que casarme. Mi padre buscó a la novia perfecta, sangrepura, rica, de gran apellido y una completa perra insoportable.
Hermione suspiró aliviada. Nunca la había amado. La idea la alegró considerablemente.
- ¿y tú?
- ¿yo qué?
- ¿Cómo empezó lo tuyo con Weasley? ¿Fue después de la guerra?
Hermione se mordió el labio inferior. – Yo pasaba por un mal momento y Ron estuvo ahí, Ronald siempre estuvo ahí. Pensé que era mejor estar juntos que estar sola y simplemente me dejé llevar. Con el paso de los años nos dimos cuenta que lo que teníamos no era suficiente para llevar un matrimonio.
- Eso suena muy maduro. – dijo Draco admirado. -Astoria tenía un amante y un día simplemente me cansé. Le pedí el divorcio y ella intentó llevarse todo mi dinero.
- Es aquí. – anunció Hermione mostrándole la entrada de un edificio.
Draco asintió. – Fue un placer verte de nuevo, Granger.
Hermione asintió, de pronto los ojos se le llenaron de lágrimas. No quería que Draco se fuera.
El rubio frunció el ceño. - ¿Estas bien?
- Sí. – dijo ella, pero las lágrimas ya habían empezado a fluir.
Draco acercó la mano a su mejilla y al tocarla una sensación extraña lo embargó. – Granger, ¿por qué siento que ya he hecho esto antes?
- Tal vez sea porque en verdad ya lo hiciste antes. - susurró Hermione.
- ¿Qué demonios hablas? – le preguntó el frunciendo aún más el ceño.
Hermione no pudo contenerse más, se acercó a él y lo abrazó. Se metió entre sus brazos y lo abrazó como lo hizo la última vez que lo había visto. Escondió la cara en su pecho y dejó de intentar aguantar el llanto.
Draco estuvo estático los primeros minutos, pero luego correspondió al abrazo y la estrechó. – No sé muy bien que está pasando, Granger. – susurró él. – Pero tenerte así, entre mis brazos, se siente condenadamente bien.
Hermione separó la cara de su pecho. – Lo siento, Draco. En verdad lo siento.
