De nuevo, infinitas gracias a todos los que se tomaron la molestia de dejar un comentario, alertas y agregarlo a favoritos! ¡No puedo dejar de agradecerles, minna-san! También infinitas disculpas por el retraso ;-; con el inicio del nuevo trimestre en la uni me queda muy poco tiempo para escribir *llora el nilo*
Sus reviews me animan a seguir escribiendo como no tienen idea ;u; no espere recibir tantas y me dio tanto júbilo leerlas una por una con una tonta sonrisa en mi cara sfgsdhfgsdg, wah n,w,n.
Kotobuki Meiko: ¡Konnichiwa, Meiko-san! *O* Muchísimas gracias por el review nwn. Nunca dejaré de reír con enredados XD Respecto a las correcciones, 1) ¡No sé como deje pasar eso por alto ;-;! Debo arreglarlo pronto… y 2) ¡Siii!, anteriormente había leído varias historias donde usaban comillas, estoy considerando cambiarlo a guiones largos, pero tendría que cambiar los otros dos capítulos y sjhsjfhsd ;w; -se da con un puerro- ¡en fin! Te recomiendo encarecidamente Frozen nwn en mi opinión, ¡es igual de divertida que enredados! Me reí millones de veces y a la vez sentí lást- ¡Mucho spoiler! Debes verla *O*. Jaja, SeeU es una malvada madre XD torturando a Miku-chan desde tiempos inmemorables con caníbales y demás… ¡Y sí! La pobre Luka no sabe en qué enorme lío se metió XD y lo que le espera… nwn. Creo que hice la review un poco larga nwnU Muchas gracias por leer Meiko-san! (PD: ¡Amo tus historias! "¿Por qué a mí?" no deja de encantarme ;w;)
Seven Minds: Es que madre SeeU es un caso serio XD, es hora de poner sus dotes maternales a prueba ÒwÓ. Más drama (porque soy muy cruel! Muahahahahaha! *se ahoga*) is coming son(?) ¡Pero hey!, comedia también XD, Luka no se va a librar tan fácil de esto nwn. ¡Muchísimas gracias por la review! Bye-bye owo
xKyoChii: ¡Arigatou, Kyo-chan! Veremos lo que el mundo cruel(?) le depara a nuestra adorable Miku nwn ¡SeeU nos descubrirá y nos destruirá a todos! Oh… que dios tenga piedad de nosotros ;-;. ¡Espero que te quedes enganchada con esta historia y agradezco con mi kokoro tu review! Bye-bye y gracias una vez más!
Kyoko: ¡Aw! ¡Me hace tan feliz tu review, Kyoko-san! ¡Aquí te traigo el capítulo y espero que lo disfrutes!
MegurineChikane : De nuevo, ¡Muchísimas gracias por tus reviews! Como dije, me dan muchos ánimos para seguir escribiendo cada capítulo con cariño ;w; Todos queremos una Luka en el armario(?) Solo que no enojada porque podría ser peligroso nwnU Gustosa acepto tu inviteichon(¿) al patito modosito, haremos una super fiesta (?) *O* Posdata de la posdata: Deberíamos formar ese club o_o
Anialexa: ¡Anialexa-san! *O* Gracias por tu kawai review nwn. La modestia de mamá SeeU hace que hasta las margaritas se arrodillen sin más ante ella (¿) ;-; Yeah, ¡Negitoro FTW!*OOO* ¡Nos leemos y de nuevo, muchas gracias!
NekoHatsuneTakamachi: Adoro tu nombre, NekoHatsune-san *O*, De verdad gracias por tus amables palabras y espero verte por acá de nuevo nwn.
RinMegurine: El negitoro nos atrae a todos con su fuerza misteriosa! y su ternura… y su akhdsjkfsd, mejor me detengo, no terminaré nunca XD. ¡Oh dios! ;w; pondré ese trofeo en mi mesita de noche, lo contemplaré todas las noches y seré infinitamente feliz ;w;. SeeU es una madre única XD durante este fic, no dejará de sorprenderte ;w;… al igual que los "caníbales" a los que tanto les teme nuestra pequeña peliturquesa. Por fin Miku le echará una mirada al mundo exterior y vaya que eso si será un desmadre XD, espero verte por acá de nuevo ;w; ten un lindo día/noche/tarde (?)
Freya-chan: Gracias por tu review, ¡freya-chan! De verdad espero que este cap también te guste *O*
Bien, creo que son todas nwn. Sin más, les dejo el siguiente capítulo de esta historia que involucra madres bastante peculiares, caníbales y una pobre pelirosada que no sabe como acabo en todo este enredo.
Disclaimer: Vocaloid y sus personajes no me pertenecen, todo es propiedad de Crypton Future Media. Asimismo, la base de esta historia, "Tangled" no me pertenece, todo es propiedad de Walt Disney Animation Studios.
Capítulo 3
¿Una moderna rapunzel?
El sol apenas se asomaba entre las nubes. Para completar el ambiente, los pequeños copos de nieve que no dejaban de caer cubrían de blanco los techos de las casas de Tokio.
Después de ir por su calzado, Miku volvió a salir por la misma ventana de su casa… su hogar en los últimos dieciséis años. Le dedico una mirada un tanto melancólica, estaba asustada, sí, pero eso no la detuvo de pisar de nuevo el suelo y cerrar la ventana de la casa que la aprisionó por tantos años. Tomó con sus manos temblorosas su valija, pero a los segundos se dio cuenta que por más que lo intentara, no podía levantarla.
"Ugu…" Hizo un puchero mientras insistentemente trataba de levantarla.
La otra mujer presente notó que la pequeña luchaba en vano contra su maleta. Rodó los ojos, se acomodó su abrigo y fue hasta la peliturquesa que no había movido ni un pobre centímetro el equipaje.
