Como siempre, infinitas gracias y galletas gratis a los que dejaron una linda review y agregaron a favoritos ésta loca historia nwn Domo arigatou!

Kotobuki Meiko: ¡Gracias por tu review, Kotobuki-san! Luka se las ha visto duras nwnU y ni hablar de la pobre Miku-chan uwu les esperan unos cuantos momentos más de tortura (okno(¿)) D: Reiner-chan tiene trucos bajo la manga nwn *risa malvadísima con rayos incluidos* *O*. Ten un lindo día Kotobuki-san! *O* Nos leemos nwn.

Hikari Vits: ¡Aw, Muchísimas gracias Hikari-san! Me alegra tanto que te guste esta loquísima historia ;w;, como dice la canción de Aladdin, Luka-chan le tendrá que enseñar a Miku el mundo *O* (i can show you the world (8)… okya). De nuevo, muchas gracias nwn ¡Espero verte de nuevo por aquí, Hikari-san! *O*

JM Scarlett: ¡Scarlett-san! Qué bueno verte por aquí de nuevo *O*, te entiendo ;-; los exámenes finales apenas me dejan vida T-T *llora el mar Caribe*. Luka-chan y Miku-chan son tan ahsdgashdgas juntas x3 ¡Y ahora es que falta! Nya x3. Suerte en tus deberes, Scarlett-san! Espero verte por acá de nuevo nwn

MegurineChikane: AJAJAJAJAJA, rockeamos en el patito modosito(?) Luka-chan será como el escudo de Miku a través de esta historia torcida(?)… o tal vez no… ¡mentira! Amo esta pareja con mi alma x3 Viene mucho más negitoro *O*. Cuídate Megurine-san! *O*

Espero que les agrade un montón este capítulo nwn Sus reviews hacen que mi kokoro salte de alegría ;w; y y y- De nuevo desviándome ;-; Sin más, los dejo para que lean *O*

Disclaimer: Vocaloid y sus personajes no me pertenecen, todo es propiedad de Crypton Future Media. Asimismo, la base de esta historia, "Tangled" no me pertenece, todo es propiedad de Walt Disney Animation Studios.

De igual manera, la compañía Yamaha no me pertenece… pero algún día lo hará;-; se lo pedí a santa estas navidades ;-;

Capítulo 4

¿Una moderna rapunzel?

Mientras el chofer esperaba que uno de los tres semáforos se pusiera en verde, Luka no dejaba de juguetear con sus dedos. El café Takazawa no quedaba tan lejos y la pelirosa solo rogaba que se encontraran con tránsito en el camino y el viaje se demorara más.

Mientras tanto, Miku seguía con los ojos pegados a la ventana, observándola como si de una película se tratara. Hacía rato que Luka no hablaba y empezaba a sentirse incómoda, ¿estaría enojada? ¿Se estaría arrepintiendo? El solo pensarlo hacía que un escalofrío recorriera su espalda. Preocupada, dirigió su mirada a la izquierda y contemplo a su acompañante, iba callada, con sus manos en el regazo y jugando con sus dedos.

Se debatió si decirle algo o no, pero al final optó por quedarse callada. Tal vez Luka no tendría ganas de conversar con ella en ese momento…

'Puede que se moleste si digo algo…'

Al sentir un par de ojos aquamarina observándola, volteó la cabeza hasta encontrar la mirada de Miku. Se le notaba preocupada y Luka se preguntó si se notaba tanto que estaba inquieta. Le dedicó una sonrisa tranquilizadora y la menor se relajó un poco, aliviada de que Luka no parecía estar enojada o molesta con ella.

'O tal vez lo está… es tan difícil decirlo"

"¿A dónde vamos, Luka?" movió la cabeza de lado a modo de pregunta. Todo anterior rastro de tranquilidad se desvaneció de golpe para la chica, pero trató de mantenerse calmada para no preocuparla más.

"Vamos a otro café. Conocerás a unos… amigos."

Miku se sintió nerviosa al momento, nunca había estado con algún grupo de gente que no fueran los socios de madre Seeu, pero al igual que Luka, trató de mantenerse calmada. Pensó que no sería tan malo conocer a otras personas, tal vez fueran amigables como Luka.

'Aunque me insulte de vez en cuando… es amable."

Recordó entonces cuando la acogió en sus piernas, acariciándole su cabello y tratando de calmarla. Un sonrojo adornó su cara y bajó la cabeza, sonriendo, una persona mala no haría eso, ¿verdad?

El resto del viaje transcurrió en silencio, las dos chicas volviéndose a sus respectivas ventanas, absortas en sus propios pensamientos.

Al rato, el auto se detuvo y el chofer le indicó a Luka que habían llegado, la aludida asintió con la cabeza y le pidió que dejara el equipaje en el auto. Aún no sabía bien qué hacer con la "caja", era mejor discutirlo con los chicos primero antes de contarle todo el asunto a master.

Se bajaron del auto y el frio las recibió de nuevo, estaban en una de las calles más transcurridas de Japón, y a pesar de que el frío era molesto, bastantes personas se paseaban por las calles concentradas en sus teléfonos o simplemente con las manos en sus bolsillos. Miku se sintió abrumada ante tanta gente, sosteniendo la manga de Luka como si su vida dependiera de ello. La otra chica encontró el gesto tierno y la dejó agarrar su abrigo, como niño que no suelta su madre al caminar por la calle.

Cruzaron la calle rápidamente y se dirigieron al café, pequeñito como cualquier otro local de ese tipo en Japón. Ambas se sintieron un poco aliviadas al sentir la calefacción del lugar, Miku apreciando su entorno y Luka buscando con la mirada a cierto grupo de chicos.

'¡Demonios! Nos tardamos tanto desayunando que ya deben haberse ido-

"¡LUKA! ¡LUKA! ¡AQUÍ! ¡AQUÍ ESTAMOS!" Llamó con entusiasmo una voz entre tanta gente. El restaurante se quedó en total silencio y Luka deseó que temblara la tierra y el lugar se viniera abajo.

'¿Por qué rayos Gumi tiene que ser tan escandalosa?

Trató de ignorar los gritos y las miradas extrañadas de la gente mientras se dirigía avergonzada a la mesa, roja hasta las orejas. Miku miraba a todos lados tratando de ver de dónde puerros provenía la voz, desconcertada al igual que la gente.

