Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, la historia es de mi propiedad y queda prohibida su reproducción total o parcial sin mi consentimiento. Gracias.


Cap.14

Antes que nada.

Terminé mi turno de la tarde y como todos los días me dirigí rápidamente a la sala donde se hacían todos los asuntos oficiales del hospital, Anna como siempre estaba ahí, sentada con sus gafas a media nariz y completamente concentrada en lo que hacía.

—Buenas tardes, Anna— saludé como de costumbre, ella soltó un suspiro cansado y me vio severa.

—Doctor Cullen, qué lo trae por aquí— preguntó sarcástica— No, no me diga— me detuvo—Ya lo sé, y la respuesta es la misma, así que puede irse por donde vino, ya ha terminado su turno— la decepción me llegó a los ojos y se reflejó en todo mi rostro.

—Edward, sé que es duro querido— me consoló con su tono maternal— Pero te prometí que tú serías el primero en saber si había un donador, y hasta el momento no ha aparecido, pero ya lo hará, ten paciencia— asentí a sus palabras y le sonreí, a pesar de que la molestaba todos los días, al final de mis dos turnos, ella seguía asegurándome que yo sería el primero a quien le dijera si había un donador para Bella, y seguía sin haberlo.

—Gracias, Anna, te veré después.

—Salúdame a tu madre—asentí y me fui, debía apresurarme, tenía muchas ganas de ver a Bella, a mi prometida.

Salí quitándome el uniforme y subí como rayo a mi auto, debía agradecer que mi auto fuera invisible a los radares de velocidad o ya tendría muchísimas multas en mi archivo.

Entré derrapando en frente de la casa de mis padres, donde ella me esperaba, como todos los días, ahora que ellos sabían de su enfermedad se empeñaban en cuidar de ella en todo momento.

—Edward Cullen, como vuelvas a entrar así a la casa te quitaré las llaves de ese auto— me reprendió mi madre, luchando por que la sonrisa no se mostrara en su rostro.

—Lo siento mamá, es que estaba ansioso por verla, ¿Dónde está? — ella sonrió finalmente y apuntó a la sala.

—No corras— me reprendió nuevamente cuando salí como bala hacia la sala en busca de mi prometida.

—Estos colores son divinos, además irán perfecto con tu vestido, ¡el vestido! Encontré tantos diseños preciosos para ti, esto es tan emocionante, Bella— ella escuchaba el parloteo de mi hermana con una mueca que pretendía ser una sonrisa, pero yo la conocía mejor que eso, me acerqué lentamente a ella, esperando que me notara pero no lo hizo, fue Alice quien se dio cuenta de mi presencia.

—Hermanito, ven aquí, ya sé que los chicos no ayudan a los preparativos de la boda pero cualquiera será mejor ayuda que Bella— mi novia se sonrojó y me miró, fue un vistazo fugaz, eso me desconcertó, generalmente no apartábamos la mirada el uno del otro por horas.

—Lo siento, Alice— se disculpó y se levantó del sofá donde estaba sentada, evitándome olímpicamente se dirigió a la cocina.

—Bella— ella no me respondió e ignorando a mi hermana salí detrás de ella, necesitaba que me dijera que le sucedía, no podía ver que me ignorará, me hacía sentir horrible.

—Bella— volví a llamarla, no se volteó pero tampoco huyó de mí.

—Necesito un momento, por favor.

—Amor, ¿Qué sucede? — traté de abrazarla pero se apartó unos centímetros de mí, haciendo que mi pecho se encogiera.

—Edward, por favor— su voz se rompió en ese momento, clara señal de estaba a punto de llorar.

—Bella, mi amor, dime qué hice, ¿Hice algo malo? Por favor.

— ¡Claro que no! Tú no has hecho nada Edward, cómo puedes pensar algo así— al voltearse pude ver sus ojos rojos, no pude más, me acerqué a ella y la tomé en mis brazos aunque me volviera a rechazar, pero no lo hizo, en lugar de eso se recargó en mi pecho y lloró ligeramente.

