Los personajes mencionados en esta historia no me pertenecen, son propiedad de la genio mangaka Rumiko Takahashi
Como les había comentado en el capítulo anterior, este capítulo está narrado desde la perspectiva de Ukyo y comienza justo después de la pelea con Shampoo cuando ella le pide a Mousse que la deje sola.
Espero les guste
Capítulo 9
Tal vez no fue tu culpa, tal vez fui yo quien se aferró a un amor que parecía imposible, tal vez fue mi necedad de querer estar contigo, de querer sentirte cerca de mí, tal vez fue culpa de mi tonto corazón que se enamoró sin pedirle permiso a la razón, sin importar que después de todo acabaría rompiéndose y cada una de sus pequeñas partes se clavaria en mi pecho causándome mucho dolor ¿Así se siente cuando te rompen el corazón?
Mi patito salió por la puerta sin mirar atrás, quería detenerlo, decirle que no se fuera, que lo necesito a mi lado, abrazarlo y funcionarios eternamente en uno mismo para no separarme de él jamás, pero me obligue a no hacerlo, no podía mostrar débilidad, tenía que soportar este dolor que apretaba con fuerza mi corazón como un millón de agujas que se clavan lentamente haciéndome sangrar hasta la muerte, aquel sentimiento era como una lenta y dolorosa agonía.
A pesar de que fui yo quien le pidió que se marchara no podía dejar de llorar, sentía como poco a poco un nudo se formaba en mi garganta y las lágrimas que brotaban de mis ojos estaban impregnadas del más amargo dolor que pueda existir.
La sangre seguía brotando por mi nariz así que fui por un poco de papel al baño para hacer un tapón y detener la hemorragia, ese golpe de la estúpida gata me había hecho mucho daño no podía creer que fuera mejor que yo, hace años que peleamos por Ran-chan estábamos al mismo nivel ¿En qué momento se volvió tan fuerte?
-Solo espero que no me haya roto la nariz - me decía con rabia mientras recordaba el golpe
A pesar de que el dolor físico era casi insoportable no me dolía tanto como el corazón, tenían razón al decir que un dolor mata a otro y es que no podía dejar de llorar, las palabras de Mousse me habían herido en lo más profundo de mi alma, cada palabra suya era como una navaja que deslizaba lentamente su filo mientras dejaba expuesta la herida por la cual la sangre se desliza como una cascada.
"Mereces a alguien mejor que yo... lamento no poder corresponderte yo... no te amo, yo estoy enamorado de Shampoo"
Una y otra vez es frase, aquella maldita frase que no dejaba de retumbar en mis oídos ¿Cuándo podría yo tener oportunidad contra Shampoo? Siempre aprovechándose de su maldito físico para conquistar hombres, pero que no se da cuenta que también los sentimientos son importantes y ella está podrida por dentro, nunca fue capaz de tratarte bien y tú siempre atrás de ella ¿Por qué la amas? ¿Acaso debo tratarte mal también? Yo siempre te apoye, procure estar para ti cuando me necesitaras ¿y esto es lo que recibo? ¿Un corazón lleno de dolor? ¿Mi alma sufriendo por tu ausencia? Se siente como una ¡TRAICIÓN!.
Estoy tratando de ser una mujer fuerte, de acero, un muro impenetrable, casi invencible, pero hasta los más fuertes tienen su punto débil y el mío es ese tonto pato que amo con todas mis fuerzas y con cada fibra mi ser, sin darse cuenta me había causado una herida mucho más profunda y difícil de borrar que esa estúpida gata
No podía dejar de llorar los sentimientos aún seguían a flor de piel y el golpe de tu traición dolía más con cada lágrima que rodaba por mis mejillas, llore tanto como era posible para sacar todo el dolor que sentía y poder tranquilizarme pero fue en vano la herida dolía cada vez más.
