¿Qué hacer?


Normal pdv

Los primeros rayos de sol aparecían por el horizonte, dando de lleno en las caras de las dos chicas que se encontraban dormidas en el tejado de una de las múltiples casas de Central Town.

Poco a poco una de las chicas se sintió incómoda al notar la luz en sus ojos, despacio los abrió, se percató de que seguían en el tejado.

-"Nos quedamos dormidas anoche, que idiotas".- pensó y sonrió ante lo último.

Miró a la chica castaña que tenía al lado, estaba echada en su hombro y con un poco de baba colgando de la boca, se veía muy tranquila.

-Debería dejarla.- susurró para sí la pelinegra.- A no ser…

La chica se levantó de golpe, ocasionando que la oji-avellana cayera directa al tejado. Al chocar su levantó bruscamente, con una expresión muy extraña, adormilada, asustada y en posición de pelea.

Cuando se dio cuenta de donde se encontraba se relajó, aunque después puso una cara de enfado.

-Mooo Hotaru eres mala.- dijo arrugando la nariz y con dos lagrimones muy falsos en sus ojos.

Hotaru rió un poco y Mikan se contagió con la risa.

-Lo siento, lo siento, pero no pude resistirme.- Mikan simplemente infló las mejillas.

-Deberíamos bajar ¿no?- dijo la castaña, la azabache asintió.

Ambas bajaron, eso sí, mientras la oji-violeta bajaba usando las escaleras, como una persona normal. La otra chica bajaba por su ventana como ya era costumbre.

Ambas se volvieron a encontrar en las escaleras, bajaron juntas y se dirigieron a la cocina, allí, Imai evitó que Mikan desayunara unos cereales, como siempre. En cambio, le dijo:

-Oye hagamos un buen desayuno.- Mikan se incomodó.- Hyuga nos ha hecho la comida dos días, aunque ayer tú no estabas.- La castaña no sabía cómo decirle que no sabía cocinar, en su casa su madre siempre evitaba que intentara hacer algo por sí misma.

Cuando era una cría no sabía por qué era, pero al ir creciendo se dio cuenta de que lo que en realidad quería su madre era que siempre dependiera de ella, para que así no pudiera irse de casa.

-Hotaru… yo… no sé cocinar.- La azabache la miró, era raro que cualquier persona con dieciocho años no supiera cocinar, ya sea hombre o mujer.

La chica comprendió aún menos cuando recordó que Mikan siempre estuvo adelantada en lo que respecta al estudio. Pero aun teniendo curiosidad no le preguntó nada ya que su cara de dolor y amargura era una clara prueba de que no le gustaba hablar de ello.

-Qué se le va a hacer, te enseñaré.-dijo la pelinegra restándole importancia.- Ya me pagarás en algún momento.- dijo con una sonrisa perversa.

-Gracias.- dijo riendo de manera nerviosa.

Las chicas se pusieron manos a la obra- Hotaru estaba cogiendo los ingredientes y lo utensilios necesarios para hacer las tortitas, y Mikan estaba poniéndose… o más bien peleándose con el delantal de cocina. La pelinegra al ver so suspiró y la ayudó.

-Esto va a ser un duro trabajo.- dijo tan bajo que la castaña no la escucho.

En otro lugar:

-Podíais haber tenido hijos más inteligentes.- dijo una sombra, que estaba sentada en una especie de trono negro. Ésta rio macabramente a la vez que veía a la castaña y a la pelinegra pelearse, la oji-castaña se había pasado ocho pueblos con la harina.

Devuelta a la casa:

El chico pelinegro se despertó poco a poco, aunque seguía cansado se levantó, tenía que hacer cosas. Sim embargo era temprano aún, se dio la vuelta para volver a entrar en la cama pero se detuvo, era mejor que se desperezase ya.

Se dirigió al baño de su habitación, al estar frente a la pila se miró al espejo y se lavó la cara. Se mojó la cabeza un poco, esa noche había sudado un poco y tenía calor, se ducharía pero le daba pereza. Luego lo haría.

Salió de su habitación y bajó las escaleras para, después, dirigirse a la cocina y detenerse justo en la puerta. Salían ruidos extraños del interior de la cocina y como era curioso abrió la puerta muy despacio para no hacer ruido.

Lo que vio lo dejó sorprendido, había una chica castaña con harina en la cara y en la ropa, encima de ella se encontraba la pelinegra, que también estaba llena de harina, como si le hubiera caído un saco entero, pegándole en la cabeza por ser tan idiota, o eso suponía el chico.

No dijo nada y siguió observando.

-¿Cómo puedes ser tan torpe?- hizo la pregunta retórica la azabache.

-No lo sé.- dijo con dos lágrimas falsas. Y con una gran sonrisa en sus labios.

-Vamos a seguir.- dijo levantándose y ayudando a la otra chica.

Ambas siguieron con su tarea, sin percatarse del chico, que por cierto estaba sin camisa, que estaba en la puerta.

El otro chico se despertaba poco a poco, se dirigió al baño, aún medio dormido, y se lavó la cara, se dirigió a la puerta pero antes de salir se puso una camiseta, al contrario que el azabache.

Bajó las escaleras y se dirigió a la cocina donde vio al azabache observando como las chicas terminaban de hacer las tortitas, también se quedó mirando, esas chicas eran realmente guapas.