—Bella, te hace daño ponerte así.

—Lo sé, pero no puedo evitarlo, Edward, sabes que te amo, muchísimo, pero esto es demasiado.

— ¿Qué cosa? — levanté su rostro para verla a los ojos y limpiar su rostro manchado de lágrimas.

—Todo esto, la boda, los arreglos, el vestido— hizo una mueca de horror— Dios el vestido, ¿Alice de verdad piensa que me pararé en frente de todos esos invitados en un vestido que me hará parecer el cadáver de la novia*?

—Bella, ¿Todo esto es porque no quieres que el vestido te entalle? Yo creo que tú estás preciosa y te verás bellísima con lo que sea— se soltó abruptamente de mi agarré y me miro mal.

—No soy tan frívola como crees, Edward.

—Jamás quise decir eso— le dije defendiéndome, temiendo lo peor.

—Pero lo pensaste— me acusó, no sabía qué decir, pero por fortuna no dijo nada más y se volvió a acercar a mí, yo inmediatamente la rodeé con mis brazos. — Es sólo que desde que me diagnosticaron no he usado nada entallado o que deje ver mi cuerpo, es muy vergonzoso.

—Bella, tú eres preciosa para mí— ella asintió y me miro a los ojos, buscando la mentira, pero no encontró nada.

—Te he echado mucho de menos.

—Lo sé, como yo a ti— tomé su rostro con cuidado y uní nuestros labios en un beso que anhelaba desde que me despedí de ella, todo mi cuerpo comenzó a hormiguear, el estomago me dio un vuelco y mi corazón latió desaforado, era el efecto que sólo Bella hacía en mí.

—Quiero que pospongamos la boda— soltó de repente, bueno eso sí no lo esperaba, de la impresión la solté abruptamente, ella trastabilló un poco pero logró sostenerse de la encimera antes de caer.

— ¿Qué?

—No digo que la cancelemos, sólo que la pospongamos por un tiempo— ¿Acaso no era lo mismo? Además, ¿Posponerla por cuanto?

— ¿Por qué? — pregunté tratando de no sonar como un bebé

— ¿Por qué? — Preguntó ella de nuevo, como si la hubiera ofendido con la pregunta— Te lo dije Edward, esto es demasiado, tú, tu familia está haciendo demasiado por mí.

—Tú eres parte de la familia, Bella, tú eres mi familia, mi vida— ¿No acaso ya se lo había dicho? Pero ella negaba, como contestando a la pregunta hecha en mi cabeza.

—No quiero que estén atados a una persona que no saben si va a seguir viva dentro de seis meses— el aire escapó de mis pulmones, ahora lo entendía todo.

—Bella, tú no vas a morir, no puedes morir, te operarán y sanarás, estarás viva, a mi lado y seremos una gran familia— ella no me miraba ni decía nada, pero en su rostro pude ver el gran dolor que sentía, un reflejo del mío.

—Puede que así sea Edward, pero puede que no, y si voy a morir no quiero que estemos casados en ese momento, tú tienes derecho a tener un buen matrimonio, una familia de verdad, no un recuerdo de lo que pudo haber sido— no me había dado cuenta que ella estaba llorando porque mi visión se había vuelto borrosa, yo también lloraba, me era inevitable.

—Bella…

—He notado cómo llora Esme a escondidas cada vez que me ve, y cada vez que Rose me abraza lo hace como si fuera a ser la última vez que nos veamos, Carlisle me detesta por el dolor que he traído a su familia, y no puedo culparlo, durante mucho tiempo he provocado dolor y pena a los seres que más quiero Edward, pero tú no serás uno de ellos.

—Bella…— no sabía qué me pasaba, había tantas cosas que quería decirle, gritárselas si era necesario para que me entendiera, pero mi garganta estaba cerrada y el llanto no ayudaba mucho.

