Declaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.


Cap.13

Bienvenida a la familia.

Estaba nerviosa, lo podía notar en el ligero temblor de su mano y en la apretada línea de sus labios, cada pocos minutos la observaba y notaba que cuanto más nos acercábamos a la casa de mis padres, ella se tensaba más.

—Mi amor, todo va a estar bien, ellos te adoran y lo sabes— acaricié su rostro sin dejar de mirar a la carretera, ella tomó mi mano y la apretó contra su mejilla.

—Es diferente, esto es algo más grande— replicó— ¿Qué tal si no les gusto para tu esposa?

—Bella, ellos son mi familia, pero tú eres mucho más para mí— le aclaré—Si no aprueban lo nuestro, entonces yo ya no pertenezco a ellos— dije con indiferencia— Yo soy tuyo, de nadie más.

—Edward, estás loco— dijo negando— ¿Cómo vas a dejar a tu familia? — una ligera sonrisa apareció en su rostro, señal de que se estaba relajando y lo cual me relajó a mí también.

— ¿Qué tiene? ¿No te gusta? Edward Swan, suena genial— ella rió abiertamente, yo reí con ella.

—Jamás te pediría que hicieras algo como eso, es demasiado, seré valiente, te lo prometo— volvió a tomar mi mano, y la posó en su rostro de nuevo.

—Confió en ti, también en que Alice se volverá loca de felicidad— ella asintió y entrelazó nuestras manos, recorriéndose en su lugar y acomodándose en mi hombro.

— ¿Qué dirá Carlisle? — preguntó en un ligero susurro.

—Mientras todo quede claro mi padre nos apoyara, estoy seguro— no dijo nada, ni asintió, sólo suspiró y besó mi hombro a la vez que yo besaba su frente.

Cinco minutos después llegamos a la casa de mis padres, sus nerviosa habían regresado, eso lo podía notar, pero igual se bajó del auto y comenzó a caminar hacia la casa, claro que bien aferrada a mi mano.

—Bella, espera— la jalé ligeramente antes de que tocara el timbre y saqué la cajita de terciopelo negro que tenía en mi bolsillo.

Lo abrí y dejé ver el brillante anillo de diamantes de mi abuela, durante toda la semana que habíamos esperado para decirle a mi familia no había podido dárselo, en primera, porque no había encontrado el momento adecuado, y en segunda, porque Bella había seguido débil, además de que había tenido dos recaídas más.

—Si vamos a hacerlo, vamos a hacerlo bien, como se debe— saqué el anillo y lo coloqué en su mano izquierda, el anillo resplandeció en su mano, le quedaba un poco grande, pero sabía que si la enfermedad no la volviera tan delgada el anillo le quedaría perfectamente.

—Es hermoso Edward, te amo tanto, haremos esto— señaló nuestras manos y con renovado valor tocó el timbre de la casa.

Nos abrió mi madre, que como siempre sonreía de oreja a oreja, las comidas de los sábados se habían vuelto sus favoritas desde que Bella y yo nos habíamos unido al grupo.

Como era su costumbre, mis hermanos y sus parejas estaban destrozando la casa de mi madre, jugaban videojuegos y comían grandes cantidades de botana, claro con la advertencia de que no podían dejar ni una sola migaja en la alfombra y debían comer toda su comida.

—Hola, mamá. —la saludé al entrar.

—Edward, mi cielo, que alegría que hayan llegado, la comida está casi lista, Bella querida, ¿te encuentras bien? Te veo más pálida de lo normal— se preocupó mi madre, rodeando los hombros de mi novia y guiándola hasta la sala.

—Tuve mucho trabajo esta semana Esme, pero estoy bien, te lo aseguro. — Esme asintió y no le preguntó más.

— ¡Bella! — Alice se levantó de las piernas de Jasper, donde estaba sentada, y se lanzó a los brazos de Bella, ambas giraron ligeramente y rieron alegres, sí, no tenía duda de que Alice estaría loca de felicidad con la noticia.

—Hola, duende— saludo Bella cariñosamente.

— ¿Desde cuándo dejé de ser tu hermano? — le dije fingiendo estar herido.

—Desde que Bella llegó a mi vida, ella es mucho, mucho mejor que tú— me dijo la enana con rostro sonriente.

—Vengan ya, Edward, estamos perdiendo contra las chicas— se quejó mi hermano a lo lejos, mientras veía cómo su esposa le daba un paliza en un juego de aventura.

Jugamos un rato, reímos y comimos, a veces veía cansada a Bella pero me sonreía y continuaba jugando con todos, cuidaba de no dejar ver su mano izquierda, para que nadie notara el brillante anillo antes de la cena, sería cuando anunciáramos nuestro compromiso.

