Desclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.


Cap.12

Dolor.

— ¡Edward, Bella, por aquí! — escuché la cantarina voz de mi hermana y pronto la vi entre la gente saltado, tratando de hacerse visible.

Bella rió al verla, yo llevaba nuestras maletas en una mano y con la otra sujetaba la suya fuertemente, muchas personas iban y venían, así que por precaución la llevaba bien sujeta.

Al acercarnos más, fueron visibles ahora mis padres, Rose, Emmett y Jasper, quienes esperaban por Bella y por mí con grandes sonrisas, realmente había sido un amable gesto de su parte irnos a recibir al aeropuerto.

—Bella, Edward— nos saludó mi madre, primero abrazando a Bella, ya que Alice se había colgado de mi cuello inmediatamente.

—Que alegría que estén de vuelta.

—También nosotros estamos contentos de volver, Esme— le respondió Bella, después pasó a saludar a todos los demás.

—Por poco y no regresamos— le susurré a mi madre una vez la abracé.

— ¿Por qué? — me preguntó desconcertada.

—Te diré en el auto— le contesté, ella asintió y permitió que saludara a todos los demás.

—Seguro están cansados— dijo Rose, declarando más que preguntando, el vuelo había sido pesado, pero no tanto como el de ida, eso era claro, ya que Bella, aunque cansada y un poco débil, no estaba tan mal como cuando llegamos a Forks.

—Eso no es justo Rose, no me has dejado ni preguntarles— se quejó mi hermana, al ver a Rose comprendí lo que pasaba y se lo agradecí con una mirada.

—Alice, recién llegamos y ya quieres arrastrarnos por todo Nueva York, danos un respiro.

—Edward, no seas así con tu hermana— me reprendió Bella, soltándose de mi mano y abrazando a Alice por los hombros.

—Él es tan malo— se quejó mi hermana, haciendo que Bella me diera otra mirada reprobatoria.

—Lo sé, descuida Al, ya hablaré con él, y es muy lindo de tu parte que quieras que salgamos todos juntos, pero realmente estamos cansados, quizás otro día.

—Oh Bella, eres la mejor— mi hermana se colgó del cuello de mi novia y me sacó la lengua burlona, yo sólo bufé, maldito duende manipulador.

Mis amigos y mis padres se burlaron de mí también, pero no dijeron nada, nos despedimos después de un rato y salimos junto con mis padres rumbo a nuestro apartamento, ya en el auto, a sabiendas de que mis padres estaban muy enfrascados en ellos mismos como para prestarnos atención la abordé.

—Bella, no puedes estar dejando que Alice te manipule así, me molesta mucho— ella bajó la mirada y escondió su rostro entre su cabello, eso me rompió el corazón y rápidamente tomé su rostro entre mis manos, lo levanté y vi tristeza en sus ojos.

—Lo siento, preciosa, ni quise sonar así de duro, es sólo que…

—No puedo— me interrumpió con esas palabras.

— ¿Qué no puedes?

—No puedo negarle nada a Alice, Edward.

— ¿Por qué? — ella suspiró y apartó mis manos de su rostro.

—Hace unos días Alice fue a mi trabajo, me tomó mucho por sorpresa, estaba haciendo un gran revuelo y no quería que nadie se enfadara, sobretodo Claire, así que acepté ir con ella a una cafetería que queda cerca de ahí— recordé el día, por supuesto Bella no se había dado cuenta de que yo las había visto.

—El caso fue que, ella comenzó a preguntar mucho, también Rose intervino y yo me asusté, tuve mucho miedo.

— ¿Por qué? — repetí, ella clavó en ese momento sus ojos en los míos.

—Porque se preocuparon por mí, tenía ya tanto tiempo que nadie se preocupaba por mí de esa manera, sobre todo Alice, sólo había visto el mismo afecto en los ojos de mis padres, y en los tuyos, el primer día que nos vimos— me confesó.

