Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía y queda prohibida su reproducción total o parcial sin mi consentimiento.
Cap.15
Navidad.
—Amor, ¿Estás lista?
Volví a llamar a mi hermosa prometida, cómo me hubiera gustado poder llamarla esposa, pero Bella seguía empeñada en no hacer ningún plan para la boda hasta que su operación se realizara.
—Casi lista— me aseguró.
Volví a acomodar mi cabello frente al espejo de la sala, últimamente estaba peor que antes.
—Estoy lista.
La voz de Bella me llamó y al verla me quedé helado, se veía hermosa, llevaba un hermoso abrigo rojo que marcaba ligeramente su cintura, su cabello caía libre sobre sus hombros y su rostro, pálido como siempre, estaba ligeramente coloreado.
—Te ves hermosa, mi amor. — se sonrojó levemente pero no dijo nada.
—Será mejor que nos vayamos— me dijo sonriendo y levantándose ligeramente en las puntas de sus pies para acomodar mejor mi cabello y besar mis labios, sus demostraciones de afecto eran más frecuentes, y eso hacía que mi corazón latiera mucho más fuerte.
—Alice se molestará si nos retrasamos— le recordé, ella rió alegremente pero no se alejó, por el contrario rodeó mi cuello con sus brazos y se pegó más a mí, permitiéndome que la abrazara, aunque con mucha delicadeza.
—No es como si no estuviéramos retrasados ya— me dijo divertida, pausando brevemente nuestro beso pero retomándolo inmediatamente.
Me permití disfrutar de Bella sin importarme el regaño que vendría después por parte de mi hermana, como si la hubiera invocado, mi teléfono comenzó a sonar, Bella gruñó ligeramente pero igual se separó de mí.
—Vamos, salgamos de una vez.
Tomé las llaves del departamento y del auto y salí con Bella bien afianzada a mi brazo; El frío cada vez se hacía más y más en la cuidad y eso no le sentaba bien, cualquier resfriado podría afectarle gravemente.
—Hola, Alice.
Terminé respondiendo una vez en el auto después de la tercera llamada de mi hermana.
—Espero que tú y tu hermosa dama ya estén en el auto o te juro que…— corté a mi hermana.
—Alice, ya estamos en camino, te veremos pronto.
— ¡Conduce con cuidado! — logró decir, o más bien gritar, antes de que terminara la llamada.
Bella me regaló una hermosa sonrisa, habiendo escuchado la conversación, yo aproveché para robarle un último beso y por fin arrancar el auto.
—Te amo— me dijo suavemente provocando que todo mi cuerpo vibrara por la alegría y la emoción, definitivamente esas eran mis palabras favoritas en todo el mundo.
—También te amo— contenta con mi respuesta se acomodó mejor en su lugar y encendió la calefacción, yo tomé su mano, naturalmente, y ella aprovechó para recargarse en mi hombro y suspirar.
—Adoro esto— dijo tranquilamente, en un alto, el cual aproveché para besar su frente.
—Y yo te adoro a ti— su risa me alegraba el alma, no sabía que pasaba, pero esperaba que todo esto significara algo bueno.
Llegamos unos veinte minutos después de las siete, los autos de todos ya estaban en la casa de mis padres, esperando por nosotros.
— ¿Crees que sea muy terrible? — preguntó Bella, ahora claramente no le parecía tan buena idea habernos quedado más tiempo en el apartamento.
—Tranquila, se irá directamente a mí, tú estás segura— le dije bromeando, pero ella hizo una mueca, se volteó hacia mí en la entrada de la casa y soltó mi mano para tomar mi rostro.
—Nadie, absolutamente nadie puede lastimarte ni decirte nada, ni siquiera Alice, yo te protegeré de ella— dijo sonriente, besando mis labios castamente.
—Eres mi heroína— le dije volviendo a bromear y robando su risa de nuevo, no tuvimos ni que tocar el timbre, toda la familia nos recibió, atraídos por la risa cantarina de Bella, hacia tanto tiempo que no la habían escuchado reír, que seguramente los había sorprendido.