"¿Qué tanto llevas allí, niña?" Inquirió mientras examinaba la valija de lejos.
"¡Tengo un nombre, intrusa-san!"
Luka bufó y levantó la maleta con un poco de esfuerzo. ¿Pero qué…? ¿Acaso empacó piedras allí? Pesaba más que la "caja" que la peliturquesa tan tranquilamente le había dejado llevarse.
"Lo mismo digo" Replicó, dejando la maleta volteada en el suelo "¿Qué llevas allí?"
"Solo lo… necesario" hizo una mueca avergonzada. Bien, tal vez había empacado más de lo necesario, pero no sabría que le esperaba allí afuera, después de todo. 'Mejor más que menos, Miku.'
Luka miró la maleta nuevamente, un tanto extrañada. Parecía ser demasiado peso para un viaje de tan solo 3 días.
"¿De verdad?" Preguntó, abriendo el cierre sin permiso de la otra chica.
"¡Pero qué haces-!"
Luka parpadeó varias veces confundida. La maleta estaba llena de ollas de cocina, libros, cobijas, sabanas, ¿puerros…? ¡Incluso una silla! ¿Acaso pensaba que se iría de viaje por 1 año al campo?
"… No te estás mudando." Dijo Luka estupefacta, sin dejar de mirar la maleta. "¿Para qué necesitarás una olla? ¿O libros de algebra? ¡Por dios! Hasta llevas un espejo de baño y comida para una semana, mocosa."
Miku apretó su vestido e hizo un puchero, ¡encima que abre su maleta sin permiso se atreve a curiosear en ella! Quién sabe que podría necesitar allá afuera.
"Ya te lo dije, es necesario" anunció firme, realmente convencida que necesitaría todos esos cacharros. Así tuviera que cargar la maleta a rastras no dejaría ni una olla. "¡Y no me digas mocosa, empieza a molestarme!"
La chica mayor suspiró más fuerte que de costumbre.
"No vas a necesitar la silla" habló mientras sacaba el objeto plegable de la valija, "tampoco las ollas y los artículos de baño"
"¡Deja de sacar cosas! No puedo dejar-"
"Con un libro que lleves, si es que te aburres, bastará. El espejo puede romperse y será un problema" Siguió sacando cosa tras cosas, dejándolas en el suelo a la vez que cerraba la maleta- Se llevó una mano a la frente y inhaló aire. "Ya veremos qué hacemos con la comida… también será un lío"
"¡Pero! Harán falta, si dejo algo-"
Luka la interrumpió de nuevo, pasándole la valija y caminando a la calle. Sin poder protestar más, Miku la siguió rápidamente.
"No puedo dejar las cosas allí… ¿no se vería raro una silla y un espejo en pleno jardín?"
"Me vale" Contestó Luka desinteresada, ya había perdido demasiado tiempo en la casa. Si no apresuraba se metería en un lío… más del que ya estaba metida.
'¿Cómo les explicaré esto?' Habló para sí misma.
"No diré ni una palabra sobre esto" Le había asegurado la chica. Seguía teniendo sus dudas, era una completa extraña. 'Una completa extraña que puede delatarme en cualquier momento… pero…'
Le dirigió una mirada a Miku. La muchacha miraba a todos lados entre asombrada e ilusionada mientras caminaban, sin darse cuenta que arrastraba su maleta contra la tierra y se llenaba ella misma de lodo. La escena le resultó tan tierna que no pudo evitar sonreír para sus adentros. La sonrisa se desvaneció tan rápido como llegó al recordar que tenía asuntos pendientes.
Sacó su celular desde el fondo del abrigo y marcó rápidamente el número de Gumi. Lo que le esperaba…
"¡LUKA! ¡MALDITA SEA!" Se escuchó desde el otro lado de la línea 2 repiques después, "¿Tienes alguna idea de lo preocupados que estábamos? ¡¿En donde andabas?! No me digas que…"
Luka cubrió el parlante del aparato con su mano antes de que la voz de Gumi le hiciera daño permanente a sus tímpanos. Pensando en que respuesta le daría, o más bien por donde empezaría a explicar su situación, situó el teléfono en su oído de nuevo, empezaría por calmar a Gumi, en primer lugar.
"Gumi, respira. Tuve algunos… contratiempos, pero ya estoy en camino al centro. Necesito hablar con ustedes"
"Jamás tardas tanto tiempo en un mandado, Luka" Esta vez fue Rin la que habló, "¿Qué demonios pasó? ¿Te cacharon en plena misión? Dime que no, onegai…"
"Si me hubieran descubierto no estaría hablando contigo, ¡idiota!" Se masajeó la sien, "¿Podemos vernos en takazawa, por favor?"
"¡La cacharon y no quiere decirnos!"Escucho decir a Len al fondo "Seguro viene de la comisaría por allanamiento de morada, sabía que este día llegaría"
Cuerda de… por supuesto que no la habían cazado, a Luka Megurine no la descubren ni los canes en una misión importante. Bueno… no del todo.
"¡Imbécil…! S-solo vayan al café, llegaré allá en una media hora"
"¿Te pagó la fianza Kaito, Luk-" No alcanzó a oír a Len mientras cerraba su teléfono apretando al pobre con fuerza. Si pensaba con cuidado la situación, ¿Cómo les explicaría el asunto a los demás? 'Si master se entera… ¡Joder! ¡Master!'
Se recostó contra un farol de la acera, su mirada perdida en la nada. Cada vez hacía más frio y la nieve no ayudaba mucho.
Pronto recordó que no se encontraba sola y buscó a la peliturquesa con la mirada. Sería el colmo que la chica hubiese salido corriendo después de oírla gritando por el teléfono...
