Desclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, la historia es mía y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento *LEER NOTA DEL FINAL*
"Mucha cercanía me asfixia, mucha distancia me mata" Laura Restrepo.
Cap.7
Cenando.
— ¡Bella! — como siempre Alice fue la primera en saludar en cuanto atravesamos la puerta de la casa de mis padres, ella prácticamente se lanzó a los brazos de Bella, si en algún momento Alice había estado enojada o herida por sus duras palabras, ahora de eso ya no quedaba nada.
—Hola, Alice— le regresó el abrazo levemente.
—Pero qué bonito vestido se ve que traes, deberías quitarte tu abrigo para lucirlo mejor— mi hermana comenzó a tomar uno de los botones del abrigo de Bella, pero en cuanto lo hizo ella se ciñó más a él, por lo que intervine de inmediato, alejándola.
—Bella se resfrió, Al, no puede estar sin su abrigo— recordé lo que le había dicho a la mujer de su trabajo y decidí que era una buena excusa para mi hermana también.
— ¿Quién se ha resfriado? — entró preguntando mi madre a la salita de la casa, seguida de Rosalie y Jasper.
—Bella, mamá— le respondió Alice, imprimiendo cierta pena en su tono, tan típico de ella.
—Mamá, quiero presentarte a Bella, ella comparte conmigo el apartamento— hablé.
—Hola, Bella, yo soy Esme, es un placer al fin conocerte, los chicos han hablado tanto sobre ti— se presentó por sí misma mi madre.
—También es un placer conocerla— respondió tímidamente Bella, tomando la mano que mi madre le tendía.
—Pero querida, estás helada, ven, acércate a la chimenea, entrarás en calor pronto— Esme, tan afable como siempre, la tomó de los hombros y la llevó más adentro de la sala de estar, Alice me abordó con una de sus miradas "cuéntame o te mato" pero yo no le iba a decir ni media palabra.
—Ahora no, Al— fue lo único que le dije antes de dirigirme con mi madre, Bella, Jasper y Rose, estos dos últimos hablaban amablemente con Bella y le decían lo mucho que la habían extrañado en las reuniones de los domingos.
—Prometo estar el domingo próximo, el trabajo ha bajado considerablemente así que creo que estaré libre— les aseguraba Bella, volteó a verme cuando me acercaba y me sonrió, fue un gesto tan cálido y repentino que derritió en mí todo el hielo que había estado acumulando con sus notas en mi corazón.
—Cierra la boca, Cullen— me molestó mi hermana, sí, ella iba a ser un dolor de trasero ahora que me había negado a contarle todo lo que había hablado con Bella.
—Eres un bebé— le dije, sentándome en uno de los sillones, ella se sentó a mi lado y me sacó la lengua.
Todos nos sentamos disfrutando del fuego, fue cuando me di cuenta de la falta de dos personas.
— ¿Emmett y mi papá siguen en el hospital? — le pregunté a Jasper.
—Claro, no todos podemos darnos el lujo de dejar a media sala de urgencias varada— me dijo burlón, genial, ahora Alice había involucrado a su mandilón prometido.
— ¿Todos son médicos? — preguntó Bella, mientras me hacía a un lado y ella se sentaba junto a mí en el sofá, Rose y mi madre se sentaron juntas en el sillón de tres plazas y para que cupieran los cuatro en el de tres plazas Alice se subió a las piernas de Jasper.
—Así es, Jazz es neurólogo, Emmett cirujano ortopedista y Edward es residente— le explicó Rose.
—Vaya, espera, ¿Por qué ellos ya tienen especialidad y tú no? — me preguntó ahora directamente.
—Porque Edward es el bebé de la casa, sólo tiene veinticinco, Emmett y Jazz tienen veintiocho— le dijo Alice.
— ¿Eres el menor? — me preguntó Bella, tratando de estar seria y fallando rotundamente.
—Sí, soy el menor, pero en mi defensa Alice y Emmett son tan inmaduros que me hacen quedar como un anciano— Bella rió sobre eso y quedé fascinado por el sonido, era casi musical.