—Chicos, la cena está lista, Carlisle está por llegar— anunció mi madre.

—Genial, ¡comida! — gritó Emmett, Jasper y Alice lo siguieron, pero Rose se quedó conmigo y con Bella.

—Ya quiero ver la cara de Esme y de Alice— nos dijo Rose, Bella abrió los ojos desmesuradamente pero yo sólo le sonreí.

—Mi amor, Rose lo sabe todo, pero descuida, ella no dirá nada— le aseguré.

—Rose, ¿Tú…estás de acuerdo? — le preguntó Bella insegura.

— ¿Qué si estoy de acuerdo? Ya era hora de que este hombre sentara cabeza, y no puedo estar más feliz de que seas tú quien haya logrado atraparlo — le dijo mi mejor amiga, abrazándola.

—Gracias, Rose— Bella le devolvió el abrazo y yo le agradecí igualmente con la mirada a mi cuñada.

—Chicos, Emmett se está poniendo impaciente, será mejor que vayan— nos llamó Jasper, no preguntó por el abrazo de Rose y Bella, y se lo agradecí de todo corazón, Jasper era un gran amigo, al igual que su hermana.

—Vamos, que tengo hambre— se quejó mi hermano.

—Pues deberás esperar a que tu padre llegué— lo reprendió mi madre, mientras llevaba una ensaladera.

—Mejor ayuda a tu madre con la comida, Cullen— lo riñó Rose, él asintió sumisamente y todos reímos, Emmett era un osito cuando se trataba de Rose.

Entre todos acomodamos la comida en la mesa y esperamos a que llegara mi padre, quien no tardó mucho, minutos después él entró por la puerta de la casa, tan sonriente como siempre.

—Hola familia, denme unos minutos y estaré con ustedes— dejó sus cosas, saludó a todo mundo, incluso saludó a Bella afablemente, parecía que poco a poco aceptaba que ella siempre estaría conmigo, porque era la mujer que amaba.

Cuando mi padre regresó nos sentamos todos para comer, aunque mi hermano prácticamente se engulló la comida, era un animal.

—Como bien— le riñó de nuevo Rose, aunque podía ver la gracia que le causaba ver a Emmett metiéndose prácticamente su puño en la boca.

Terminamos de comer y todos pasamos a la sala para tomar un poco de café, tenía una discusión silenciosa con Bella, pero finalmente tomé su mano y nos levantamos, mirando directo a toda mi familia.

—Familia, hay algo importante que Bella y yo tenemos que decirles— todos dejaron lo que estaban haciendo y nos prestaron toda su atención, logrando que Bella se pusiera más nerviosa si era posible.

—Bella y yo— tomé su mano izquierda, dejando ver el anillo de mi abuela en la mano de Bella— Estamos comprometidos, nos vamos a casar— por unos segundos nadie dijo nada, sólo nos miraban, pero después Alice se levantó, y contrario a lo que creía me abrazó a mí, sollozaba ligeramente y me besaba ambas mejillas.

—Gracias— me susurró y después se lanzó a Bella, llorando de pura alegría— Ahora no sólo serás mi mejor amiga, serás mi hermana, oh Bella estoy tan feliz por ustedes, será genial todo, nos divertiremos tanto, iremos juntas a todos lados, seremos una gran familia— Bella la detuvo y la separó con delicadeza de ella.

—Alice, espera por favor, antes de que digan cualquier cosa, deben saber la verdad, deben saberlo todo— eso me sorprendió, sabía a qué se refería pero no tenía ni idea de que planeaba contárselo a todos, ahora sabía por qué estaba tan nerviosa.

—Todos deben saber…que mis constantes mareos, mi debilidad, mi delgadez, mi palidez, mi actitud extraña…— Bella dudó un poco.

—Bella— la llamó mi madre, con compasión, dándole ánimos.

—Tengo leucemia— finalmente les confesó, rodeé a Bella con mis brazos y ella inmediatamente se apoyó en mí, soltando ligeras y silenciosas lágrimas, nadie dijo nada, pero pude ver un gran dolor en todos, incluso en mi padre, ahora no me cabía ni la menor duda de que todos ahí querían mucho a mi novia, ahora prometida.

Mi padre se levantó de su lugar y tomando la mano de mi madre se acercó a nosotros.

—Gracias, Bella, por darnos la oportunidad de estar contigo, por no mentirnos.

—Doctor Cullen, yo…

—Dime Carlisle, querida— mi padre nos sonreía, con esa sonrisa llena de comprensión y cariño que sólo un padre puede dar.

—Carlisle, yo no podría seguir ocultándoselos cuando han sido tan buenos conmigo— dijo difícilmente, a causa de las lágrimas.

—Descuida cariño, estamos contigo, como una familia— le dijo mi madre, tomando su mano.

