AVISO: YAOI EXPLÍCITO si no eres simpatizante de este género, ve a leer otras cosas o a colgarte cual murciélago.

(De pequeña decía "muriciégalo", aún hoy me confundo xD)


-Mierda...- Kevin se quejaba del cansancio, sentado en el borde de la piscina justo cuando entraron los padres de su supuesta mujer, mirándole con una sonrisa. No, no habían sabido de la fuerte discusión que tubo que soportar Kevin hace apenas una hora.

-Jovencito, ¿qué haces aquí tan solo? ¿Y nuestra preciosa hija?- Dijo el padre, de quién solo se podía fiar un estúpido pues, aunque su cara reflejase buen humor, sus ojos le estaban insultando y a saber que tenía ya en mente.

-Se ha quedado en el camarote, debía hacer unas cosas de mujeres, ya me entiende- Rió bajo haciendo a la madre cambiar su expresión por una un tanto avergonzada.

Era bastante gracioso para Kevin ver a una mujer con tan poca expresión en el rostro tratar de reflejar algo que no sea "perfección".

Pero no era el mejor momento para reirse, pues por detrás apareció Nazz, con un trikini negro, realmente sexy a decir verdad. Su espalda quedaba totalmente al descubierto, los pechos eran realzados por unos pequeños aros de plástico que apenas se notaban a menos que te fijases. Tenía justo sobre el ombligo un agujero con forma de corazón.

La rubia se acercó a su apuesto aunque no agradable marido y le abrazó por los hombros besándole en los labios.

-Hola cielo...- Dijo con una sonrisa un tanto cruel.

-¿Te han sentado bien los largos?- Preguntó entonces la chica haciendo que el pelirrojo suspirase.

-Si, bastante, aunque estoy muy cansado...- Comentó con un tono más de enfado que de cansancio, pero la chica solo le besó la frente y se separó de él.

-Nosotros vamos a dar un paseo por cubierta, si quieres ve a cambiarte y te vienes.- Comentó la Gatka, aunque a partir de "ve a cambiarte" su voz cambió de proposición a simple y demandante orden.

Obligaciones. Empezaba a hartarse de verdad, pero no podía hacer nada, solo esperar y hacer caso de lo que le dijesen.

Aún le quedaban un par de días por delante, y no quería tener que estar de mal humor para cuando pudiese volver a ver a su pequeño bobo.

El cual, aún seguía metido en una furgoneta.

A demasiados kilómetros del crucero de los horrores de Kevin, Eddy seguía encerrado y atado.

Ahora estaba sentado, apoyado contra la pared metálica que le separaba de sus raptores, tratando de escuchar algo más que el ruido de las llaves chocar contra el volante o el traqueteo de una palanca de cambios rota.

Nada más, ni murmuros, ni un suspiro, ni si quiera una tos...

Pero no tubo que esperar mucho más tiempo, pues uno empezó a hablar.

-Oye...¿Crees que ya estará despierto?-

-Cállate pedazo de imbécil.-

Sonó un golpe y un quejido, y no volvió a sonar nada más.

Suspiró para sí mismo. No sabía quienes eran, ni si quiera le sonaban las voces... Y encima había podido notar que no tenía su móvil encima.

Pero ¿quién iba a querer raptar a un trabajador mediocre?

Vale que tenía deudas, pero ninguna con algún tipo de ganster o mafioso como para que de pronto le raptasen de esa forma.

Ni si quiera iba al trabajo en coche, o llevaba ropa minimamente cara.

No se codeaba con gente rica o...

Abrió los ojos más de lo que se imaginó al pensar en ello, pues si que lo hacía.

Había estado saliendo con Kevin, que daba la mala casualidad de que si era una persona rica, importante y cliente suyo en concreto.

Pero, ¿quién iba a saber que era su cliente o que estaba juntos?

"¿¡Juntos!?"

A pesar de la situación, el pensar en su situación con el pelirrojo, le hizo acelerarse y estremecerse, subiendo un leve sonrojo a sus mejillas.

Pero, si le tenían a él, ¿iban a pedirle un rescate a Kevin?

¿O esque también le tenían a él?...

"Vale, no, Eddy no, no pienses más cosas. Piensa en como salir de aquí antes de que paren."

Muy pronto lo pensó, pues el vehículo paró tirándole de lado al suelo.

Volvía a temblar. Escuchaba como se bajaban y como se acercaban hasta la puerta. Se pegó todo lo que pudo a la pared contraria, mirando con terror a todos lados.

Pero al escuchar las llaves entrar en la cerradura centró la mirada en la puerta nuevamente.

Sus ojos lloraban y empezó a respirar mal.

No quería, no podía ser... Tendría que aber cojido el camino de siempre, no debería haber ido por ahí. Simplemente no...