— ¿Te asustó que Alice te quiera?

—Fue más que eso, Edward, ella hablaba con tanta seguridad, como si me conociera de hace tanto tiempo, como si fuéramos las mejores amigas, con Rose arreglé todo después de unos días, pero no con Alice, ella me siguió tratando tan dulcemente que temía si sacaba el tema a relucir ella se enfadara o algo parecido— tenía pena en su rostro y eso no me gustó.

—No Bella, ella jamás…

—La lastimé, Edward, lo vi en sus ojos, y me sentí una basura por ello, ahora, sólo quiero compensárselo un poco— dijo alzándose de hombros.

—Bella, eso es ridículo, tú no tienes que hacer nada, conozco a mi hermana, yo le hago cosas mucho peores todo el tiempo pero es como si estuviera toda cubierta de teflón, todo se le resbala, nada negativo se le queda— ella hizo una mueca, pero no dijo nada.

—Te lo aseguro, Bella, lo único que quiere mi hermana es tu amistad y poder estar cerca de ti, no necesitas hacer todo lo que dice o darle todo lo que quiere para hacerla feliz, sólo quererla— le aseguré, envolviendo sus hombros protectoramente, ella se acurrucó en mi pecho y suspiró.

— ¿Estás seguro?

—Completamente— le aseguré, en ese momento mi madre pareció recordar mis palabras del aeropuerto porque se dio la vuelta en su lugar y me miró fijamente.

—Bien, explícate— me exigió, aunque mi padre tenía su vista fija en la carretera estaba seguro que me prestaba toda su atención.

—Los padres de Bella no querían que regresara a Nueva York.

— ¿¡Qué?! — pocas veces escuchaba a mi madre levantar la voz, pero claramente lo que le había dicho la había sacado de proporción.

— ¿De verdad? — preguntó mi padre, también sorprendido por mis palabras y por Esme.

—Sí, cuando llegamos a Forks me desmayé y al día siguiente estuve muy débil también, Edward trató de convencerlos de que no era nada, el cambio de horario y el cansancio del vuelo, pero mis padres, sobre todo mi madre, estaba convencida de que lo que me estaba matando era mi trabajo y la presión de la ciudad, así que no quería dejarme ir— les relató Bella, con pena.

— ¿Y qué sucedió? — preguntó interesada mi madre.

—Les dije que Bella tomaría unas cortas vacaciones y que yo la vigilaría día y noche.

—Eso está bien, pero no entiendo, ¿Por qué tus padres se pondrían así por un simple desmayo? Digo, sí puede ser algo grave pero seguramente no habías desayunado o algo parecido, no veo por qué el drama— en ese momento recordé que mi madre no sabía nada de la enfermedad de Bella, mi padre no le había contado, cumpliendo con su discreción profesional y yo tampoco le había dicho nada por decisión de Bella.

—Mis padres son muy sobreprotectores. — dijo simplemente Bella, no dándole más vueltas al asunto, librándonos a mi padre y a mí del interrogatorio judicial de Esme Cullen, por supuesto Bella era quien sabía mejor cómo manejar ese tipo de situaciones, desafortunadamente ella había tenido que pasar por esto muchas veces.

Llegamos a mi apartamento y bajamos todo, aunque Bella había invitado a mis padres a pasar a tomar algo ellos se negaron, argumentando que debíamos descansar y que si Alice se enteraba seguramente haría el berrinche de su vida.

Ya cuando mi madre estaba dentro del auto y Bella en su habitación me quedé con mi padre, a sabiendas de que querría hablar conmigo.

—Hijo, yo sé que esto es cuestión de Bella y no puedo decírselo a nadie como no te lo dije a ti, ni siquiera a tu madre, pero eso no quiere decir que me agrade, seguro va a volver a preguntar y sabes que lo último que quiero hacer es mentirle a tu madre— me dijo frustrado.