Las personas del restaurante solo se encogieron de hombros y siguieron en lo suyo, el café volviendo a ser ruidoso como cuando entraron. Luka encontró la mesa y se palmeó mentalmente:

En la mesa redonda estaba Rin durmiendo con los brazos cruzados, Gumi devorando como animal lo que debía ser su segundo helado y Len leyendo un manga con imágenes… sugerentes con los brazos en alto.

"Luka-chan, nos iban a salir raíces esperándote. ¿Dónde zanahorias te habías metido?" Exigió saber Len, dejando el manga de lado y cruzando sus brazos con clara molestia.

"Hemos estado aquí 3 horas. 3 HORAS. ¿Sabes lo que es lidiar con las rabietas de Rin todo ese tiempo?" Continúo Gumi, mordiendo la cuchara de su helado y llevándose otro bocado a la boca.

"Nunca está de más tener clonazepam en el bolsillo… aunque ha tardado mucho en dormirse"

Luka se congeló al instante y se llevo las dos manos a la cabeza. Miku solo veía la escena de lejos y quiso volverse trasparente. 'Tu tranquilita y puede que no te noten…'

"¿Sedaron a Rin…? ¡Par de imbéciles! ¡Pudieron haberla matado!"

"Solo fueron dos pastillitas, no parecía hacerle mucho efecto al principio y no nos quedó otra opción…" Dijo Gumi tímidamente, suplicándole a Len con los ojos de que le dijera algo a Luka.

"¡¿Dos has dicho?! Serán idiotas… va a dormir hasta mañana"

"¿No es eso bueno?" Expuso Len.

El grupo se quedó en silencio, secretamente asintiendo dentro de sus cabezas.

"¿Por qué no tomas asiento mientras nos cuentas que demonios sucedió?" Le pidió Len señalando la silla frente a él. Luka suspiró y se sentó, la chica escondida detrás de ella bajando la cabeza. Volteó nerviosamente hacía la peliturquesa que no tenía la más mínima idea de que estaba sucediendo y le indicó también que se sentara. La chica asintió con la cabeza, casi temblando, y tomó asiento.

"¿Y entonces que ha- ¿Quién es…?" Inquirió Len y todas las miradas se dispararon hacía Miku, quién solo se hundió más en su silla. Así que por fin habían notado su presencia…

"Ella es… es una amiga. Se llama Miku" Explicó Luka, titubeando.

"¿Una amiga?" Preguntaron al unísono Gumi y Len.

"Sí, la conozco desde hace tiempo… me ha… me ha pedido hospedaje, por unos días."

Miku saludó tímidamente con la mano y la bajó rápidamente. ¿Así que éste era el plan de Luka? Interesante.

'Supongo que tendré que hacerme pasar por su amiga…'

El par se miró desconcertado, pensando un momento. Luka no tenía amigas cercanas… no que ellos supieran. Nunca había llegado a la casa con alguna amiga o amigo diciendo "¡les presento a mi nuevo amigo!" o algo parecido, y justo ahora se aparece con una chica que "conoce" desde hace tiempo, ¿acaso salió de la nada o qué?

"Una amiga…" Dijo Len, bajito.

"¿Has dicho una amiga…?" Imitó Gumi.

Luka apretó sus manos, arrugando su abrigo. Estaba notoriamente nerviosa, aún así trató de respirar 10 veces y calmarse. La misma historia iba para Miku, ¿ellos eran amigos de Luka? ¿Sospecharían algo?

"¿Son sordos acaso? Que sí, rayos, es una amiga. Esta aquí, es real y tangible" Señaló a la pequeña a su lado. Miku se sonrojó un poco y levantó la mirada, los otros chicos no se veían muy convencidos.

"Bien… ya veo." Dijo al fin Len, mirando con recelo a Miku y luego a Gumi, quien estaba igual que él, analizando con detenimiento a la chica frente a ellos. "¿Querrán algo para comer ustedes dos?"

"Ya desayunamos, por eso me he tardado tanto. Nos hemos encontrado en la calle después de… la diligencia, ¿cierto, Miku?"

"¡H-hai!"

Podrías haber sido más convincente… joder.

"Entonces iré por café. ¿Te importaría acompañarme, Luka-chan?" Inquirió Len.

Luka lo miró un tanto enojada, una charla larga le esperaba con el rubio.

"Ya que."

Los dos se levantaron, dejando a Miku, quién miraba asustada a Luka rogándole con los ojos que no se fuera, y Gumi, que ya iba por la mitad de su maxi-helado.

Len se dirigió a la máquina de café junto a Luka. Aun lado de la máquina estaba colgado un enorme cartel verde con letras blancas, "Paga un café, ¡Y sírvete los que quieras! ¡Gratis por el precio de uno!

"¿Quién es ella, Luka-chan?" Preguntó de la nada Len.

Luka miró al suelo insegura, ya se esperaba esto, pero… ¿debería decirle la verdad? Claro que Len parecía ser bastante inmaduro a veces, pero cuando asuntos serios se presentaban, parecía otro. Para su desgracia, este era uno de esos momentos.

"Ya te lo he dicho, es una amiga" Replicó seriamente, evitando su mirada.

"Tú no tienes amigas, jamás has traído a casa a alguien y odias socializar"

Sus palabras le cayeron como un balde de agua helada. Bajó la mirada, herida, sabía bien que desde pequeña le costaba un mundo hacer amigos, en primaria había hecho uno o dos, pero inconscientemente los alejaba, temiendo herirlos. Después de todo ella…

"No causas más que problemas"

"¡Nadie te quiere aquí, Megurine! Si te adoptan, te devolverán dentro de un par de días, se cansarán de ti"

Recordó entonces su infancia en el orfanato, lo duro que se sentía ver que cada niño encontraba un hogar y ella seguía allí, sola.

"Mañana tienes una entrevista con una pareja, Luka. Más vale que te comportes, podría ser tu pasaje de salida" Le comentaba una de las monjas.

Contaba los días con entusiasmo, por fin tendría un hogar, una familia. Demostraría lo buena que podía ser, sí, ¡solo tenía que impresionarlos!

El día llego y Luka esperaba en una silla, un montón de papeles en sus manos. Movía sus piecitos inquieta, hacía ya rato que la pareja había entrado a la oficina con la directora.

