Desclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es mía y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
Cap.10
Compartiendo.
— ¡Hey, campeón! — me llamó a lo lejos mi hermano, terminé de firmar el papeleo que estaba revisando y me volteé hacia él.
—Hola, Emm— lo saludé, él me abrazó fuertemente, dejándome casi sin aire.
— ¿Con que tú y Bella, ha? — me preguntó alzando sus cejas sugestivamente.
—Tú no pierdes el tiempo— me dijo Jasper, sobresaltándome por aparecer de la nada.
—Hijo— me saludó mi padre, apareciendo de la misma manera que mi amigo, ¿Qué no tenían pacientes que ver o algo así?
— ¿Cómo lo supieron? — les pregunté, pero en sus rostros vi la respuesta inmediata—. Supongo que mi madre y Rose también ya lo saben— les dije cruzándome de brazos, los tres asintieron.
—Para que aprendas que Alice no debe ser la primera en enterarse de todo— se burló mi hermano.
—Cállate— le ordene, él y Jasper rieron por lo bajo pero tenían razón, sería la última vez que le dijera algo a mi hermana, aunque técnicamente yo no le había dicho nada, me volteé hacia mi padre, quien me veía con una mirada de preocupación.
—Debes llevarla a la casa, necesita su dotación de amor familiar— me dijo Emmett.
—Ni se te ocurra— lo amenacé, yo conocía cómo era su amor familiar, básicamente se trataba de un día completo en la casa de mis padres, soportando bromas pesadas y molestias por parte de todos.
—Vamos Ed, Rose y yo pasamos por eso y ni Emm ni Ally dijeron nada, creo que Bella no puede ser la excepción— apoyó Jasper.
—Si le hacen o dicen algo a Bella, lo lamentarán— fue lo último que dije antes de irme en dirección contraria, escuché sus risas sofocadas y los pasos de mi padre siguiéndome.
—Edward— me llamó, yo entré a la cafetería y me senté en la mesa más apartada del lugar, él me imitó sentándose en frente de mí.
—Escucha papá, está bien, Bella me lo ha dicho todo y yo estoy dispuesto a pasar cualquier cosa que venga, con ella, a su lado, no la dejaré, ni por esto ni por nada— Dije tajante.
—Hijo, no quiero que sufras, tú sabes lo difícil que es en…— no le dejé terminar.
—Sí papá, lo sé, pero yo simplemente no puedo alejarme de ella, menos ahora— lo corté, él me miró con los ojos entrecerrados.
— ¿Por qué Edward?
—Porque…yo la quiero papá— le confesé finalmente, confesándomelo también a mí mismo— Es como tú y mamá, ese día en el club, cuando la conociste— recordé su historia—. Cuando yo vi a Bella en la puerta de mi apartamento supe que algo pasaría, y cuando me dijo lo de su enfermedad, no pensé en nada, mi instinto fue el que actuó, mi corazón intervino, como el tuyo lo hizo cuando te llevaste a Esme de aquel lugar, sabías que ya no podrías estar sin ella, así me pasa con Bella.
Mi padre me miraba con los ojos muy abiertos, pero después, poco a poco, la compresión invadió aquellos ojos azules tan parecidos a los de mis hermanos.
—Lo entiendo, pero sabes que esto será terriblemente duro y si…y si la operación no se realiza, ella no lo logrará— aquellas palabras me perforaron aun más el corazón, yo sabía que ese hueco en mi pecho no se llenaría hasta que tuviera toda la certeza de que Bella estaba bien, que nada malo pasaría, que ella no me dejaría.
—Eso lo tengo más presente de lo que crees, papá, pero seré fuerte, no por mí, sino por ella.
Mi celular comenzó a sonar, era Alice.
—Enana— contesté.
—Edward— respondió una voz dulce y suave a través de la bocina, definitivamente no era mi hermana.
—Bella, hola preciosa— escuché un muy tenue suspiro al escuchar mis palabras.
