Lo siento por el retraso pero no tenía inspiración además que he tenido cosas que hacer y no he podido ponerme a escribir.
Sin más que decir os dejo que leáis.
Encuentros predestinados:
Mikan pdv:
Había salido de casa esta mañana para comprar ya que mi gran amiga Hotaru es una vaga que no quiere venir.
Suspiré.
Pero no me arrepiento de haber venido, gracias a eso he podido escuchar lo que comentaban las personas de la ciudad sobre un extraño grupo de cuatro personas que deambulan por el bosque y están acabando con los fukitais.
Somos nosotros. No creí que en una semana se hablaría tanto, no lo veo normal.
-Esos chicos son muy extraños.- decía una mujer.
-Tienes razón, además son demasiado llamativos. Los conformantes de la resistencia son más discretos y actúan con cuidado.- le contestó otra mujer.
-Si si… esto me recuerda a los dos extraños que causaron un gran revuelo parecido a este y que dos meses después desaparecieron sin dejar rastro.- La otra mujer solo asintió a lo dicho.
Me reí en mi mente.
Claro que no somos discretos. Queremos que nos noten. Para que así, ese estúpido de Crash se trague sus palabras.
Llegué a la plaza principal escuchando todo tipo de conversaciones, la mayoría como la anterior.
-Un anuncio importante.- dijo alguien sobre un gran escenario al final de la plaza. Fui corriendo, aprovechando mi tamaño no me fue difícil atravesar la marabunta de personas.- Queremos comunicarles a todos que si los rebeldes son encontrados serán ejecutados. También cualquier persona que sepa de ellos y no colabore.
Mientras seguía hablando mostró un dibujo de, posiblemente, nosotros usando nuestras mascaras de gato.
Las usamos para que, si alguien nos ve, no pueda reconocernos. La mía es blanca, la del idiota es negra, la de mi "dulce" mejor amiga es morada y la de Ruka es azul.
-Si alguien sabe algo sobre estos chicos que lo comunique enseguida…- el tipo continuó hablando. Sin embargo, ya no le presté ninguna atención.
Volví de nuevo al camino de mercado, al final con el cotilleo y el "anuncio importante" no compré nada.
Alguien tocó mi hombro. Era un hombre de mediana edad, según mi parecer tendría unos 40. Cabello castaño claro, casi rubio y unos ojos azules preciosos. De complexión normal, aunque un poco más fornido de lo que suelen estar las personas de esa edad.
-Yuka, ¿por qué te has alejado de mí? Es peligroso con todos esos guardias de ese niño por aquí.- Iba a decirle que se había equivocado de persona pero no me dio oportunidad.- Tenemos que irnos.- cogió mi mano y empezó a tirar, me resistí y él se volteó.- ¿Por qué te resistes Yuka?- no esperó a que contestara y acercó su rostro al mío. Me escaneó y se alejó repentinamente.- Lo siento, lo siento, lo siento…- lo dijo tantas veces que perdí la cuenta.- Te he confundido con mi mujer, Yuka, sois iguales aunque tú eres más joven.- dijo sonriendo.
-…- iba hablar, de nuevo me cortó.
-Aunque Yuka es un poco más alta, además de que tiene el pelo más corto que tú…- siguió enumerando diferencias un rato más.- Pero me recuerdas a alguien… Oh, ya sé, eres igual a una de las chicas que aparecieron hace una semana, una de esas que luchan en el bos…
-¡CÁLLESE!- le grité. Solo de escucharlo tenía dolor de cabeza. Debido a mi grito todo el mundo nos estaba mirando.- Lo siento… pero por favor cállese.
-Mi mujer también dice que hablo demasiado.
-Y si me permite decirle.- él asintió.- está equivocado, yo no soy esa persona. Llegué a Central Town hace dos meses más o menos, no sé nada de este lugar y, además, no se pelear.- le mentí descaradamente. Aparentemente se lo creyó.
-Entonces disculpe.- dijo con una sonrisa.- Por cierto, ¿cuál es su nombre?
-Mikan, Mikan Yukihara.- él sonrió mientras susurraba "bonito nombre".- ¿Y usted es?
-Soy…
-¡Cariño!- le gritó una mujer igual a mí pero mayor.
