Lamento haber tardado tanto en actualizar pero no se me ocurría como contar el flash back.

Sin más que decir os dejo leer.


Espadas:

Flash Back:(pdv normal).

El día anterior Mikan y los demás habían decidido ir el día de hoy irían al bosque sur, que era el principal de los cuatro bosques, para analizar bajo su propio criterio la dificultad de cada capa.

Todos se encontraban en la cocina, desayunando en silencio. Ninguno de ellos se atrevía a perturbar ese tenso momento. Porque todos estaban nerviosos, sin necesidad de hablar se podía sentir la incomodidad y nerviosismo de cada uno de los cuatro presentes.

¿Y cómo no estar así? Nadie sabía a lo que se iban a enfrentar.

¿Y si eran demasiado fuertes para ellos? ¿Y si los atrapan para conseguir información? O, en el peor de los casos… ¿y si morían? Todo esto era lo que se preguntaban.

Un ruido generado al arrastrar una silla despertó de esa especie de trance a todos. Miraron en la dirección de la que provenía el desagradable sonido y se encontraron a Mikan con cara de preocupación.

-Lo siento…

Todos le contestaron negándole con la cabeza.

-Gracias al ruido que has hecho hemos podido "despertar".- dijo Ruka haciendo comillas con los dedos en la última palabra. Los dos pelinegros asintieron ante estas palabras.

-¿Salimos en dos horas?-preguntó Hyuga.

-Es demasiado tarde.- contradijo la chica castaña.

-A mí me parece bien.

-Y a mí.- agregó por último la pelinegra.

Los tres que estaban de acuerdo se dirigieron a las escaleras para subir cada uno a su respectiva habitación, ignorando a la castaña, quien se quedó en la cocina por unos diez minutos más.

-¡Joder! No puedo calmarme.-dijo la oji-avellana mientras colocaba sus brazos en la mesa y apoyaba su cabeza en ellos.

Suspiró. Se levantó de la silla que ocupaba, repitiendo el sonido de hace unos minutos. Sin darle importancia a eso se dirigió hacia las escaleras y llegó a su habitación, cerró la puerta demasiado fuerte, produciendo el sonido de un fuerte golpe. Cosa que perturbó el gran silencio de la casa.

Se tiró a la cama y estrelló su cara contra la almohada.

-¿Estás bien?- preguntó el pingüino que colgaba del cuello de la chica.

-Siendo honesta… No…

-¿Qué pasa?

-Estoy muy nerviosa… no puedo calmarse, estoy preocupada…

-No lo estés, recuerda lo que nos dijiste ayer, cuanto más profundo más fuertes ¿no? Lo único que tenéis que hacer es no ir demasiado lejos. Recuerda que cuando llegasteis aquí os enfrentasteis a varios de ellos.

-Lo sé… pero…

-Y si te has olvidado.- la interrumpió su querido colgante.- Fuisteis Hyuga y tú los que luchasteis, mientras que Hotaru-sama y Ruka buscaban armas…

Tras oír eso Mikan se levantó de un saltó de la cama, se encaminó a su armario.

-Mi-Mikan… ¿Qué sucede?- La castaña ignoró la pregunta.

Rebuscó durante unos minutos en el armario hasta que encontró su objetivo. La espada blanca que Hotaru le entregó al llegar a Gakuen Alice. Mikan la analizó, era una katana típica, de color blanco y unos pequeños rombos rojos en el mango.

Mikan adoptó una posición de pelea y ejecutó algunos movimientos con la katana. Una vez acostumbrada al peso y espacio de ataque volvió a sentarse en la cama. Desenvainó la katana y rozó uno de sus dedos sobre la hoja.

-Genial… Está afilada.- La castaña sonrió.- Esta katana es… especial. Tiene algo raro, a la vez que es demasiado estándar.

-¿Qué quieres decir?

-Hay… algo raro en esta espada… tiene una sensación diferente, no sé cómo explicarlo. Sin embargo, el peso y el espacio de ataque son los normales, no tiene nada extraño en la parte física… o algo así.

-Entiendo...- dejo el pingüino, aunque en el fondo no entendía nada.

La chica volvió a levantarse, dejó la katana sobre la cama y salió de la habitación, caminó unos segundos hasta encontrarse frente a la habitación del pelinegro.

