El peso de tus acciones:

Mikan pdv:

Dos días han pasado desde ese inesperado encuentro con esas extrañas personas. Ya se controlar la aparición de la mancha negra corrosiva, solo debo estar pensando, constantemente, que no aparezca. Aunque algunas veces resulta un tanto complejo.

Algo que resultó mucho más fácil ocultarlo fue la nula aparición de Natsume, en ningún momento dijo nada, ni siquiera respecto a mi batalla perdida en el bosque. Hablando de Natsume… llevo sin cruzar palabra con él desde ese momento en mi habitación.

Me dispuse a salir de mi habitación cuando oí un ruido en la cocina. Bajé corriendo. El panorama no era demasiado agradable, Natsume estaba de pie, con la mano pegada a la mesa y con aspecto de estar enfadado.

-Hola Yukihara-san.- saludó Ruka. Hotaru solo me hizo un gesto con la cabeza.

-¿Qué ocurre?

-Este idiota.- dijo la azabache señalando al chico con su mismo color de pelo.- dice que es demasiado peligroso ir al bosque.

-Sé que no tenemos suficiente entrenamiento pero… somos capaces de manejarlo.- continuó el rubio.

-No importa lo que digáis, es demasiado peligroso.- me miró.- ¿Verdad, Lunares?

-O-obviamente que es peligroso… pero… yo pienso que lo llevamos bastante bien.- tras decir esto, Natsume me miro mal, muy mal. Sonreí nerviosa. Él comenzó a andar hacia la puerta de la cocina, donde yo me encontraba aún, y me susurró.

-No eres la más indicada para decir eso.- tras esto, salió. Tragué pesado, debería haber pensado mejor las palabras que decir. Y lleva la razón, por culpa de mi testarudez le hice ver lo peligroso de este mundo.

-Ojalá nadie me hubiese visto.- dije al salir de la cocina yo también.

Después de esta pequeña discusión llegó la hora de almorzar. Durante la comida todos estuvimos muy callados, apenas y pronunciamos palabra. El primero en retirarse fue el idiota de Hyuga, unos minutos después me marché yo.

Para ser sinceros… no me gusta el ambiente que hay en la casa, todos están muy tensos… Tal vez no sea yo la indicada para decir todo esto ya que, es todo culpa mía.

Sin soportar un poco más estar encerrada aquí, me puse las zapatillas que tenía escondidas bajo la cama y salí por la ventana hasta subir al techo, necesitaba aire fresco. Permanecí allí, inmóvil, dejando que el viento meciera mi cabello y que, a la vez, se llevara lejos todo.

Harta de tanta tranquilidad, volví a saltar hasta llegar a mi ventana y, desde allí saltar al suelo. ¿Por qué no uso las puertas? Me pregunté a mí misma, tal vez la costumbre de tener que escaparme en el otro mundo, no lo sé.

Me dirigí hacia la plaza principal, por ese lugar casi siempre había mucha gente. Era un gran sitio para pasar el rato, justo lo que yo quería hacer.

Una vez allí me puse a dar vueltas, vi el escenario donde dieron el aviso de busca y captura sobre nosotros, también algunos de los carteles que enseñaron esa vez. No solo había aquí, de camino vi algunos colgados también.

Continué caminando por unos pocos minutos más hasta que escuché la conversación de unas señoras.

-Que sí, lo digo en serio. Cada vez es más rápido y en más cantidad, ya hasta se han llevado a los hijos de mis vecinas.- lo que la mujer decía me llamó demasiado la atención y no pude evitar intervenir.

-U-um… perdone que la interrumpa pero… escuché su conversación por accidente y… me interesa mucho. ¿Podría repetir desde el principio? Hay algo que no me ha quedado demasiado claro.- la mujer me miró sorprendida. Luego asintió alegremente.

-Claro jovencita.- miró a la otra mujer.- da gusto encontrarse jóvenes tan educados.- yo sonreí sutilmente.- lo que estaba diciendo es que cada vez a los chicos y chicas que tiene alice son llevado antes, como sabrás en el bosque hay muchos peligros.- creados por las mismas personas a las que se llevan, pensé.- y por tanto, se llevan a los jóvenes fuertes para protegernos. Antes eran reclutados sobre los veintisiete años, ahora, a los hijos de mis vecinas, quienes tienen menos de veinticinco todos, los han reclutado ya.

Lo que dijo me dejó sorprendida. En primera porque los humanos sin alice no saben la vedad, viven engañados. Y en segundo lugar ¿es por nosotros? ¿Es culpa nuestra que se los lleven antes? Supongo que sí.

Agradecí a la mujer por contarme todo. Acto seguido volví hacia la casa, por el camino no pasó nada interesante.