-Lo siento Mikan, tengo que irme.- dicho esto salió corriendo en dirección a la mujer, supongo que esa es Yuka.
Sin tomar más importancia a esa conversación seguí caminando hasta realizar todas las compras necesarias.
Al tenerlo ya todo listo empecé a dirigirme a casa. Mi camino se vio interrumpido nuevamente, esta vez por un pequeño niño que se cayó delante de mí.
-¿Estas bien?- le tendí mi mano. Él la tomo mientras asentía con la cabeza.
-Gracias.- dijo con una sonrisa tímida.
-No le toque.- me semi-gritó una mujer de cabellera azul y de ojos del mismo color. Creo que era un poco mayor que yo. La miré sin entender.- Mi hijo aún no controla su alice…- La chica dio un pequeño grito mientras contemplaba mi mano derecha. Mi mano se estaba poniendo negra, no me preocupé, algo me decía que debía relajarme.
Las manchas negras fueron desapareciendo.
-Imposible… Solo conozco dos personas inmunes a este alice…- la chica se quedó impresionada.
-Espero verte otro día onee-san.- dijo el pequeño. Le sonreí.
-Yo también.- le revolví el cabello.- Lo siento pero debo irme.- la peliazul volvió en sí y asintió.
Me puse rumbo a casa de nuevo. Esta vez sin interferencias.
-¿Hay alguien?- Nadie contestó. Normalmente cuando Hotaru o Natsume están aquí me contestan algo como "No hay nadie" o "No estoy" o cosas así. Ruka responde como una persona normal.
Coloqué la compra en la cocina y guardé cada cosa en su respectivo lugar.
Al terminar me dirigí al salón y me tiré al sofá. Me moví hasta encontrar una posición cómoda (Boca arriba) y observé mi mano derecha. Aun no entiendo como he podido deshacerme de esas manchas negras de corrosión. No tiene sentido.
-No entiendo nada…
-¿Qué no entiendes, Lunares?- Me sobresalté al escuchar al idiota de mi compañero, además sentí un pinchazo en la mano. La escondí detrás de mí.
-Nada…
-¿Qué escondes, Lunares?- cuestionaba mientras se acercaba a mí.
-No te importa…- dije mientras intentaba frenar mi ritmo cardíaco.
-Mala respuesta.- se burló con una sonrisa torcida.
Natsume se subió sobre mí. Acercó su cara a la mía. Usé toda la sangre fría de mi cuerpo para ignorar eso y calmar mi corazón.
Al estar a centímetros de mis labios… cogió mi mano y la sacó de su escondite.
-Te dije que no era nada.- me burle mientras él miraba desconfiado mi mano derecha. La cual se encontraba limpia, sin manchas negras.- Te quitas de encima de mí o te quito.
-Ja, me parece divertido que no use tu personalidad inocente conmigo.-Mierda.
Ignoré lo que dijo y lo empujé de tal manera que ambos quedamos sentados en el sofá.
Nos quedamos en silencio.
Perece ser que cuando me tranquilizo puedo esconder las manchas negras pero si mi ritmo cardíaco aumenta vuelven a aparecer. Necesito comprobar en qué situación parecerán.
-Vamos al bosque.
-¿Eh? No quiero, después.
-Ahora.
Estuvimos peleando un rato hasta que me cansé y le dije que iríamos después.
Ambos subimos a nuestras respectivas habitaciones.
Al entrar me encaminé a mi cama, debajo de ella había un par de zapatillas, me las puse, abrí la ventana y subí al techo hasta llegar a la ventana del cuarto del idiota y ver que estaba tumbado en la cama, durmiendo.
-Idiota.- susurré.
Fui en camino hacia mi ventana y salté. No había mucha altura. Corrí hasta las afueras de la ciudad, casi al borde del bosque norte.
El bosque sur no es seguro y menos con todo el revuelo que hemos causado.
Eché a correr mientras Pengüin hacía aparecer mi mascara. La cogí y me la puse sin dejar de correr. También sacó las dos katanas gemelas, la negra se colocó en mi mano izquierda y la blanca en mi mano derecha.
Llegué a la entrada y sin dudarlo me introduje en la espesura del bosque. Tan pronto como estuve dentro los fukitais de primer grado me atacaron.