Se volteó un poco y diviso a la susodicha, quien ni se había enterado de su conversación, gritos o insultos, jugando con la nieve en el suelo. La sostenía en sus manos y a los segundos la soltaba, chillaba un poco y repetía la acción sonriendo, contemplando la nieve como si fuera lo más interesante del mundo. Una gota rodó por la cabeza de Luka y se quedó mirándola unos segundos más, la escena pareciéndole curiosa, ¿será que nunca había visto la nieve? ¿O solo le agradaba mucho el invierno?
Al comenzar a arderle las manos, Miku examinó su entorno con detenimiento. La gente pasaba apresurada y otros con calma, conversando con algún acompañante. Se puso en pie y miro a todos lados, esperando encontrar algo que siempre había querido ver de cerca, aparte de sus fuegos artificiales. Al hallar su objetivo juntó sus manos y una sonrisa victoriosa adorno su cara.
"¡Allí están!" Exclamó alto y alegre, inconscientemente.
Desorientada por el repentino entusiasmo, Luka se acercó a la muchacha y trató de observar el punto que con tanto anhelo contemplaba la otra.
"¿Qué miras?" Inquirió confundida.
"¡Los uniformados!"
¿…Qué?
Un poco más lejos estaban un par de estudiantes, probablemente de alguna secundaria cercana, dirigiéndose a la escuela parloteando, riendo o simplemente en silencio.
"¿Te refieres a los estudiantes?"
"¡Sí! Su vestimenta es linda, ¿no crees? Me gustaría usarla algún día"
Cada cosa que esta chica decía, cada cosa que contaba, no hacía más que extrañar a Luka y dejarla con un millón de preguntas. La miró con mucho detenimiento y por fin se decidió a preguntar, algo aquí no estaba bien.
"¿No vas a la escuela?"
Miku le devolvió la mirada con una sonrisa triste plasmada.
"Nunca he ido a una escuela, siempre he querido, pero…" Le echo una ojeada a la casa, su enorme fachada visible a pesar de que se encontraba unas dos cuadras más atrás, "…pero, nunca pude asistir"
Luka movió su cabeza de lado y decidió no preguntar más del asunto, aunque tuviera una enorme curiosidad. ¿Jamás… dijo? ¿Cómo…? ¿¡Por qué!?
"Como sea… debemos irnos, ya te buscaré un lugar donde quedarte. ¿No traes dinero tampoco, verdad?" Dijo Luka, mientras escribía un texto en su celular rápidamente.
"Yo… no. ¡Pero puedo pagarte después!"
"¿Con qué? ¿Con puerros?" Bufó la pelirosada.
"¡Lo decía en serio!"
La mayor guardo su teléfono en el bolsillo de su abrigo negro y su mirada se perdió en las calles. Al igual que la peliturquesa, estaba nerviosa, pero por diferentes razones. Millones de escenarios se disparaban en su cabeza y ya tenía al menos 5 diálogos preparados ante el inminente interrogatorio de los chicos… y muy probablemente de master. La situación en sí era absurda para Luka, ya que, si lo meditaba un poco, podría haberse librado muy fácilmente. Tantos años entrenada para defensa personal y a como escapar a situaciones parecidas y una chica que se defendía con un puerro echó todo el entrenamiento a la basura. Y encima le había ofrecido estadía…
"Claro que no se van a tragar el cuento de que se trata de una amiga…" Masculló entre dientes.
"¿Dijiste algo?" Inquirió la pequeña, que desde hace rato ya la miraba curiosa.
Cada minuto que pasaba empezaba a arrepentirse de su decisión final. Después de todo, le estaba confiando su seguridad a una completa extraña. Al observar el rostro pensativo de la pelirosa, se replanteó la idea de volver a casa.
Tal vez madre tenga razón, la casa… es lo mejor.
"Nada" Contestó Luka enterrando las manos en sus bolsillos.
Miku sintió tremendas ganas de voltearse y correr a la "seguridad" de la casa. Se sentía contrariada, por un lado quería ir y cumplir su sueño, la pasada hora era apenas era una probada de todas las cosas que quería ver, pero por otro, el concepto y la falsa seguridad que creía que le propinaba su vivienda le anegó. Tenía marcado en su cabeza con tinta indeleble que en el momento que pusiera un pie fuera, cosas malas pasarían.
Se volvió hacia la otra chica y captó de nuevo su mirada nerviosa. No quería ocasionarle problemas y se replanteó toda la situación.
En primer lugar… la obligué.
Luka parecía estar esperando algo con impaciencia, abrazándose a sí misma ya que a cada segundo comenzaba a hacer más frio. Condujo sus ojos a donde estaba parada la otra chica y al momento notó su mirada temerosa y dudosa. Levantó una ceja y se acercó un poco a ella.
"¿Tienes frio, mocosa?" Intento decir, pensando que al segundo la pequeña le reclamaría por el insulto, pero no fue así. Esa mirada seguía allí y Luka empezaba a preocuparse. "Oye… ¿estás bien?"
Pasaron unos segundos y Miku no contestó. Sin entender ni un puerro de lo que le sucedía, Luka desvió la conversación, intentando ganar una respuesta, ya que algo parecía estar molestando a la peliturquesa.
"Oh, no me has dicho tu nombre" esbozó una sonrisa nerviosa, "si me lo dices, puede que considere dejar de llamarte mocosa".
Miku se encontró con los ojos de Luka, un tinte de preocupación en ellos. Se sintió estúpida por un momento, quién sabe por cuánto tiempo le había estado hablando mientras ella se debatía entre volver o no.
"Miku, Dahee Miku" Replicó, tratando de imitar el gesto de la otra y sonreír.
¿…Dahee? ¿Qué no es la casa Hatsune?