Las horas transcurrieron tan lento que parecía que les gustaba verme sufrir, fue como si disfrutarán de mi dolor apuesto que si el tiempo tuviera rostro me vería con una cruel y macabra sonrisa. Llegué a tal punto que no pude más, necesitaba desahogarme con alguien, me levanté aún adolorida y tome el teléfono, marqué el número de los Tendo. Al cuarto timbrazo me contestó una voz muy dulce
-Casa de los Tendo
-Hola Kasumi - escuchar su maternal voz me hacía sentir bien
-¡Ukyo hola! Que gusto me da escucharte ¿cómo has estado?
-Muy bien Kasumi - trataba de mentirle lo mejor que podía, Kasumi y yo habíamos creado una gran amistad desde que la ayude a cocinar en Navidad, la cocina nos unió y ella me conocía muy bien era de mis mejores amigas
-¿Estas segura? No suenas muy bien - Detectó mi mentira de inmediato
-No te preocupes Kasumi... nada lo suficientemente fuerte para acabar conmigo - comencé a sollozar mientras hablaba, no podía evitarlo por más que lo intentara
-¿Quieres que vaya a verte? Puedo ayudarte en lo que necesites- Kasumi era una amiga realmente excepcional
-Gracias pero no te preocupes estaré bien te lo prometo, dime ¿Esta Ran-chan? quisiera hablar con él- no quería que Kasumi me viera en este estado ella es tan maternal, tan protectora, tan linda que es capaz de llevarme cargando a la clínica de su novio y quedarse ahí conmigo hasta asegurarse de que todo está bien
-Entiendo, de cualquier forma sabes que puedes contar conmigo cuando lo necesites - detecté tintes de tristeza en su voz
-Gracias Kasumi, gracias por tu amistad prometo irte a ver muy pronto tengo una nueva receta que quiero compartir contigo - me encanta pasar tiempo en la cocina con Kasumi es una de las cosas que más amo en el vida
-Iré a hablarle a Ranma está entrenando en el dojo, cuídate mucho Ukyo
Kasumi me dejo esperado al teléfono mientras le avisaba a Ran-chan que tenía una llamada, mientras esperaba revise mi nariz, quería estar segura de que la hemorragia se había detenido, así era pero de seguro se pondría morada. Aún me dolía el estómago aunque ya no con la misma intensidad, comencé a tomar en cuenta la idea de visitar al Dr. Tofu quería asegurarme de que todo estuviera en orden, entonces la voz de mi amigo sonó al otro lado de la bocina
-¿Bueno?
-Ran-chan - no podía dejar de sollozar mientras hablaba
-U-chan ¿Que sucede? ¿Estás bien?- mi amigo de la infancia estaba realmente preocupado
-No tanto como yo quisiera ¿Podrías venir? Necesito el apoyo de un verdadero amigo
-Claro U-chan sabes que para ti siempre estoy disponible - eso es algo que valoro mucho en Ran-chan, soy afortunada de tener un amigo como él
-Gracias Ran-chan - fue lo único que pude decir
-No tienes nada que agradecer, sabes que eres como mi hermana y siempre estaré para ti si me necesitas. Voy para allá, no tardo
Tras decirme esas palabras que me reconfortaron tanto colgó el teléfono
Subí a mi habitación para quitarme la pijama y después tomar un baño, debía apresurarme pues Ran-chan llegaría pronto. Cada paso que daba hacia que me doliera más el estómago aunque ese era el menor de mis problemas, cuando termine me vestí como pude y baje para esperar a mi amigo de toda la vida
Transcurrieron las horas y Ran-chan no apareció ya eran las 3:00 PM, era raro dijo que ya venía hacia acá ¿Que pudo haber pasado? Comencé a preguntarme si algo malo le había ocurrido, de pronto alguien tocó a la puerta del restaurante, caminé hacia la entrada, ya no me dolía mucho el estómago así que supuse que no fue tan grave aquel golpe
-Lo siento el día de hoy no abriré vuelva mañana - decía mientras abría la puerta lentamente, creo que darle una explicación al cliente sobre el por qué no abriré hoy era lo menos que podía hacer, después de todo no quería perder un cliente
Al abrir la puerta y ver quién tocaba me llevé una gran sorpresa