—Bueno, si Edward ha hecho reír a Bella, supongo que no merece una paliza esta noche— dijo Alice, alegre de ver a su amiga riendo.
—De todas maneras no lo hubiera permitido Alice. — le aclaró Bella.
Entramos todos a la calidez de la casa y comenzamos a saludar, Esme y Alice, naturalmente, fueron las primeras en saludar y abrazar a Bella, después siguieron Carlisle y Rose, y por último Jasper y Emmett, éste último, atreviéndose a levantar ligeramente en un abrazo a Bella.
—Chicos, la cena está casi lista.
Anunció mi madre, interrumpiendo las bobadas que Jasper y Emmett no paraban de hacer.
—Déjame ayudarte, Esme— se ofreció Bella.
—Descuida cariño, que me ayuden los chicos, tú quédate con Alice y Rose y ayúdalas con los preparativos para la boda— le sugirió mi madre, sutilmente evitando que Bella hiciera cualquier esfuerzo.
—Bien hijos, ya escucharon a su madre, ayudemos con la cena— todos nos levantamos de los sillones dejando a las chicas que conversarán a gusto, Alice y Rose inmediatamente comenzaron a saltar y chillar de emoción por todos los preparativos.
—Hoy Bella se ve muy alegre— me comentó mi padre, con una sonrisa tranquila.
—No sé qué sucede, ¿sabes algo que yo no sepa? — Carlisle negó.
—Sabes que no puedo intervenir en su caso por ser parte ser familiar— yo asentí, a mí tampoco me permitían hacerlo. —Pero me da gusto que esté bien, si ella está bien tú lo estás.
—Por supuesto que lo estoy.
Mi padre asintió y palmeó mi espalda, caminamos a la cocina y cada uno tomó uno de los deliciosos platillos que mi madre había hecho, la cena se veía esplendida.
—Te dije que Bella iba a ser la mejor dama de honor de la historia.
Decía Alice, enganchada al brazo de mi prometida, igual que Rose.
—Has sido nuestra salvación, Bella, si escuchaba un comentario más sobre servilletas hubiera lanzado a Alice desde la ventana de su apartamento en el tercer piso. — aseguró Rose.
Las tres rieron, me encantaba verlas tan unidas y alegres.
Todos nos sentamos en el gran comedor, Carlisle por supuesto en la cabecera, mi madre a su lado izquierdo, Emmett junto con Rose y Jasper a su derecha, Alice al otro extremo de la mesa, Bella y yo sentados al lado de Esme.
Juntos cenamos la deliciosa comida que mi madre nos preparo, risas y platicas amenizaban el ambiente, no recordaba una navidad tan divertida, sobre todo para mí, ahora entendía a mis padres y mis hermanos, tener al amor de tu vida a tu lado en esos momentos especiales, era lo mejor.
Cuando todos terminamos nuestra cena nos dirigimos a la gran sala donde estaba el gran árbol de navidad, debajo de éste, estaban todos los regalos de la familia, incluso los que había comprado Bella, a quien había acompañado días atrás.
—Bien, bien, hora de los regalos— canturreó Alice, yendo hacia el árbol y colocándose su gorro verde y sus zapatillas de duende con unos pequeños cascabeles en las puntas, así mismo le colocó una barba de Santa Claus a Emmett y su gorro, después le colocó unos cuernos de reno a Jasper y la nariz roja, característica de Rodolfo el reno. A Rosalie le colocó un sombrero de Señora Claus y unas gafas, a nuestros padres les colocó otras cornamentas de reno, pero sin la nariz; A mí me puso un gorro verde como el de ella y me tendió una chaqueta verde, a Bella le dio el mismo gorro y unas zapatillas iguales a las de ella.
— ¿Qué es todo esto? — preguntó Bella divertida, mientras se colocaba las zapatillas.
