Desclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
Cap.6
Intervención.
—Entonces, ¿Sabes qué vas a decirle?— me preguntó Alice de nuevo.
—No, de nuevo Al, no sé qué hacer ni qué decirle, realmente estoy que me hago en los pantalones del miedo— mi hermana rió, pero estaba diciendo la verdad.
—Vamos, no es como si fuera a convertirse en un monstruo y te fuera a comer— yo reí, de verdad agradecía que mi hermana se hubiera solidarizado conmigo y me estuviera acompañando, aunque sólo fuera por teléfono, hasta que Bella regresara a casa, lo cual esperaba no tardara mucho, ya eran cerca de las dos y ella no aparecía, en gran parte había podido aguantar despierto hasta esta hora porque me había tomado el día, a cambio debía ir a trabajar todo el viernes y parte del sábado, pero bien valía la pena.
—Al, yo no…— me detuve en cuanto escuché unas llaves abriendo la puerta.
—Suerte— me dijo mi hermana terminando la llamada, tragué pesadamente y me levanté del diván.
En cuanto Bella encendió la luz dio un salto y un ligero grito ahogado, su pecho subía y bajaba agitadamente, pero se veía encantadora, o yo la veía así porque apenas si había podido verla en la cafetería, pero vestía un largo abrigo gris y su cabello estaba suelto en unas ligeras ondas.
—Edward, ¿Qué haces despierto? Me asustaste— me dijo, apretando su bolso sobre su pecho, como si estuviera a punto de ser asaltada y no en nuestro apartamento.
—Quería hablar contigo.
—Bueno, estoy muy cansada, seguro puede esperar a mañana, ¿No? — quiso alejarse a su habitación pero se lo impedí, no iba a permitir que siguiera así.
—No, no puede esperar, por favor, Bella, ¡no te he visto desde que te mudaste! Ya no puedo esperar— se removió incomoda y desvió su mirada.
— ¿Qué sucede? — preguntó alejándose de mí, sin bajar sus brazos.
—Eso es lo que quiero saber, Bella, ¿Qué sucede? Desde aquella noche te alejaste por completo… y no sé qué hice para que lo hicieras, ¿Te ofendí de alguna manera, me comporté mal? Por favor, Bella, sólo dime y trataré de arreglarlo, sólo dime por favor— tenía su cabeza gacha pero claramente escuché un sollozo ahogado, lo único que pensé en ese momento fue en golpearme lo más duro posible donde más me doliera y después tomar en mis brazos a Bella y evitar que llorara.
—Lo siento tanto Edward, no te lo puedo explicar, quisiera hacerlo pero lo estoy haciendo por tu bien, créeme, no necesitas saberlo, de verdad lo lamento— salió corriendo hacia su habitación pero claramente yo era más rápido, la tomé entre mis brazos y la acerqué a mi pecho, rodeándola por completo.
—Quiero saberlo— le susurré por el borde de su cabeza.
Lentamente levantó su rostro y me asustó lo que vi, sus ojos rojos e hinchados por las lágrimas, la piel tan blanca como la de un fantasma y los labios secos.
—Bella…— su nariz comenzó a sangrar y de repente cayó en mis brazos, completamente lívida.
Mi estado de estupefacción no duró mucho y rápidamente la tomé en brazos, la levanté y la recosté en el diván.
Revisé sus signos vitales y su respiración, su pulso era un poco bajo pero respiraba constantemente y eso me aliviaba, salí disparado por mi celular y marqué el número del hospital.
—Hospital del centro— contestó la recepcionista.
—Una ambulancia, necesito una ambulancia, es una emergencia, la necesito en el edificio 202 en la calle 72 de la quinta avenida— le dije, ella me aseguró que estaría pronto.
—Vamos, Bella— acaricié su cabello y pude notar lo suave que era, pero su rostro se volvía más y más frío a cada momento, demonios.