De repente la puerta se abrió y Luka sonrió emocionada. Se levantó de su silla y la mujer le hizo ademán de que entrara a la oficina.

Luka examinó el lugar y vio a las personas con las que soñó todos esos días. El par sonrió y la saludaron con la mano, gesto que Luka devolvió torpemente mientras tomaba asiento junto a ellos.

"Ella es Luka. Luka, saluda a la señora y el señor Nakamura"

"¡Encantada de conocerlos!" Exclamó Luka alegre.

"Los dejaré solos un momento" Anunció la mujer mayor mientras se levantaba de su silla y se dirigía a la puerta.

Luka miraba nerviosamente a todos lados, un silencio algo incómodo haciéndose presente. La pareja, a su vez, se miraban el uno al otro con sonrisas plasmadas en sus rostros, preguntándose por donde comenzar a presentarse.

"¿Qué te gusta hacer, Luka-chan?" Habló por fin el señor Nakamura. Luka abrió los ojos como platos y una cálida y agradable sensación la envolvió. Nadie la había llamado cariñosamente antes.

"M-me gusta dibujar" Se apresuró a replicar, observando los papeles que yacían sobre sus piernas.

"¿En serio?" Dijo esta vez la mujer.

"Mucho…"

La pareja sonrió de nuevo y se tomaron de las manos.

"Nosotros somos deportistas, Luka-chan. Nos gusta surfear, ¿te agrada la playa?"

"J-jamás he ido a una"

Los dos comprendieron que la pequeña nunca había salido del orfanato. Suspiraron tristemente, y continuaron con la entrevista.

"¿Así que te gusta dibujar, no? ¿Usualmente que dibujas?" Le preguntó el señor Nakamura, viendo lo que probablemente eran sus dibujos en las piernas de Luka.

"S-sí, estos son los que hice hace un mes…"

"Oh, ¿Los has traído?" Dijo la señora Nakamura, observando al igual que su esposo el montón de hojas que traía la pelirosa. "¿Podemos verlos, Luka-chan?"

Luka asintió y les entregó uno la pila de hojas, esperando entre nerviosa y tímida sus reacciones. La pareja levantó uno de los dibujos y sus sonrisas se desvanecieron como tinta corriéndose. Luka tembló preocupada y los observó atentamente, ¿los había asustado?

El dibujo que tenían en sus manos era un árbol incendiándose, pasaron las hojas y el siguiente era una casa, bastante decrépita y gris. Se miraron preocupados, pero decidieron seguir pasando las hojas.

Luka comenzaba a impacientarse, apretaba su ropa con fuerza, temblando como gelatina.

Fue el último dibujo lo que los perturbó más.

Era el dibujo del mismo orfanato, solo que esta vez, al igual que el árbol, estaba en llamas. Ambos le entregaron las hojas de vuelta a Luka, quien los miraba contrariada. Al mirar también las hojas se heló, el dibujo del orfanato en llamas se había colado en la pila, uno que debía haber mantenido oculto por los momentos. Luka dejo caer los papeles al suelo, había asustado a sus futuros nuevos padres… temía que cambiasen de opinión.

"Te llamaremos, Luka-chan." La señora Nakamura recogió los papeles del suelo y se los entregó. Ambos se despidieron con la mano y dejaron la habitación.

El sonido de la puerta resonó en su cabeza y sintió sus ojos aguarse. Había arruinado su oportunidad de por fin salir de ese lugar… en tan poco tiempo. La directora entró de nuevo en la oficina y le preguntó a Luka que había sucedido, la pequeña no respondió y se retiró lentamente.

Días pasaron y la pareja nunca llamó. A diario, Luka preguntaba insistente e inocentemente si volverían por ella, pero siempre era la misma respuesta:

"Debes esperar"

Veía cada día pasar tortuosamente. Esperaba con anhelo el día en que sus "nuevos padres" vinieran a buscarla, pero aún no tenía respuesta.

Una tarde de verano, recibieron la tan esperada llamada de la pareja. La directora y varias monjas se miraron emocionadas, pero después su expresión cambio. La anciana solo asintió y le indico a los esposos que se presentaran en el orfanato lo antes posible.

"¿Quieres jugar conmigo, Yuki?"

"Creo que debo irme"

Luka se sentó en su cama. Durante las últimas semanas se había encerrado en su mundo, dibujando a todas horas o algunas veces viendo por la ventana por mucho rato. Se sentía sola, había intentado acercarse a los otros niños pero estos también parecían estar en su propio mundo. Había conseguido por fin entablar una especie de amistad con una de las niñas, la única que no la evitaba o ignoraba, sus personalidades no chocaban ya que la otra era igual de callada que Luka.

"¿A dónde debes irte?"

La pequeña pelinegra pareció no escucharla y se apresuró a bajar las escaleras con prisa. Luka recostó su cabeza en su cama, pensando en dibujar de nuevo, hasta que el sonido de un auto no habitual le hizo asomarse por la ventana con rapidez.

¿Podría ser…?

Del vehículo bajó la señora y el señor Nakamura y los ojos de Luka recuperaron su brillo. Sonrió y bajo a toda velocidad las escaleras, esperando en el último escalón a que entraran a la casa. La directora se apresuró a abrir la puerta y saludó cordialmente al par.

Luka terminó de bajar los escalones, dispuesta a saludar tímidamente también, cuando el sonido de una maleta rodar por el piso de madera hizo que se detuviera en seco.

"¿Lista para irte, Yuki-chan?" Le preguntó la directora a la otra niña. La pequeña asintió entusiasta y caminó hacia sus nuevos padres. El grupo se despidió y Luka no despegó la mirada de la puerta principal, quieta como una fría estatua. La anciana le dedicó una mirada de compasión a la niña y se retiró si más.

Pasaron días para que volviera a hablar. Hacía caso omiso a las ordenes de las monjas y trataba de fugarse del orfanato, solo para ser jalada por el brazo de vuelta a él por alguna de las hermanas, sin dejar de patalear y gritar. Entendió que pasaría mucho tiempo para irse de allí, cada vez veía su salida alejarse más y más, como el fin de un túnel, hasta volverse un punto en la oscuridad, eso solo hasta que llegó master y la acogió con cariño en su hogar.

"¿Quieres jugar con nosotros, Luka-chan?" Oyó decir al peliazul con quién compartía habitación.