Y cuando la puerta se abrió, no notó una luz cegadora, como suele pasar en las películas. Todo estaba casi en tinieblas.

Pero podía ver a sus raptores.

Uno de ellos llevaba una máscara de payaso que tenía una sonrisa demasiado tétrica. Era el más alto de los dos, también parecía ser el más fuerte, anque no había demasiada diferencia.

El más bajo de ambos tenía una máscara que le tapaba solo media cara, desde la nariz hasta la frente, Eddy solo podía ver su boca, tenía los labios aparentemente pelados, quizá de mordérselos, y era totalmente barbilampiño, no había apenas rasgos de haber tenido barba.

Sabía que debía acordarse de cada detalle, por si lograba escapar poder dar una descripción a la policía.

Aunque no estaba seguro de poder escapar.

-Vamos, sácale.- Dijo el más bajo de ambos.

El payaso enseguida obedeció. Se subió a la furgoneta, se acercó a Eddy que cada vez temblaba y lloraba más y desenganchó las argollas que le aguantaban al vehículo y le agarró cual saco de patatas sacándole a rastras, pues el moreno se había decidido por escapar y no iba a dejarles con tan buen sabor de boca de ser un raptado sumiso. Aunque a esos siempre les mataban en las películas...

Pero no era una película...¿No?

-Vaya, tenemos a un rebelde por aquí... Muy bien.- Comentó entre risas el de la media máscara.

Hizo un gesto y el payaso sentó a Eddy en una silla a la que le ató rapidamente, sin dejarle mucho espacio para moverse.

-¿A quién tenemos aquí?... Has estado causando demasiadas molestias ultimamente, ¿lo sabías, enano?-

El bajo se acercó demasiado a Eddy, tanto que pudo notar su aliento en su boca. Aún tenía la bola puesta, y se sentía aparte de aterrado, incómodo, pues el tener algo tanto tiempo en la boca le hacía salivar, y esta saliva le manchaba la ropa.

-Te ha hecho una pregunta.- Dijo el payaso dándole un buen capón para a ver si así era capaz de reaccionar.

Eddy negó con la cabeza, haciendo saltar a ambos de risa.

-¿Seguro que no, escoria? ¡Jajajaja! ¡Eso no te lo crees ni tu!- Volvieron a reír tras el comentario del que parecía ser el líder de ambos.

Eddy estaba mirándoles totalmente confundido.¿A quién le estaba causando problemas?¿Porqué?

Era todo demasiado confuso. Hasta trató de hablar, pero la bola se lo impedía.

Al ver aquello, el alto de ambos se la retiró sin soltarsela del todo.

-¿Qué?¿Ya sabes las respuestas o te lo tengo que explicar? ¿Eh?-

El payaso le golpeó la frente y Eddy les miró temblando y balbuceando antes de poder hablar.

-No-no entiendo... nada... Y-yo no he hecho nada...- Decía mirándoles, tratando de mantenerse lo más tranquilo hasta que no pudo más.

-¡No-no me matéis! ¡Por favor! ¡Lo que sea menos eso!- Pedía, más bien rogaba.

Nunca imaginó que tendría que pedir eso de verdad, no como cuando le suplicaba a Kevin que no le matase, sabía que solo iba a pegarle y a aburrirse de sus quejas, pero no sabía de lo que eran capaces ellos dos.

-¿Matarte? ¡Jajajajaja! ¿¡Le has oído!? ¡Suplica y todo el muy cobarde!-

Ambos rieron, viendo a Eddy lorrar y agachar la cabeza agotado antes de empezar. No podía más, le dolía la cabeza y la mandíbula. Tenía los brazos y las piernas entumecidas, y sentía el pecho arderle.

No sabía lo que le había pasado realmente a Ed, no sabía donde estaba Kevin y no podía gritar o pedir ayuda.

Tenía tanto miedo que solo pudo encojerse cuando le gritaron que levantase la cabeza.

Al ver que no obedecía, el líder le agarró del pelo y le levantó la cabeza para ver su rostro aterrado. Agarró su mentón y le asestó un fuerte puñetazo en la mejilla que por poco le tira de la silla.

Sentía la sangre salir despacio por una herida en su labio inferior, el cual mordió para no quejarse.

-Eres un gallina, ¿lo sabes? Nosotros solo queremos que dejes de joer a nuestra jefa.-

"Jefa, jefa, jefa, jefa..."

¿Porqué le sonaba tan aterrador aquello?

-No se...¡No se qué he hecho!- Dijo Eddy mirándole. ¿Quién era esa tal "jefa"? ¿Y qué había hecho? ¿Porqué nadie le respondía? Necesitaba algo, alguna respuesta a la que agarrarse, necesitaba escapar... Pero eso era imposible.