—Ya he tomado mi decisión— dijo tajante— No nos casaremos hasta que la operación sea un hecho y yo esté completamente recuperada, de lo contrario— dudó un momento— Quiero que continúes con tu vida, que seas feliz, tengas una vida normal y te olvides de mí para siempre— suficiente, tuve que detenerla, era más de lo que podía soportar.

—No, Bella no me pidas eso, puedo darte el tiempo que quieras, toda la vida si es necesario, pero no me pidas que haga como si nunca te hubiera conocido, porque eso no lo haré, porque te amo Bella— me acerqué a ella y la tomé entre mis brazos, apretándola quizás demasiado pero dándole a entender que jamás la dejaría.

—Lo harás, si yo muero…

—No morirás— dije terco.

—Si yo muero— dijo ignorando mis palabras— Será como si nunca hubiera existido, y tendrás que continuar así, olvidarás que me conociste alguna vez y serás feliz, prométeme que lo harás— yo negué efusivamente, ya no podía ni siquiera hablar.

—Promételo Edward, por el amor que sientes por mí, promete que lo harás, como si yo nunca hubiera existido— su mirada achocolatada y roja por tanto llorar me taladraba intensamente, ella de verdad quería que hiciera aquello, de verdad esperaba que yo continuara sin ella, pero eso jamás pasaría, de todas formas asentí, yo sabía que no lo prometía de corazón y estaba seguro que ella lo notó pero no dijo nada, sólo agachó su rostro y se apretó más contra mí.

—Tienes que hacerlo, porque antes que nada, antes que mi propia vida, estás tú, y si tú vives, si tú eres feliz, yo seguiré viviendo y seré feliz, aunque ya no estemos juntos— besó ligeramente mi cuello, donde mi yugular palpitaba, un escalofrío me recorrió de pies a cabeza, nadie podría provocar todo esto que Bella provocaba en mí, ella me daba vida.

—Chicos, se han tardado mucho y tenemos tanto que ver, ya he encontrado más catálogos para ver salones y…— dejé de escuchar a mi hermana y me concentré en limpiar cualquier rastro de lágrimas en el rostro de Bella, al igual que ella en el mío, cuando ella estuvo lista y yo también, me volteé hacia mi hermana mayor quien parloteaba sin parar, pasando rápidamente las hojas de su revista, coloqué a Bella detrás de mí, en un tonto gesto de protección y me preparé para lo peor.

—La boda se pospone, Alice— la aludida se congeló inmediatamente al escucharme, levantó sus ojos de la página que segundos antes observaba alegré y me lanzó la más fría y mortífera mirada que jamás vi en ella, ahora mi gesto protector para con Bella no me parecía tan tonto.

— ¿Qué? ¿Pospuesta? ¿A qué juegas Cullen? ¿Crees que puedes echarte para atrás de un día para otro? ¿¡Qué no piensas en Bella!? — estalló, fue cuando Bella salió de detrás de mi espalda y ahora ella se interponía entre la implacable furia de Alice y yo.

—Alice, he sido yo quien la ha pospuesto— se apresuró a aclarar, el rostro de mi hermana inmediatamente cambió de la cólera a la confusión.

—Pero, Bella, ya tenemos muchas cosas listas, la lista de invitados, el lugar, los adornos, la banda de música, los vestidos de las damas de honor…— me sorprendía que hubieran hecho todo aquello en menos de tres semanas.

—Lo sé, pero he estado pensando, que lo mejor sería que todo lo que hemos arreglado hasta ahora lo usemos para tu boda— al escuchar las palabras de Bella el rostro de mi hermana se iluminó como un diamante.

— ¿De verdad?

—Hablé con Jasper y está totalmente de acuerdo— le aseguró, mi hermana se lanzó hacia nosotros y hasta a mí me tocó beso por su parte.