"¿…Dahee?" Inquirió en voz alta sin darse cuenta.
Miku levantó una ceja y entendió al instante. Después de todo, es un apellido bastante raro o… "extranjero" en Japón
"Mi madre es coreana" Dijo, encogiéndose de hombros.
Otra vez con madre. Debe ser hija de alguna sirvienta coreana de la casa…
Miku clavó su mirada al suelo, encontrándolo la cosa más interesante del mundo por el momento. La idea seguía latente en su cabeza, escuchó a Luka hablar de nuevo pero no llego a distinguir más que sonido distorsionado.
Es lo mejor… es lo mejor…
"¿Eh? Creo que no me escuchas-"
"Creo… creo que esto ha sido mala idea, debería irme… lamento las molestias" Interrumpió y anunció bajito, mientras daba pasos apresurados a su casa. No… no, esto no fue buena idea, ¿Qué demonio la poseyó para anunciar sus planes y, encima, convencer a la extraña? Con suerte y si caminaba rápido la chica no la seguiría.
Cada paso que daba hacía la dirección conocida la hacían ahogarse en "ese" sentimiento que la atormentaba a menudo, esa conocida opresión en el pecho. Se mordió el labio para no dejar salir las lágrimas que amenazaban con caer, diciéndose en vano que todo había sido una idea estúpida.
Al oír la voz de la pelirosa apuró más su andar. Es una idea estúpida, ya se irá… ya se irá.
"¿Qué suced-? ¡Detente!" La llamó, pero Miku hizo caso omiso y arrastró la valija como pudo sin dejar de caminar rápido, ahora corriendo. En un descuido, las lágrimas se le escaparon y maldijo por lo bajo.
Justo ahora…
Al levantar la mirada vio la gran entrada de la mansión, pero en vez de encontrar desesperado alivio o tranquilidad, sintió como el sentimiento se intensificaba.
Lanzó la maleta al suelo y cayó de rodillas al mismo. Muchas memorias pasaron por su cabeza, todas con una cosa en común.
"Madre, ¡esta soleado! ¿Podemos salir?"
"¿Puedo ir con los otros niños a la escuela?"
"¿Puedo…?"
"No quiero quedarme aquí…"
Se llevó las manos a ambos lados de su cabeza, tratando en vano de que las escenas proyectadas en su mente se disolvieran. Esta vez fue mucho más fuerte que las otras, una mezcla de nervios, desespero, tristeza, anhelo se mezclaron y Miku, sin saber manejar tantas emociones en un instante, empezó a tener una crisis. De repente el aire le comenzó a faltar y apago todo lo exterior a ella, ya no oía a la pelirosa corriendo tras ella, ya no sentía la nieve en sus piernas, y, lo más importante, ya no veía la casa ante ella.
Entre tantos flashes, palabras, imágenes y sonidos, un recuerdo sobresalió de entre los otros.
Una pequeña Miku en medio del gran salón de la sala llegó a su cerebro. Era una tarde lluviosa, madre no estaba en casa ya que tenía "asuntos" por atender. A pesar de que tenía todas las luces de la casa encendidas, no se sentía mejor. Llovía a cantaros y a cada trueno abrazaba su perro de peluche más fuerte.
"No quiero quedarme aquí…"
Con reluctancia se acercó a la puerta principal e intento abrirla, pero por su pequeña estatura no logró llegar al pasador a pesar de que la perilla no tenía llave.
Un relámpago seguido de un estruendoso trueno iluminaron la sala principal y Miku comenzó a llorar fuerte. Miraba hacia atrás y sentía que la casa la llamaba y la oscuridad la arrastraba de nuevo a sus entrañas. Quería salir desesperadamente del lugar, poner un pie a fuera al menos, pero por más que lo intentara no podía llegar al pasador que le impedía la salida.
Temblando y llorando a moco tendido, corrió a la mesa del comedor y arrastró una de las sillas hacia la entrada. La silla era exageradamente grande y con mucho esfuerzo la colocó frente a la puerta, pero por jugarreta del destino o muy mala suerte, no posicionó bien uno de sus piecitos y perdió el equilibro, cayendo al suelo sin más.
Lo último que recordó de ese evento fue la voz de madre SeeU y sus brazos alrededor de ella, llevándola de nuevo a lo más profundo de la casa.
¡No quiero quedarme aquí!
Luka por su lado, y sin saber que pensar, corrió hacia Miku, no sin antes cargar la no tan liviana "caja" que traía consigo desde que salieron de la mansión. ¿Por qué había cambiado tan rápido de parecer? Sabía desde el inicio que algo no estaba bien, no por el hecho de colarse en su casa, o por la repentina petición de la chica poco después. Dejando de lado las leyendas y los mitos, en esa casa había algo fuera de lugar.
Solo que con toda la conmoción Luka no podía unir las piezas con cuidado…
"¡Niña!" la llamó a gritos de nuevo, "Espera…"
Ignorando las miradas extrañadas que les lanzaban los transeúntes, el par continúo su carrera. Al menos Luka, quien se alivio de que la casa estaba cada vez más cerca.
Miku dobló hacia el patio de la mansión y Luka la perdió de vista por un momento. Ralentizó el paso y se apoyó en uno de los tantos arboles de la entrada, dejando la caja en el suelo. Para ser tan pequeña, es rápida…
Cuando su respiración volvió a ser más o menos regular, levantó el objeto y siguió por donde había corrido la muchacha menor, entre tantos matorrales y maleza se preguntaba como la chica no había tropezado antes.
Al cruzar al patio, no vio a la peliturquesa inmediatamente.
¿Qué tan lejos fue…?
Entrecerró los ojos y examino el lugar rápidamente, no había rastros de dos coletas en el lugar. Luka respiró nuevamente, ¿Y ahora… qué?