-Mikan.- la nombrada la miró.- coge los platos.- la chica obedeció a la orden.

Pusieron la comida en los platos, poniendo cuatro para cada una de ellas dos y seis para cada uno de los chicos.

-¿Voy a llamarlos?- preguntó la oji-avellana. La pelinegra asintió.

Lo que Mikan no se esperaba era encontrare con los dos chicos, el pelinegro echado en el marco de la puerta y el rubio casi en la entrada de la cocina.

Por sus posturas pudo deducir que el rubio apenas y acababa de llegar pero Natsume llevaba un buen rato allí.

-¿Desde cuándo estas aquí Natsune-kun?-dijo la castaña con un aura negra saliendo de detrás suya.

-Desde que Imai y tú estabais en el suelo.- dijo en tono burlesco.

Mikan se sonrojó, debido a que las estuvo observando casi todo el tiempo y no dijo nada. Se acercó amenazante al azabache y empezó a darle golpecitos en el hombro. Desde otro lado la otra chica le decía con señas al rubio que se sentara a comer, los otros dos chicos imitaron su acción pero aun así, la chica seguía golpeando al oji-rojo.

Mientras todos comían, Mikan aún le ``pegaba´´ a Hyuga, Hotaru al ver esto le hizo una seña con la mano para que, de alguna manera, hiciera que la chica comiera.

Natsume lo pensó un poco, y llegó a la conclusión de que sería difícil. Cogió las tortitas de la chica y las puso en su plato, así, él iba comiendo y mientras la chica descansaba de darle golpes y se preparaba para seguir con su tarea, el azabache aprovechaba para darle algún que otro trozo a ella.

Ante esto, Ruka intentaba aguantar la risa, y digo intentaba porque no lo estaba consiguiendo.

-Oye.- los llamó el oji-celeste. Los demás lo miraron, Mikan seguía con los golpes.- ayer Natsume y yo pensamos en algo para que Crash se trague sus palabras.- ante esto Mikan puso atención, pero no paró.- Pues…

-Espera.- lo detuvo el pelinegro.- Lunares, sé que te gustan mis músculos pero ¿podrías dejar de tocarlos?- dijo de manera burlona, mientras Mikan se fijaba y se daba cuenta de que el chico no llevaba camiseta, se sonrojó y se dio la vuelta.- Ya puedes Ruka.

-Vale.- dijo riendo nervioso.- Pues el plan es atacar el bosque sur nosotros solos, e intentar llegar hasta el ``Dios Maligno´´. Pero necesitamos información del bosque y, antes de que preguntéis, Pengüin no sabe más que nosotros.

-Lo siento.- dijo apenado el colgante.

-¿Se os ocurre como conseguir información?

-Por supuesto.- dijo la pelinegra.- Preguntémosle directamente a ellos.

-No creo que nos digan nada, Hotaru.- dijo desconcertada la castaña.

-Pengüin, ¿hay algún lugar en Central Town donde se reúnan los miembros de la resistencia, algo así como un bar?- preguntó.

Hyuga captó un poco por donde iba.

-Si no recuerdo mal, suelen reunirse en un bar casi a las afueras, creo que su nombre era Class- B.- dijo el pingüino pensativo.- Ah y como dice su nombre se reúne la gente de clase b, los que no son muy buenos ni tan inteligentes como los líderes.

Los chicos rieron nerviosos por su explicación.

-Pues preguntémosle a ellos.- dijo Imai.

-No creo que nos digan Hotaru.-repitió la castaña. La azabache suspiró.

-Iremos un sábado por la noche, estarán borrachos y…- dijo el azabache.

-Somos dos chicas, que no estamos nada mal.- completó la pelinegra.

-EEEEEh.- gritó la castaña.- Genial, ¿Cómo no lo había pensado?

-Es buena idea, pero ¿podréis?- preguntó el rubio.

-Lo intentaré. Mikan seguro lo logrará.- dijo la oji-violeta.

-Decidido. En dos días iremos a ese bar y conseguiremos la información necesaria.- dijeron la castaña y el azabache a la vez.


Notas de la autora:

Se lo que dije pero tengo escusa. No he tenido tiempo para nada, he estado hasta el cuello de exámenes, trabajos, maquetas… Me da dolor de cabeza recordarlo.

Bueno, Gracias por los reviews.

OkamiDan: Solo puedo decir que sus pasados no son tan malos, pero son extraños también. Es cierto que es muy parecido a los RPG, en un principio no iba a ser un fic, simplemente era una idea que se me ocurrió pero, de tanto leer fic, me dieron ganas de publicar uno y escogí esta historia porque era la mejor podía adaptar. Y lo de llorar, lo decía por mí y mis amigas, no nos gusta llorar frente a la gente porque no nos gusta vernos débiles ni dar pena.

TsubasaMay: La semana de exámenes es un asco, la odio peroooo por suerte ya he terminado. No creo que sea para tanto. Y perdón por hacerte esperar tanto jeje. Me gusta la idea de que se atragante. Me alegra que te guste.

Zuki sakura: me alegro que te guste, enserio.

No sabéis lo bien que sienta ver una notificación de reviews, bueno si lo sabeis… Por eso me entendéis.

Tal vez esta semana suba otro.

Dejar reviews. Si son criticas también.