—Escucha, Alice está esculcando mi armario así que…— tuve que cortarla en ese momento.
— ¿Alice está haciendo qué? Claramente le dije que no te molestara, esa bruja, ya verá cuando…
—Edward, tranquilo—se rió—. No fue por eso por lo que te llamé, está bien, no me molesta—Dijo indiferente—. Me parece muy divertido que hable tanto con mi ropa, como si cada prenda entendiera lo mucho que Alice la odia— su leve risa me relajó un poco.
— ¿Entonces qué sucede?
—Bueno, como ella está tan ocupada con eso quise llamarte, pero después me di cuenta que no tenía tu número así que tomé prestado el teléfono de Al— era cierto, ni yo tenía su número, ¿Cómo me podría llamar en cualquier emergencia si ella no tenía mi número? — Como sea, mi llamada en sí es para…bueno…ya sabes…para proponerte cenar juntos— dijo nerviosa.
— ¿Cenar? Eso suena excelente— dije inmediatamente, aliviando su tensión. — ¿A dónde quieres ir?
— ¿Ir? No, no, yo cocinaré, durante las últimas semanas estuve tan lejos del apartamento que, no sé, me gustaría poder cenar en casa, contigo— el sentimiento que me sobrecogió cuando mencionó "Casa" y "Contigo" en la misma frase fue indescriptible.
—Eso suena aun mejor, saldré a las seis del hospital, ¿A esa hora te viene bien? — ella lo pensó un poco.
—Sí, a esa hora está perfecto, te veré en la tarde— se despidió, yo no quería cortar pero no tuve más opción que dejarla ir.
Carlisle me miraba con una ceja alzada y una sonrisa extraña.
—Hijo, si no supiera que todo esto te puede traer un gran dolor estaría tan alegre por ti.
—No lo hará papá, así que alégrate, ¿de acuerdo?, te veré después— le dije despidiéndome.
Con una enorme anticipación de una gran tarde con Bella atendí a todos mis demás pacientes, esperando por fin la hora de irme a casa.
—No te creo— le decía sin poder parar de reír.
—Es verdad, estaba tan nerviosa ese día, fue una gran vergüenza, imagínate, yo entrando en ese salón de biología avanzada mientras estaban diseccionando a una pobre rana y no tenía ni la menor idea de qué hacer, pero varios alumnos me jalaron a su grupo y se convencieron de que podía hacerlo, todos tuvieron una parte de rana en sus ropas esa tarde, y para colmo una chica vomitó en mis zapatos, Charlie tuvo que ir por mí para que pudiera cambiarme de ropa y todo— terminó su relato, estábamos cenando amenamente, ella se veía feliz y eso me hacía feliz.
—Tuviste una adolescencia única.
—Sí, bueno, hemos hablado mucho de mí, Edward, quiero saber sobre ti— ella me miraba expectante, esperando, tomó su copa con jugo de arándanos, por su condición ella no podía beber alcohol, para mi fortuna yo tenía que regresar al hospital así que no podía beber tampoco.
—Qué te puedo decir, soy el menor de tres hermanos, Alice y Emmett son mellizos, y los Hale fueron nuestros amigos y vecinos de toda la vida— traté de sonar indiferente, pero ella no se lo tragó.
—Debe haber una historia detrás de eso. — yo suspiré y asentí.
—Sí, eso creo, bueno…— jugueteé con mi copa— Alice y Emmett son tres años mayores que yo así que cuando yo tenía quince ellos ya tenían dieciocho y podían ir a clubes y esas cosas, Rose es de mi edad por eso es más unida a mí, a veces se quedaba conmigo en casa y hacíamos muchas cosas, pero casi siempre sus padres obligaban a Jasper a llevarla con él, cosa que Emmett y Alice nunca quisieron hacer conmigo, de todas formas Rose siempre fue muy madura, el caso es que en muchas ocasiones sólo eran Rose, Emmett, Jasper y Alice, y cuando se volvieron novios, fue aun peor…— me detuve porque no quería sonar como un bebé, aunque definitivamente lo había hecho, mis hermanos y amigos eran geniales, los mejores, pero no podía evitar notar la división que siempre había habido entre ellos y yo.