Un débil sollozo en el lugar hizo que su botón de "alerta" se activara de nuevo. Esperó un poco y escuchó otro, después de todo, la chica si se encontraba en el lugar… pero, ¿por qué sollozaba?
Luka bajó un poco la mirada, esta vez estudiando el suelo del enorme patio. Una vez que halló su objetivo, hecho un ovillo junto a un matorral, suspiró de alivio. Dejó la caja a un lado y se dirigió a Miku, preguntándose qué rayos podría hacer o decir, toda la situación carente de sentido.
"¿Estás bien?"
Excelente inicio, Luka.
Se palmeó mentalmente y ojeó con cuidado a la pequeña. Cubría sus ojos con sus manos y su llanto era ahogado, silencioso y, a los ojos de Luka, desgarrador. No recordaba haber visto a una persona llorar con tanto sentimiento y frenesí.
¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago?
No muy segura de sus acciones, levanto a la chica por los hombros y la apoyó en sus piernas para que buscara confort en ellas. La menor ni se inmutó y siguió en lo suyo, sus sollozos ahogados perdiéndose en la inmensidad del patio. La mente de Miku no recibía más información que no fueran los recuerdos y sentimientos en los que se hallaba sumida, lo que no hacía más que preocupar a la pobre Luka.
Pasaron unos minutos y Luka empezó a perder la paciencia, la menor no paraba de temblar y llorar y ni siquiera se había dado cuenta de su presencia, así que decidió a moverla un poquito, a sacudirla, sin resultados. Se le veía tan afligida que Luka deseaba inmensamente consolarla de alguna forma, cosa que no era para nada común en ella, odiaba lidiar con personas tristes.
"Miku… todo va a estar bien" Le dijo acariciando su cabello, sin siquiera ella saber "que estaría" bien. Solo lo vi apropiado para el momento, geez.
Al escuchar su nombre, sus sentidos empezaron a aterrizar, seguido de su cabeza, para caer en las suaves piernas de Luka. Abrió los ojos y la claridad de la mañana la inundó, ya no estaba encerrada en algún cuarto o sola en la casa, estaba en el suelo cubierto de nieve, recostada en…
Suave…
Levantó la vista y el rostro de la chica pelirosa la saludó. Sus ojos zafiro denotaban preocupación e incertidumbre pero a la vez, tenían efecto calmante en la menor.
"¿Estás mejor?"Le consultó Luka, corrigiéndose ésta vez.
Miku se puso en pie como un rayo, nerviosamente recorriendo con la mirada su entorno. A estas alturas, no podía mentir con un "¿De qué hablas?", así que sin más, musito un inseguro y corto "sí".
Luka rebuscó en uno de sus bolsillos y extrajo un pañuelo verde claro, se lo tendió a la peliturquesa y la otra, entendiendo de una vez, lo recibió. Su cara era un desastre, tenía rastros de lágrimas, y nieve y tierra en el cabello.
Pensó un momento en que responder, pero las palabras no llegaban a su boca. Sus piernas aún temblaban y a al ojo de la pelirosa, parecía que estuviera a punto de estallar en llanto de nuevo.
Viendo que la más joven seguía agitada, Luka intentó sonreír a modo calmante. Aún sin saber el motivo de toda la conmoción, no quería ver a la chica en ese estado de nuevo.
"¿Quieres ir allá?" Apuntó con su mano a la otra calle, donde a lo lejos se alcanzaba a ver un pequeño café.
La aludida volvió a pasar el pañuelo por su cara y, forzando una sonrisa también, la siguió.
-o-o-o-
Ya habían pasado varios minutos en absoluto silencio y ninguna de las dos mujeres había articulado palabra alguna, en contraste al ruidoso restaurante inundado de sonidos de platos, alegres charlas y el ocasional sonido de la campana de la puerta.
Miku no despegaba la vista de su regazo, estaba nerviosa y Luka comenzaba a estarlo también. Estaba a punto de hablar y romper el engorroso silencio cuando un ruido la detuvo en seco.
La peliturquesa por reflejo se llevo las manos a su estómago, el cual había rugido por hambre unos momentos atrás. Se sonrojo de un bonito rosado y se disculpo mentalmente con Luka.
¡Tenía que ser! Al menos tengo puerros en la malet-
"¿Tienes hambre?" Interrogó Luka, una sonrisa divertida en su rostro. La aludida asintió tímidamente y la mayor, con un movimiento de mano, llamó a una de las camareras.
"¿Qué quieres comer?"
Miku pestañeó varias veces y estudió el lugar. No había ninguna cocina cerca, pero olía comida ¿acaso la chica cocinaría? ¿Por qué había tanta gente comiendo en un solo lugar?
Al ver que la pequeña no contestaba, Luka exhaló y le indicó a la camarera que les trajera lo que sea que ofreciera la casa a esta hora, la chica anotó en un pequeño blog de notas la orden y se retiró con una reverencia.
Luka desvió su mirada de nuevo a la peliturquesa y el sonido gracioso proveniente de su estómago volvió a hacer acto de presencia.
"¡N-no me mires así! No he desayunado nada aún…" Se excusó al ver el rostro divertido de la peliturquesa.
"Yo no he dicho nada"
"¡Urusai!"
Las dos rieron esta vez y el ambiente se alivianó un poco. Miku decidió olvidar un rato todo lo que había pasado y recostó su cabeza en una de sus manos. Miró a la pelirosa con una sonrisa que decía "ya, estoy mejor".
"¿Era tu sirviente?" Le preguntó a la mayor.
"¿Quién?" Contestó Luka con otra pregunta, un poco extrañada.
"¡La chica que estaba hace un momento aquí! ¿Era tu sirviente?"
Nani kore.