-¡Ryoga! ¿Qué haces aquí?- verlo me sorprendió demasiado hace mucho tiempo que no lo veía, desde un día antes de la boda de Ranma y Akane para ser exactos
-Ukyo por fin llegue - El chico de los enormes colmillos jadeaba de cansancio mientras se recargaba en un palo que usaba como bastón
-Oye ¿Qué fue lo que te pasó? Te ves terrible
-Bueno ya somos dos- me decía mientras apuntaba a mi morada nariz
Instintivamente cubrí mi nariz con mis manos, me dio pena que me viera así y para mi mala suerte sentía como mi rostro enrojecía poco a poco hasta ponerse como un jitomate
-Oye no tienes por qué sonrojarte, no fue un cumplido sólo te dije que te ves tan terrible como yo - Al parecer mi reacción le causaba gracia porque sus carcajadas retumbaron por todo Nerima lo cual me molesto demasiado
-¡Si sólo viniste a molestar es mejor que te vayas!- intente cerrarle la puerta en la cara pero alcanzó a bloquearla con su pie
-¡Espera Ukyo! Discúlpame por favor no era mi intención burlarme de ti, te ruego me perdones - inclinaba su cabeza como un niño regañado, pero su disculpa me parecía sincera
-Ryoga he tenido un mal día y tus tontas bromas sólo me irritan más
-Discúlpame no volverá a pasar
-¿A qué viniste Ryoga?
-¿Puedo pasar? Claro si no es molestia
-Adelante - solté un largo suspiro
El chico de los sobresalientes colmillos tomó su pesada mochila y entró a mi restaurante, tomó asiento en la barra y se dejó caer, parecía demasiado exhausto
Entre a la cocina por un poco de agua, creo que era lo menos que podía ofrecerle, cuando salí me di cuenta de que se había quedado dormido, se veía tan tierno y es que Ryoga siempre había sido un chico muy tierno. Me acerqué con cuidado para no despertarlo pero para mi mala fortuna tropecé con una cubeta llena de agua sucia que había olvidado tirar ayer cuando limpie el restaurante. El vaso de agua que traía en las manos salió volando con dirección a Ryoga el cual soltó un grito cuando el agua fría hizo contacto con su piel, despertándolo abruptamente del profundo sueño en el que se encontraba, mientras mi cuerpo chocaba con el piso que ahora se encontraba lleno de agua sucia a causa de mi torpeza, estrellarme contra el piso hizo que los golpes que me dio la estúpida gata volvieran a doler
-¡Ukyo! ¿Te encuentras bien?- Ryoga se levantó tan rápido como pudo y fue a mi lado
-Sí, no te preocupes no es nada- no pude evitar soltar un quejido
-Vamos te llevaré a tu habitación - me tomo entre sus brazos y me llevó al baño
-Ryoga... ¿Que estás haciendo? - Dije un poco confundida
-Mmm será mejor que me guíes paso a paso hasta tu habitación
-¡Vamos! mi habitación está arriba no creo que te pierdas dentro de una Casa
-De hecho... una vez me perdí tratando de llegar a mi patio trasero - Ryoga se puso rojo a causa de la pena
-Jajajajajajajaja- no pude evitar reír a carcajadas lo cual hacia que mi adolorido estómago doliera mucho pero por favor ¿Quién se pierde tratando de llegar a su patio trasero?, Reí tanto como mi adolorido estómago me lo permitió, de hecho lloré, en parte por la risa y en parte por mi doliente abdomen, tenía mucho tiempo que alguien no me hacía reír tanto.
Cuando pude controlarme le indique a Ryoga paso a paso como llegar hasta mi habitación, cuando llegamos me recostó sobre mi cama con mucho cuidado
-Ryoga... discúlpame por reírme de ti - me disculpé apenada
-No te preocupes, al menos ya estamos a mano - me devolvía una cálida sonrisa
-Tienes razón ya estamos a mano - le saqué la lengua
Ambos comenzamos a reír, era un momento alegre, todo hiba muy bien pero Ryoga tenía que meter la pata
-Oye Ukyo ¿Puedo preguntar qué te pasó?- arruinó aquel alegre momento con su estupida pregunta
-Shampoo y yo tuvimos una pelea - contesté demasiado molesta
-Supongo que no debo preguntar la razón - Ryoga se rascaba la cabeza
-Así es, no preguntes
-Bueno al menos ya sé que es lo que te pasa y creo que puedo ayudarte
-¿Ayudarme? ¿De que hablas?