Corrí por una manta y la envolví en ella, notando lo ligera que era, ni siquiera Alice era tan liviana, y eso que Alice pesaba menos de cincuenta kilos.
La ambulancia llegó pronto y los camilleros me reconocieron de inmediato.
—Inyecten diez miligramos de epinefrina— les ordené, ellos así lo hicieron, los signos de Bella aumentaron rápidamente.
Llegamos en menos de diez minutos al hospital, me bajé de la ambulancia y me prepare para entrar junto con Bella pero las enfermeras me detuvieron.
—Lo siento, doctor Cullen, pero no está de turno y no puede entrar, lo mantendremos al tanto de lo que sucede pero debe ir a la sala de espera— quise golpear y maldecir, exigir que me llevaran con Bella, quería atenderla yo mismo, pero sabía que lo único que iba a lograr con eso era que los guardias de seguridad me sacaran a patadas del lugar, así que con toda la rabia del mundo contenida me fui a la sala de espera.
Los minutos pasaron, aunque se sintieron como horas, días incluso, pero nadie salía, nadie me decía nada.
— ¿Edward? — me llamó a quien reconocí como Ángela. — ¿Qué haces aquí? Tendrías que estar en tu apartamento, tu turno comienza en una hora— me reprendió, ¿tanto tiempo había pasado de verdad?
—Yo…
—Sabes qué, olvídalo, date una ducha y cámbiate por tu uniforme, el doctor Jasper tiene una cirugía programada y me pidió que te llevara con él en cuanto llegaras, corre no hay tiempo— me jaló Ángela por entre los pasillos y me empujó hacia las regaderas del hospital, sin saber qué hacer me metí bajo una de ellas y me bañé rápidamente, en cuanto mi mente estuvo despejada salí con mi uniforme y mi bata puestos, ahora que estaba de turno podría entrar fácilmente a ver a Bella, sin que nadie me dijera nada, aun tenía tiempo antes de tener que correr para la cirugía, lo primero era ver a Bella.
—Enfermera, necesito saber cómo sigue la paciente a la que acompañaba hace unas horas— ella parpadeó y asintió una vez antes de buscar la tablilla donde estaba toda la información.
—La señorita Swan ha pedido su alta voluntaria y se la han concedido hace quince minutos— me dijo.
— ¿Qué? ¿Quién ha firmado eso? — pregunté exaltado.
—El Doctor Cullen, doctor, en cuanto ella se despertó habló severamente con él y pidió su alta— ¿Cómo? Me confundí.
—Doctor, ¿Qué hace aquí? El doctor Hale lo espera— llegó Ángela y me arrastró nuevamente por los pasillos.
—Ángela, basta, sé a dónde ir, tengo que hacer una llamada y estaré en un minuto— ella frunció el ceño y los labios pero igual me dejó.
Llamé rápidamente a la casa, estaba a punto de colgar cuando levantaron la bocina.
—Diga— me respondió una voz cansada y débil.
— ¡Bella! ¿Por qué has pedido tu alta? No debiste haber hecho eso, Dios estaba tan preocupado.
—No fue nada, Edward, no había comido ni desayunado y por eso me desmayé, estoy bien en serio, iré al trabajo, te veré después— terminó la llamada antes de que pudiera decirle algo, está mujer estaba loca, se desmayaba completamente de la nada y ahora planeaba ir a trabajar como si estuviera de las mil maravillas.
Pude haberme quedado pensando lo zafada que estaba Bella, pero tenía que apoyar a mi amigo en la cirugía, de todas formas tenía un plan, esto me costaría trabajar el sábado entero, pero debía hacerlo.
—Hola, qué tal, vengo a buscar a la señorita Isabella— le pedí a la recepcionista en el edificio, una señora de mediana edad, con el cabello fuertemente atado a la cabeza, un traje color crema y ojos perspicaces.
—Aquí no trabaja ninguna Isabella, señor— me dijo tranquila, viéndome a través de sus gafas.