"¿Mi… sirviente? ¿Por qué lo dices?" Replicó, también interrogándola con los ojos. ¡Lo está haciendo de nuevo! ¡Está diciendo cosas raras!
"Te ofreció comida y se retiró a tráetela, ¿no? Asumo que debe ser tu sirviente" Dijo la chica, convencida.
Una enorme gota recorrió su cabeza.
"No es mi sirviente. Es sólo una camarera. ¿Tú… tú has estado en un restaurante antes?" Le preguntó, arrepintiéndose en el mismo momento que dejo salir las palabras. No quería tocar temas de la vida personal de la chica, al menos no por los momentos.
Miku parpadeó varias veces y luego desvió sus ojos a la ventana, una sonrisa triste en su cara. Deliberó un poco en su cabeza antes de contestar, después de todo, la chica la había visto llorar y de alguna manera "intentó" consolarla. No le molestaba contarle, si iba a pasar los próximos 3 días con ella, al menos debía decirle un poco de ella misma.
"Jamás he ido a un lugar como éste. Como te dije hace rato, tampoco he ido nunca a la escuela. No… suelo salir mucho de casa" Bueno, al menos era parte de la verdad.
Luka se sorprendió un poco y entendió varias cosas al instante, como el júbilo de la muchacha al caminar por las calles o ver a los estudiantes camino a la escuela, pero, a pesar de que le había aclarado una de sus dudas, muchas más aparecieron en su cabeza, ¿por qué habrían de restringirle tanto las salidas?
"Ya… veo" Dijo al fin, jugando con un tenedor, "Debe ser muy aburrido quedarse en casa todo el tiempo"
Miku soltó una risita.
"Pues, ¡sí!" movió su cabeza de lado "Casi siempre estoy sola, pero limpiar la casa solo me distrae por las mañanas. En las tardes me aburro tanto que leo de nuevo algún libro que terminé hace tiempo"
Luka quería preguntar, pero al ver que la chica quería continuar, la dejó hablar.
"Ya estoy acostumbrada a estar sola en ese lugar, desde pequeña. Madre siempre tiene que salir a algún lugar y aunque le ruegue que me lleve con ella, siempre se niega…" confesó con nostalgia antes de seguir, "Por eso nunca he ido a algún restaurante o escuela. Madre dice que puede pasarme algo o enfermarme"
La mayor solo quedo en silencio, no sabía si decir algo o no. La chica soltaba las palabras con tanta tristeza mezclada con melancolía que no sabía bien que responder, temiendo decir algo que no debía o tocar algún tema delicado.
"Además," prosiguió, "Hay mucha gente mala afuera, también me puede pasar algo, enfermarme y morir…"
Luka quedó en el sitio. ¿Pero qué demonios le meten a esta chica en la cabeza?
"No es tan fácil," Habló por fin Luka, "No enfermaras o… morirás al instante, niña"
Miku la miró confundida y tildó su cabeza de lado, a modo de pregunta.
"Es prácticamente imposible salir a la calle y morir de una enfermedad" Le explicó, igual de confundida pero en su caso por las palabras de la chica.
"Pero… ¡pero madre dijo que me contaminaría si salía!"
"¿Entonces, por qué no te has "contaminado" ahora mismo?"
La menor apretó el agarre en su vestido y por un momento sus ojos se iluminaron.
"¡Lo sabía!" Exclamó alegre mientras se apoyaba con sus brazos en la mesa, cosa que hizo a Luka dar un brinquito en su silla. "¡Lo sabía! Entonces tampoco existen los caníbales, ¿cierto? ¡Esas personas que salen en las noches a comer y secuestras a otras personas!
El restaurante quedo un momento en silencio, al igual que Luka. Su cara era un poema de 100 páginas.
"…Por supuesto que no"… No exactamente así, pero…
"¡Lo sabía! ¡La caja no se equivoca!" Siguió gritando la peliturquesa por todo lo alto. Los comensales se miraron unos a otros, desconcertados, para después seguir en lo suyo, robando miradas eventuales a la mesa de las dos chicas.
"¡Baja la voz, Miku!" Exclamó la mayor en un susurro, roja hasta las orejas. Si la pequeña seguía así probablemente las sacarían del restaurante.
¡De nuevo usó mi nombre! Pensó Miku, se oía tan extraño su nombre en boca de otra persona…
De repente, recordó algo importante. La chica mayor no se había presentado aún, ¡ni siquiera sabía su nombre!
"Es cierto, intrusa-san, aún no me has dicho tu nombre"
Luka dejó de jugar con el tenedor y la miró a los ojos un momento, ¿debía decírselo? Considerando todo lo que había pasado pues…
"No" Replicó secamente, "No hace falta"
Miku hizo un adorable puchero y se recostó con sus brazos de nuevo en la mesa, acercándose mucho para el gusto de la pelirosa.
"¡Moh! Hasta te dije el mío…"
Luka rió un poco y se encogió de hombros. Se lo diría, pero le resultaba tan divertido molestarla que no pudo evitarlo, le recordaba a los niños de la casa Vocaloid cuando eran pequeños y las veces que tanto los molestó… definitivamente valía la pena molestar a la pequeña peliturquesa si alcanzaba a ver esos pucheros tan adorables.
"Luka" Dijo al fin, "Megurine Luka"
"Bien, Luka-chan" la llamó Miku sonriente, reapareciendo sus viejos ánimos.
Luka se sonrojó de un tierno rojo y quiso sonreír, hacía tanto tiempo que no escuchaba su nombre de esa manera… pero tan rápido como vinieron sus ganas de sonreír, vinieron sus reclamos hacía la otra joven.
"¡N-no te di permiso para que me llamaras por mi nombre!" Expuso tratando de sonar molesta, pero su queja salió tan linda y atarantada que la otra chica no se la tomó en serio.
