AVISO IMPORTANTE:
Este capítulo va a tener dos finales, primero voy a escribir el bueno y luego el malo. También poner que hasta un punto decisivo son exactamente iguales, por lo que si leeis uno y luego el otro vais a poder saltar hasta ahí.
Quería ponerlo en dos caps pero creo que así va a ser mejor.
Estarán separados por dos barras a lo largo de toda la página, ambos tendrán nombre y eres libre de leer ambos o solo uno.
Es posible que haya un capítulo extra con lo que sucedería en ambos universos, por así decirlo, un tiempo después, pero no prometo nada porqué esto puede irme bien para otro fic.
Ah, por si os lo preguntáis, el universo oficial de este fic es el del final bueno, el malo es solo porqué quiero llorar junto con alguien.
Dicho esto, cuidado con las escenas fuertes que vienen.
PRIMER FINAL. (BUENO)
I'M HERE, DORKY
Puede que irse a dormir a los camarotes de los empleados no fuese lo mejor del mundo, pero ahí al menos le habían acogido con una sonrisa pues la pelea con su mujer, o más bien exmujer, había corrido por todo el barco y sus compañeros masculinos sólo le dejaron entrar con la excusa de "mujeres..." pero eso no era lo que quería. Deseaba llegar cuanto antes, tenía que hacer algo con esos cabrones. Estaba claro quién era la culpable de todo eso, quién había sido la cabecilla de esa horrible operación que parecía sacada de la peor película de terror que hubiese imaginado ver nunca.
Si solo les pagaba y se largaba de ahí con Eddy podría tenerle siempre junto a él, denunciarían luego si es que el moreno estaba de acuerdo y se arreglaría cómo fuese para que Nazz fuese llevada a la carcel más horrible del país. Si llamaba a la policía y les contaba su situación podrían saberlo y hacer que matasen a Eddy, que Nazz quedase libre y que todo quedase cómo un simple arrebato de un par de psicópatas que pillaron al más desgraciado de la ciudad.
No podía poner en peligro la vida de Eddy... Aunque ya la había puesto al estar con él en un primer momento. -Lo siento...- murmuró abrazando la almohada de su cama prestada. No iba a poder dormirse, pero al menos iba a poder estar fresco pues hizo varios viajes a la cocina a por cafés que él mismo se preparaba con las bolsitas y agua calentada en el microhondas.
Con la tercera taza caliente llegó el amanecer, fue el primer viajero en salir del barco a toda prisa con la maleta bajo el brazo pues debía coger un avión cuanto antes, llegar a casa, cojer el dinero e ir a la dirección que había llegado en un mensaje al momento que pisó tierra. Pero eso estaba mal, los culpables iban a quedarse sin castigo asegurado, debía pillarles de alguna forma... La policía sonaba bien pero no tanto cómo poder meterle un balazo a Nazz en su preciosa cara de princesa. Pero claro ¿De qué le iba a servir hacer eso? Entonces sería él quién fuese a la carcel.
Cómo fuese, aún cuando llegase al hotel le quedaban catorce horas para poder decidir qué y cómo actuar. Sólo quería tener a Eddy con él, poder ser feliz de una maldita vez junto a ese bobo que tan loco le traía desde hacía tiempo.
...
Nazz había salido casi corriendo al ver a lo lejos el pelirojo cabello de su exmarido a lo lejos, pero no le había logrado alcanazar a tiempo, la gente se agolpaba en la entrada y rápido le había perdido de vista. Refunfuñó y masculló algunas palabras malsonanates, pero la idea de ver el cadáver de Eddy destrozado era demasiado deliciosa por lo que volvió a su imagen de niña triste cuando estubo con sus padres hasta que la dejaron en casa.
Allí se vistió de trabajo, ropa negra ajustada pero cómoda, para ocultarlo sólo se puso una falda larga y facil de quitar. Se recogió el cabello con una diadema negra y se colocó unas grandes gafas de sol. Llamaron a la puerta de su habitación.- Adelante. - Entró una chica un poco más alta que ella. Era pálida, con numerosas pecas en su rostro, ojos oscuros, delgadita y el cabello teñido de rojo. Daba la impresión de ser alguien a quien Nazz había estado torturando por bastante tiempo. -Hola Natalia... Hay trabajo que hacer, pásame la glock anda, y un par de cargadores.- La chica asintió dándole a su jefa lo solicitado, en la caja había dos armas, una glock nuevecita de color negro satinado para su jefa y un viejo revolver que tendía a encasquillarse que sólo guardaba por ser su primera arma.
No supo porqué, pero ese día sintió que lo necesitaría y se lo guardó disimuladamente en los pantalones tras comprobar que estaba cargada antes.
Poco sabía ella realmente en qué andaba metida, lo poco que había podido escuchar de vez en cuando eran cosas tan poco agradables que había preferido no meterse mucho más de lo necesario aunque tenía que acompañarla. Hizo que se pusiera unas gafas iguales a las propias, que se pusiera un pañuelo rosa en el cabello y que saliese junto con ella para ir en coche por un camino ciertamente largo.
