Desclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es mía y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento *Leer nota* (Las frases con * en la parte de abajo son frases del libro Crepúsculo)
Cap.8
Confesiones.
—Sea lo que sea no puede ser tan malo, Bella— le aseguré, ella no dijo nada desde que habíamos llegado al apartamento, sólo se fue a su habitación y se encerró por imposiblemente eternos cinco minutos.
—Bien, aquí voy— me anunció, salió lentamente de su habitación, con su cabello amarrado en una coleta baja y unos pantalones de pijama viejos, los cuales apenas se podían ver debajo del abrigo, el cual aun tenía puesto.
Palmeé a mi lado en el diván, donde me había sentado a esperar, y ella se sentó sin mirarme, respiró profundo y comenzó su relato.
—Bien, lo que me pasa Edward empezó varios años atrás… —se veía tan concentrada que no me atreví a decir nada más.
—Mis padres vivían en California cuando eran jóvenes, ahí se conocieron, mi padre era huérfano y mi madre era hija única de una familia acomodada— su mirada se iba haciendo más y más lejana conforme avanzaba— Por supuesto su madre, mi abuela, no aprobó la relación, mi abuelo había fallecido cuando mi madre era muy pequeña pero mi abuela estaba convencida de que jamás hubiera aprobado esa relación, mi madre no pensaba igual.
"Cuando mi madre tenía diecinueve años quedó embarazada, mis padres quisieron hacer las cosas bien, lo intentaron, pero cuando mi abuela se enteró la echo de su casa y ellos decidieron que ya no quedaba más para ellos en California, así que se marcharon, consiguieron una casa muy barata bastante lejos, al norte, en Forks, desde entonces ese fue mi hogar, ahí nací y crecí, pero mis padres siempre fueron muy sobreprotectores, a pesar de que siempre fui independiente ellos casi no me dejaban estar lejos."
—No te mentiré, era tedioso—dijo haciendo una graciosa mueca— Dos padres completamente sobreprotectores sobre su única hija, me sofocaban, mi cumpleaños número quince fue la gota que derramó el vaso, no me dejaron ir a mi primera fiesta de secundaria y yo no podía estar más molesta, tomé mis cosas y me fui, tenía unos cuantos ahorros así que tomé mi camioneta y salí de Forks, no llegué muy lejos, claro, sólo hasta Seattle, pero te juro Edward, que me enamoré de la ciudad, todo era tan grande, todo me olía a libertad.
La escuchaba atento, esperando cualquier reacción, pero ella estaba perdida en sus pensamientos.
—Cuando mis padres me encontraron y me regresaron a Forks me sentí fatal, no sólo porque había probado la libertad, sino porque mis padres se habían puesto aun peor, me prohibieron manejar y hasta juntarme con algunas chicas, pero decidieron que tener un empleo sería un buen castigo por mi escapada, terrible error.
"Guardé cada centavo que ganaba en una tienda de deportes, algo irónico porque yo nunca fui buena para ninguno— dijo con una risa sarcástica— Como sea, cuando cumplí dieciocho y me gradué con honores les comuniqué a mis padres lo que había decidido hacer, no iba a ir a la pequeña Universidad de Forks, en lugar de eso me iba a ir a Seattle, ellos no lo tomaron para nada bien."
"Pegaron el grito en el cielo y se negaron a apoyarme, para en ese entonces yo tenía lo suficiente como para pagar un apartamento por al menos tres meses y mi sustento, además de que contaba con una beca de la cual mis padres desconocían, no les pedí más permiso, era mayor de edad, tenía los recursos y la ciudad me esperaba, tomé lo poco que pude y me fui."
Bella se detuvo para respirar un poco, podía notar cómo se tensaba, en señal de que lo peor estaba por venir.
—Todo iba bien, me gustaba mi carrera y tenía un bonito apartamento cerca de la ciudad, tenía un empleo y varios amigos, entre ellos Leah, quien ahora es mi jefa, cuando cumplí veintiuno mis amigos me hicieron una pequeña celebración en un club, todo iba bien, no había tomado mucho, sólo unas cuantas cervezas y eso, pero durante los últimos días me había estado sintiendo terrible, con dolores por todo el cuerpo, excesivo cansancio, siempre había sido muy blanca de piel pero en ese entonces parecía todo un cadáver, me mareaba de vez en cuando, pero no le di mucha importancia, ese fue otro error.
"Los días pasaron, y una buena tarde mis padres llegaron a mi apartamento, se arrepentían de todo lo que habían hecho y querían tener una buena relación conmigo, no los rechacé, los amaba demasiado como para hacerlo— Su sonrisa era clara y llena de ternura al recordar a sus padres— Al día siguiente salimos por la ciudad, a pasear y pasar un buen tiempo juntos, de repente todo se comenzó a mover, me sentía tan débil que apenas si podía estar en pie, la nariz comenzó a sangrarme y después, todo se volvió negro."
Tuvo que detenerse nuevamente ahí para calmarse, quise rodearla con mis brazos pero no me lo permitió, en lugar de eso se quitó lentamente su gran abrigo, dejando al descubierto su figura.