Sin borrar esa sonrisa que tanto molestaba a Luka en el momento, abrió la boca para responder, pero al notar que la misma camarera que las había atendido al llegar se acercaba a su mesa con una bandeja de comida sus ojos brillaron como luces de estadio.
La camarera dejó la comida en la mesa y se retiró de nuevo con una reverencia. Miku veía con ilusión la comida en la bandeja, tenía un hambre de los mil demonios y nada en el mundo la haría-
¿Pero qué es esto?
En su plato yacía un alimento redondo, con varios aliños sobre él. Tal vez cebolla… ¿es eso jamón? Y… ¿queso? ¿Qué puerros es esto?
Luka estaba a punto de empezar a devorar su comida cuando se fijó en la mirada contrariada de la pequeña. Dejo reposar su cara en una de sus manos y la miró con mucha atención.
Miku seguía mirando el plato, como el hambre ya empezaba a molestarla, cogió un tenedor y un cuchillo y empezó a cortar el alimento. Lo llevó a su boca y, decidiendo que le gustaba, siguió con otro… y otro… y…
"¡Esto está muy bueno!" Dijo mientras se atragantaba de bocados. Luka dejó escapar una risita, ignorando la mirada divertida que les dedicaban las personas de la mesa contigua, y se dispuso a acabar su pizza también.
-o-o-o-
Después de pagar, las dos chicas se retiraron del restaurante, el frio de la calle dándoles una no tan agradable bienvenida. Miku tomó su maleta y siguió a Luka, quién, cubriendo con su abrigo la caja que tenía antes y llevándola con gran dificultad, caminó hacía un punto de la calle donde no había tanta gente.
Las palabras de Miku aún resonaban en su cabeza.
"Creo… creo que esto ha sido mala idea, debería irme."
Al menos ya se ve decidida… pensó. La chica había recuperado la sonrisa que tenía al salir. Miraba cada auto pasar con ilusión, cada persona que pasaba la saludaba con entusiasmo. Luka rió con ternura ante sus acciones, ¿así se sentía descubrir el mundo?
Pensó un momento en ella, quien se encontraba decepcionada del mismo. Cada cosa que veía la hacía perder cada vez más la fe en la humanidad, hasta su propio oficio y el de su familia la hacía levantarse cada mañana cada vez más desanimada, repudiada. Al principio opuso natural resistencia, pero al final acabó, al igual que sus hermanos adoptivos, en el mismo oficio que master. Empezó temerosa, luego dudosa y terminó acostumbrándose como los demás, cada casa que asaltaba, cada persona que estafaba, algunos inocentes y otros no tanto. Pronto, perdió todo el miedo y cada misión asignada comenzó a darle igual, siempre era lo mismo.
En más de una ocasión intento renunciar, ya no quería seguir siendo lo que era, una bandida, pero siempre terminaba volviendo a lo mismo. Tal vez era la presión familiar… tal vez era master, quien ya tenía toda una vida dedicándose a lo mismo, o tal vez era…
O tal vez sea yo, que no me propongo de una buena vez a dejar todo esto.
Ya no recordaba la última vez que había hecho algo bueno por otra persona que no fuera ella, había pasado tanto tiempo encerrada en su mundo que poco a poco empezaba a apartar a los demás. Sus hermanos adoptivos lo sabían bien, cuando dejó de ir a la preparatoria y sus sueños de la universidad los mandó al desagüe sabían que algo no marchaba bien. Al principio pensaron que estaba un poco deprimida y le dieron su espacio, pero siguió igual, incluso apartando a sus hermanos cuando ofrecían su ayuda.
Ya ni ella misma sabía que sentía. Estaba en su burbuja de protección personal, sin darse cuenta de que los que salían más lastimados eran las personas a su alrededor.
"Luka-nee, Len y yo iremos con Miki al cine hoy, ¡master nos ha dado permiso! Quieres-"
"Lárgate, Rin"
"Luka-chan… estos bocetos… los encontré en la basura, pensé que los cuidabas con tu vida"
"Ya no los necesito, Gumi"
Ya no era la misma chica de antes. Ya no reía seguido y repelía a la gente, intencionalmente.
"Luka, por dios, ¿me dirás ya que te sucede y darle freno a tu tonta actitud? ¡Solo estás pensando en ti! No vives sola, maldita sea, ¿te das cuenta de que todos también estamos mal por tu comportamiento?"
"¡Estoy harta, Kaito! Y tú, ¿te das cuenta de la clase de oficio que estamos ejerciendo? ¿Crees que puedo seguir tranquila e ignorante con todo lo que sucede en esta casa como cuando éramos niños? ¡No puedo!"
"Eso… eso ya lo hemos hablado con master antes. Debemos sentirnos honrados de poder seguir la labor de master y estar agradecidos-"
"Entonces, ¿le pagarás a master siendo su sombra? ¿Crees que puedo llevar una vida tranquila como Teto o tú?"
"Master no te obliga, Luka, y lo sabes. No nos obliga a participar en nada de lo que él hace"
"No puedo llevar una vida tranquila sabiendo lo que hacemos, Kaito"
"¡Entonces múdate, Luka!"
Como fuerza del destino, Master empezó a asignarle más y más misiones a Luka. Ya no le importaba, solo tenía que ir y hacer su trabajo. Tenía una especie de mantra, si no se salía de su burbuja, todo estaría bien.
Me da igual, justo como ahora…
"¿S-sabes… los fuegos artificiales?"
Luka negó internamente con la cabeza. Esto no era un favor, era más un trueque que un favor. Solo llevaría a la chica y la devolvería a su casa justo después.
Miró un momento la "caja" junto a ella. Es un trueque… nada más.