-Bueno primero deberías cambiarte de ropa por que la que traes puesta está empapada, cuando termines baja a la cocina te prepararé algo especial - Me guiño un ojo y salió de mi habitación
-¡No te vayas a perder!- grite mientras lo escuchaba bajar por las escaleras
Me levanté de mi cama y me dirigí a mi ropero, saqué un pantalón de mezclilla color negro y una blusa color azul marino, ya que hoy no abrí el restaurante quiero vestirme un poco más cómoda, me cambié de ropa y me puse mis cómodas botas cafes, desabroche el moño que tenía sujetando mi cabello y me hice una cola de caballo, me mire al espejo y en efecto no me veía mal, claro exceptuando mi nariz.
Tome una gran bocanada de aire y baje a encontrarme con Ryoga. El restaurante estaba limpio, ¿Lo habra limpiado? No tenía que hacerlo, me asomé a la cocina y ahí estaba él. Permanecía recargado en la pared y en sus manos tenía un viejo pergamino el cual estudiaba con mucha atención, di unos pequeños golpes en la pared para llamar su atención
-Ukyo, ven sientate por favor tengo algo para ti- enseguida guardo su viejo pergamino y puso una silla enfrente de la mesa. Con su mano me invitaba a sentarme
-Gracias Ryoga - Tome asiento mientras intentaba devolverle una cordial sonrisa
-Muy bien ahora quiero que cierres tus ojos
-Ryoga no estoy para juegos - dije un poco desanimada
-Vamos confía en mí
-Esta bien, pero dime de que se trata esto- mientras hablaba abrí un poco los ojos para saber qué es lo que tramaba
-Oye no seas tramposa
-No hize trampa
-Claro que si, haber espera dejame hacer algo primero para asegurarme de que no harás trampa - se quitó el paliacate que tenía en la cabeza y vendo mis ojos
-¿Por que no quieres que vea? - comencé a preguntarle con un poco de ansiedad
-Por que es una sorpresa ¿Acaso quieres arruinarla?- Ryoga se oía emocionado
-¿No es nada ilegal cierto? - inquiri
-Mmm dejame ver... no creo que no es ilegal de este lado del mundo - Ryoga soltó una risa juguetona
-Esta bien confiaré en ti - no pude evitar contagiarme de su risa
Escuche como sacaba cosas de su mochila y las acomodaba sobre la mesa, después escuche que desenvolvía su viejo pergamino y lo leía en voz baja, lo siguiente fue el sonido de un líquido que se vertia sobre una taza, después escuche como vertia varios objetos sobre aquel líquido y los revolvía bien, comencé a percibir un olor bastante agradable, después escuche como volvía a guardar sus cosas y por fin destapó mis ojos.
Sobre la mesa había una taza de té color verde y en el fondo podía ver unas pequeñas perlas coloradas. Olía muy bien
-¿Que es?- pregunté con mucha curiosidad
-Es un té especial, te ayudará con el dolor - estaba demasiado seguro de si mismo
-¿Un té especial? ¿de que tipo?
-Es curativo, vamos pruebalo - empujo la taza hacia mi
La tome entre mis manos y la acerqué a mi nariz para disfrutar de aquel envolvente aroma
-¡Huele delicioso!