—Todos los años lo hacemos, es una postal muy divertida que le mandamos siempre a mis padres— le aclaró Jasper a Bella.
—Listos todos, la cámara está lista— dijo Alice, saltando y sentándose junto a Jasper en el sofá, todos se acomodaron y vieron hacia el frente, donde se encontraba la cámara.
Yo por mi parte, abracé a Bella y la besé dulcemente en la mejilla, para que mis tíos Marco y Dídima, no eran realmente mis tíos pero yo los consideraba así, supieran que ahora estaba con alguien, y era muy feliz.
Después de la foto, todos comenzaron a repartir sus regalos, la primera en darlos todos fue Alice.
A Jasper le regaló una pintura de la guerra civil, cosa que le encantaba a Jasper (todos lo sabíamos), a nuestra madre le regaló unos pendientes de zafiros, a Carlisle una nueva placa para su oficina, a Emmett un oso de peluche con una bata de médico y un estetoscopio, esto último me hizo reír mucho; a Rose unos tacones de diseñador los cuales supuestamente estaban agotados y Rose deseaba con todo su corazón; a mí un nuevo guante de beisbol y a Bella un abrigo nuevo, gris y muy hermoso.
Jasper le regaló a Alice un nuevo par de Jimmy Choo, (como si no tuviera ya bastantes), a Rosalie le regaló un nuevo relicario, ya que el suyo lo había perdido meses atrás, con la misma fotografía de él y ella cuando pequeños; a Esme y a Carlisle les regaló unos días en un crucero, a Emmett un nuevo bate de beisbol, a mí una gorra de las Yanquis, mi fiel equipo, y a Bella una gorra idéntica a la mía.
—Así combinarán— nos aclaró mi amigo, y a Bella le encantó, tanto que se la colocó inmediatamente, permitiéndome acomodarle algunos mechones de su rebelde cabello castaño.
Rosalie le regaló a Emmett varios videojuegos nuevos, a su hermano le regaló unos cuantos discos de su banda favorita 100 Monkeys, a Alice un bolso Louis Vuitton, a Carlisle un estetoscopio con su nombre gravado, a Esme unos guantes de cocina nuevos, a mí una nueva armónica, sabiendo lo mucho que me gustaba tocarla desde adolescente, y a Bella unos cuantos afiches de musicales antiguos los cuales había conseguido en su último viaje a parís.
—Rose, son hermosos— dijo Bella al borde de la emoción de ver el afiche de la novicia rebelde.
Emmett le regaló a Rosalie unos pequeños zapatos de bebé tejidos, dándole a entender lo que Rose siempre quiso saber, estaban listos para tener su propia familia, pude ver una leve sombra en los ojos de Bella, pero no dije nada.
Una vez que Rose se tranquilizó Emmett pudo continuar con sus regalos. A Jasper le regaló un nuevo control de videojuego, a nuestros padres les regaló dos mecedoras, las cuales había tenido escondidas en su camioneta, a mi padre le pareció una bonita broma pero mi madre no se decidía entre estar enfadada o muerta de risa, a mí me pareció muy tierno, nuevamente vi tristeza en los ojos de Bella; a Alice le regaló el último disco de Anya Marina, su cantante favorita. A Bella y a mí nos regaló unos boletos para el próximo concierto de pianistas nuevos que sería en unos meses en Londres, Bella se emocionó muchísimo al verlos y abrazó efusivamente a Emmett.
Esme le regaló a Alice una bailarina de porcelana, lo cual hizo casi llorar a mi hermana, a Emmett le regaló una nueva frazada como la que solía tener cuando era un bebé, a Rosalie le regaló unos libros de maternidad, ella estaba al tanto de los planes de Emmett así que había cooperado con los regalos para la que se esperaba fuera mamá próximamente; a Jasper le regaló un soldado de plomo, la pareja de la bailarina de Alice.