"Nee, Luka-chan," Oyó a la otra chica llamar.
"¡Te he dicho que no uses mi nomb-"
"Quería agradecerte… por lo de antes" Continuó Miku, ignorándola olímpicamente. "No quería causarte molestias y pensé… pensé qué…"
Luka se vio sin palabras, hundiendo su vista en el suelo. Como no estaba acostumbrada a agradecimientos, naturalmente no sabía cómo responder. La otra chica también tenía la cabeza gacha y eso hizo que la pelirosa se compadeciera.
"No… no es problema" Me diste un susto... "Tú… ¿tú realmente quieres ir a ver esos fuegos artificiales, cierto?"
"¡Claro!" Contestó con convicción, "¡Es uno de mis sueños! O… es mi único sueño"
Luka abrió los ojos como platos y apretó su abrigo con fuerza.
"¿Cuál es tu sueño, Kaito?"
"¡Yo quiero ser aviador!"
"¿Teto-chan?"
"¡Ya te lo he dicho, Master-san! ¡Quiero ser enfermera!"
"Lo siento, Teto-chan, es que cambias tan rápido de profesión que algunas veces me confundo. ¿Qué hay de ti, Luka-chan?"
"Yo quiero ser artista"
"Kaito, Teto, dejen de reírse. Ser artista es algo admirable"
"Yo voy a ser artista y nada me detendrá para lograrlo"
"¡Jaja! Ya hablas como una adulta, Luka-chan"
Un sueño…
Por un momento se perdió en sus pensamientos. Ella también tenía un sueño, el cual fue dejando de lado cuando se enteró del verdadero oficio de su familia. Aún tenía varios bocetos, pinturas, oleos, acuarelas bien guardadas en el cofre de su habitación, pero no pasaban de ser eso, recuerdos olvidados…
En ese instante decidió que cumpliría el sueño de la chica, a como diera lugar.
"Ya… veo" Contestó después de un rato.
"Bien" sonrió la peliturquesa, abrazándose a sí misma, el frío solo iba en aumento "¿Puedo pedirte algo?"
Luka se sorprendió ante el rápido gesto de confianza y asintió lentamente con la cabeza.
"Jamás he visto los fuegos artificiales desde otro lugar que no sea mi casa. Cuando los vea, ¡me gustaría que fuera contigo!" Pidió risueña, juntando sus manos.
Luka se ruborizó un poco y jugó con sus manos antes de responder. ¡Obvio que los vería con ella! ¿Era parte del trato, no?
"E-es parte del trato, no tienes que pedirlo"
"¡¿Hontoni?!"
"Eh, no te emociones tanto, solo-"
"¡Muchísimas gracias, Luka! Por un momento pensé que me ibas a dejar tirada en el momento en que los lanzaran…"
"Es solo porque es el parte del trato-"
"¡No puedo esperar!" La pelirosa se llevó una mano a la cara, suspirando cansada. Al parecer hoy no iba a poder terminar ni una oración…
En ese momento, una señora mayor que venía caminando con bolsas del mini-market, resbaló y cayó. Luka solo se quedó en su sitio, mientras Miku corrió a auxiliarla casi como acto reflejo.
Al ver que una de las bolsas había caído en plena calle, Luka caminó algo indecisa hacia ella y recogió los comestibles. Luego se dirigió a la señora y le entregó la bolsa.
La mujer, después de agradecer, se despidió de ambas con la mano y siguió su camino.
Miku y Luka se sintieron mejor de alguna manera, la primera por haber ayudado a alguien de esa manera casi por primera vez en su vida y la segunda, por sentir de nuevo esa calidez en su pecho después de ayudar a alguien, una calidez que con el paso del tiempo se había vuelto extranjera, lejana, extraña para ella. Las dos sonrieron para sus adentros y se olvidaron del mundo por unos segundos.
*Bip* *Bip*
El teléfono…
"¿Moshi moshi? Bien, ya voy para allá"
Luka se movió de su sitio y le indicó a Miku que caminara detrás de ella, la aludida obedeció y tomó su valija torpemente.
Se dirigieron a un vehículo negro, blindado, y sin mucha ceremonia, se subieron a él.
Ya dentro, el chofer no paraba de voltear hacia los asientos traseros, lo cual no hacía más que hundir a Luka en sus nervios de nuevo.
En el asiento de al lado, Miku miraba encantada a través de la ventanilla ahumada, acto que hizo a Luka enternecerse de nuevo y forzarla a sonreír.
Detente… dentente…
El auto pasó justo al lado de la señora del accidente con las bolsas, Miku la saludó desde el otro lado del vidrio, casi jurando que podría oírla.
La mayor se recostó en el asiento un momento y divisó también a la mujer. La sonrisa numero 100 adornó su rostro.
Quería volver a experimentar esa calidez en su pecho, y tal vez las cosas cambiarían si la sentía más a menudo.
-o-o-o-
"¿Cuánto tiempo lleva allí, Nimura?"
"Aproximadamente 5 horas, señor"
"¿No ha salido?"
"No, aún-"
Silencio.
"Ikeda-san me informa que está afuera de la mansión. Una chica de cabello turquesa la acompaña"
"¿Estás totalmente seguro de la descripción de su acompañante, Nimura?"
"Afirmativo, señor. Ambas están saliendo ahora mismo"
"¿Cabello turquesa, eh? Parece que nos traerás algo más que simples joyas y baratijas, Luka-chan. Estoy ansioso"
Fin del capítulo 3.
Bien, eso fue largo sfhjsdgfgdf. Ese lindo recuadro de abajo se presta para cualquier tipo de crítica, comentarios o amenazas de muerte nwn ¡siéntanse libres de usarlo!
Bye-nee nwn, Reiner-chan.