Luka se quedó quieta sin levantar la cabeza de sus piernas, dejando al peliazul esperando por alguna respuesta.

"Estamos construyendo una casa del árbol, Master-san nos prestó unas tablas, ¿quieres venir?" Preguntó esta vez la chica pelirroja con dos coletas, extendiéndole una mano. La chica dudó un momento y asintió al final, tomando la mano ofrecida por la otra niña.

No está de más decir que esa tarde fue la primera donde se divirtió como nunca en su vida. Olvidó el fracaso de su entrevista, a Yuki, y el orfanato. Lo único que importaba es que estaba allí, un hogar cálido y con muchas personas contentas de poder hacerle compañía.

Sí tenía amigos… ¿verdad?

"¿Luka-chan? Lo siento, creo que…"

"No importa, Len. La chica es inofensiva, trató de atacarme con un puerro cuando… bueno…" Empezó a contar, algo dudosa al principio. La forma en la que la habían descubierto cuando trató de cumplir su misión la avergonzaba, estas cosas nunca pasaban…

"¿…Cuando, qué?" Respondió Len con una pregunta.

"¡Tuve dificultades técnicas!, ¿vale? Estaba sacando lo que me indicaron y la chica llegó corriendo, apuntándome con un puerro y diciéndome que si no la llevaba a ver unos fuegos artificiales gritaría y luego una mujer con acento extraño llegó, me escondí en el armario, ¡Me encerró allí 4 horas! ¡Toda la maldita madrugada!" Explicó, tomando aire antes de continuar, "Me hizo prometerle que la llevaría, así que empacó sus cosas y aquí está."

Ante la mirada estupefacta de Len, Luka se masajeo el tabique de la nariz. Sabía que no lo tomaría bien al principio, pero estaba tardando mucho…

"¿Te das cuenta del lío en que te metiste? Mejor dicho, ¡del lío que metiste a todos! ¿Qué le vamos a decir a Master? ¿Y si la chica te traiciona? ¿Cómo pudiste ser tan irresponsable, Luka-chan…?" La reprendió Len. Ante tantas preguntas Luka comenzó a perder la paciencia, se esperaba una reacción parecida, y no era para menos… ni ella misma sabía bien qué hacer.

"Por eso necesito de tu ayuda, idiota. ¿Crees que… debería decirle la verdad a Master?"

Len se quedó pensativo un momento, llevándose una mano a la barbilla.

"Creo que lo mejor es ir con la verdad," habló por fin, "pero… ¿Qué vas a hacer con la chica? ¿Cómo puedo estar seguro que no te traicionará?"

"Sé que no lo hará…" Repuso "Algo aquí no está bien, Len, la chica nunca ha puesto un pie fuera de esa casa, es muy inocente."

"O eso es lo que tú crees" Contradijo el rubio.

"Hablo en serio. Al principio me costó creerlo, pero su manera de comportarse cuando salimos fue lo que me lo aseguró, nunca se ha alejado de esa casa"

"¿A qué te refieres?" Frunció el ceño.

"Creo que ella es hija de alguna sirviente."

Len pensó un momento y llegó a la misma conclusión que Luka.

"Tiene sentido…"

"Es lo único que se me viene a la cabeza, pero luego está este personaje que ella llama "Madre" Continuó.

"Tal vez se trata en realidad de su propia madre, Luka-chan" Bufó Len.

"Aunque parece tenerle mucho respeto, sin mencionar que tampoco va a la escuela…" Reanudó. "Solo me hizo prometerle que la llevara a ver los fuegos artificiales de año nuevo, según ella nunca los ha visto de cerca."

"Y asumo que hicieron un trato, ¿no?" Inquirió el menor, como si hubiera podido leer sus pensamientos.

"Sí… ¿Cómo lo has…? No importa, ya sabes la historia."

"¿Se lo diremos a Gumi y a Rin?" Preguntó Len. Si con esto estaba arrastrando a todos a un gran problema, lo mejor era empezar contando los hechos.

"Después… aquí no. Sabes lo escandalosas que son."

"Tienes razón" Replicó simplemente Len, con intenciones de volver a la mesa donde se encontraban las otras 2 chicas.

Unos pasos después, se volvió hacía la chica y preguntó curioso:

"¿Qué te hizo ayudarla, Luka-chan?"

"¿A-a que te refieres?" Tartamudeó la pelirosa, aunque sabía bien a qué se refería.

"Más que un "trato", a mí me parece que le estás haciendo un favor." Expresó el rubio, encogiéndose de hombros.

"E-es solo porque… se le veía ilusionada con todo el asunto." Se defendió la chica. Y era cierto, una de las primeras cosas que le llamó la atención de la peliturquesa fue la ilusión y anhelo presente en su petición… ¿Cómo negarse? A pesar de todo, ella…

"Tienes un gran corazón." Soltó de repente.

"¿A-a que viene eso?"

"Quien sabe" Sonrió.

"Ummm…"

Len se volteó sin decir más, con intenciones de volver a la mesa. Luka lo siguió en silencio cuando de repente recordó algo importante.

Muy importante.

"¡Espera!" Lo detuvo con la mano, "Olvide algo"

Len abrió los ojos como platos y se volteó hasta quedar frente a la pelirosa.

"¿Hay más?" Inquirió entre preocupado y cansado.

"Antes de irme, tomé… algo de la casa."

"¿… Que te llevaste?" Empezó a asustarse.

"Una caja fuerte"

Len se quedó quieto unos instantes, para luego levantar la cabeza, confundido. ¿Cómo puede pasar una caja fuerte desapercibida?

"¿Y cómo has podido sacarla sin-?"

"¡La misma chica me dejó llevarla! Fue parte de… del "trato"." Dijo en un susurro.

"Esto es raro, Luka-chan… ¿podríamos discutirlo en casa? Aquí no es… seguro. Aunque, ¿Dónde está?"

"La dejé en la camioneta del señor Sato. Allí no le pasara nada, por los momentos."

Len asintió y se dirigieron a la mesa sin más, el menor de los dos aún digiriendo la información. Aún no estaba convencido ante la confusa explicación de Luka, tendría que esperar a llegar a la casa Vocaloid para deliberar con ella.

Notó que Luka no se había movido de su puesto, congelando el paso.

"¿Luka-chan, q-que sucede?"

La aludida solo señaló con la mano a la mesa donde estaban Miku y Gumi.