—Claro que sí, mi hermana vino ayer a verla.
—Pues es imposible, le digo que ninguna Isabella trabaja aquí— me dijo un poco irritada por mi insistencia.
—No tiene mucho que entró a trabajar aquí, es delgada y de estatura media, piel blanca, cabello castaño y ojos chocolate— le describí rápidamente a Bella.
—Bueno…— ella pensó un momento— La única persona que ha entrado recientemente a trabajar aquí es la pequeña Esperanza— ¿Esperanza?
—No señora, le digo que ella se llama…
— ¿Edward? ¿Qué haces aquí? — me preguntó una muy cansada Bella, ¿cómo podía seguir aquí así como estaba?
—Be…— antes de poder continuar me tapó la boca y me atrajo hacia ella.
—Claire, gracias por recibirlo, éste es Edward, mi compañero de apartamento. — le explicó ella a la señora.
—Cariño, éste chico te llamó Isabella, justo como la chica del otro día— dijo con el ceño fruncido.
—Sí, es que son hermanos y ambos son de ascendencia italiana, así acostumbran llamarme, significa "bonita señorita" — improvisó ella, se notaba a leguas que estaba mintiendo pero la señora asintió y le sonrió con afecto.
—De acuerdo, pero Esperanza querida, te ves muy mal, ¿Estás segura que sólo es un resfriado?, deberías irte a casa— le sugirió, yo me liberé del agarre de Bella e intervine.
—En realidad a eso vengo, ella estuvo esta mañana en el hospital y se ha ido sin decir nada— la mujer, al igual que Bella, abrieron sus ojos desmesuradamente.
— ¿¡El hospital!? Válgame, ahora escúchame bien señorita, te irás a casa ahora mismo y no regresaras hasta que estés mejor, yo hablaré con Leah, todo estará bien, descansa cariño— la despidió la mujer, entregándole su bolso, ahora me daba cuenta que Bella nunca se quitaba su abrigo, ni siquiera en el apartamento.
—Gracias Claire, te veré luego— se despidió, viéndome mal, yo sabía que no le agradaba el que fuera hasta ahí, pero necesitaba verla.
Me despedí de Claire y seguí de cerca a Bella.
— ¿Por qué viniste? —me encaró a pocos pasos del auto, el cual había dejado justo en frente del edificio.
—Te fuiste— fue lo único que le pude decir.
—Claro que me fui, tenía que trabajar— me gritó.
—Bella, por favor, sólo quiero ayudarte— tomé sus delgadas manos entre las mías y las apreté gentilmente.
No sé qué vio en mis ojos pero ella cerró los suyos fuertemente y después asintió una vez.
—Edward, es demasiado duro para mí, no puedo decírtelo ahora y tampoco te puedo asegurar que te lo diré después, pero haré mi mejor intento, ¿De acuerdo? Sólo prométeme que si es demasiado para ti, te alejaras— yo asentí, luchando con la sonrisa que quería asaltar mi boca, ella estaba confiando en mí.
—Y no puedes decirle a Alice, ella es demasiado dulce y frágil para esto— se lamentó, obviamente ella no conocía a mi hermana, pero no le dije nada.
Asentí nuevamente y me acerqué al auto para abrirle la puerta del conductor, como mi madre me había enseñado, ella se quedó un momento viendo a la puerta, después al auto y luego a mí, finalmente entró con cierta timidez.
—Lindo auto.
—Gracias, nunca he visto el tuyo— le dije, ella sonrió fanfarrona.
—Lo dejé en Forks, es una camioneta Chevrolet del 68, una hermosura, pero aquí me transporto en metro— ¿Qué? Ella me dice que tiene una reliquia como vehículo y después que viaja en el metro, pero me ahorré mis comentarios, no quería que se molestara y se retractara de contarme lo que le ocurría.