-Conduce por la carretera normal, no la de pago. Bien, primero vamos a la funeraria Johnson's, está de camino. Tengo que ir a mirar un encargo.- Mientras la joven conducía Nazz miraba por la ventanilla cerrada, parecía que miraba más allá pero tenía la vista fija en su propio rostro que se reflejaba en el retrovisor. De nuevo la expresión sin sonrisa le hizo entristecerse. No hacía tantos años que se había metido en ese tipo de negocios pero lo cierto es que desde entonces todo había ido aún peor. Kevin había dejado de quererla desde mucho antes, eso estaba claro, sus padres no se fiaban de sus capacidades cómo empresaria y siempre la mandaban a gente que no le gustaba. Personas que la manipulaban a su merced hasta que se hartó y disparó.
Su nueva ayudante era mucho mejor, más calmada, más callada. Obedecía y no preguntaba demasiado, lo que ella quería desde el principio.
En la funeraria tenían todo listo, un ataúd barato preparado para ser exportado cuanto antes. Cuando le dieron el pésame ella sólo sonrió con delicadeza y lo agradecio dejando que lo mandasen. Aún era solo medio día cuando le llegó en mensaje de su matón con un "ok" dando a entender que había llegado el paquete.
Al principio la idea de despedazarlo sin más le había parecido perfecta pero quería dejarle algo de regalo a Kevin, puede que llegase a guardar algún trozo de Eddy o puede que solo le enviase el ataud vacío, lo que estaba claro es que iba a hacerle sufrir aún más por haberla abandonado aunque eso no fuese del todo justo. La primera en traicionar fue ella, ya ni recordaba quién había sido el fulano con el que engañó la primera vez a Kevin, realmente no se acordaba de la mayor parte de ellos, sólo de los que tenía en plantilla aún.
Su plan era ir a comer tranquilamente, pasar la tarde preparando el dinero que les debía alos raptores e ir de viaje en coche hasta el sitio dónde tenían a Eddy encerrado. En parte quería terminarlo ya, mandar que sencillamente le tirasen a un río y volver a su casa, divorciarse definitivamente y buscar algún ricachón con elq ue casarse pero no había empezado para dejar las cosas casi al final, debía hacerlo bien.
...
"¡EDDY! Dios mío... ¿qué te han hecho?..."
"No te preocupes, estoy aquí... Vamos a casa... Eso es..."
-Despierta.- un fuerte golpe en el estómago ya dolorido fue lo que realmente despertó a Eddy de ese sueño que tan lúcido parecía. No pudo evitar sollozar suavemente al darse cuenta de que seguía encerrado con esos dos locos, al menos ya no estaba atado a una cama. Parecían haber confiado lo suficiente en sus golpes cómo para dejarle sin atar sobre la cama sucia de fluidos que no quería mirar. -Al final vas a resultar más util de lo que pensaba...- Dijo media máscara mientras dejaba que el aturdido moreno se sentase a duras penas en el colchón viendo junto a él un plato con pan y un poco de agua.
-Come de una vez...- Parecía nervioso, muy impaciente por algo y en cuanto el menor cogió el pan y le dio un bocado continuó con esa maldita manía de los malos de contar sus planes a las víctimas. -Tu queridito Kevin va a pagarnos hoy mismo por tu culo, y la jefa seguramente nos pague igual... Fantástico ¿no crees? - Su sonrisa torcida le hizo apartar la mirada. El ojo derecho se sentía inútil, estaba hinchado y nopodía ver por él, el izquierdo aunque hinchado podía dejarle ver un poco más.
Sentía el cuerpo entero dormido cómo si le hubiesen drogado y algo le decía que así era porqué no veía normal que con los golpes recibidos no se hubiese roto algo. -Eh... He hecho una pregunta.- Dijo y de pronto un golpe en la cabeza por detrás le hizo cae r de lado en la cama pues el payaso no s ehabía ido, estaba vigilando cómo siempre. -S-si... Fantástico...- La voz le sonaba rota y no sólo por los sollozos, lo que había sufrido su garganta en las últimas horas era algo toalmente inhumano. ¿Pensaban divertirse de nuevo con él antes de dejarle ir?... Algo le decía que si, la mano en su cadera le decía que si, la otra mano en su mejilla le decía que si... "Kevin... Kevin... Kevin... " pensaba mientras cerraba los ojos para volver a sentir esos roces asquerosos en su cuerpo entumecido. "Kevin cariño... Por favor... Te estoy esperando... Sálvame..." murmuró en su cabeza resignándose a no sentir más que ganas de vomitar.
..
Las horas nunca habían pasado tan lentas para Kevin, no había podido comer a penas en todo el día, afaitarse había sido imposible debido al temblor constante en sus manos, en general en todo su cuerpo había temblores que le dejaban más que frío cuando pensaba en lo que iba a hacer.
Había pasado totalmente de la idea de ir a la policía, le denunciarían por obstrucción a las autoridades por no contar en un primer momento el secuestro pero no es que fuese algo que el importase especialmente, se podría librar en cuanto le hiciesen un examen mental porqué podría dejar muy claro no estar en sus cabales cuando actuó. Al menos había deshechado también el matar o vengarse de Nazz, ya la denunciaría y se aseguraría de que los testimonios de Eddy saliesen hasta en las noticias de la isla más remota de Australia, iba a hundir a su familia, iba a cobrar todo el dinero en demandas, quería que desapareciesen ella, su falso padre y su plastificada madre de la faz de la Tierra.
Conseguir los diez millones le costó algo de trabajo, sacó dinero de lso diversos bancos en lso que estaba y las explicaciones eran cada vez más tediosas, terminó diciendoq ue eran "asuntos personales, regalos para mi mujer" para que no preguntasen más pero por fín lo tenía. Recontó una y otra vez el dinero antes de meterlo en el maletín marrón de trabajo, se sentó frente a él con los codos apoyados en las rodillas y la cabeza en las manos, suspiró y miró el reloj. Cuatro horas, mejor ponerse en marcha.