"¡Moh, Luka-nee! ¿Dónde habías metido a esta chica? ¡Es tan linda!" Decía Gumi mientras abrazaba a Miku y restregaba su mejilla contra la de ella. La pobre chica aprisionada solo temblaba como gelatina, tratando de zafarse de su agarre. "¿Cómo es que no te había visto antes, Miku-chan? ¡Eres tan suave que podría usarte como almohada?"

Miles de gotas rodaron por la cabeza de los presentes. Miku gritaba auxilio con los ojos, roja como un tomate.

"¡Déjala ir, Gumi! ¿No ves que la estás asustando?" Dijo Luka, mientras intentaba sacar a Miku de las pinzas que la peliverde tenía como brazos.

"¡No puedo!"

"Luka-chan… no puedo respirar." Susurró Miku, ya pálida.

"¡La vas a matar!" Finalmente logró sacarla de las tenazas de Gumi, la pobre jadeando y tosiendo un poco.

"Es su culpa por ser tan linda." Se defendió Gumi.

Miku se agarró a la manga de Luka, gesto al que ya se había acostumbrado Luka y ya no le molestaba.

"Vámonos a casa, ¿bien?"

"¡Sí! ¡¿Miku-chan puede venir con nosotros, desho!?"

"No es como si le quedara otra opción…" Musitó Luka. Miku alcanzó a oír y bajo la cabeza, avergonzada.

Pagaron los 4 helados de Gumi y se dirigieron a la camioneta blindada. Gumi caminando cerca de Miku, preguntándole trivialidades que la pequeña no supo responder, Luka riendo ante las preguntas tontas de Gumi y Len, siguiéndolas unos pasos más atrás, absorto en un manga que recién había comprado.

Todo relativamente bien hasta que…

"¿No se nos está olvidando algo?" Inquirió Gumi, rascándose la cabeza.

"Probablemente no sea nada"

Siguieron andando como si nada, hasta detenerse en seco.

"¡RIN!" Gritaron al unísono.

-o-o-o-

"Te lo digo, Kiyoteru. No sé qué hacer con esta chica, deberías oír lo que dice alguna veces… ¡es hilarante!"

"Es normal, SeeU. No la has sacado de la maldita casa ni una sola vez, la pobre está tan pálida que se puede desintegrar con el sol si sale"

El típico olor a oficina y café inundaban la habitación, junto a sonidos ocasionales de teléfonos y conversaciones en el pasillo adyacente a ésta. SeeU se recostaba con fastidio en su silla reclinable, revolviendo con una pajilla su café late. Frente a ella, se encontraba un joven de no más de 30 años, aparentemente leyendo una hoja que traía en sus manos.

"Tal vez deberías sacarla a pasear algún día, ¿sabes? Así dejará de implorarte"

"No seas idiota" Contestó fríamente, haciendo una pausa mientras llevaba el vaso de café a sus labios. "Es tan tonta que no aguantaría 5 minutos afuera"

Kiyoteru levantó una ceja y desvió su mirada de la hoja de papel.

"Si dejaras de inventarle tantas cosas, no pasaría eso. Es tan diferente de Mikuo, él amaba estar en su casa más que nada"

SeeU lanzó el vaso de café a la papelera y recostó la cabeza en una de sus manos. Lo recordaba bien, el hombre podía pasar horas tirado en un sofá sin moverse un centímetro.

"Otro idiota. Cuestiono mi paciencia a veces, pero él era peor que la mocosa. Fue una suerte que…"

"… ¿Todo sucediera tan rápido?" Completó con una sonrisa maliciosa.

SeeU lo miró desconfiada, suspirando antes de levantarse de la silla giratoria.

"Sí, ¿y qué? Su suerte iba a ser la misma de todos modos, digamos que…" se detuvo, imitando el gesto de Kiyoteru, "Le resté sufrimiento."

El hombre dejó salir una risa ahogada, sin dejar de mirar a SeeU.

"Realmente tienes una paciencia admirable, has cuidado de la chica toda su vida."

"No es como si molestara mucho," Bufó, "Unos cuantos libros y se queda callada el resto del día. Últimamente ha estado más insistente por el tema de su jodido cumpleaños, como todos los años."

"Ahora que lo mencionas, ¿no deberías haber salido ya? El último ferri a Shikoku sale en 2 horas"

"Ugh, es cierto" fingió drama, "Un viaje tan largo para ir por un estúpido libro, es una chiquilla malagradecida… pero si así se queda quieta de una vez por todas, valdrá la pena"

La rubia empezó a organizar una enorme pila de papeles en su escritorio, debía dejar todo en su lugar antes de partir 3 días a la isla, y, sabiendo lo despistado que podía ser su más confiable socio, prefirió prevenir que lamentar.

"Se parece tanto a Miyuki…"

La coreana se congeló como tempano de hielo, levantando la cabeza y atravesando con la mirada a su acompañante.

"No hables de personas que no conozco, Kiyoteru. Te lo he dicho cincuenta mil-"

"¿Y qué quieres que diga, Seeu? Tu "hija" es una fotocopia de Mikuo Hatsune, y la réplica de Miyuki en cuanto a personalidad."

"Y ni a ti ni a mí nos conviene que esto salga de aquí."

"Lo he estado pensando, ¿Qué harás dentro de unos años? ¿Mantendrás a la muchacha encerrada hasta que tú seas una anciana?"

"Ya tenemos un trato." Evadió su mirada, intentando concentrarse en las innumerables páginas que sostenía.

"¿Apaciguarás su curiosidad con libros el resto de su vida?"

"¡Cállate! Ya habré pensado que hacer para entonces." Gritó frustrada, captando la curiosidad de unos cuantos empleados en los cubículos más cercanos.

Kiyoteru decidió poner entonces a prueba la paciencia de SeeU.

"O puede que…" rió de nuevo con malicia, "¿Te "ocupes" de ella como lo hiciste con Mikuo?"

SeeU se quedó tranquila un momento, tomando asiento y dejando finalmente la montaña de papel en el amplio escritorio.

Nunca sería capaz de hacerle daño a la pequeña. Era un vínculo peculiar, con el pasar de los años le tomó un poco de cariño, a pesar de haberse jurado nunca hacerlo. Recuerdos llegaron a su cabeza como un rollo de película y apretó el respaldo de la silla con fuerza.