—Qué puedes esperar de unos mellizos— me ayudó Rose, cada vez que Alice se ponía pesada siempre podía contar con ella, y por eso era mi mejor amiga.
— ¿Alice y Emmett son mellizos? Imposible— dijo Bella negando.
—Créelo, Bella, te lo dice la mujer que los dio a luz— bromeó mi madre, ah, ella también siempre de mi lado en contra del demonio de Tasmania alias Alice Cullen.
—Es que Alice es tan pequeña y Emmett es todo un tanque— todos rieron por el comentario de Bella, incluso la misma Alice.
—Mira quién habla— la retó mi hermana pero casi como si fuera un reflejo le lancé una mirada de advertencia.
—Lo sé soy pequeña, pero tú tienes la ventaja de poder decir que Emmett se robaba toda tu comida cuando estaban dentro de Esme y por eso él ha crecido más que tú— la alentó, todos volvimos a reír con ganas, sin duda Bella sabía cómo manejar a Alice.
— ¿Tú tienes hermanos, Bella? — le preguntó mi madre.
—Por desgracia no— en las palabras de Bella pude ver un mensaje oculto, pero no dije nada.
—Será mejor que llame a tu padre y a tu hermano o nunca cenaremos esta noche— dijo Esme levantándose, Jasper y yo nos levantamos en cuanto ella salió.
— Wow, ¿qué ha sido eso? — preguntó Bella.
—Esme los ha entrenado bien— se burló Rose, sabía que lo decía para molestar a su hermano, pero me había llevado a mí también.
—Oye, deja a mi novio en paz— le riñó Alice.
—Es mi hermano y puedo decirle lo que sea— le rebatió Rose.
—Espera, ¿Jasper y tú son hermanos?
—Así es Bella, ¿No se nota? — le dijo riendo Rose, ella asintió y se quedó mirándolo fijamente.
—Se podría decir que también son mellizos— mis rubios amigos asintieron.
—Pero Rose es de la edad de Edward— le aclaró Jasper.
—Vaya, qué familia— aceptó, los cuatro asentimos.
—Ya están llegando, así que será mejor que pongamos ya la mesa— anunció Esme, las chicas salieron de la sala para ayudar a mi madre y yo me encaminé junto con Jasper al gran comedor.
—Sin duda las chicas la extrañaban— me dijo despreocupadamente.
—Ya lo creo, pareciera como si las hubiera hechizado— bromeé con mi amigo.
Las chicas trajeron servilletas, cubiertos, platos y vasos para que Jasper y yo los acomodáramos mientras ellas seguían con Esme.
— ¡Familia!— gritó Emmett desde el umbral, llegando junto con mi padre, llevaban gruesos abrigos pues el frío estaba incrementando en la ciudad.
—Emmett, hijo, todos saben que hemos llegado, no es necesario que grites— le dijo Carlisle, divertido por el escándalo de su hijo mayor.
—Hola, papá— lo saludé.
—Hijo, qué gusto que te nos hayas unido, tu madre estaba tan triste de no verte en tu lugar habitual— me recordó mi padre, sin afán de molestar, pero sólo me había recordado lo mal hijo que había sido los últimos meses.
—Sí bueno, se lo debía.
Rose y Alice salieron de la cocina con dos cacerolas de comida, seguidas de mi madre que llevaba canastas de pan, Bella llevaba una jarra de agua, pero se veía el gran esfuerzo que estaba haciendo, así que rápidamente la ayudé, me sonrió pero de repente su sonrisa se borró y se tensó por completo.
Me fijé en quién estaba mirando y para mi sorpresa era a mi padre, él también estaba tenso, se le notaba en su mandíbula apretada y en su rostro serio, pero no entendía por qué aquella reacción.
—Papá, ven, ella es Bella, comparte el departamento con Edward— interfirió Alice, viendo que no la presentaba yo.