—Bienvenida a la familia, Bella— le dijo mi padre, con ese simple gesto me dieron ganas de abrazarlo y decirle cuanto lo quería, pero me contuve.

—Gracias Carlisle, Esme— Bella estaba al borde del colapso, pero los zopencos de mis hermanos estaba estáticos aun, Rose sabía de mi compromiso pero no de Bella, suponía que era natural su reacción.

—Chicos— los llamé, mi voz pareció despertarlos porque todos se levantaron de golpe y corrieron hacia nosotros.

— ¡Bella! — chillaron a coro, nos rodearon en un abrazo grupal, las chicas besaron en la mejilla y frente a Bella repetidas veces, y los chicos me decían que todo estaría bien, después hicieron lo mismo pero las chicas conmigo y los chicos con Bella.

— ¿Esto es un bienvenida a la familia también? — bromeó Bella.

—Por supuesto Belly, ahora serás nuestra hermanita— le dijo Alice.

—Es más, Edward, tú puedes irte, nos quedamos con Bella solamente— me contuve de decirle algo a Emmett ya que Bella había reído alegremente por la broma, pero se aferró a mi dejando en claro que no iba a permitir que me fuera a ningún lado, ni porque mis hermanos lo quisieran.

Siguieron hablando un rato más, pero mi padre me llamó para que habláramos en privado, lo seguí hasta su despacho donde cerró para que nadie nos escuchara.

—Papá— comencé.

—Hijo, no creas que te he llamado para algo malo, de verdad tú y Bella tienen mi total apoyo.

— ¿Entonces por qué antes parecía que no era así? — intenté que mi tono de voz no sonara como un reproche.

—Entiende que como padre uno sólo busca lo mejor para sus hijos y como médico busco salvar el mayor número de vidas posible, y Bella me estaba complicando ambas, pero ahora es diferente— dijo sonriendo.

—No creía que fuera a decírselo a todos, mucho menos a Alice y a Esme.

—Ellas se quieren, como todos los demás, y de verdad creo que es una buena mujer, veo lo mucho que te quiere— me dijo dándome una sonrisa cómplice.

—Bien, entonces, ¿A qué debo tu invitación a hablar en privado? — le pregunté, sentándome cómodamente en frente de él.

—Como te dije, Bella me causaba problemas como padre y médico, pero ahora que se ha abierto a la familia y ha hecho lo correcto por ellos me quita una carga como jefe de familia, pero hay algo más.

— ¿Qué es? — pregunté ansioso.

—Ser amigo de Rosalie te ha afectado un poco— se burló mi padre y yo sólo bufé, quizás tenía razón.

—Ayer vino Bella al hospital, habló con mis colegas y con el área administrativa del hospital— lo insté a continuar con mi silencio— Al final fue conmigo y me lo dijo, la petición de trasplante, que ella misma había detenido, ha vuelto en marcha, se ha notificado a todos los hospitales del área y alrededores, están buscando medula para su trasplante nuevamente— con aquellas palabras me quedé helado en mi lugar, las palabras de Bella llegaron a mi cabeza "Me diste una nueva razón para seguir"

— ¿Sabes qué es lo que significa, papá? — él asintió y me miró con alegría.

—Papá, Bella, mi Bella se va a quedar conmigo, Bella va a vivir— lloraba sin poderme contener, el futuro ahora daba una visión completamente diferente, una vida larga y prospera con mi Bella, con mi amor, ella no se iría de mi lado, no me abandonaría, Bella no moriría, con esa simple esperanza todo aquello que me atormentaba se disipaba levemente.

—Hijo, hay una posibilidad, pero sabes que no debes poner toda tu fe en esto, el donador aun no se ha encontrado, pero lo intentaremos, sabes que yo siempre protejo a mi familia, y ahora que Bella será parte de ella te lo aseguro hijo, voy a hacer todo lo posible para que ese donante aparezca y Bella se salve— asentí a las palabras de mi padre sin poder hablar por las lágrimas, me abrazaba fuertemente haciéndome sentir como un niño de seis años que acaba de caerse de su bicicleta y está siendo consolado por su amoroso padre.

—Pero hay una posibilidad, papá, es todo lo que importa.

Salimos del despacho para reunirnos con mi familia, al encontrarme con la mirada de felicidad de Bella le sonreí ampliamente, imprimiendo en esa sonrisa todo el cariño que le tenía y sobre todo la esperanza que abría una nueva luz para nosotros.


Hola, hermosas, aquí estoy de nuevo, estoy a un día de regresar a la escuela así que decidí regalarles este capítulo antes, ¿Les gustó? Espero que sí, ya saben dónde buscarme, (arroba) iSoyAndy, en Twitter, besos, An.