Raramente la calma llegó en el momento en el que se miró al espejo del baño y recordó cuando había ayudado al moreno a peinar su desobediente cabello. Casi parecía tan contestón y malhumorado cómo el dueño que incluso en ese mometno le había mirado ceñudo. Pudo estar listo sólo media hora después, trajeado, bien peinado y perfumado a parte del perfecto afeitado salió con el maletín a sólo tres horas y media de encontrarse con el peor de los escenarios.
El sitio estaba bastante lejos pero aún así pudo llegar casi diez minutos antes de lo acordado por lo que tubo tiempo de dejar el coche con el motor encendido y apoyar la cabeza en el respaldo, pensando en lo que estaba por suceder por infinita vez en ese día de locos. Iba a pagar por tener a Eddy de vuelta, iba a poder tenerle junto a él de nuevo, luego iban a ir a la policía a denunciar lo sucedido acusando directamente a Nazz y a su familia. ¿Luego? Un buen psiquiatra sería lo mejor para el moreno bueno, y para él mismo porqué no estaba seguro de poder actuar normal después de esa experiencia.
Resoplando suavemente miró el reloj de su pulsera. Era la hora, pero allí no había nadie... Tan solo esperó un minuto antes de consultar el mensaje y el mapa, todo en orden, estaba en el sitio. Puede que se retrasaran un poco... Cinco minutos... Diez minutos y allí no había nadie. Entra sustado y muy enfadado salió del coche con el maletín en la mano girando sobre sus propio pies en busca de algún indicio, algo que le hiciese ver que no estaba sólo allí. Pero nada.
Era absurdo, no tenía sentido pedirle una cantidad de dinero mayor de la que iba a dar su jefa para luego dejarle plantado, sin si quiera plantearse cojer sólo el dinero. A no ser que fuese mentira, que todo eso estubiese maquinado por Nazz... Eso no lo había pensado, el nudo en su estómago le hizo aflojar el de la corbata para poder respirar al tiempo que escuchaba otro coche acercarse entre las naves. Estaba lejos pero con ese silencio hasta una mosca a un kilómetro habría sido evidente.
Se metió en el coche a toda prisa, apagó los faros y esperó mirando por el retorvisor hasta que vio casi dos minutos después una furgoneta blanca aparecer y aparcar frente a él a unos veinte metros dejando la puerta lateral de cara a su coche. Se escucharon unas voces antes de que un sujeto con sólo media máscara blanca puesta bajaba del asiento del piloto y caminaba hacia la parte lateral que Kevin tenía de cara. Dio un par de golpes y la puerta se abrió. El horror le hizo atragantarse con su propio aire al ver a un hombre con máscara de payaso tirar lo que parecía ser un muy magullado Eddy al suelo. No estaba inconsciente porqué se intentaba poner de rodillas, tenía las manos atadas a la espalda.
Kevin casi saltó del coche en el intante en que les vio apuntarle con una pistola a la cabeza. En las películas el tipo duro siempre decía alguna frase que quedaba genial, que le hacía verse cómo el más fuerte del mundo, el más macho y merecedor de la presa que habían robado los otros, algo así cómo "tengo el dinero, hijo de puta. Dame lo que es mío y puede que volváis a sentaros algún día." pero Kevin se sentía cómo el hombrecito más debil del mundo. Enseñó el maletín cómo presentación. -Tengo el dinero... Podéis comprobarlo si queréis... No hay trampa, lo juro.- su voz sonaba cómo si tubiese diez años de nuevo y su padre le hubiese pillado mirando las revistas prohibidas de debajo de la cama. Estaba nervioso, tanto que le sudaban las manos pero resistió que el maletín cayese.
El de media máscara miró a su corpulento compañero y le hizo un gesto con la cabeza dejando que fuese él quien se acercase a contar los billetes que tan nervioso ofreció Kevin. Parecía más lento de lo que había notado por el teléfono, quizá ese tío sólo fuese eso... No, estaba claro que él era el matón y el bajito el cabecilla. Debía fijarse en cada detalle pero sin que se notase. Medía alrededor de dos metros, era rubio claro, corpulento casi cómo un culturista... Ningún tatuaje a la vista, pero si se fijó en que tenía la mano derecha con cicatrices de quemaduras.
Guardó toda esa información lo mejor que pudo en los cinco minutos que el tío grnade tardó en recontar el dinero para luego dirigirse a él con esa siniestra máscara y sencillamente hacer un asentimiento leve cómo si diese su aprobación. El más bajo levantó a Eddy aún apuntándole y le llevó hasta la mitad del camino. -Lo dejaré aquí, él se llevará el dinero. Esperarás a que nos marchemos y luego te irás en el coche ¿entendido?- Kevin notó cómo distorsionó su voz a posta, por teléfono no sonaba igual. Asintió un poco y esperó a que llevase el dinero a la furgoneta, dejó que se marchasen para luego ir corriendo a toda prisa a abrazar a Eddy con todas sus fuerzas mientras le soltaba la cuerda. - ¡EDDY! Dios mío... ¿qué te han hecho?... No te preocupes, estoy aquí... Vamos a casa... Eso es...- sollozaba mientras el moreno creyó tener un deja vú.