—Es un placer conocerte Bella— dijo secamente mi papá. —Yo soy Carlisle Cullen.
—Mucho gusto, señor Cullen— saludó Bella, Carlisle asintió, pero no le pidió que le llamara por su nombre como lo hacía con todos.
—La cena está servida— anunció mi madre, para que todos nos sentáramos, naturalmente me senté a un lado de Bella, a su otro lado estaba Alice, después Rose, Jasper, Emmett, mi madre y mi padre, éste último quedaba en frente de Bella y de vez en vez notaba cómo ambos se miraban tensos, lo que me sacaba de quicio, ¿Por qué se miraban así? ¿Por qué la formalidad de Carlisle con Bella, si todos en la familia la adoraban?
La cena pasó en un habiente relajado para todos, excepto para Bella, Carlisle y para mí, que me daba cuenta de todo lo que ocurría.
—Bien chicos, conocen las reglas— dijo mi madre, mientras se levantaban, Bella las miró confusa, así que la ayudé.
—Si las chicas preparan la cena es el turno de los hombres lavar todo mientras ellas toman café en la sala— ella asintió y se levantó, dirigiéndose al lado de Rose, quien la esperaba con una sonrisa, yo me levanté y comencé a tomar los platos, al igual que mis hermanos y mi padre.
Jasper y Emmett comenzaron una de sus tantas y típicas apuestas, sobre quién podría aguantar más tiempo con los platos sucios en sus brazos levantados.
—Si rompen uno sólo de los platos de mamá les dará una paliza tan grande que hasta sus nietos la sentirán— les advertí, pero me ignoraron, al contrario, decidieron que deberían ir al patio trasero para evitar hacer algún ruido que alarmara a Esme, yo reí y me dispuse a seguirlos, pero noté que mi padre se quedaba atrás.
—Papá, ¿Te encuentras bien? Has estado muy callado esta noche— le dije preocupado.
—Estoy bien, hijo, es sólo el trabajo, un nuevo caso, ya sabes— trató de excusarse, yo sabía que era duro ver a nuevos pacientes en su área, pero sentía que había algo más.
— ¿Seguro? — insistí.
—Claro que sí, ahora mejor ve a ver que ese par no rompan la vajilla de tu madre, yo me quedaré a lavar lo que no se llevaron.
—Bien— le dije, saliendo por la puerta de cristal que conectaba la cocina con el patio trasero, claramente iluminado por unas pequeñas lámparas.
—A veces no me creo que ustedes dos sean médicos y sean tres años mayores que yo— les dije divertido, viendo cómo sus caras se tornaban rojas por el esfuerzo y el sudor comenzaba a perlar sus frentes.
—Demonios, esto sí que pesa, ¿Qué le pone mamá a su estofado? — se quejó Emmett.
—No seas un bebé— le dijo Jasper, haciendo una mueca y resoplando por el esfuerzo que hacían, ambos iban muy parejos, yo sólo podía reírme por sus rostros pero mi risa fue interrumpida por leves susurros provenientes de la cocina.
Sin poder evitarlo me acerqué más a la puerta, sin dejar que me vieran y provocar que la discusión se interrumpiera, abrí desmesuradamente mis ojos cuando me di cuenta que eran mi padre y Bella, claramente discutiendo.
—Como le dije esta tarde, doctor, este no es asunto suyo, yo conozco mis opciones y lo que se puede o no hacer, así que nuevamente le pido que no se meta— le decía Bella, jamás en mi vida había escuchado a nadie hablándole de aquella manera a mi padre.
—En eso te equivocas, Isabella, quizás esta mañana habrás tenido todo el derecho de pedirme que no me involucrara en tu caso, pero ahora no puedes exigirme tal cosa, eres amiga de mis hijos y por tanto debo preocuparme por ellos— le rebatió Carlisle.
—Pues hágalo, doctor Cullen, sólo no se meta en mi camino— bufó ella.