-Y sabe aún mejor de lo que huele - el chico de los enormes colmillos me sonreía con calidez, esa sonrisa me hacía sentir bien
Tome el primer sorbo, Ryoga tenia razón ¡Su sabor era más delicioso que su aroma! Seguí bebiendo hasta llegar a las perlas que había en el fondo, cuando hicieron contacto con mi lengua sentí un sabor tan delicioso que hacía ver mal al sabor del té ¡Rayos! Ese sabor me hacía ver mal a mi como cocinera, Ryoga notó el brillo en mis ojos, señal de que no habia probado algo tan exisito en toda mi vida
-Yo también puse esa cara la primera vez que lo tomé - me guiño un ojo mientras soltaba una suave risa y acercaba una silla para tomar asiento a mi lado
-Vaya debes darme la receta, podría venderlo en el restaurante, ¡a los clientes les encantará! - deje que la emoción se apoderara de mi
-Mmm... me encantaría pero no puedo, disculpame por favor - Ryoga estaba bastante apenado
-¿De que hablas? ¿Por que no puedes dármela?
-Mira este té es una receta especial y muy antigua, me la dieron unos ancianos en la provincia de Fuzhou en China como agradecimiento por salvar a una niña que cayó a un Rio, claro que la corriente del río era muy fuerte apenas pudimos salir de ahí con vida, protegi a esa pequeña con mi cuerpo para que no se golpeara con las rocas del rio, el precio fueron varias fracturas, muchas de ellas expuestas me encontraba en muy mal estado
-Eres muy valiente - en ese instante comencé a sentir cierta administración por Ryoga
-No podía dejarla morir, no me importó mi integridad fisica, lo importante era salvar la vida de esa pequeña, cuando la saqué del agua ella corrió a su aldea a buscar ayuda. Después de un rato llegaron varios ancianos a donde yo estaba y me dieron de beber el té que te acabo de dar. Curaron mi heridas y al cabo de dos horas yo estaba como nuevo ya no tenía roto nada
-¿Como puede ser eso posible? - que Ryoga se curará bebiendo un té no parecía real
-Bueno, después de que me curaron me llevaron a su aldea, me recibieron como un héroe- en los ojos de Ryoga se podía ver la emoción que le provocaba aquel recuerdo
-La verdad es que lo eres - dije en voz baja, pero logro escucharme
-No lo soy, simplemente hice lo que debía hacer, bueno deja te terminó de contar la historia, después de tal recibimiento inmerecido me prepararon todo un banquete, cuando termine de comer tuve una audiencia con el líder de la tribu era un hombre de edad muy avanzada pero permanecía íntegro, además de ser un excelente artista marcial para su edad, el me dijo que ese té que me salvó la vida era una receta especial de su aldea con dos mil años de antigüedad y había pasado de generación en generación, en especial para curar a los guerreros, yo había tenido el honor de ser la primer persona ajena a la tribu en tomarlo bueno hasta ahora que ya lo probaste tu también.
-Me siento afortunada - estaba realmente alagada
-La verdad es que somos afortunados. Es por eso que no puedo darte la receta, le di mi palabra al anciano de que guardaría muy bien su receta y sólo la usaría en casos de emergencia
-Si es tan especial para ellos ¿Por que te la dio?
-Bueno, resulta que la pequeña que rescate era la tataranieta del líder de la tribu - Ryoga mantenía una enorme sonrisa en el rostro
-¿Que edad tenía la pequeña?, Parece que la recuerdas con mucho cariño
-Tiene 5 años, su nombre es Mei Ling, "Mei" significa hermoso y "Ling" significa destellos de piezas de Jade, y claro que la recuerdo con cariño me encariñe mucho con esa pequeña, fue como tener una hermana, además de no ser por ella lo más seguro es que hubiera muerto a la orilla de ese río
- Es un nombre hermoso
-Lo es, de hecho le prometí que si algún día tenía una hija le pondría Mei Ling, claro que regresaré a visitarla. Ahora que sabes la razón espero y me puedas perdonar por no darte esta receta tan especial - Ryoga seguía apenado por negarme la receta pero entendí sus razones
-Descuida, entiendo tus razones. Y de verdad eres un héroe
-¿Tu creés? - Ryoga rascaba su cabeza mientras un intenso color rojo se apoderaba de su rostro
-¡Claro que si! Salvaste a una niña, ella y toda una aldea vivirán agradecidos contigo de por vida, si eso no es un héroe no se que lo sea - me preguntaba si no estaba incomodando a Ryoga con mis halagos
-¿Y como te ha ido a ti? - intento cambiar el tema
-Púes... muy bien... creo - titubeaba al hablar
-Eso no suena a que la vida te haya tratado muy bien que digamos - era bueno detectando mis mentiras o yo era una pésima mentirosa, quizá un poco de ambos
No quería contarle todo lo que me dolió la ausencia de Mousse y la pelea de esta mañana con la estúpida gata así que volví a cambiar el tema
-Dijiste que estabas en China ¿Que hacías allá?