Era la primera vez que veía a Bella sin un suéter o algo parecido encima, sólo tenía una ligera blusa de tirantes que dejaba al descubierto sus hombros.
Me sorprendió muchísimo el cómo la vi, eran tan delgada y su piel era tan blanca que parecía traslucida, aun con la poco iluminación de la sala se podían notar a la perfección sus azules venas marcadas por todos lados, en algunos lugar incluso tenía cardenales enormes.
—Bella…— susurré imperceptiblemente, no entendiendo del todo lo que pasaba.
—Mis padres se asustaron mucho, me llevaron al hospital y me hicieron cientos de análisis, uno tras otro, me quedé tres días en ese lugar— se detuvo y se volvió a colocar su abrigo porque comenzaba a tiritar de frío.
— ¿Qué tienes, Bella? — pregunté con voz ahogada, una solitaria lágrima rodó por su mejilla.
—Tengo leucemia, Edward— dijo, en ese momento no sólo mi corazón se encogió, todo mi cuerpo lo hizo, me sentí caer en un pozo sin fondo y sentí un gran dolor en el pecho, junto con un creciente vacío en el estomago.
—No— fue todo lo que salió de mi boca.
—Sí, Edward, me diagnosticaron leucemia, y ya hace cuatro años de eso— dijo con pena y dolor, dolor que me traspasó.
— ¿No te han dado tratamiento? Bella, hay muchas maneras de curar la leucemia— ella negó con la cabeza gacha.
—Lo intentamos, pero después de dos años de tratamiento sin ver resultados decidimos dejarlo, los médicos nos dieron una solución, dejar que avanzara a una fase acelerada y después hacer el trasplante de medula, optamos por esa opción— dijo encogiéndose de hombros y volviendo a sentarse.
— ¿Y? — pregunté nervioso.
—Hace tres meses el cáncer avanzó a la fase que los médicos esperaban, pero cuando mis padres se hicieron los exámenes de compatibilidad, bueno…— ella dejó la frase al aire, no debía terminarla para que supiera qué había ocurrido.
— ¿Ninguno de los dos? — pregunté con voz ahogada, no podía hacerle ver lo mucho que me afectaba, ella creería que era demasiado para mí.
—Ninguno— me levanté de mi asiento como si estuviera prendido en llamas.
— Bella, ¿Qué puedo hacer? — le pregunté volviendo a sentarme a su lado en el diván.
—No hay nada que puedas hacer Edward, ni yo tampoco, sólo esperar, esperar a que dentro de los próximos seis meses aparezca un donante, eso es todo— dijo resignada.
—Carlisle…
—Él lo supo esta mañana, es un excelente médico, me lo dijo su colega, el médico que llevaba mi caso, tu padre de verdad es un gran hombre— me dijo con una sonrisa extraña, parecía más una mueca.
— ¿Por qué estaba tan molesto contigo? — le pregunté, ella suspiró.
—Me aseguró que podía curarme, que sólo era cuestión esforzarse aun más en la búsqueda de donantes, pero yo le grité que no me molestara, que sabía cuáles eran mis probabilidades y que no quisiera darme falsas esperanzas, lo tomó con calma, pero por supuesto se molestó, y lo hizo aun más cuando le exigí mi alta voluntaria porque debía ir al trabajo, supongo que la gota que colmó su vaso fue ver que yo era amiga suya y que no pensaba decirles nada sobre mi enfermedad— yo suponía eso, pero rayos, todo parecía tan irreal.
Aquí estaba yo, viendo a la más frágil y delicada mujer que jamás hubiera conocido, enferma, con pocos meses de vida, y nunca me pareció sentirme más lleno y roto al mismo tiempo.
Varias escenas se repitieron en mi cabeza, "En pocos meses iré a vivir a un lugar más permanente" "Sólo ha sido un resfriado" "No te lo puedo decir, es por tu bien" "El doctor Cullen firmó el alta voluntaria" "Ya tengo suficiente con ver a mis padres sufriendo por mí, jamás le haría eso a Edward y a Alice" "No será bonito" "En algún momento se lo tendrás que decir" "Deberías descasar, Esperanza querida" "No podrás ocultarlo si empeoras" "Los alejaré antes de que tengan que ver eso".
Ese último recuerdo me hizo temblar de arriba abajo, si Bella se iba, no, ni siquiera podía pensar en ello sin que doliera, ella no decía nada, jugaba con sus delgadas manos y esperaba a que le dijera algo, pero no podía decir nada, las palabras no podía explicar todo lo que sentía en aquellos momentos, sólo pude hacer una cosa, abrazarla.
La tomé en mis brazos como si fuera una pequeña muñeca de porcelana pero la envolví como si se me fuera la vida en ello, y lo hacía, gruesas y amargas lágrimas corrían por mis mejillas, no podía evitarlo, quizás todo esto sí había sido demasiado para mí como Bella había dicho, pero me daba igual, me volvería fuerte, por Bella dejaría mis penas y dolor de lado para apoyarla.
—No me alejes nunca, por favor— le sollocé en el hombro, todo su abrigo estaba mojado por mi llanto, era obvio que ella sabría que había estado llorando.