"Algunas veces pienso que va a ser de ella." Decía por lo bajo un peliturquesa, observando a una pequeña niña con su mismo color de cabello frente a él, gateando inocentemente a sus pies.

¿Por qué lo dices?" Quiso saber la coreana, despegando la vista de su libro.

"Ya perdió a su madre, y no falta mucho para que…" Replicó con una melancólica sonrisa.

"¡¿Qué cosas dices, querido?!" Fingió preocupación. "Has estado reaccionando bien a las pruebas y…"

"Es solo una corazonada," Interrumpió sin borrar la sonrisa, tomando a la niña en sus brazos y acunándola. "Solo te pido una cosa, Seeu."

"¿Qué es?"

"Cuida a mi hija cuando yo no esté"

Esto le cayó como balde de agua helada a la rubia de cabellos alborotados, hizo su mejor intento de sonrisa y finalmente habló:

"No lo dudes"

"¿Por qué me dices esto tan de repente?" Soltó de la nada SeeU.

Kiyoteru se sirvió tranquilamente otra taza de café en la cafetera de la esquina y se dirigió a la coreana de nuevo.

"Porque Miku está creciendo, y no la puedes encerrar en una jaula para siempre"

"¿Entonces quieres que una chiquilla que no sabe ni cruzar la calle lidere Yamaha?"

El castaño sonrió una última vez, dejando a una confundida rubia en la silla giratoria.

"Jamás dije eso."

-o-o-o-

El paisaje comenzaba a cambiar. Esta vez, en lugar de edificios enormes y locales abarrotados, casas hermosas y enormes comenzaban a aparecer. Para Luka, Rin, Len y Gumi era cosa de todos los días, pero a pesar de haber crecido en una mansión también, a Miku le parecían castillos, parecidos a los de sus libros de historia.

"Es tan bonito..." Dijo bajito.

Gumi sonrió, y Luka secretamente también. Ya estaban por llegar, una inmensa reja apareció casi de la nada y el chofer de la camioneta con solo presionar un botón hizo que se abriera.

"¿Vives aquí, Luka?"

"S-si…"

"¡Nya! Te haré un tour, ¡Miku-chan! Y y y, ¡luego podremos salir! ¿Qué te parece?" Ofreció Gumi, sonriendo con gentileza.

Salir…

"V-vendrás tú, ¿Luka?" Preguntó asustada Miku. La chica de cabellos verdes que le insistía llamarla "onee-chan" la asustaba.

La pelirosa solo alcanzó a sonrojarse, un tierno matiz rosa adornando sus mejillas.

"No me queda otra opción, mocosa."

"¡Pensé que ya no me llamarías así!"

Luka estaba a punto de responder, hasta que el conductor hizo ademán de que se bajaran, ya que habían llegado. Len le preguntó amablemente si podía bajar a la pobre rubia sedada del auto y llevarla a su habitación, aún faltaba mucho para que despertara. Recordó de repente algo y se encaminó al chofer, dándole especiales indicaciones sobre donde ubicar "la caja" que transportaban ahora.

Sí, definitivamente era mejor que no lo hiciera ahora.

Miku tomó su maleta, bajando del auto y contemplando el lugar.

'Es hermoso…'

Y era verdad. El jardín estaba decorado con una ostentosa fuente, bancos en forma de columpios, enredaderas, y otras cuantas cosas más que Miku no alcanzó a ver, había mucho que mirar. Siguió al grupo a la entrada, solo para descubrir que el interior era aún más bonito que el exterior.

La sala principal era parecida a la de su casa, abierta, con una enorme lámpara de araña, muebles exageradamente grandes y un objeto que llamó particularmente su atención.

'¡Es una caja mágica! ¡Tienen una!'

"¡¿Tienes una de esas cajas, Luka?!" Clamó emocionada, refiriéndose al enorme televisor pantalla plana incluido en la pared.

Los otros 3 se quedaron perplejos, Luka volteando su cabeza hacia Len, diciéndole con los ojos "Te lo dije" y el rubio asintiendo. Ya a la mayor no le sorprendía, pero era otra historia para Gumi, quien se quedo con los ojos en blanco tipo anime.

"Solo que la tuya es… enorme"

Al no obtener respuesta, Miku se volteó preocupada. Luka se mantenía tranquila, pero las caras de los otros dos parecían un poema.

'¿Dije algo malo?'

"Mejor subimos a dejar tus maletas." Replicó Luka, ignorando los comentarios de la peliturquesa. Miku asintió confundida y la siguió escaleras arriba, suspirando ya que tenía igual o más escalones que su casa. Gumi se dispuso a seguirlas también, cuando Len la jaló del brazo y le indicó que esperara. Luka volteó y entendió que iba a explicarle la situación y continuó subiendo.

"Tu casa es muy bonita, Luka."

"Emmm… ¿Gracias?"

"Moh… era un cumplido."

De repente una duda surgió en su cabeza, ¿debería darle una habitación de invitados? ¿O cederle la suya para que se sintiera más cómoda? Miró a la pequeña un momento y al final optó por guiarla a la habitación de invitados.

'Tal vez le dé igual…'

Cruzaron a un pasillo a la derecha y la mayor abrió una puerta de las puertas de madera.

Miku estudió la habitación, si bien no era tan grande como la suya, era considerablemente espaciosa. Tenía una cama matrimonial, una cómoda y una terraza, pero lo que más le emocionó…

"¡Aquí también hay una! Tienes muchas cajas aquí."

Luka se palmeó mentalmente, ¿acaso la chica no había visto televisión nunca en su vida? Decidió ignorarlo por los momentos y ayudarla a desempacar-

Espera un momento…

'¡Espera un maldito momento!'

Otra incongruencia. Los Hatsune eran nada más y nada menos que los dueños de Yamaha, una de las compañías más grandes en electrodomésticos, ¿Cómo era posible que…?

"Oye…" Llamó a la chica, ¿debería atreverse a preguntarle?

"¿Mmm?"

"¿Tú… jamás has visto tele- lo que hay en la caja mágica?"

Miku sonrió melancólicamente, ya se veía venir un torrente de preguntas por parte de la pelirosa, y a decir verdad ya no le importaba.

"Algo así." Replicó.

