Disclaimer: los personajes no me pertenecen son de Tachibana historia es completamente mía.


Secretos descubiertos 2

-Sé que queréis explicaciones, pero antes de eso os diré que… no sé si

realmente os podré hacer entrar, quiero decir, no a todos.-los chicos

miraron a Pengüin de manera interrogante.- Puede que Mikan y Natsume

lo logren pero, vosotros dos.- dijo refiriéndose a Ruka y a Hotaru.- es

posible que no.

-¿Por qué?- Preguntó alarmada Mikan.- si no somos cuatro no nos

Dejaran entrar.

-Yukihara, Hyuga.- los llamó el colgante por sus nuevos apellidos. Dando a

entender que estaba serio.- Vosotros tenéis una capacidad de lucha

cuerpo a cuerpo muy alta, además de que sabéis usar la espada con gran

destreza.

Todos se sorprendieron, realmente nunca habían, en esta semana y poco, escuchado a Pengüin hablar de esa manera tan seria.

-Es posible que os dejen entrar a los dos solos, para ello deberíais de

formar equipo.

-Pero escuchamos que solo podían entrar grupos de cuatro o más.- replicó

Natsume con vos indiferente, aunque en el fondo tenía algo de curiosidad.

-Hay excepciones, como podríais ser Mikan y tú. Personas que destacan en

diferentes artes. Si descubrís vuestros alices es seguro que entraréis

todos.- contestó Pengüin, y ninguno se percató de lo que escondían sus

palabras.

-Oye, ¿tenemos alices?- Preguntó Hotaru de manera desinteresada,

parece ser que ella si se dio cuenta.

-Es lo más posible, habéis sido enviados a este mundo por algo.- le

contestó.

Pero la chica en su interior se preguntaba que como era posible que ellos tuvieran esos poderes si habían nacido en la tierra.

-Lo que decía, Imai, Nogi debéis conseguir un arte en el que destaquéis o

descubrir vuestros alices.- Hotaru, al escuchar a Pengüin salió de la cocina.

Todos miraron como se iba.

Cuando se fue todos quedaron en silencio, hasta que minutos después, observaron como entraba de nuevo a la cocina.

-¿A dond…

-Mira.- interrumpió Hotaru a Mikan. La chica mostró una especie de cañón

que se colocaba en una mano.

Todos supusieron que eso era lo que había ido a coger en su habitación.

-Puedo luchar con esto.- agregó.

-¿Qué se supone que es?- le preguntaron Ruka y Pengüin al unísono.

-Lo llamo Baka-Gun.- dijo, pero parecía que a ninguno se le habían

disipado las dudas.- Es una especie de pistola, solo que tiene distintas

balas.

El colgante tenía una mirada indescriptible en su cara, era una mezcla de satisfacción y miedo.

-¿De dónde lo has sacado?- Preguntó el colgante.

-Lo he hecho yo, durante esta semana y poco.- dicho esto todos la

miraron. "Cómo es posible que haya descubierto su alice ya" pensaba el

pequeño pingüino.

-Enséñanos lo que puede hacer.- dijo la otra chica muy emocionada.

La oji-violeta se puso el cañón en su mano derecha y apuntó a una pared, disparó, la bala era un puño. La castaña lo vio con estrellitas en los ojos.

-Esta es la que menos daño hace.- los otros tres chicos se quedaron viendo

el agujero que había hecho la "bala" en la pared.- Esta es otra.- dijo

disparando otra bala como la anterior, solo que esta vez, antes de

impactar salió una cuchilla, considerablemente grande y se clavó en la

pared.- Las demás no puedo enseñarlas aquí, pero tengo: bombas

normales y de humo, balas de pistola, también puede disparar cuchillos…

las demás no las recuerdo.

Todos se quedaron impresionados, incluso Hyuga.

-Hotaru… tú… ¡eres increíble!- gritó la castaña.

-Yukihara tiene razón.- concordó el rubio con la chica, Hyuga asintió con la

cabeza, dando a entender que pensaba lo mismo.