Tocó a la puerta. No obtuvo respuesta, volvió a tocar… repitió esta acción varias veces, todas sin resultado. Puso la mano sobre el pomo y se dispuso a girarlo.

-Ni se te ocurra entrar.- dijo el dueño de la habitación. Mikan se giró instantáneamente en la dirección de la que provenía la voz, es decir, detrás de ella.

-Natsume llévate la espada, tienes que llevarla sin falta.- dijo muy convencida la chica. El pelinegro se quedó quieto, sin entender nada.

-¿Qué es lo que le ha dado de repente?- pensó mientras veía a la chica entrar a su habitación. Él imitó la acción y se introdujo en su habitación.

Mientras que Mikan, ya dentro de su respectiva habitación decidió darse una ducha rápida, se desnudó y esperó a que el agua estuviera a la temperatura adecuada. Enjabonó su cuerpo y lo aclaró, lio su cuerpo en una toalla y salió del baño.

Una vez fuera la oji-avellana miró la katana, tras esta acción fue hacia el armario, lo abrió y buscó la ropa adecuada para ir al bosque.

Al final optó por una camiseta de tirantes negra y unos pantalones cortos con estampado militar, además anudó su pelo en una cola alta, se puso una muñequera negra y volvió a colgarse a Pengüin en el cuello.

-Mikan.- llamó el colgante.- Aún queda media hora, ¿qué vas a hacer?

-Voy a intentar crear algo para poder colgar la katana en mi espalda.- tras decir eso la castaña buscó un trozo de tela vieja de color negro. Tras varios intentos en los que acabó por pincharse un dedo consiguió crear una especie de tirantes en cruz con dos ranuras para introducir las katana.

-Te ha quedado bien, Mikan.- felicitó Pengüin.

-Gracias.- sonrió.

-Pero… ¿Por qué tiene espacio para dos espadas?

-Quiero comprarme otra espada. Me gusta pelear más con dos.

-¡Mikan, nos vamos!- la chica simplemente contestó un "Ya voy" y bajó, con una capa con capucha en la mano. Cosa que todos habían accedido a usar.

Una vez estuvieron los cuatro reunidos en la entrada la castaña observó detenidamente a su compañero pelinegro. Camiseta de manga corta negra y pantalones cortos del mismo color, en una mano la capa y en la otra mano cargaba con una espada (Link de la espada en mi perfil. No sé cómo describirla -.-U).

-¿Qué es eso?- preguntó Mikan señalando la espada. Él la miró con una ceja alzada.- ¿Dónde está la katana negra?-continuó preguntando.

-La tengo guardada allí.- dijo señalando un mueble. Ella lo miró con una pizca de enfado.- Compré esta espada hace un par de días, prefiero usar esto a aquella katana.

Mikan bufó. El oji-rojo se dirigió al mueble señalado con anterioridad y sacó la katana. La lazó en dirección a la chica cabreada.

-Si la quieres quédatela.

-¡Gracias!- dijo con los ojos iluminados. Hyuga y Nogi no pudieron evitar sonrojarse ante esa expresión hecha por la castaña.

-¿Vamos?- cuestionó la pelinegra desesperada.

-¡Sí!


Notas de la autora: ya sé que he tardado bastante pero aquí está. También decir que ya tengo planeado como va a seguir la historia. Lo único que necesito es ponerme a escribirlo.

¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Y qué poder pensáis que tienen las katanas?

Gracias por los reviews:

OkamiDan: solo decirte que en algo de los que has dicho llevas la razón pero en otras no ;) en los siguientes capítulos se sabrá un poco más sobre esa extraña ciudad y sus habitantes más importantes.

Guest: me alegra de que te guste. Lo siento la verdad tardé bastante en actualizar pero… gracias por el apoyo. Me esforzaré.

Akabane-14: para crear el mundo me inspire un poco en el universo de SAO y de danmachi. No sé si te referirás a esos :/ pero dejando eso de lado, en serio gracias por seguir mi historia. Mi falta de inspiración está curada ;) lo único que necesito es ponerme a escribir pero… soy muy vaga jeje.

Dejenme me reviews que, en serio me hacen feliz.

Matane.