El ruido de sus propias palabras y el rumor del motor de la furgoneta no le dejaron notar quién tenía cerca hasta que la mujer habló. -Arríba las manos Kevin.- Nazz se había despojado de la falda la diadema y las gafas y le miraba apuntándole con la pistola a la nuca con una mirada de satisfacción que no se esperaba poder tener en ese momento.
Eddy gimió por el miedo pero Kevin le miró a los ojos, asintió y se levantó con las manos en alto girándose para ver a Nazz. Protegía con su gran cuerpo el cuerpecito agazapado del moreno pobremente vestido con su ropa rota. -Nazz ...- Empezó a hablar pero la pistola le hizo callarse al momento. -Cierra la boca. Veo que esos cabrones me han traicionado ¿eh?... Pena que me guste llegar pronto a mis citas... Sólo vas a salir de aquí de dos formas, muerto o sin noviete.- Amenazó sin temblar lo más mínimo. - Por favor Nazz, esto es un desmare. Si dejas que nos vayamos prometo no dacir nada a la policía, me divorciaré y no te daré más problemas.- Pero la rubia tenía muy claro lo que iba a hacer. -Tu primero entonces. - Se escuchó un disparo pero no el que Eddy y Kevin esperaban. Natalia estaba detrás de Nazz a suficientes metros para que la bala hubiese fallado pero algo había parecido decidir que ese día no iba a ganar la rubia.
La reluciente glock nueva cayó antes de que Nazz se llevase la mano al costado trasero derecho el cual sangraba de forma copiosa. Miró a Kevin temblando, un poco de sangre le salió por la boca al toser, fue a agarrarse a él pero cayó de rodillas agarrándose la herida cómo podía para intentar frenar la sangre que no dejaba de salir a borbotones.
Extrañamente a lo que se suponía que iba a pasar Kevin la tumbó boca abajo y presionó la herída mientras llamaba a emergencias. Ese día de mierda iba a terminarse y por suerte Nazz iba a seguir viva para ver su destino.
... ... ... ... ... ... ... ... ...
Dos horas después todos estaban en el hospital. Nazz y sobretodo Eddy en quirófano en estado crítico, Natalia estaba siendo atendida en la zona de salud mental mientras Kevin daba declaraciones a la policía y pedía por favor que de momento no se informase a ningún medio, que los mantubiesen lejos. Los policías no parecieron del todo conformes con su explicación de porqué no había llamado en un primer momento si estaba claro que las cosas no iban bien pero le dejaron ir para que los médicos le atendiesen siendo la asistente de Nazz la siguiente en ser interrogada. Ya habría tiempo de hablar con los otros dos cuando hubiesen salido de los cuidados intensivos.
Kevin se sentó en la sala de espera con la cara entre las manos y no le importó que la señora junto a él le abrazase cuando empezó a llorar. Todo había terminado pero sólo estaba empezando de nuevo, puede que el rapto hubiese terminado para él pero Eddy ´tenía unas heridas mentales tan profundas que no sabía cuanto eimpo iba a pasar hasta que pudiesen tener una vida minimamente normal. Nazz iba a ser encarcelada, eso esperaba, y por desgracia si la asistente estaba al tanto y tampoco había dicho nada seguramente terminaría igual entre rejas.
Se apartó las manos del rostro limpiándose las lágrimas cuando ya incluso la mujer se hubo marchado a descansar a otro sitio, se había quedado solo en la sala de espera y aunque fuese muy egosita sonrió levemente. Primera parte completada, la sengua iba a ser complicada y larga pero iban a ser felicies, lo sabía. - Bobo...- murmuró mordiéndose los labios con nuevas lágrimas menos amargas y pesadas que las anteriores.
SEGUNDO FINAL (MALO)
"I'M SORRY BABY"
Puede que irse a dormir a los camarotes de los empleados no fuese lo mejor del mundo, pero ahí al menos le habían acogido con una sonrisa pues la pelea con su mujer, o más bien exmujer, había corrido por todo el barco y sus compañeros masculinos sólo le dejaron entrar con la excusa de "mujeres..." pero eso no era lo que quería. Deseaba llegar cuanto antes, tenía que hacer algo con esos cabrones. Estaba claro quién era la culpable de todo eso, quién había sido la cabecilla de esa horrible operación que parecía sacada de la peor película de terror que hubiese imaginado ver nunca.
Si solo les pagaba y se largaba de ahí con Eddy podría tenerle siempre junto a él, denunciarían luego si es que el moreno estaba de acuerdo y se arreglaría cómo fuese para que Nazz fuese llevada a la carcel más horrible del país. Si llamaba a la policía y les contaba su situación podrían saberlo y hacer que matasen a Eddy, que Nazz quedase libre y que todo quedase cómo un simple arrebato de un par de psicópatas que pillaron al más desgraciado de la ciudad.
No podía poner en peligro la vida de Eddy... Aunque ya la había puesto al estar con él en un primer momento. -Lo siento...- murmuró abrazando la almohada de su cama prestada. No iba a poder dormirse, pero al menos iba a poder estar fresco pues hizo varios viajes a la cocina a por cafés que él mismo se preparaba con las bolsitas y agua calentada en el microhondas.