-Así que invención.- susurró Pengüin, de forma casi inaudible.

-¿Qué quieres decir?- preguntó la pelinegra.

-Ese es tu alice. Invención.- todos miraron a Hotaru, ella había sido la

primera en encontrar o descubrir su alice.

-Increíble

-Siempre me ha gustado construir cosas.- dijo Imai.

-Así que tu alice es un desarrollo de tus capacidades.- susurró el colgante,

aunque nadie lo escuchó.

-Ya solo quedo yo.- dijo Ruka decepcionado.

-Tal vez pueda hacer que entres. Pero no prometo nada.

Mikan pdv:

Después de que Pengüin nos dijera muchas cosas de la resistencia y de haber descubierto el alice de Hotaru, cada uno nos fuimos a nuestra respectiva habitación a asimilar toda la información que hemos obtenido de golpe.

Pengüin nos dijo que por la tarde iríamos a hablar con la gente que está al mando en la resistencia.

Voy a darme un baño hasta que sea la hora de comer, me dirigí al baño de mi habitación. Las habitaciones de nosotros cuatro tienen baño propio, las únicas que no tienen son las otras tres habitaciones.

Cuando salí de la ducha me vestí con una camiseta de tirantes negra unos pantalones cortos de color arena. Y bajé corriendo a la cocina.

Al llegar a la cocina vi que los demás ya estaban allí, comiendo, lo que parecía ser comida casera, cosa que me sorprendió. Desde que estamos aquí no he comido ni una vez algo casero.

Natsume me señaló un plato que estaba en otra mesa. Le sonreí.

-¿Quién lo ha hecho?- dije al probar el primer bocado de los spaguettis.

Nadie me contestó, simplemente Natsume desvió la mirada y Hotaru me lo señaló. Yo reí un poco.

-Gracias.- dije y seguí comiendo.

Cuando terminamos de comer nos miramos y en silencio nos fuimos a la puerta y nos encaminamos hacia el edificio de la residencia.

Fuimos desarmados, menos Hotaru que llevaba esa pistola rara.

Al llegar allí estaba muy nerviosa, supongo que los demás también. Entramos y nos miraron todas las personas que había dentro. Una recepcionista nos detuvo.

-¿Quiénes sois?- dijo una mujer de pelo azul lacio con flequillo recto

y ojos verde agua. Antes de que contestáramos volvió a hablar.- no

contestéis, no os conozco y yo conozco a todos aquí.- dijo rápidamente

sin mirarnos.- ¿Qué queréis?- dijo por fin mirándonos.

-Estoo…

- Mira, déjanos pasar.- La chica miró a mi cuello.

-Pengüin ¿Qué te trae por aquí?- preguntó.

-Quiero hablar con el que controla las incorporaciones.- dijo Pengüin, ahora sé porque dijo que él se encargaría de meternos en la organización.

Nos pusimos en camino hacia el interior cuando la chica nos interrumpió.

-Pengüin-kun, quiero avisarte de que el anterior jefe de incorporación ha sido ascendido y ahora hay otro. Tiene muy mal humor siempre.

- Gracias por avisar, Mira.- la chica sonrió a mi amigo.

Después de eso seguimos adelante hasta llegar a una gran puerta de metal, las miradas de todas las personas que caminaban por allí estaban puestas en nosotros. Me fijé en alguna cara, algunas tenían cara de duda, otras de pena y otros, algo así, como malicia.

- Adelante.- dijo mi colgante.

- Vamos.- susurré, esperando que no me escucharan. Era un ánimo para mí misma.

Natsume, al ver que nadie hacía intentos de abrir la puerta, la abrió él mismo.

Delante de nosotros se expandía una gran sala entera gris, al final de ellas habían unas escaleras que llegaban muy alto, y encima de ellas había una especie de trono, también gris, solo que éste era gris metálico.

Sobre el " trono" había un chico de más o menos nuestra edad, cruzado de piernas, una encima de la otra y cruzado de brazos.