La mano fría pero dulce de Bella tomó la mía y la apretó levemente, dándome ánimos, levanté mi rostro para ver la cálida sonrisa que me daba.
—Ellos te quieren muchísimo— me aseguró.
—Sí, lo hacen, pero nunca entendí cómo eran sus relaciones, hasta ahora— le dije tomando la suya entre las mías ahora, ella se sonrojó pero no apartó su mano, me miró fijo y a los ojos y sonrió.
Sin poder evitarlo, ni querer hacerlo, me fui acercando a ella hasta poder besarla, ¡cielos! cómo la había extrañado, su sabor a vainilla, su aroma, la calidez de su aliento, sus labios, ella al parecer también había tenido un día duro, pues la fuerza de su beso era la misma que la del mío.
—Te extrañé— me confesó una vez nos separamos por la falta del estúpido oxigeno— ¿Estoy loca? Es decir, apenas estamos juntos desde ayer y hoy siento como si tuviera un imán dentro de mí que está jalando hacia ti todo el tiempo. — la detuve con un beso.
—No estás loca, yo también lo siento— le dije sobre sus labios, ella sonrió y volví a besarla, comenzaba a creer que en realidad ese sabor a vainilla era producto de alguna substancia adictiva, pero bien me importaba poco, con gusto me proclamaba un adicto sin cura.
—Es casi hora de tu segundo turno— dijo con pena, o eso noté yo, separé nuestras frentes unidas hasta ese momento y la jalé suavemente, colocándola sobre mis piernas y acunando su pequeño cuerpo entre mis brazos.
—No puedo faltar si quiero estar contigo y con los chicos el domingo— besé el lóbulo de su oreja y acomodé algunos cabellos detrás de ésta, se estremeció un poco por mi beso pero igual asintió.
—No quiero que pienses que soy una de esas chicas abrumadoras que no paran de molestar ni te dan un solo momento para respirar— yo negué y volví a besar su lóbulo.
—Bella, no quiero un momento para respirar, te quiero siempre junto a mí, así— enfaticé mis palabras apretándola más en mi abrazo— Pero realmente quiero pasar el domingo con ustedes, sólo serán unas cinco horas. — la consolé, ella asintió y acarició levemente mi cabello, provocándome la más increíble sensación de confort.
—Tienes razón, el trabajo es el trabajo, yo también debo volver pronto.
—Creí que tenías permiso por tu "resfriado" — ella se encogió de hombros.
—Me siento mucho mejor, la comida de Alice me ayudó bastante, al igual que su compañía, además, no quiero que Claire se preocupe de más y haga que Leah venga hasta aquí para asegurarse de que estoy bien— la mención de la mujer en la editorial me recordó algo que quería preguntarle a Bella.
—Bella, ¿Puedo hacerte una pregunta?
—Dispara— me dijo tratando de acomodar inútilmente mi cabello, yo sonreí por eso.
— ¿Por qué aquella mujer te llamó Esperanza y no Bella? — ella detuvo un momento su trabajo, pero después continuó.
—Porque así me llamo— dijo con una mueca.
— ¿De verdad? — ella asintió.
—Fue un tonto intento de mi madre por reconciliarse con mi abuela, creyó que si sabía que su nieta se llamaba como ella quizás querría conocerla, pero no lo hizo.
—No sabe lo que se pierde— le dije acariciando su rostro, ella se sonrojó y negó.
—Por una parte me alegro, ella se libró de tener que verme así, enferma, pero también me da pena por Renee, es su madre después de todo y sé que le gustaría estar con ella si en algún momento llegara a faltar yo— en ese momento la detuve y tomé sus manos, entrelazándolas con las mías.