Al ver que no dijo nada más, Luka estaba dispuesta a abandonar el tema. Tal vez se estaba metiendo mucho, o tal vez ella simplemente no deseaba hablar. No estaba implícito en el trato hablar-

"Cuando era más pequeña, encontré una en uno de los cuartos de la casa. Estaba bien escondido" Rió sin ganas antes de continuar, "Pero a diferencia de la tuya, ésta tenía un aparato con cds, con el tiempo aprendí a colocarlos, ¡tenía miedo de dañarlo! Y eventualmente aparecieron imágenes en ella… es tan maravilloso, ¿no crees?"

Luka asintió con la cabeza, desconcertada por la ingenuidad de la chica. Había llegado a una conclusión… posiblemente no se le permitía a la servidumbre ver televisión, pero… esta chica…

"Son como pinturas, solo que reales… y moviéndose." Siguió, "Son algo común en las casas, ¿cierto?"

Pues en cada casa de Japón había al menos un televisor.

"Sí…"

"Lo supuse."

Otra vez esa sonrisa… pensó Luka. Sentía la necesidad de mostrarle a la chica el mundo, por más raro que sonara… la peliturquesa se mostraba emocionada con cada descubrimiento que hacía, cosa que la causaba ternura a Luka. Deliberó con ella misma y al final tomó una decisión, internamente… tenía buen corazón, y estaba dispuesta a ayudar a la chica a entender el mundo.

'Al menos estos tres días…'

"Se llama televisor" Habló por fin, haciendo que Miku se volteara de repente.

Luka tomó el control remoto de una de las mesas de cama y lo encendió, para el inocente asombro de Miku.

"Con esto la enciendes y verás canales. Lo que tu veías eran posiblemente películas"

"¿Películas? ¿Canales?" Repitió, confundida.

Esto sería una larga explicación…

-o-o-o-

"Insisto, creo que Luka-chan no sabe en qué se metió, está poniendo en peligro toda la seguridad de nuestra familia-"

"No exageres, Len-kun. Esa chica no es capaz de "poner en peligro" nuestra seguridad. Ni siquiera sabe que es un televisor, por dios."

Len y Gumi habían estado discutiendo el tema por un rato ya. A diferencia de Len, Gumi concordaba con Luka acerca de Miku, muy a pesar de que tenía un montón de preguntas.

"Es demasiado extraño, ¿no crees?"

"Sí…" Contestó Gumi.

"Luego está eso." Señaló la caja fuerte frente a ellos, cuadrada y negra.

"Dijiste que Miku-chan permitió que Luka-chan se la llevara como parte del "trato", ¿no?"

"Sí. Eso me lleva a pensar que…"

"… Que ella no sabe lo que es una caja fuerte, ni su valor." Completó Gumi. La explicación comenzaba a cobrar sentido.

"Debe pensar que se trata de simplemente una caja, como cualquiera."

"Pero aún así…Tengo la misma teoría de Luka-chan. Miku-chan es hija de alguna sirviente de la casa, a la que no se le permite salida al exterior, sabrá Kami la razón, y de allí su ingenuidad. Tenía ilusión por salir y Luka-chan, quién estaría igual o más nerviosa que ella, no le quedó más que aceptar."

Len sonrió, sabía que había otra razón detrás de todo.

"O puede que Luka-chan solo tenga un gran corazón. Pudo haberse librado muy fácil."

Gumi asintió y se lanzó en el mueble.

"Puede ser una cabezota a veces, pero mala no es."

Los dos se quedaron en silencio unos instantes, observando atentamente la caja fuerte. Se miraron entre sí y se levantaron, caminando en dirección a ella.

"¿Aún recuerdas como abrir una caja fuerte, Gumi-nee?" Inquirió Len.

"Claro que sí, aprendí a los 6 años." Replicó orgullosamente, llevándose una mano al pecho. "Pero me tomará tiempo, ¿crees que deberíamos decirle a Master-san?"

"Creo que es lo mejor, pero" Dijo después de pensar un momento "creo que master está afuera por los momentos."

"¿Lo llamamos?"

"Prefiero decirle en persona… por nuestra seguridad, nos viene una reprimenda monumental pronto."

"C-cierto…" coincidió Gumi "Por otro lado… ¡Miku-chan es tan linda! ¡No dejaba de temblar cuando la abrazaba!"

Una gotita rodó por la cabeza de Len. Gumi no tenía remedio...

"Me da un poco de lástima, ¿sabes? Cuando Luka-chan la devuelva a la casa Hatsune, lo más seguro es que no vuelva a salir de ella…"

Gumi bajó su cabeza. Era cierto… la chica se veía tan ilusionada con todo lo que veía que el solo pensar que sería aprisionada de nuevo rompía el corazón.

"Entonces vamos a darle los mejores 3 días de su vida" Sonrió la chica, mirando alegre a Len y cubriendo la caja fuerte con una manta, detrás de unos muebles. Se ocuparía de eso más tarde.

"Tienes razón."

"No quiero estar cerca cuando Rin se enteré…" Comentó Gumi, temblando.

"Por favor no me lo recuerdes ahora, Gumi-nee."

"… Y este es el salón" Oyeron a lo lejos. Los dos rieron internamente, Luka le estaba dando un tour a Miku por la casa.

"¡Sugoii! ¡Es tan grande!" Contestó Miku más que emocionada.

Gumi se levantó a millón del sofá y corrió abrazar a Miku, quien solo dio unos pasos hacia atrás esperando su muerte.

"¡Miku-chan! ¿Por qué eres tan linda? ¿POR QUÉ?"

"M-me estás asfixiando…" Alcanzó a decir la peliturquesa, sintiendo que su cara de tornaba azul.

"¡Onee-chan! Te dije que me llamaras onee-chan, ¿vale?"

'¿Si la llamo Onee-chan, me soltará?'

"O-oneechan…"

Silencio.

"¡KAWAII!" Gritó Gumi, soltando a Miku para correr a lavabo, una cascada de sangre corriendo por su nariz.

Miku, aún azul, buscó apoyo en Luka, sosteniéndose de su manga de nuevo. La mayor solo bajó la cabeza, preguntándose qué cosas pasaban por la cabeza de Gumi.

"Ella me da miedo…" Susurró Miku.

"Algunas veces a mi también…" Concordó Luka.

Luka invitó a Miku a sentarse en el sofá, la peliturquesa tomando asiento demasiado cerca para su gusto.

"¡Esta "televisión" es realmente genial!" Dijo Miku, abrazando un cojín.