Con la tercera taza caliente llegó el amanecer, fue el primer viajero en salir del barco a toda prisa con la maleta bajo el brazo pues debía coger un avión cuanto antes, llegar a casa, cojer el dinero e ir a la dirección que había llegado en un mensaje al momento que pisó tierra. Pero eso estaba mal, los culpables iban a quedarse sin castigo asegurado, debía pillarles de alguna forma... La policía sonaba bien pero no tanto cómo poder meterle un balazo a Nazz en su preciosa cara de princesa. Pero claro ¿De qué le iba a servir hacer eso? Entonces sería él quién fuese a la carcel.
Cómo fuese, aún cuando llegase al hotel le quedaban catorce horas para poder decidir qué y cómo actuar. Sólo quería tener a Eddy con él, poder ser feliz de una maldita vez junto a ese bobo que tan loco le traía desde hacía tiempo.
...
Nazz había salido casi corriendo al ver a lo lejos el pelirojo cabello de su exmarido a lo lejos, pero no le había logrado alcanazar a tiempo, la gente se agolpaba en la entrada y rápido le había perdido de vista. Refunfuñó y masculló algunas palabras malsonanates, pero la idea de ver el cadáver de Eddy destrozado era demasiado deliciosa por lo que volvió a su imagen de niña triste cuando estubo con sus padres hasta que la dejaron en casa.
Allí se vistió de trabajo, ropa negra ajustada pero cómoda, para ocultarlo sólo se puso una falda larga y facil de quitar. Se recogió el cabello con una diadema negra y se colocó unas grandes gafas de sol. Llamaron a la puerta de su habitación.- Adelante. - Entró una chica un poco más alta que ella. Era pálida, con numerosas pecas en su rostro, ojos oscuros, delgadita y el cabello teñido de rojo. Daba la impresión de ser alguien a quien Nazz había estado torturando por bastante tiempo. -Hola Natalia... Hay trabajo que hacer, pásame la glock anda, y un par de cargadores.- La chica asintió dándole a su jefa lo solicitado, en la caja había dos armas, una glock nuevecita de color negro satinado para su jefa y un viejo revolver que tendía a encasquillarse que sólo guardaba por ser su primera arma.
No supo porqué, pero ese día sintió que lo necesitaría y se lo guardó disimuladamente en los pantalones tras comprobar que estaba cargada antes.
Poco sabía ella realmente en qué andaba metida, lo poco que había podido escuchar de vez en cuando eran cosas tan poco agradables que había preferido no meterse mucho más de lo necesario aunque tenía que acompañarla. Hizo que se pusiera unas gafas iguales a las propias, que se pusiera un pañuelo rosa en el cabello y que saliese junto con ella para ir en coche por un camino ciertamente largo.
-Conduce por la carretera normal, no la de pago. Bien, primero vamos a la funeraria Johnson's, está de camino. Tengo que ir a mirar un encargo.- Mientras la joven conducía Nazz miraba por la ventanilla cerrada, parecía que miraba más allá pero tenía la vista fija en su propio rostro que se reflejaba en el retrovisor. De nuevo la expresión sin sonrisa le hizo entristecerse. No hacía tantos años que se había metido en ese tipo de negocios pero lo cierto es que desde entonces todo había ido aún peor. Kevin había dejado de quererla desde mucho antes, eso estaba claro, sus padres no se fiaban de sus capacidades cómo empresaria y siempre la mandaban a gente que no le gustaba. Personas que la manipulaban a su merced hasta que se hartó y disparó.
Su nueva ayudante era mucho mejor, más calmada, más callada. Obedecía y no preguntaba demasiado, lo que ella quería desde el principio.
En la funeraria tenían todo listo, un ataúd barato preparado para ser exportado cuanto antes. Cuando le dieron el pésame ella sólo sonrió con delicadeza y lo agradecio dejando que lo mandasen. Aún era solo medio día cuando le llegó en mensaje de su matón con un "ok" dando a entender que había llegado el paquete.
Al principio la idea de despedazarlo sin más le había parecido perfecta pero quería dejarle algo de regalo a Kevin, puede que llegase a guardar algún trozo de Eddy o puede que solo le enviase el ataud vacío, lo que estaba claro es que iba a hacerle sufrir aún más por haberla abandonado aunque eso no fuese del todo justo. La primera en traicionar fue ella, ya ni recordaba quién había sido el fulano con el que engañó la primera vez a Kevin, realmente no se acordaba de la mayor parte de ellos, sólo de los que tenía en plantilla aún.
Su plan era ir a comer tranquilamente, pasar la tarde preparando el dinero que les debía alos raptores e ir de viaje en coche hasta el sitio dónde tenían a Eddy encerrado. En parte quería terminarlo ya, mandar que sencillamente le tirasen a un río y volver a su casa, divorciarse definitivamente y buscar algún ricachón con elq ue casarse pero no había empezado para dejar las cosas casi al final, debía hacerlo bien.
...
"¡EDDY! Dios mío... ¿qué te han hecho?..."
"No te preocupes, estoy aquí... Vamos a casa... Eso es..."
-Despierta.- un fuerte golpe en el estómago ya dolorido fue lo que realmente despertó a Eddy de ese sueño que tan lúcido parecía. No pudo evitar sollozar suavemente al darse cuenta de que seguía encerrado con esos dos locos, al menos ya no estaba atado a una cama. Parecían haber confiado lo suficiente en sus golpes cómo para dejarle sin atar sobre la cama sucia de fluidos que no quería mirar. -Al final vas a resultar más util de lo que pensaba...- Dijo media máscara mientras dejaba que el aturdido moreno se sentase a duras penas en el colchón viendo junto a él un plato con pan y un poco de agua.