—Lo sé, papá, a mí tampoco me gusta mentirle a mamá, pero Bella me lo ha pedido y yo debo apoyarla, trataré de convencerla de que es mejor que todos lo sepan, pero si no puedo, tendrás que seguir ayudándome, papá, de verdad lo lamento— le dije, de igual manera.

—Está bien, hijo, sólo, habla con ella, por favor— me pidió, yo asentí y me despedí de mi padre.

Entré de nuevo al apartamento, suspiré con cansancio pero ya tendría tiempo para atormentarme con eso, ahora sólo quería estar con mi Bella, relajados y tranquilos en nuestro hogar.

—Bella, preciosa— la llamé, busqué en nuestra habitación, Bella ya no dormía en el cuarto contiguo, pero no estaba ahí, la volví a llamar pero un grito ahogado de dolor me respondió, aquel sonido me hizo helar la sangre y que el corazón se me encogiera.

Entré a la habitación de al lado y la encontré tendida en el piso, encogida de dolor y sentí que el alma se me iba del cuerpo.

—Bella, háblame Bella por favor— la tomé en mis brazos y la acomodé en la cama, realmente su rostro de dolor me estaba matando, lágrimas rodaban por sus mejillas y el color que pude haber visto antes en su rostro ahora ya no estaba.

—Duele, mucho— logró decirme, no me había dado cuenta que yo también estaba llorando, y cómo no hacerlo, la mujer más hermosa y buena, y de la que estaba totalmente enamorado estaba en mis brazos retorciéndose de dolor y yo no podía hacer nada para detenerlo.

—Bella, dime qué hago, por todos los cielos dime algo— le supliqué, ella hizo más gestos de dolor, pero señaló una caja que estaba en una cómoda al otro lado de la habitación, salté hasta donde estaba la caja y encontré varias cajas de medicinas, traté de recordar qué medicamentos eran los indicados, muchas veces había visto a mi padre recetarlos, pero no recordaba nada, estaba bloqueado, en shock.

—La caja rosa— me dijo Bella, viendo mi dilema, tomé una pequeña caja rosa y saqué una de las pastillas, serví un vaso de agua que estaba en el buró y le puse la pastilla contra los labios, ella abrió la boca y se la pasó, le di un poco de agua para que no se atragantara.

Esperé a que el medicamento hiciera efecto pero aun así pasaron otros diez dolorosos y agonizantes minutos, tanto para Bella como para mí, no podía soportar verla así, simplemente no podía.

—Perdón por esto— me dijo limpiando los restos de lágrimas en mis mejillas, una vez se le pasó el dolor, se le veía agotada, pálida y triste, sobre todo triste.

— ¿Por qué te disculpas? — acaricié su rostro y me recosté a su lado, en la cama que antes le pertenecía.

—Nunca debiste verme así, te hice pasar un mal rato. — No podía negárselo, había sido algo demasiado doloroso para describirlo.

—No importa lo que sienta o no Bella, jamás te dejaré pasar por esto sola de nuevo, ¿Entiendes? — tenía su rostro entre mis manos, limpié el llanto de su cara y la besé tiernamente, dándole la seguridad que necesitaba, de cierta manera yo también me estaba dando valor, tratando de recuperar las fuerzas que había perdido ligeramente, Bella no necesitaba a un cobarde que saliera huyendo siempre que esto le pasara, ya que obviamente le pasaba muy a menudo, necesitaba a alguien en quien apoyarse y alguien que la amara, y por todo lo que era sagrado yo sería siempre esa persona.

Tenía un sentimiento apretándome el pecho, sentía a Bella junto a mí, sus labios, sus manos entrelazadas con las mías, su pequeño cuerpo pegado al mío, sus ojos perforando en los míos, sabía lo que tenía que hacer, era imposible no verlo.