- Crash- sama.- dijo Pengüin. No sé cómo ha sabido el nombre del tipo ese, si ni siquiera lo han mencionado antes.- Venimos a…

- No me importa.- dijo ese estúpido levantándose del trono y bajando las escaleras. Cuando digo bajando digo que las saltó y las dejó atrás. Se puso frente a mí.- No necesitamos a unos mocosos que no saben nada de este mundo. Largaos.

- Nos llamas mocosos cuando tenemos edades parecidas, estúpido.- le contesté.

- ¿Cómo te atreves a hablarme así, niñata?- me contestó despectivamente. En ese momento me enfurecí muchísimo.

- Te hablaré como me dé la puta gana.- ahora me fijé en su aspecto, era un chico con el pelo negro y desordenado, con ojos también negros. Se notaba que estaba en forma. Se podría suspirar por él, eso sí, mientras mantuviera la boca cerrada.

- Enana lárgate.- dijo un poco más tranquilo. Realmente no me molesta que me digan enana, lo soy, mido 1´58. Pero que me lo diga este estúpido me molesta demasiado.

- No.- le contesté, él chasqueó los dedos y aparecieron dos hombres, si se pueden llamar así, en realidad parecían dos gorilas.

- Sacadla de aquí.- les ordenó.

Justo antes de que me tocaran le dije:

- ¿Tienes miedo de luchar contra una "enana"? Serás cobarde.

Crash se acercó a mí de manera amenazante, esperando que me achantara y me fuera. No lo logró ni lo lograría.

-No merece la pena luchar contra ti. Te mataría.- dijo haciéndose el importante.

Cuando iba a pegarle un puñetazo en la cara Natsume me cogió el puño antes de que tuviera la oportunidad de golpearlo.

- Si le das una paliza será peor. Demuéstrale de otra manera que eres mejor que él.- me dijo en un susurro en mi oído. Me tranquilicé, tragándome todo mi orgullo y me di la vuelta para irme.

- ¿Después de echarle huevos te asustas? Lo tuyo es solo palabrería.

Cuando lo dijo me abstuve de darme media vuelta y partirle la cara de un puñetazo o en el peor de los casos, dispararle con el Baka-Gun de Hotaru.

- Que te den, gilipollas.- le grité y le mostré el dedo de en medio. Después de eso seguí andando y nos fuimos.

Hotaru iba la última, cuando salimos de la habitación se giró, rápidamente sacó su arma y le disparó, con la bala que tiene cuchilla, a la cara, obviamente no disparó para darle, solo para asustarlo. Cosa que creo que consiguió ya que le corto una parte del pelo del lado izquierdo.

-Haré que se trague sus palabras. ¿Os apuntáis?- les pregunté cuando las puestas que conectaban con la sala se cerraron.

- Por supuesto. Le demostraremos a ese idiota de lo que somos capaces.- dijo Ruka.

Los otros dos simplemente asintieron.

Nos fuimos de allí.

Hotaru se quedó atrás, en el mercado, para comprar materiales para sus próximos inventos. Ruka se quedó con ella. Simplificando las cosas, volví a quedarme sola con el pelinegro.

-Natsume.- el me miró.- Gracias por tranquilizarme.- y le sonreí.

- No importa.- desvió la mirada.- Pero. Nunca imaginé que tuvieras ese genio, Lunares. Y mucho menos ese vocabulario.

No pude evitar sonrojarme al recordar todo lo que había dicho, realmente no mido mis palabras cuando me enfado.

Le di un golpe en el hombro y me fui corriendo hacia casa.


Notas de la autora:

Lo siento. He vuelto a tardarme más de la cuenta pero no tenía inspiración, además de que el sábado hubo una fiesta y no pude escribir nada. ¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Qué creéis que harán Mikan y los demás? Algunas cosas se sabrán en el siguiente, otras no.

-Isa-chan1114: Gracias por el apoyo.

-Okamidan: Gracias por el review. Tengo que decir que no te imagino en el papel de Mikan XD. A una de mis amigas le pasó algo parecido solo que ella aceptó XD.

Espero sus reviews.