Al estar frente a la casa abrí la puerta y entré. Mi primera vista fue una pelea, por lo que observé Hotaru y Ruka iban vestidos con ropa cómoda y armas, por tanto, irían al bosque. Y por la mirada de Natsume creo que los descubrió y se empezó a pelear con ellos.

-Oye… No sé qué pasa.- mentira.- pero Hyuga cálmate. Si quieren ir al bosque podemos ir con ellos y vigilar.- me miró asesinamente. Y me hizo un gesto con el dedo para que me acercara.

Di unos pasos hacia delante y me queda al frente suyo.

-¿Tengo que recordártelo? Es culpa tuya.- al decir eso por fin me di cuenta de lo que en verdad ocurría, este idiota estaba preocupado por mí. Sonreí.

-Ya estoy bien, no me pasará nada.- mostró una expresión sorprendida durante un segundo, rápidamente la escondió.

-Eres más rápida de lo que pensé. La próxima vez que vea a alguno igual que a ti, no saldrá nadie de esta casa.- sonreí. Me giré hacia los otros dos, quienes se habían quedado observando nuestra pequeña conversación.

Hice un gesto de victoria con las manos. El rubio sonrió abiertamente mientras que la azabache lo hizo sutilmente.

-Esperadnos.- ordenó el azabache.

Él y yo subimos a nuestras respectivas habitaciones a cambiarnos de ropa. Me puse una camiseta de manga corta de color verde militar y unos pantalones largos color marrón claro. También me colgué las dos katanas a la espalda.

En poco tiempo llegamos al bosque, intentamos quedarnos en las zonas más exteriores.

-Es cosa mía o hay más que otros días.- dijo Nogi mientras pateaba a un Fukitai.

-Es posible…- dije y les expliqué, de manera muy resumida, lo que había escuchado unas horas antes.

Poco a poco nos fuimos adentrando más, se notaba que cada vez eran más fuertes, aunque todavía no eran un problema. Mientras peleábamos, un cuchillo pasó casi rozando la mejilla derecha de mi amiga. Busqué el punto de origen del disparo, cosa que fue bastante fácil, ya que el Fukitai salió de su escondite para dirigirse hacia nosotros.

Por el camino lo intercepte y, con ayuda de ambas katanas, colocadas en cruz a los lados de su cuello, lo decapité.

-¡PAPA!-gritó alguien en los arbustos. Todos miramos en esa dirección. Había una chica llorando mientras observaba el cuerpo sin vida, de lo que supongo, era su padre.

Nos quedamos inmóviles durante unos segundos, luego ellos golpeaban una horda de enemigos que llegaron atraídos por el grito. Yo no pude reaccionar. Me quedé a observando a la chica mientras lloraba.

-Lo siento.- le dije y salí corriendo esquivando cualquier Fukitai que estuviera en el camino, seguí corriendo, sin cerciorarme de que los otros tres me seguían. Una vez fuera del bosque me quedé quieta. A los pocos segundos escuché que llegaban.

-Oye, Mikan, reacciona.- ni caso.

-Lunares, te lo dije.- expresó con un tono de reprimenda muy frío. Seguí sin reaccionar.- Ruka, llévala.

Sentí como el rubio me subía a su espalda, aun así, no hice nada.

Llegamos a la casa, allí Ruka me sentó en el sofá. Instintivamente subí mis rodillas a mi pecho y me escondí en ellas. Me acabo de dar cuenta de lo que verdaderamente estamos haciendo.

-Mikan, ¿qué te pasa?- preguntó mi amiga. Yo negué con la cabeza.- no me mientas…

-Soy idiota, eso pasa. Hasta ahora no me pude dar cuenta de que lo que estábamos haciendo. Pensé que… estábamos haciendo algo bueno… pero… estamos asesinando personas. Acabamos con el futuro de esas criaturas…

Ellos se quedaron un poco perplejos.

-Nosotros… tampoco pensamos mucho en ello, creo que por eso somos capaces de hacerlo…- dijo Nogi.

-Pero… tiene… tiene que haber algo que podamos hacer, algo… diferente a… a asesinarlos…

-Tal vez, pero no sabemos el qué.- dijo la pelinegra.

-Y hasta entonces, tenemos que seguir, es duro pero, tenemos que evitar que más gente sufra… como nosotros.- se pronunció por primera vez Natsume.

-Pero… pero después de ver esa cara… cómo… cómo puedes seguir tan motivado…

-No pienso en ello. Cuando todo acabe… lo afrontaré todo.-contestó no muy convencido.

Tras eso, todos quedamos en silencio, Hotaru me acompañó hasta mi habitación, allí me acosté y pensé un poco en todo. Me dio ansiedad pensar en lo que estábamos haciendo… pero intenté pensar una manera de recuperar su cordura.

Cuando me quise dar cuenta la mancha negra ya estaba en mi brazo. ¿Cuánto tiempo lleva ahí? En verdad ya no importa.