-¿Seguro? A ver a ver, pequeña putita~ ¿a quién te has estado tirando ultimamente?-

Los ojos de Eddy se abrieron de nuevo con gran sorpresa.

No era posible...

No, imposible. Nadie en su sano juicio mandaría a dos sicarios estúpidos para que él se separase de Kevin...

Le tenían que haber confundido con otra persona, estaba seguro...

-¡Responde!-Gritó y le volvió a pegar, esta vez de frente, haciendo sonar su nariz.

Eddy no soportó el dolor y soltó un fuerte quejido, casi un grito. Sentía el puente de su nariz moverse al respirar, la sangre empezó a salir y le ahogó por un momento, haciendo que tosiera a un lado la sangre.

-A- a Kevin...- Dijo en bajo, llorando y sintiendo el dolor de cabeza aumentar de forma impresionante.

-Muy bien, empiezas a colaborar...-

Eddy le miró llorando, viendo la sonrisa asomar por la media máscara.

-Ahora, dime, ¿qué tienes que hacer?-

El moreno negó con la cabeza agachando esta.

-No lo se...- Hipaba y temblaba más, pero el terror le estaba abandonando, solo sentía confusión, dolor y tristeza.

-Si que lo sabes. Si estás aquí con nosotros por follártelo, deberías saberlo.- El alto le pegó entonces un golpe en la cabeza, haciendo que se quejase nuevamente. No fue un golpe necesariamente fuerte, pero estaba ya tan dolorido que le resulto demasiado.

Eddy les miró. Era un cobarde, toda su vida lo había sido, pero no iba a negar el poder estar con Kevin. Le quería, le amaba... No iba a dejarle escapar tan facilmente.

-No lo se...- Dijo frunciendo levemente el ceño y apretando los labios.

Ambos raptores se miraron y luego, el alto, le asestó un duro golpe en el estómago, haciendo a Eddy soltar un ruido casi sordo, ahogado.

Nunca le habían pegado tan fuerte, y sentía el mareo y las naúseas venirle de golpe, pero aguantó las ganas de devolver.

-Vamos, no nos obligues a hacerte aún más daño... - El jefe de ambos le cojió por el mentón y le miró a los ojos, viendo como estos se perdían algo del mareo, volvió a preguntar.

-¿Qué tienes que hacer?-

-No... No voy a dejar... a Kevin...-Dijo Eddy antes de desmayarse tras otro fuerte golpe en el costado.

...

-Ah, Kevin, porfín llegas- comentó Nazz mirando al pelirojo acercarse tranquilo, ya vestido, pero totalmente serio.

-Si...- Casí gruñó al sonreír de medio lado a la chica la cual solo le sonrió ampliamente con esos preciosos y carnosos labios rosados por naturaleza.

-Vamos cari, has hecho esperar mucho a mis padres, aunque ya estamos casi llegando.-

-Ya lo sé, no he podido venir antes... Quería tener buena presencia.-

Dodek y Gatka se sintieron y vieron bien recompensados por la tardanza, pues Kevin se había tomado la "molestia" de llegar a engominarse el pelo para verse mejor a sí mismo.

De igual forma iba a hacerlo, no quería llevar el pelo suelto.

La situación le estaba superando, pero tenía un pequeño plan.

Sabía que la rubia no iba a pasar la noche con él en su camarote, si no que iría a buscarse algún guapo trabajador para apaciguar sus más oscuras necesidades carnales, y la iba a pillar, iba a enseñarle a sus padres como era su hija de verdad.

Ella bien podría decir que él había estado durante mucho tiempo compartiendo colchón con hombres pero, ¿acaso había pruebas? Claro que no, y si las había, ya se encargaría de desmentirlas.

-Vamos a cenar algo, que dentro de un par de horas epiezan unos espectáculos pirotécnicos preciosos- comentó la operada y bultosa mujer mirando a todos que aceptaron, yendo al gran salón.

La comida estaba deliciosa, eso Kevin no podía negarlo, pero se le hacía largo y tedioso, apenas respondiendo a nada, alegando siempre que simplemente estaba algo estresado por el trabajo y que seguramente la siguiente mañana ya estaría de mejor humor.

Lo pero llegó cuando Nazz le arrastró a la pista de baile, luciendo la rubia un precioso vestido de tela de gasa, la parte de arriba blanco y la falda color negro intenso.

Kevin iba trajeado, pero informal, con la chaqueta abierta y un par de botones superiores de a camisa desabrochados, sin corbata. No tenía cara de muchos amigos, pero su seriedad solo le hacía parecer aún más sexy.

Bailó a desgana con la chica, la cual se le pegó en una canción, era totalmente romántica, una verdadera pastelada, y cualquiera diría que la pareja se estaba diciendo cosas preciosas llenas de unicornios rosas al oído, pero la situación, era muy distinta.