-Come de una vez...- Parecía nervioso, muy impaciente por algo y en cuanto el menor cogió el pan y le dio un bocado continuó con esa maldita manía de los malos de contar sus planes a las víctimas. -Tu queridito Kevin va a pagarnos hoy mismo por tu culo, y la jefa seguramente nos pague igual... Fantástico ¿no crees? - Su sonrisa torcida le hizo apartar la mirada. El ojo derecho se sentía inútil, estaba hinchado y nopodía ver por él, el izquierdo aunque hinchado podía dejarle ver un poco más.
Sentía el cuerpo entero dormido cómo si le hubiesen drogado y algo le decía que así era porqué no veía normal que con los golpes recibidos no se hubiese roto algo. -Eh... He hecho una pregunta.- Dijo y de pronto un golpe en la cabeza por detrás le hizo cae r de lado en la cama pues el payaso no s ehabía ido, estaba vigilando cómo siempre. -S-si... Fantástico...- La voz le sonaba rota y no sólo por los sollozos, lo que había sufrido su garganta en las últimas horas era algo toalmente inhumano. ¿Pensaban divertirse de nuevo con él antes de dejarle ir?... Algo le decía que si, la mano en su cadera le decía que si, la otra mano en su mejilla le decía que si... "Kevin... Kevin... Kevin... " pensaba mientras cerraba los ojos para volver a sentir esos roces asquerosos en su cuerpo entumecido. "Kevin cariño... Por favor... Te estoy esperando... Sálvame..." murmuró en su cabeza resignándose a no sentir más que ganas de vomitar.
..
Las horas nunca habían pasado tan lentas para Kevin, no había podido comer a penas en todo el día, afaitarse había sido imposible debido al temblor constante en sus manos, en general en todo su cuerpo había temblores que le dejaban más que frío cuando pensaba en lo que iba a hacer.
Había pasado totalmente de la idea de ir a la policía, le denunciarían por obstrucción a las autoridades por no contar en un primer momento el secuestro pero no es que fuese algo que el importase especialmente, se podría librar en cuanto le hiciesen un examen mental porqué podría dejar muy claro no estar en sus cabales cuando actuó. Al menos había deshechado también el matar o vengarse de Nazz, ya la denunciaría y se aseguraría de que los testimonios de Eddy saliesen hasta en las noticias de la isla más remota de Australia, iba a hundir a su familia, iba a cobrar todo el dinero en demandas, quería que desapareciesen ella, su falso padre y su plastificada madre de la faz de la Tierra.
Conseguir los diez millones le costó algo de trabajo, sacó dinero de lso diversos bancos en lso que estaba y las explicaciones eran cada vez más tediosas, terminó diciendoq ue eran "asuntos personales, regalos para mi mujer" para que no preguntasen más pero por fín lo tenía. Recontó una y otra vez el dinero antes de meterlo en el maletín marrón de trabajo, se sentó frente a él con los codos apoyados en las rodillas y la cabeza en las manos, suspiró y miró el reloj. Cuatro horas, mejor ponerse en marcha.
Raramente la calma llegó en el momento en el que se miró al espejo del baño y recordó cuando había ayudado al moreno a peinar su desobediente cabello. Casi parecía tan contestón y malhumorado cómo el dueño que incluso en ese mometno le había mirado ceñudo. Pudo estar listo sólo media hora después, trajeado, bien peinado y perfumado a parte del perfecto afeitado salió con el maletín a sólo tres horas y media de encontrarse con el peor de los escenarios.
El sitio estaba bastante lejos pero aún así pudo llegar casi diez minutos antes de lo acordado por lo que tubo tiempo de dejar el coche con el motor encendido y apoyar la cabeza en el respaldo, pensando en lo que estaba por suceder por infinita vez en ese día de locos. Iba a pagar por tener a Eddy de vuelta, iba a poder tenerle junto a él de nuevo, luego iban a ir a la policía a denunciar lo sucedido acusando directamente a Nazz y a su familia. ¿Luego? Un buen psiquiatra sería lo mejor para el moreno bueno, y para él mismo porqué no estaba seguro de poder actuar normal después de esa experiencia.
Resoplando suavemente miró el reloj de su pulsera. Era la hora, pero allí no había nadie... Tan solo esperó un minuto antes de consultar el mensaje y el mapa, todo en orden, estaba en el sitio. Puede que se retrasaran un poco... Cinco minutos... Diez minutos y allí no había nadie. Entra sustado y muy enfadado salió del coche con el maletín en la mano girando sobre sus propio pies en busca de algún indicio, algo que le hiciese ver que no estaba sólo allí. Pero nada.
Era absurdo, no tenía sentido pedirle una cantidad de dinero mayor de la que iba a dar su jefa para luego dejarle plantado, sin si quiera plantearse cojer sólo el dinero. A no ser que fuese mentira, que todo eso estubiese maquinado por Nazz... Eso no lo había pensado, el nudo en su estómago le hizo aflojar el de la corbata para poder respirar al tiempo que escuchaba otro coche acercarse entre las naves. Estaba lejos pero con ese silencio hasta una mosca a un kilómetro habría sido evidente.