—Exactamente, Isabella, me estoy preocupando por mis hijos, y ahora que te he visto con Alice y con Edward sé que debo evitarles un gran dolor viéndote sufrir— le aclaró mi padre, ¿Sufrir? ¿Por qué? Mi padre la había llamado Isabella y no Bella como la había presentado, fue cuando recordé que él mismo había dado el alta de Bella.
—No tiene nada de qué preocuparse, ellos no lo sabrán nunca, ¿Cree que no lo he pensado? Ya tengo suficiente con ver a mis padres sufriendo por mi culpa, lo último que haría sería hacerle eso a Edward y a Alice— le aseguró.
—En algún momento tendrás que decírselo, no podrás esconderlo por mucho si empeoras y menos viviendo con Edward— dijo mi padre.
—Los alejaré antes de que tengan que ver esto— con esas palabras ya no pude seguir bajo mi escondite, abrí la puerta corrediza y me planté en frente de Bella, ella me miraba con horror y mi padre con pena.
— ¿Alejarnos? Tú no vas a hacer eso— le dije firme, yo jamás podría dejar que ella se alejara, no ahora que había vuelto.
El sonido de platos cayendo nos sacó a los tres de nuestro estado de shock, como había abierto la puerta mi madre y mis hermanas habían alcanzado a oír el fuerte estruendo, haciendo que llegaran en un santiamén a la cocina.
— ¡Emmett Cullen y Jasper Hale! — les gritó mi madre, viendo toda su vajilla inglesa rota en el patio.
— ¡Fue su idea! — gritaron ambos al mismo tiempo, señalándose con el dedo el uno al otro, la escena hubiera sido muy cómica si no hubiera estado tan nervioso por lo que Bella había dicho momentos antes.
— ¡Es todo, los quiero fuera de mi casa! — los echó mi madre, ellos no lo dudaron, salieron corriendo hacia la sala y después hacia la salida, como dos balas, mi madre les estaba dando la oportunidad de salvar el pellejo y no la desaprovecharían.
—Mamá, Bella y yo también nos vamos, sigue resfriada y yo tengo trabajo— le dije tratando de calmarla, ella asintió levemente y nos dios a Bella y a mí un ligero abrazo.
Nos despedimos de Rose, Alice y escuetamente de mi padre.
—Papá, ¿Podrías…?
—No puedo, Edward, deberá ser ella quien te lo diga— contestó mi padre a mi pregunta inconclusa, asentí y salí de la casa de mis padres.
Bella me esperaba a un lado del auto, con el rostro agachado y las pestañas húmedas.
—Sé que prometí esperar, pero no puedo, yo sólo…— no pude terminar la frase, mis padres y mis hermana nos veían desde la entrada de la casa.
—Está bien, te lo diré, pero no aquí, espera a que lleguemos al apartamento— me dijo, abriendo la puerta y subiendo al auto, yo corrí al otro lado y entré.
—Gracias— le dije, esperando que no notara lo bien que se sentía el poder saber por fin qué sucedía, qué era lo que tanto la asustaba y lastimaba.
—No me agradezcas, no será bonito— me dijo, yo no comenté nada más, en lugar de eso encendí el auto y comencé el camino de vuelta a nuestra casa.
Hola hermosas, Bueno aquí está el siguiente capítulo, actualizo rapidísimo en este caluroso domingo, no entiendo al clima, primero está congelándonos y después nos quiere rostizar.
Bueno, aquí está el predecesor a la explicación, en el próximo Bella dirá qué es lo que le pasa, (ya se han dado cuenta que tiene algo) y ahora sí viene lo bueno, entonces así estamos, estoy totalmente nerviosa, siento el estomago en la boca, así que espero que les guste, si no, qué lastima porque a mí me ha encantado, esos Emmett y Jasper son unos loquillos, además, ¿Qué ocurre con Carlisle? Todo lo sabremos en la próxima, les mando muchos muchos besos, adoro sus comentarios como siempre, pueden buscarme en mi Twitter como (arroba) iSoyAndy, respondo todo, las adoro, feliz semana, An.