-Esto es increíble, desde nuestra boda no bailábamos así...- Le dijo la rubia mirándole con una leve sonrisa, totalmente cruel.

-¿No me digas?.-Espetó Kevin molesto, queriendo separarse de ella.-No me recuerdes ese día, debería haber salido corriendo.-

Nazzfrunció levemente el ceño, pero le miró a los ojos, poniéndose frente a él con esa sonrisa, se acercó como si fuese a besarle.

-Pero tu padre estaba en la ruina, cariño, deberías agradecerme el haberte dicho que si.-

-Casi en la ruina, aún tenía dinero.-Replicó el pelirrojo. Eso era algo que le daba demasiada vergüenza como para decirlo muchas veces, pero la rubia siempre lo sacaba, siempre. Daba igual el momento, le recordaba el porqué de su casmiento y esa era otra razón más para haber acabado odiándola, aún a pesar de haber intentado quererla en el pasado.

-Suficiente, ibaís a quedaros sin nada, y deberías estarme agradecido, no dejarme por los suelos tirándote a todo lo que se te pone por delante.-

Kevin iba a responderla, pero se acabó la canción, se separaron y fueron a ver los fuegos artificiales.

El pelirrojo sonreía al imaginarse como sería tener a Eddy entre sus braos mientras veían ese precioso escpactáculo de luz y de color, el poder besarle y acariciarle mientras los fuegos iban haciéndose cada vez más sonoros y mas hermosos, acompañándoles en su romántico momento.

Pero para su desgracia, fue a Nazz a quién tubo que besar, sin si quiera abrir la boca, un casto y corto beso en los labios. Suiciente para contentar a los padres que les miraban con ojos soñadores, como si esperasen algo más.

Gatka no dudó en acercarse a Kevin, agarrarle del brazo y empezar a hablar.

-Y bien, ¿cuando piensas darme nietos?- él solo levantó las cejas con sorpresa y dejó que una sonrisa hablase por él.

-No le agobies, seguro que ya lo han intentado un par de veces al menos, ¿no?- intervino el padre que se llevó una mirada avergonzada de la rubia.

-Papá... No es un tema que deba tratarse así, creo...- Comentó haciendo reir al hombre.

...

(Desde dentro de Eddy)

Trato de abrir los ojos, llevo un rato despierto, pero no soy capaz de moverme. Tampoco parece que esos cabrones estén cerca, hace ya que no escucho ni si quiera pasos.

Tal vez debería mirar.

Abro los ojos mirando a mi alrrededor.

Bien, sigo atado, que mierda. Ahora no son cuerdas, creo que son cadenas. Ugh, no veo nada, esta todo totlmente oscuro.

Parece de noche, y estoy tumbado, pero esta frío... Si, debo estar tirado en el suelo, perfecto, así me pondré malo, no tengo bastante con no sentir la nariz.

Empiezo a poder mover las manos, venga... Estan delante, toco las ataduras y si, son cadenas.

Dios mío, quiero salir de aquí.

¡Auh! Joder, me duele el costado, justo sobre el que estoy apoyado.

Creo que es donde me golpeó justo antes de.. Desmayarme. Bien, ya voy pudiendo recordar algo.

A ver, me han raptado dos tíos rarísimos, me han empezado a insultar y a pegar y han dicho algo de una jefa y de Kev.

¡Hostia! No me jodas, no puede ser que sea ella, no creo que esté tan pirada...¿No?

(fuera de Eddy)

En la sala contigua en la cual Eddy estaba tirado en el suelo, los raptores hablaban sobre como continuar.

Habían recibido unos mensajes en el cual si jefa les pedía asegurarse de que el moreno acababa con su relación y que se iba de la ciudad, pero también debían dejarle la cara desfigurada.

Eso no era un problema para ellos, ya habían hecho eso mismo un montón de veces, solo que esta vez, debían tener más cuidado.

Sabían que Eddy tenía trabajo, que si faltaba mucho tiempo iban a poner una denuncia, y ya había pasado un día desde entonces.

Debían despertarle y actuar rápido, acabar el trabajo antes de recibir más mensajes metiéndoles prisa.

-Vamos, saquémosle.- Dijo el de la media máscara y el payaso asintió, abrió la puerta y ambos miraron a Eddy, el cual les miraba desde el suelo con la nariz y los ojos amoratados.

-Hola escoria...-

(Desde dentro de Eddy)

Mierda.


Bueno, aquí esta otro capítulo en el cual las cosas ya empiezan a tomar forma y a complicarse.

Espero que os guste y muchas gracias por los reviws!

Nos vemos.

~~Lady Vamp~~