—Debemos arreglar tanto, se deben cambiar los nombre en las invitaciones y debemos buscar el vestido inmediatamente, por supuesto que tú serás una de mis damas de honor, debemos arreglar las flores para que combinen con el cabello de Jasper y tantos detalles más, Oh Bella, sin duda eres la mejor amiga de todas, dejar que sea mi boda antes que la tuya, eres la mejor— Alice volvió a abrazar y besar a mi novia y se alejó saltando alegré de la cocina, llamando como loca a mi madre.

— ¿Por qué no le has dicho de tu operación? — cuestioné a Bella una vez el duende estuvo fuera del lugar, ella suspiró con pesar.

—Alice es quien peor lo tomó, ya sabes, todo lo de mi enfermedad— me aclaró— Lo sobrelleva bien porque se llena la cabeza de planes para la boda, ahora que es suya supongo que estará aun más ocupada— se encogió de hombros— Pero deberías verla, Edward— negó con pena— Cada vez que llega a acordarse de lo que me pasa y en lo que podría terminar, llora sin parar, literalmente, parece que quiere inundar todo Forks con sus lágrimas, Jasper también lo nota y él tampoco sabe qué hacer, así que cuando se lo comenté no lo pensó mucho, de todas formas están completamente enamorados y no habría mucha diferencia que fuera dentro de un mes o dentro de tres años.

Me era lógico, sin duda mi chica era la mejor.

—Eres increíble— a pesar de todo lo que momentos atrás había pasado no pude evitar besar su frente con ternura, toda la que ella me inspiraba, y después capturar sus labios entre los míos, disfrutando de su sabor y la delicadeza de su piel.

—Tú eres más increíble— sonreí y negué pero igual la abracé y me recargué en su hombro, tenía que agacharme bastante, pero igual lo hice, sentí como reía ligeramente y acariciaba mi cabello, provocándome un fuerte impulso de besarla hasta acabar con su boca, pero me contuve y sólo apreté su cintura haciéndola reír.

—Hey, sin cosquillas— me reprendió, le sonreí como sabía que le gustaba y ella negó— Qué voy a hacer contigo, señor Cullen.

—Amarme, claro— ella hizo ademan de pensarlo pero finalmente asintió.

—Me parece buena idea. — la alcé en mis brazos y la salí con ella chillando que la bajara.

—Vamos a casa— ella asintió y dejó de chillar, acomodando su cabeza en mi hombro y acariciando levemente mi pecho.

—Alice se molestará si nos vamos.

—Te apuesto mi colección completa de gafas a que no le importará— ella rió nuevamente.

—Trato hecho, me veré excelente con tus gafas de colección— me dijo fanfarrona, no le dije nada, bueno, no es como si no las usara ya.

—Qué voy a hacer con usted, señorita Swan— dije imitándola, maniobré como pude y abrí la puerta del Volvo, la acomodé en su lugar y abroché su cinturón de seguridad.

—Amarme— me dijo imitándome también y con una brillante sonrisa.

—Por supuesto que sí— besé su nariz y me dirigí a mi lado del auto, subí rápidamente y me dirigí a nuestro hogar.

Aunque Bella dijera que yo debía continuar si ella llegara a faltar, yo sabía, en el fondo de mi corazón, que ella no quería eso, ella quería vivir, y lo haría, viviría y se quedaría a mi lado, pero antes que nada debíamos conseguir un donador, y pronto, o la vida de la mujer que amaba estaría en grave peligro.


Hola hermosas, ya sé que las dejé un rato sin actualización, pero como les dije anteriormente tengo una historia de Orgullo y prejuicio que estoy haciendo y estoy empleando mucho esfuerzo en ella, si llega a interesarles o les gusta ese Fandom, me encantaría que pudieran pasar a verla.

¿Qué les pareció? ¿Les gustó el capítulo? Pronto viene uno más, ya faltan sólo ocho capítulos para el final, y además estoy viendo la posibilidad de cambiar el epílogo, ya veré, les mando mil besos, muchos abrazos, feliz martes, An.