-Fui a Jusenkio por mi cura - en ese momento mi mente reaccionó. El vaso de agua que le cayó encima y el agua del río no le habían afectado en los más mínimo ¿Como pude pasar por alto algo tan importante?, Supongo que mi mente estaba tan revuelta que no lo noté
-Había olvidado por completo tu maldicion - dije mientras notaba el semblante triste de Ryoga
-No podía seguir siendo P-chan no después de que Akane se casó además Ranma no me permitiría estar cerca de ella - soltó un largo suspiro lleno de nostalgia - es por eso que me alejé no podía soportar verla casada con alguien más, no podía estar cerca de ella, eso resultaría muy doloroso para mí, nisiquiera se imaginaba quien era su amada mascota mucho menos se imaginaba que mi corazón le gritaba "Te amo" cada vez que tenía la dicha de verla, lástima que nunca tuve el valor de decírselo, es sólo que es imposible no enamorarse de ella así que me prometí no regresar hasta que pudiera ofrecerle una amistad pura y sincera, ahora estoy listo es por eso que regrese
-Akane es una gran persona, no creo que tenga inconvenientes en ser tu amiga, ella y yo logramos crear una gran amistad, así que si yo pude tu también podrás - Trataba de animarlo
-Creí que la odiabas- Ryoga me miraba confundido
-No la odiaba es sólo que estaba ciega a causa de un amor enfermizo, tal vez esa ya sea una costumbre en mi, al final terminamos siendo buenas amigas, pero cuentame mas sobre tu cura - Tenía curiosidad por saber cómo fue que se curó de su maldicion
-Bueno trate de llegar a China remando en bote, lo vi como una buena oportunidad para entrenar, remé como loco varios días y... llegue a Rusia, di media vuelta para regresar a Japón pero esta vez termine en Corea, no quería seguir perdiendo tiempo así que llegué como pude al aeropuerto para tomar un avión a China, claro que me tarde mucho en encontrar el dichoso aeropuerto, cuando llegue al aeropuerto de Pekin, comencé a buscar información sobre cómo llegar a Jusenkyo, para mi buena suerte encontré a una chica que sabía cómo llegar
-¿Una chica he? - pregunté en un tono pícaro
-Era japonesa y estaba de vacaciones en China así que me llevó de la mano hasta Jusenkyo. - Ryoga comenzaba a sonrojarse
- Vaya te llevo de la mano - me gusta la actitud tímida de Ryoga y me gustaba sacarle provecho haciéndolo sonrojar
-Bueno "me llevó de la mano" es sólo un decir ya sabes que me pierdo con facilidad. No tardamos mucho tiempo en llegar, durante el camino me contó que ella también había caido en esas pozas pero hace un año había obtenido su cura
-Espera ¿acaso hubo algo entre tú y esta chica o por que el brillo en tus ojos?
Ryoga jugaba con sus dedos
-Su nombre es Kim y no hubo nada entre nosotros ... yo aún no me podía sacar a Akane de la cabeza, lastima que que tarde demasiado Kim y yo tal vez hubiéramos podido tener algo - la voz de Ryoga se tornó triste
-Se lo que se siente... - trataba de ser empatica con él
-Cuando llegamos a las pozas buscamos al guía y le explicamos mi situación, el guía reconoció a Kim y como hiba con ella me dio un trato preferencial, ese mismo día me liberé de P-chan para siempre, cuando salimos de Jusenkyo Kim me invitó a pasar el resto de sus vacaciones con ella, fueron los mejores días de mi vida, ella me confesó su amor pero yo aún no estaba listo así que una noche mientras dormíamos tome mis cosas y me marché, sólo le dejé una carta en la que le explicaba mis sentimientos por Akane y le pedía disculpas, ahora veo que me equivoqué - mi amigo estaba al borde de las lágrimas, no quería verlo así, debía hacer algo para animarlo
Comencé a jugar con Ryoga picándole la panza en eso su estómago rugió como un león y el mío le respondió con un rugido aún más grande, comenzamos a reír mi plan había funcionado. Aunque ambos moríamos de hambre y es que sin darnos cuenta el día se nos había ido ¡Ya era de noche!