—No vuelvas a decir eso, jamás, nunca, tú no te irás a ninguna parte.
—Edward…
—No, Bella, no te irás— la abracé tan fuerte en ese momento que probablemente le provoqué algunos moretones, pero no sabía de qué otra manera demostrarle que yo no iba a permitir que ella se fuera.
—Lo lamento— me dijo contra mi pecho.
—Está bien, sólo no vuelvas a decir esas cosas, jamás.
—Te lo prometo— besó tiernamente mi mejilla y yo no pude hacer otra cosa que derretirme ahí, ella era demasiado encantadora para mi salud mental.
—No tienes ni idea de lo adorable que eres— ella rió con ganas y nos fundimos un beso largo y muy cálido, cómo me gustaban sus besos.
La cargué en mis brazos sin apartar sus labios de los míos y rogando por no caerme con ella, finalmente llegamos a uno de los sillones y nos tumbé en él, tomé la manta que se encontraba en el respaldo y la eché encima de nosotros.
—Por cierto, hoy llamó Rose a Alice y le contó sobre nosotros.
—También le ha llamado a Emmett, a Jasper y a mis padres— le informé, ella abrió mucho su boca y negó, sonriendo levemente.
— ¿Tu padre se molestó? —la acomodé sobre mi pecho para que pudiera recostarse.
—En absoluto, sigue un poco preocupado pero no es nada personal, es sólo que él sabe cómo son las cosas, es oncólogo después de todo.
—Jamás quiero que sufras— me aseguró.
—Lo sé.
La hora de mi entrada se estaba haciendo peligrosamente cerca, no quería marcharme, simplemente estaba demasiado a gusto con Bella recostada junto a mí, escuchando su acompasada respiración mientras la calidez del apartamento nos rodeaba.
—Rose me dijo que el sábado se reunirán todos para darme una dosis de amor familiar, ¿Qué significa? — ahogué un gemido, esos hijos de…
—El sábado tengo que ir al hospital, será mejor que no vayas— le dije tratando de que no notara mi molestia.
—Me dijo que así era mejor.
—Ni loco te dejo ir— dije entre dientes, tratando de contenerme.
— ¿Por qué? — Bella era tan inocente.
—Después lo entenderás, pero no irás, al menos no sin mí, ¿de acuerdo? — esperaba que notara la firmeza en mi voz y por mi bien, y el de mi familia, no fuera, no dudaría ni un segundo en partirles la cara, a Jasper y a Emmett porque yo nunca le pegaría a una mujer, si llegaban a hacerle algo a Bella.
—Está bien. — la hora marcó y yo tenía que irme a trabajar, maldición, cómo detestaba separarme de ella.
—Sólo serán unas horas— dije más para mí mismo que para Bella.
—Sólo unas horas— confirmó ella.
Nos levantamos del sillón donde minutos antes estuvimos tan cómodos y me acompañó hasta la puerta, como en la mañana.
—Bella, gracias por compartir tus historias conmigo— ella se encogió de hombros.
—No hay problema.
—Te veré en la noche.
Ella se quedó en el resquicio de la puerta, le di un fugaz beso en los labios y salí corriendo hacia la calle, si me quedaba un poco más seguramente no querría ir de nuevo al hospital y era necesario, sobre todo si quería pasar mi primer fin de semana con mis hermanos y ahora también con mi novia.
¡Hola! ¿Cómo ven? Son tan lindos, no sé cómo vean la historia, ¿Les sigue gustando? Yo realmente no sé cómo la vean pero yo siento que es preciosa, el próximo capítulo es un poco más interesante, ya entrarán en acción Charlie y Renee, así que esperen por el próximo, no tengo nada más que desearles un bonito inicio de semana y una excelente noche, las adoro muchísimo, besos y abrazos, no olviden pasarse por mi twitter por si necesitan saber algo, An.