Con algunos movimientos con mis dos espadas acabé con ellos. Seguí corriendo a la vez que acababa con la vida de más enemigos.
Mi corazón iba muy deprisa, tanto que podía salirse de mi pecho.
Aún no había respuesta de las manchas. Tampoco había fukitais, habían desaparecido todos.
-¿Qué mierda pasa aquí?- me cuestioné a mí misma.
…
-¡ShiroNeko cuidado!- gritó mi colgante llamándome por mi apodo.
Una horda de Fukitais se abalanzó sobre mí, estaba rodeada. Comenzaron a atacarme y yo me defendía como me era posible.
Un par de enemigos me atacaron, uno por la izquierda y otro por la derecha. Bloqueé el ataque de ambos, cada uno con una espada y los atravesé con ella. Los dos cayeron al suelo, muertos.
Fue entonces cuando sentí algo en mi brazo, no solo estaba lleno de manchas, desde la mano al hombro, sino que también no me respondía, no ejecutaba las ordenes que le enviaba, y si lo hacía era con retraso.
Mierda. Decenas de ataques me llegaron por ambos lados, arañazos en brazos, piernas y cara y una pequeña cortada en el muslo izquierdo.
Hice que Pengüin guardara la katana blanca y me quedé tan solo con la ex katana negra de Natsume.
Acabé con la vida de alguno de mis agresores, los necesarios para poder huir de allí. Corrí sin detenerme hasta salir del bosque. Cuando estuve fuera de peligro Pengüin guardó mi espada y mi máscara.
Seguí adelante a la máxima velocidad que mis piernas me permitían. Tenía miedo, mucho miedo.
Llegué a casa y cerré la puerta de golpe tras de mí, seguramente habré asustado a Natsume.
-Mikan…
Alguien me llamó. Sin embargo no me detuve y corrí hasta me habitación. Volví a dar un portazo y puse el cerrojo. Miré mi brazo, la negrura había entrado a mi pecho. Me quité la camiseta y observe mi torso. La negrura alcanzaba hasta la mitad de mi pecho derecho.
-Mikan respira y relájate.- me dijo mi colgante.
Le obedecí y a los pocos minutos mi ritmo cardíaco había bajado considerablemente y con él, las manchas negras desaparecieron.
Me coloqué la camiseta de nuevo.
-Lunares.- llamaron después de golpear la puerta.- ¿Quieres que nos vayamos?- antes de contestar respiré hondo.
-No, se me han quitado las ga-ganas
-Lo suponía.- dijo pensativo.- Por cierto.- decía mientras abría la puerta, a la cual le había quitado el cerrojo segundos atrás.- Limpiaré la sangre del salón antes de que vuelvan los otros dos.- me escaneó con la mirada.- Tú… tan solo cúrate y tapa las heridas.- su expresión era seria mientras hablaba.
-Lo siento…
Él negó con la cabeza y se fue sin decir nada más.
Notas de la autora: Como ya dije arriba… Lo siento, sé que me tardo demasiado en subir pero es que no tengo inspiración, lo intento pero nada sale.
Como no cumplo las fechas que me pongo para subir, actualizaré cuando pueda, intentando que sea lo más pronto posible.
Denme su opinión al capítulo, quien creéis que son las personas con las que se ha encontrado Mikan… aunque está bastante claro. Y quienes son las dos personas misteriosas de las que hablaban las dos mujeres. Y también como creéis que Nuestra pequeña castaña tiene la espada de nuestro azabache preferido. De eso tratará el cap siguiente, será un flash back.
Perdón por las faltas.
Gracias por los reviews a:
OkamiDan: tienes razón jeje intentaré que haya mucho salseo sobre todo con Natsy-chan y Kei-kun. Con decir que va a haber una especie de harem extraño… Y no digo más que si no hago SPOILERS (aunque me encanta spoilear jeje).
Guest: tardo en actualizar pero no la dejaré. Promesa de yukicornio. Y el romance estará presente pero más adelante, no creo en eso que llaman "Amor a primera vista" para querer a alguien hay que conocerla. Pero quiero hacer romance. A ver cómo sale.
Akabane-14: Me alegra que te guste ^.^ seguiré adelante con el fic, cuando lo publiqué realmente no creí que le fuera a gustar a alguien -.-U
Dejen reviews plis me hacen feliz.
Matane.