—Edward— su voz rota me hizo saber que ella lloraba conmigo, y maldita sea me sentí una basura por ello, ella era quien necesitaba mi consuelo, no al revés, me levanté de su hombro y solté mi agarre para tomar su rostro entre mis manos con la misma delicadeza de antes.
—Nunca— le exigí— Pase lo que pase, me tienes a mí, Bella, vamos a luchar, lucharemos contra esto y no importa lo que haga, te juro que encontraré la manera de que te salves— mi lágrimas corrían sin control, reflejo de las suyas, ambos nos mirábamos profundamente a los aguados ojos, los suyos del precioso color chocolate contrastaban con los míos, verdes y brillantes por el llanto.
—No sabes cuánto tiempo he esperado por ti*— me susurró antes de lanzarse a mi pecho, se refugió en él como si fuera el lugar más seguro del planeta, y yo quería que así fuera, que se sintiera segura, que en mí siempre encontrara las fuerzas cuando le llegaran a faltar, que en mí siempre encontrara el aliento cuando se le acababa, que en mí encontrara el calor que necesitaba, que en mí encontrara la cura para su mal, quería ser su todo, quería ser su todo porque…
Ella era mi todo, mi abrazo se afianzó más a ella y más lágrimas cayeron al darme cuenta de este hecho, desde el primer momento en que Bella había llegado a mi casa y me había visto con esos bonitos ojos cafés que no perdían su espíritu a pesar de llevar a cuestas un gran mal, me había entregado, mi corazón se había salido de mi pecho para caer directo en sus frágiles manos, por eso mismo quería verla entrar en mi familia, por eso mismo había guardado cada una de sus pequeñas pero impersonales notas, por eso mismo sabía que si ella no se curaba, yo no podría vivir, un mundo sin Bella sería como un mundo sin sol, sin aire, sin nada, y yo no estaba dispuesto a vivir en un mundo vacío, antes terminaba con mi vida.
Yo estaba incondicional e irrevocablemente enamorado* de Isabella Swan.
—No me alejes— le pedí nuevamente, sólo podía pedirle eso, la oportunidad de estar para ella, por ella, siempre.
—No quiero que te vayas, pero tampoco puedo prometerte que no me iré— me dijo, sus palabras me dolían, como si un hierro al rojo vivo me atravesara de la punta de los pies a la última hebra de mi cabello, pero no podíamos evadir la realidad, Bella ahora tenía en promedio seis u ocho meses de vida, ocho meses en los que debía encontrar la manera de que ella se curara, de que ella pudiera quedarse conmigo.
—Lo lograremos— le prometí, acariciando su suave cabello, ella se levantó de mi pecho, pero no solté mi agarré sobre ella, me miró largamente, ya sin llorar pero con los ojos rojos e hinchados, igualmente no podía verse más hermosa, ella era hermosa, no importaba cómo estuviera, pero sin duda ella se veía más hermosa cuando yo la abrazaba.
No sé qué fue lo que vio en mis ojos pero sonrió levemente, una sonrisa que le llegó a sus profundos ojos, me corrijo, Bella se veía más hermosa cuando yo la abrazaba y sonreía.
Volvió a acomodarse en mi pecho, relajándose notablemente, y asintió, sabía que asentía a mi promesa, ella confiaba en mis palabras, confiaba en mí, ella no me alejaría, ella se quedaría conmigo y costara lo que me costara, encontraría la manera de que eso durara para siempre.
Mientras acariciaba el cabello de Bella sentía cómo su respiración poco a poco era más profunda y constante, signo de que estaba quedándose dormida.
—Lo lograremos— le volví a repetir, acomodándola mejor en el diván y tapándola con una manta, me quedé a su lado, observándola, cuidándola, ahí recostada estaba mi vida, Bella era mi vida.
(Llora inconsolablemente) Disculpen (hipido) pero es que (hipido) ES DEMASIADO, (se limpia la nariz) ¿Apoco no están llorando? Yo estoy hecha un mar de lágrimas, estos dos me van a matar, de lo que lleva el Fic es lo más emotivo que he leído, (ya sé que dicen que yo escribo la historia pero es verdad) no puedo evitar emocionarme hasta las lágrimas, una de ustedes estuvo en lo correcto, Bella tiene leucemia, y dirán (Eso es grave) lo es, pero es cierto, como podrán o no saberlo los pacientes con cáncer son diferentes entre sí, Bella recibió tratamiento antes y por eso es que ha durado tanto, igual pudo haber durado meses como los años que ha vivido, pero su condición es grave, como podrán haber leído anteriormente, ahora saben por qué su actitud y todo el misterio, ahora sí se viene lo más duro, y lo bueno también (saquen los pañuelos, chicas)
Espero que les siga agradando el Fic y no por este giro en la historia se vayan a desilusionar y me abandonen, mis historias no serían más que palabras vacías sin ustedes, espero que hayan tenido un buen Lunes, (La verdad el mío estuvo muy pesado a pesar de que estoy de vacaciones) pero por eso he decidido animarme actualizando rápidamente en esta noche, como siempre les dejo mis besos, agradecimientos, abrazos y buenas vibras, An.