-Oye creo que tengo hambre - me decía una poco apenado
-Ya es de noche, se nos fue el día
entero platicando - nisiquiera noté El tiempo, la compañía de Ryoga se hizo placentera mientras avanzaban las horas en el reloj
-El tiempo pasó muy rápido, creo que ninguno lo notó, bueno al menos yo no lo noté por que disfruto mucho de tu compañía Ukyo- comenzó a rascar su cabeza
De pronto un incómodo silencio surgió entre los dos
-Mmm ¿quieres comer algo? - le pregunté para romper el hielo
-Claro muero de hambre
Nos levantamos y fuimos al restaurante, prepare unos okonomiyakis para los dos cuando terminamos de comer le agradecí por curarme
-Tenías razón ese té me curó por completo, gracias - estaba realmente agradecida
-Oye, me dejaste entrar a tu casa y eres hospitalaria, era lo menos que podía hacer - me volvía a sonreír cálidamente
-¿Sabes? Hoy me sentía muy mal tanto física como emocionalmente y gracias a ti ya estoy mejor, si hay algo que pueda hacer para ayudarte sólo dilo
-Me encantaría que me ayudarás a hacer las pases con Ranma y Akane
-Claro cuando quieras - estaba dispuesta a devolverle el favor
-¿Te parece bien mañana? - la emoción se podía percibir en su voz
-Será pan comido - le guiñe un ojo
-Oye por cierto tu nariz ya mejoró
Tome un espejo y observé mi nariz ya no estaba ese color morado ahora sólo estaba roja
-Todo gracias a ti Ryoga
-Bueno el té aún no termina de hacer su efecto pero ahora pareces Rodolfo el Reno
Por alguna extraña razón su broma me pareció divertida y ambos comenzamos a reír
-Gracias a una chica le encanta que un chico le diga que parece un Reno - continúe riendo
-De hecho... más bien eres hermosa cuando sonríes
No supe que decir nadie además de Mousse me había dicho algo así solamente sentí como me sonrojaba, pero no pude decir ni una sola palabra, me sentía tan avergonzada que comencé a jugar con mis dedos. De pronto Ryoga se acercó a mí lentamente y me beso, fue algo extraño ya que sus labios activaron una especie de interruptor en mi mente que me hacía recordar la Prime vez que besé a mi patito. El recuerdo me traía otra vez aquel dolor de la mañana que se clavaba en mi corazón, Pero sentía aún más dolor por Ryoga ya que no podía corresponderle a un chico de tan buenos sentimientos como él. Cuando se apartó me miró demasiado apenado como para decir algo
-Ryoga yo...- no sabía que decirle sin herirlo
-Disculpame... no se que me pasó... creo que ya debo irme - tartamudeaba al hablar
Tomó sus cosas y se marchó sin decir una sola palabra...
Gracias a todos los que siguen leyendo mi historia, espero y el cambio de Mousse a Ukyo les haya gustado aunque será sólo por unos capítulos, ya que planeo regresar a la perspectiva de Mousse
Quiero disculparme por tardarme tanto en actualizar esta vez me puse a escribir a la velocidad turbo de un Caracol y para compensarlo hice este capítulo más largo
Quiero dar una agradecimiento especial a: Andrea Gpe Aguilera Madero
Andy muchas gracias por ayudarme a editar este capítulo, sin tu ayuda no habría podido terminarlo, es por eso y en honor a nuestra amistad que quiero dedicarte este capítulo, te mando un fuerte abrazo
Nos leemos en el siguiente capítulo xD