-Mikan, deberías dormir.- dijo Pengüin, quien había presenciado todo sin decir palabra. Asentí y entre pensamientos me quedé dormida.

A la mañana siguiente, Hotaru despertó y se dio cuenta de que tenía fiebre, por lo que me hizo quedarme en la cama, tomé el desayuno y volví a quedarme dormida.

Cuando me desperté no escuché ningún ruido por lo que bajé al salón y a la cocina, donde me encontré una nota. "Si te despiertas tienes comida en la nevera. Nosotros volveremos pronto. Con cariño Ruka N."

Al leer la nota, lo primero que hice fue comer un poco, aunque no tenía hambre debía comer algo. Luego busqué por la casa algún rastro de armas. Resultados, cero armas. Me vestí con ropa completamente negra. Y salí de la casa en dirección al bosque.

Tomé las katanas solo por precaución, no pienso matar a nadie.

A duras penas llegué a la entrada del bosque y entré, será difícil encontrarlos, pero no imposible ¿verdad? Seguí adentrándome, cada vez más, no sé a qué profundidad llegué.

Por el camino aparecieron muy pocos Fukitais, por tanto, me fue muy fácil continuar. No maté ninguno, los dejé inconscientes con el reverso de las katanas.

Seguí adelante, aunque tambaleándome, hasta encontrar a una chica tirada en el suelo y, delante suya una especie de ¡minotauro gigante! Se supone que en este mundo no había tales cosas.

Sin pensármelo dos veces me puse delante de la chica, evitando el paso de la criatura. Le ataqué sin pensarlo. Le corté los brazos y luego ataqué a su cuello. No pasó nada, ni siquiera le corté.

-Oye… No se supone que los príncipes son chicos.- dijo la chica pelinegra detrás mí, aún seguía con los ojos cerrados.

-Las historias cambian.- dije con aire de superioridad.

Seguí atacando hasta quedarme sin fuerzas. Algo que no tardó en pasar debido a la fiebre. Ya con la respiración entrecortada, volví a atacar. Seguía sin surtir efecto, hasta, entre los arbustos algo se movió.

Había un chico, que parecía estar controlando a ese monstruo. Entonces me di cuenta de que era una ilusión. Ese chico debía de estar usando su alice.

Lo extraño era que había algo diferente en ese chico, parecía que no estaba siendo controlado, al contrario de los Fukitais. Según mi instinto me decía que estaba actuando por propia voluntad.

Una vez visualizado el objetivo me dirigí a él, dispuesta a probar mi hipótesis, esquivó mi ataque, lo que acabó por darme la razón, los Fukitais no son tan rápidos ni tienen reflejos.

-¿Quién eres?- pregunté casi sin aliento.

-Alguien a quien una humana normal no debía de haber encontrado.- me recorrió un escalofrío, tanto por su tono como por la fiebre. Aun así no me amedrenté y le volví a atacar. Le desconcentré el tiempo suficiente para poder asestarle un golpe en el hombro.

Vio su sangre caer y se fue.

-Volveré.

Yo miré a la chica, quien seguía tirada en el suelo. Intenté cargarla pero me fue imposible. No tenía fuerzas y me estaba empezando a marear. La mancha negra apreció de nuevo, debido a mi perdida de concentración.

Dejándola donde estaba intenté volver a cargar a la chica, cosa que esta vez me fue posible. Empecé a andar, a un ritmo muy lento. No podía más pero, quedarse aquí, era muy peligroso.

Caí al suelo tras un par de minutos andando.

-¡Maldición!

Intenté continuar de nuevo, volví a levantarme y a cargar a la chica. Me caí de nuevo, esta vez inconsciente.

-¡Idiota¡- escuché un segundo antes de desmayarme. No reconocí la voz.


Notas de la autora:

Lo sientooooo pero no pude actualizar porque mi ordenador se estropeó y estuve todo el verano son él.

Y con la vuelta a clase no pude publicar antes.

Por esto, acepto más amenazas de muerte. Pero intentaré esta vez actualizar antes (No me hagáis mucho caso).

Gracias por los reviews a:

Kira: no te preocupes, aunque tarde pienso actualizar, pero siendo sincera me cuesta mucho sentarme a escribir. No me importa que me hagas preguntas.

1. Tengo 14 años.

2. Soy de España, de Andalucía, vivo en pueblo de Córdoba.

3. He escrito algo, en cuarto escribí una pequeña historia. Luego he escrito otras, aunque no las he acabado ni tampoco las he publicado.

Si quieres puedes hacerme más preguntas ;) Me alegro de que te guste.

OkamiDan: dentro de dos o tres capítulos empezaré el harem, ten paciencia (con lo que tardo te hará falta J) Y por último… Por favor ten piedad de mi T.T(le ruega de rodillas).

Dejen reviews, me motivan a seguir.

Matane.