Len y Luka rieron ante su inocencia y encendieron la "caja" mágica. Len preguntó a las chicas si les apetecía ver una película y las tres asintieron, una de ellas más emocionada que la otra.

-o-o-o-

"¿A dónde se iría toda esa emoción por ver televisión?" Inquirió el rubio mientras a la vez que hacía un enorme esfuerzo por acomodarse en el respaldo del mueble, no podía moverse mucho de todas maneras, algo lo estaba usando como almohada.

"No lo sé," Contestó Luka en igualdad de condiciones, no podía sentir su brazo ya, porque más que una almohada, la estaban usando como colchón completo. "Supongo que es porque no durmió bien hoy."

"¿Cómo lo sabes?"

"Estuvo vigilando el armario toda la madrugada, asegurándose de que no gritara o algo así" Dijo cansada, echando la cabeza para atrás. Se le cerraban los ojos también por la falta de sueño, si bien Miku no había podido dormir, ella no había podido dormir Y moverse por horas, la espalda le dolía y ni hablar de los hombros.

Miku se recostó más sobre Luka y la almohada humana solo alcanzó a sonrojarse un poco. Era demasiada cercanía para su gusto.

La película iba ya por la mitad. Los primeros 20 minutos habían transcurrido normales, Gumi y Miku absortas en la pantalla. 50 minutos después y ambas partieron al país de los sueños sin importar en donde cayeron.

"Tu invitada no se suelta de ti" Comentó Len, "No es para menos, cuando llegó parecía una gelatina turquesa."

Luka sonrió para sus adentros, tenía bastante sueño también y lo único que quería era una cama, almohadas y olvidarse de todos.

Pero tan pronto como la tierna sonrisa llegó, se fue.

"No es mi invitada, tenemos un trat-"

"Sí sí, sigue con tu trato. No sabía que dormir sobre ti fuera parte de él" Interrumpió Len, burlándose.

"U-urusai, no debe ni saber en donde cayó rendida..."

"Deberías llevarla a que descanse un poco, creo que lo necesita."

Luka asintió y por unos momentos se preguntó si debía despertarla, cargarla, o qué demonios. Vio a Len cargar estilo nupcial a Gumi y suspiró con pesadez, así que tenía que hacer lo mismo…

Paso las manos por debajo de sus rodillas y sus hombros. La chica se veía pacífica y ni enterada de que la estaban trasportando, para cualquiera parecería tan liviana como una pluma, tan delicada como una orquídea, pero para Luka…

'¡Como pesa! ¡Rayos!'

Subió las escaleras junto a Len, cada uno con una chica en sus brazos, y se retiraron a sus respectivas habitaciones. Tal vez atontada por el sueño, se dirigió a su propia habitación y abrió la puerta, dejando a la chica en su cama con cuidado. Estaba a punto de retirarse cuando sintió que la agarraban de su suéter y la arrastraban de vuelta al colchón.

'What the…'

Bajó la mirada y encontró a Miku aferrándose a su ropa con fuerza, como un koala pegado con su madre. Estaba a punto de despertarla y decirle que la soltara cuando notó que de nuevo estaba temblando, como en la mañana, y… oh, dios, de nuevo lloraba…

'Está teniendo una pesadilla… es lo más seguro.'

Sin otra opción se recostó en la almohada y no despertó a la pequeña. No iba a dormirse ni en broma…

'Sí, ni en broma. No puedo dormir junto a una completa desconocida…'

-15 minutos después-

"Luka onee-sama, el almuerzo está listo" Llamaron a la puerta, sin respuesta.

"¿Luka onee-sama?"

La dueña de la vocecita chillona abrió y se encontró con tal vez la imagen más tierna que vería en su vida:

Miku tenía la cabeza recostada en el hombro de Luka y ésta última dejaba descansar su brazo en la cintura de la otra. Claro, la escena era hermosa, pero…

"Onii-chan, ¿Quién es ella?" Le preguntó a Len, que venía caminando tranquilamente por el pasillo.

"¿Quién…?" Se asomó por la puerta y al igual que Gumi hace unas horas, su nariz empezó a soltar cataratas de sangre.

Adorable.

"M-Miki-chan, ni te atrevas a despertarlas, ¿bien?"

"P-pero… el almuerzo… ¡Y no me has dicho quien es ella!" Exclamó la chica, jugando con su larga cabellera roja.

"¡Nadie importante!" Dijo Len, mientras corría a algún baño a detener la hemorragia, no sin antes avisarle:

"¡Y déjale comida a Rin en su cuarto, debe despertar pronto!"

"¿Hara? ¿Qué está sucediendo aquí?" Se preguntó la chica, encogiéndose de hombros. Cerró la puerta, tratando de ignorar lo que vio por ahora.

Mientras tanto, en otro cuarto de la casa…

"Ugh… me duele la cabeza." Se estiró una rubia, sin ganas de levantarse aún. "¿Pero qué naranjas estoy haciendo yo aquí…? ¿Qué hora es? ¡Joder! ¡LEEEEN!"

Y toda la casa tembló.

-o-o-o-

Aún hacía demasiado frío, pero a SeeU siempre le encantó el mar. Nevando o en pleno verano, no dejaba de parecerle hermoso. La brisa helada pegaba directamente en su cara, faltaba poco más de media hora para llegar a la isla Shikoku y la coreana comenzaba a aburrirse, ¿Qué no había nada más que hacer en un ferri?

Se sentó en una de las sillas y jugueteó con su carísimo celular, revisando mensajes viejos o jugando al juego de la serpiente, sumida en el último estado del aburrimiento.

De la nada, sintió una mano en su hombro derecho. Molesta se volteó, dispuesta a armarle una escena a quien tuviese el atrevimiento de interrumpir su juego, aunque toda la rabia se disipó cuando vio de quien se trataba.

"Tú…tú eres"

"Ha pasado un tiempo, Dahee-san."

Fin del capítulo 3.

A/N: *Tiembla como Miku* Y… ¿Qué les pareció, minna-san? nwn, este capítulo ha sido un dolor de cabeza de escribir, terminaba un párrafo por día;-; culpo de todo a la Universidad (…y a todos los fics negitoro que leí en ese tiempo nwnU) ¡P-pero de todas maneras! Lamento la demora, y me encantaría oír sus opiniones en una linda review nwn.