Viajamos en silencio, un tanto tensos, noté cómo temblaba ligeramente así que encendí la calefacción, lo que pareció aliviarla un poco, llegamos pronto al departamento y no podía estar más nervioso y ansioso.
Entramos y dejé mi abrigo en la entrada, pero ella se dirigió directo a su habitación, iba a seguirla pero me pidió que esperara en la sala y que no me preocupara.
—Lo prometiste— me recordó, yo asentí resignado y me dirigí a la cocina, para buscar algo de comer, en eso mi teléfono sonó.
—Hola, mamá— saludé una vez verifiqué el identificador de llamadas.
—Hola cariño, escucha, Alice me dijo que tenías que trabajar el sábado porque habías faltado ayer al trabajo, así que he recorrido la cena para hoy, ¿Qué dices, te apuntas? — volteé hacia la habitación de Bella y no me lo pensé dos veces.
—Seguro mamá, seremos ocho esta noche— le dije.
— ¿Ocho? Mi amor, ¿acaso traerás a alguien contigo? — preguntó juguetona mi madre.
—Es sólo mi compañera de departamento, mamá, lo que sea que estés pensando, olvídalo— le advertí, ella rió alegre y mi ignoro, justo como Alice.
—Lo que digas, cariño, los espero esta noche, te quiero.
—Te quiero mamá, hasta la noche— terminé la llamada y vi salir a Bella de su habitación, aun no se había cambiado, lo cual agradecí, pero sí se había quitado sus zapatos de trabajo.
— ¿Con quién hablabas? — me preguntó casual, no sabía qué pasaba en ella, pero estaba seguro que algo había cambiado, algo en el ambiente, algo en sus ojos, algo en mí también había cambiado y la sensación me sobrecogía.
—Con mi madre, hoy iremos a cenar a casa de mis padres— ella quiso protestar pero la frené.
—Nos esperan a las ocho, y ahí estarán todos, será mejor que te pongas algo bonito para que atenúes la cólera de Rose y Alice— le aconsejé.
Ella lo pensó un momento y después asintió, para regresar a su habitación y cambiar su ropa de trabajo por un vestido negro junto con unas mallas y unos botines, claro que su abrigo blanco la cubría mayormente.
— ¿Lista? — le pregunté una vez yo también estuve cambiado, no tenía que volver al hospital y podía pasar una velada agradable con mis padres y con mis hermanos, además de que quería preguntarle a mi padre por qué rayos había dejado que Bella se fuera esa mañana.
—Seguro, vamos— la noté un poco insegura, pues lo disimulaba bastante mal.
—Tranquila Bella, mis padres no muerden, les vas a agradar muchísimo, la más difícil de todas es Rose y ya te la has ganado, estoy seguro que Esme te adorará— ella sonrió pero igual se veía nerviosa.
—Eso espero, ya sabes, no quiero que piensen que su hijo vive con una mala influencia— me guiñó el ojo, sí, definitivamente algo había cambiado entre los dos, sobretodo en Bella, y por más que le buscara sólo podía agradarme ese cambio.
—Vamos, entonces— la alenté, ella respiró profundamente y salió del lugar seguida muy de cerca por mí.
Hola preciosas, ¿Cómo va su viernes? El mío mucho mejor, espero que les agrade este capítulo, por lo que se podrán dar cuenta algo mal está con Bella, pero pronto lo sabrán, ahora...quiero agradecerles sus comentarios hermosos y llenos de apoyo, los aprecio bastante.
Ya saben pueden buscarme en Twitter como (arroba) iSoyAndy, puedo responder dudas, manden un mp si así lo prefieren, otra cosa, me preguntaron cuando actualizaría "No soy perfecto" la verdad, soy honesta con ustedes, no lo sé, no he escrito nada y se me hace bastante difícil hacerlo, pero espero tengan paciencia y esperen un poco, les avisaré cuando lo haga, besos, abrazos y mis mejores vibras, An.