Se metió en el coche a toda prisa, apagó los faros y esperó mirando por el retorvisor hasta que vio casi dos minutos después una furgoneta blanca aparecer y aparcar frente a él a unos veinte metros dejando la puerta lateral de cara a su coche. Se escucharon unas voces antes de que un sujeto con sólo media máscara blanca puesta bajaba del asiento del piloto y caminaba hacia la parte lateral que Kevin tenía de cara. Dio un par de golpes y la puerta se abrió. El horror le hizo atragantarse con su propio aire al ver a un hombre con máscara de payaso tirar lo que parecía ser un muy magullado Eddy al suelo. No estaba inconsciente porqué se intentaba poner de rodillas, tenía las manos atadas a la espalda.
Kevin casi saltó del coche en el intante en que les vio apuntarle con una pistola a la cabeza. En las películas el tipo duro siempre decía alguna frase que quedaba genial, que le hacía verse cómo el más fuerte del mundo, el más macho y merecedor de la presa que habían robado los otros, algo así cómo "tengo el dinero, hijo de puta. Dame lo que es mío y puede que volváis a sentaros algún día." pero Kevin se sentía cómo el hombrecito más debil del mundo. Enseñó el maletín cómo presentación. -Tengo el dinero... Podéis comprobarlo si queréis... No hay trampa, lo juro.- su voz sonaba cómo si tubiese diez años de nuevo y su padre le hubiese pillado mirando las revistas prohibidas de debajo de la cama. Estaba nervioso, tanto que le sudaban las manos pero resistió que el maletín cayese.
El de media máscara miró a su corpulento compañero y le hizo un gesto con la cabeza dejando que fuese él quien se acercase a contar los billetes que tan nervioso ofreció Kevin. Parecía más lento de lo que había notado por el teléfono, quizá ese tío sólo fuese eso... No, estaba claro que él era el matón y el bajito el cabecilla. Debía fijarse en cada detalle pero sin que se notase. Medía alrededor de dos metros, era rubio claro, corpulento casi cómo un culturista... Ningún tatuaje a la vista, pero si se fijó en que tenía la mano derecha con cicatrices de quemaduras.
Guardó toda esa información lo mejor que pudo en los cinco minutos que el tío grnade tardó en recontar el dinero para luego dirigirse a él con esa siniestra máscara y sencillamente hacer un asentimiento leve cómo si diese su aprobación. El más bajo levantó a Eddy aún apuntándole y le llevó hasta la mitad del camino. -Lo dejaré aquí, él se llevará el dinero. Esperarás a que nos marchemos y luego te irás en el coche ¿entendido?- Kevin notó cómo distorsionó su voz a posta, por teléfono no sonaba igual. Asintió un poco y esperó a que llevase el dinero a la furgoneta, dejó que se marchasen para luego ir corriendo a toda prisa a abrazar a Eddy con todas sus fuerzas mientras le soltaba la cuerda. - ¡EDDY! Dios mío... ¿qué te han hecho?... No te preocupes, estoy aquí... Vamos a casa... Eso es...- sollozaba mientras el moreno creyó tener un deja vú.
El ruido de sus propias palabras y el rumor del motor de la furgoneta no le dejaron notar quién tenía cerca hasta que la mujer habló. -Arríba las manos Kevin.- Nazz se había despojado de la falda la diadema y las gafas y le miraba apuntándole con la pistola a la nuca con una mirada de satisfacción que no se esperaba poder tener en ese momento.
Eddy gimió por el miedo pero Kevin le miró a los ojos, asintió y se levantó con las manos en alto girándose para ver a Nazz. Protegía con su gran cuerpo el cuerpecito agazapado del moreno pobremente vestido con su ropa rota. -Nazz ...- Empezó a hablar pero la pistola le hizo callarse al momento. -Cierra la boca. Veo que esos cabrones me han traicionado ¿eh?... Pena que me guste llegar pronto a mis citas... Sólo vas a salir de aquí de dos formas, muerto o sin noviete.- Amenazó sin temblar lo más mínimo. - Por favor Nazz, esto es un desmare. Si dejas que nos vayamos prometo no dacir nada a la policía, me divorciaré y no te daré más problemas.- Pero la rubia tenía muy claro lo que iba a hacer. -Tu primero entonces. - Se escuchó un disparo pero no el que Eddy y Kevin esperaban. Natalia estaba detrás de Nazz a suficientes metros para que la bala hubiese fallado. Y falló.
-¡AAGHH! ¡ZORRA!- gritó Nazz enfurecida, la herida en su brazo derecho le hizo bajar el arma para poder sostenerse la profunda herida de su hombro momento que Kevin aprovechó para empujarla y tiarla de espaldas lanzando lejos la pistola. Eddy se levantó de golpe -Kevin...- Dijo mirándole emocionado, feliz al pensar que todo estaba bien hasta que vio la sangre gotear en el suelo. Rápido se puso frente a él viendo la herida de la bala que había atravesado a la rubia y había ido a dar en el pecho del pelirojo, en una zona muy peligrosa. Las lágrimas que le quedaban llegaron hasta sus ojos al tiempo que le ponía una mano herida en la mancha y le miraba a los ojos. Era evidente que no podía más, Kevin se desplomó de lado.-¡NOOO!- gritó el moreno antes de ponerse sobre él tomando su mano con fuerza.