—Te amo— le dije tan profundamente como pude hacerlo, separando ligeramente mis labios de los de ella, no dijo nada por un momento, pero por la cercanía pude sentir su corazón latiendo a toda velocidad, como si hubiera corrido un maratón.

—También te amo Edward, eres lo mejor que me ha pasado, y no quiero que sufras por mi culpa. — tenía los ojos y los labios fuertemente cerrados, la abracé tan cerca de mí como me era posible, claro sin lastimarla, mi Bella eran tan frágil y delicada que incluso tenía temor de poder lastimarla.

—Te amo hoy, te amaré siempre, no importa lo que pase, si tú estás a mi lado, todo estará bien— su mirada y la mía entraron de nuevo en contacto, sus ojos chocolates me hablaban, me expresaban todo lo que Bella sentía, todo aquello que compartía conmigo y que era un reflejo de mí mismo.

—Bella… — dudé por un momento sobre lo que iba a hacer, pero las palabras salieron de mi boca sin que pudiera o quisiera detenerlas—Cásate conmigo— susurré, sus ojos se abrieron de par en par, más que antes, pero no podía evitar quererlo más que nada en el mundo, si ella me necesitaba siempre me tendría ahí, y qué mejor manera de demostrarle mi compromiso que uniendo mi vida a la de ella, si ella no estaba en mi vida simplemente yo no tendría nada, ahora que estábamos juntos todo era correcto, yo no necesitaba nada más que estar seguro de que Bella y yo siempre estaríamos unidos, de una forma u otra.

—Edward, yo…

—Bella, sólo dime que me amas, dime que sí, cásate conmigo, lucharemos juntos, mi vida es tuya, sólo tómala.

Sus ojos estaban llenos de lágrimas, pero una tierna sonrisa se asomaba en sus labios, dándome ligeras esperanzas de cuál sería su respuesta.

—No puedo prometerte un para siempre Edward, pero tú también tienes mi vida, me diste una nueva razón para seguir, te amo tanto—me dijo juntando su cuerpo más al mío y apretando su agarre —Acepto— soltó finalmente, con un susurro igual al mío.

Mi pecho creció de tamaño acoplándose al tamaño de mi corazón, Bella sería mi esposa.

— ¿Entonces nos casamos? — rió por mi broma pero asintió y se acurrucó en mi pecho.

—Ya no puedes retractarte— me advirtió.

—Jamás lo haría— le aseguré, minutos después ella se quedó dormida, con la más hermosa sonrisa que hubiera visto, parecía como si minutos antes no hubiera estado en un dolor terrible, pero lo había hecho, y pequeñas pruebas seguían presentes, confirmándolo.

A pesar de sentirme el hombre más feliz del mundo sabiendo que la mujer que más amaba sería mi esposa, no pude dormir, no podía hacerlo simplemente, porque el temor, quisiera o no, estaría presente continuamente, por lo menos hasta que no supiera que mi Bella, mi futura esposa, estaba completamente fuera de peligro, que ya no sufriría más dolor, que ella estaba curada, sana y que nuestro "felices para siempre" no estaba tan lejos de nosotros como creíamos.


¡Hermosas! ¿Cómo ven? Quizás su proposición fue un poco seca, pero fue algo que Edward no pensó, simplemente lo sintió y se lo hizo saber, ha pasado relativamente poco tiempo (tal vez dos meses entre ambos) pero están enamorados y pónganse en su lugar, ¿Cómo actuarían ustedes si tuvieran ese situación de temor constante de perder a su ser amado? Definitivamente se asegurarían mantenerlos con ustedes a como diera lugar, como sea, espero que les guste el capítulo, ¿Qué tal? ¿Les gustó o lo odiaron? Díganme lo que piensan, en general, siempre me dan muchos ánimos y buenas palabras, las cuales adoro con el corazón, no tengo nada más que decir, espero que tengan un buen fin de semana, si quieren estoy en Twitter (arroba) iSoyAndy, les mando miles de besos, abrazos y buenas vibras, An.