-Kevin, cariño, po-por favor aguanta.- Decía mientras los ojos esmeraldas del pelirojo se dirigían a él, cristalinos pues no le veía bien. A pesar del mal aspecto de Eddy la última imagen que estaba teniendo Kevin de él era el de siempre, un Eddy enfuruñado, adorable, regordete y precioso a sus ojos.- Te... Te quiero Eddy...- Pudo murmurar antes de que su corazón atravesado dejase definitivamente de bombear sangre y la muerte cerebral empezase a consumirle.
-Ma-manos a-arriba Nazz- dijo la asistente acercándose con el arma. Había visto lo que había hecho, había matado accidentalmente a una persona inocente y no pensaba dejar que otra más muriese. Con el corazón a mil por hora se acercó y apartó la pistola nacarada de una patada sin dejar de apuntar a su jefa. La joven rubia intentó alcanzar la mano de Kevin, la pierna, lo que fuese... No podía estar muerto, eso era imposible, debían volver atrás, casarse de nuevo y ser felices. Pero ella no le quería ¿no? Estaba confusa... Empezó a llorar aterrada por lo que acababa de suceder y miró a Eddy con el cuerpo temblando de forma tan poco agradable que al bajito le dio la impresión de que iba a atacarle. -¡Aléjate de él!- Gimió el moreno que se había encogido sobre el cuerpo del pelirojo.
... ... ... ... ... ... ... ... ...
"-Hoy, a las tres de la madrugada, al sur de Ottawa, ha tenido lugar uno de los asesinatos que, sin duda alguna, va a resonar más tiempo en la industria de nuestra nación. El señor Kevin Dorm ha sido encontrado sin vida en lo que parecía ser el punto de encuentro entre el fallecido y los secuestradores de un sujeto que por razones de seguridad mantendrá su anonimato en los medios.
La policía aún está investigando lo sucedido, de momento podemos saber por confesión del secuestrado y la ayudante de ésta que la viuda y ex esposa del señor Dorm, la señora Nazz Kowalski ha sido la artífice de todo el asunto. Por supuesto, ambas mujeres están puestas bajo vigilancia policial extricta.
Ahora, nuestro corresponsar Christopher Arlen, va a dar más detalles sobre el suceso. Chris ¿qué nos pue-"
Ahí, Erik Spanky decidió apagar la telivisión del hospital y mirar a su hermano tendido en la cama, despierto y lleno de tubos y vendajes. Se había ido, Kevin había muerto, le había dejado en el momento en el que más cuenta de amarle se daba. Cerró los ojos tratando de no volver a llorar aunque en realidad no tenía ganas de hacerlo, ya no tenía ganas en absoluto.
Era por la mañana, el sol estaba alto en el cielo, los pájaros cantaban y él no tenía ganas de vivir.
-Eddy... - Su hermano mayor había sido toda su vida un imbécil integral, en realidad lo seguía siendo, pero en cuanto el jefe de su hermano le llamó diciendo que si le había visto había cogido la maleta y había ido a buscarle. En un primer momento sólo por si se le había olvidado que le debía una pasta, pero en cuanto escuchó las noticias y vio el estado de su hermano se le fue el alma a los pies. Tenía el cuerpo destrozado, los médicos habían hablado de desgarros internos en el recto que podrían matarle si no se curaban adecuadamente, huesos fracturados, contusiones por todas partes... Ni él con todas sus burradas le había dejado con un estado tan deplorable. -Eddy, esa puta va a ir a la cárcel... Va a ganar su merecido y a ti te van a llenar de dinero, sus padres están forrados.- Trataba de animarle pero eso no servía.
El tubo en su garganta le impedía pensar pero solo necesitó abrir el ojos bueno y mirar de reojo al mayor para hacerle entender que tenía que cerrar la bocaza. ¿Y a él qué le importaba que fuese a la cárcel? ¿Qué le importaba llenarse de dinero hasta las cejas? Él no quería nada de eso, renunciaría a cualquier cosa con tal de ver otra vez a Kevin con vida incluso a la suya propia. Le había tratado mal de pequeños pero no había razón para seguir enfadado tanto tiempo, después de todo, los niños suelen mostrar así quienes les gustan... Si tan sólo se hubiese dado cuenta antes de sus sentimientos, si no hubiese sido tan cabezota repitiéndose a si mismo que le odiaba cada vez que le iba a la mente... Puede que nada de eso hubiese sucedido, puede que no estubiesen juntos pero estaría vivo.
Tocaba afrontar los cambios, tendría que declarar miles de veces, demostrar pruebas físicas, hacer todo lo posible para que nadie le pudiese inculpar jamás de lo sucedido. Debía aprender a ser fuerte o al menos a fingirlo el tiempo sufieciente para que nadie pudiese notar que se quería desentubar y tirar por la ventana muy bien asegurada de la habitación de hospital.
"Por ti Kevin... Voy a sobrevivir, voy a ser fuerte... Vas a ver cómo lo voy a ser, no vas a poder llamarme bobo cuando nos veamos...
No te voy a dejar hacerlo.
Te quiero."
Que nadie diga nada, que nadie intente nada.
Este fic de dos finales queda terminado hasta nuevo aviso, ya cómo que debería disculparme por no postear antes... Lo siento de veras :'3
En lo siguiente ya no voy a pasar taaaanto tiempo para actualizar, ya lo dejé explicado en el resumen de mi perfil.
Bueno, espero que este apisodio y el fic en general os haya gustado, recordad que muy posiblemente haya un pequeño especial de aquí a unos días dónde ponga lo que ha pasado en ambos finales después de un tiempo.
Un gran saludo y besote a todos.
~LadyVamp~