A mi padre le regaló un nuevo cuadro para su despacho, a mí me regaló unos boletos para el concierto de Radiohead, mi banda favorita de toda la vida y a Bella le regaló el velo de novia de su vestido, Bella protestó por el obsequio pero mi madre la detuvo inmediatamente.
—Esme, de verdad no puedo tener tu velo de novia, Alice es tu hija y quien se casará próximamente— mi madre y mi hermana sonrieron cómplices.
—Alice fue quien me sugirió que lo tuvieras Bella— le aclaró mi madre, Bella miró desconcertada a Alice.
—Tranquila Bella, mi vestido será el de Esme y me pareció justo que tú llevaras el velo ya que Rose llevó los zapatos que mi mamá usó— Rose asintió sonriente, así que Bella tuvo que ceder.
—Es precioso, muchas gracias Esme— mi mamá recibió emocionada el efusivo abrazo de Bella, al igual que Rose y Ally, después de las casi lagrimas que derramaron mi padre continuó con los regalos.
Carlisle le regaló a mi madre un nuevo estuche de pinturas al oleo, por lo mucho que ella amaba pintar; a Alice le regaló un día libre con su tarjeta de crédito, mi hermana gritó de la emoción y corrió a los brazos de mi padre como cuando era una adolescente; a Jasper le regaló unos intercomunicadores, perfectos para cuando acampábamos, aunque ya no hacíamos mucho; a Emmett le regaló una nueva consola de videojuegos, se había coordinado con Rose y Jasper; a Rose le regaló una miniatura de Mustang del 65 convertible rojo de colección, a mí me regaló un violín nuevo, el cual me encantó, y a Bella le regaló una cámara réflex, ya que le había dicho que uno de los pasatiempos favoritos de Bella era tomar fotografías.
Después tocó mi turno, a Alice le regalé un nuevo celular, a Jasper le regalé un viejo revolver de un capitán de la armada que se había llamado Jasper también, aunque su apellido había sido Whitlock; a Rose le regalé una playera de The Beatles, su banda favorita; a Emmett le regalé unos nuevos guantes de box; a mi madre le regalé una composición de piano, a Carlisle un disco de vinilo de Sinatra, a él todavía le gustaba escuchar canciones en su tocadiscos, y finalmente a Bella.
—Esme y Carlisle me ayudaron un poco con tu regalo, pero espero que te guste— le confesé, entregándole una pequeña cajita donde se encontraba un collar en forma de rosa pequeño con el escudo familiar en el centro.
Al principio pareció haberse quedado en shock cuando vio su regalo, pero se compuso rápidamente y saltó hacia mí.
—Edward, es precioso, me encanta— dijo sonriendo y abrazándome, aunque su abrazo fue muy débil, seguramente estaba cansada por haber abrazado a toda la familia. — ¿Qué es lo que está en el centro? — preguntó curiosa.
—Es el escudo familiar— le dijo mi madre, enseñando al mismo tiempo su brazalete, era en forma de ovalo con el escudo en grande.
— ¿Tienen un escudo familiar? — preguntó mi novia sorprendida, todos asintieron, mostrándole cada uno su escudo.
Carlisle mostro su anillo, Alice su gargantilla, Rosalie su collar, muy parecido al brazalete de Esme, Emmett, Jasper y yo le mostramos la pulsera de cuero con el escudo en el centro.
—Eres parte de los Cullen, es natural que tengas uno— dijo Carlisle, sonriéndole, me entusiasmaba que su relación mejorara día con día.
Después de unas palabras más, Bella comenzó a entregar sus regalos.
A Esme le regaló una foto de una pareja de los años veinte que increíblemente se parecían mucho a mis padres, Esme lo apreció entrañablemente; a Alice le regaló un día de compras juntas, cosa que emocionó muchísimo a mi hermana; a Rosalie le regaló una nueva caja de herramientas totalmente completa, Rose casi la aplasta con el gran abrazo que le dio; a Emmett le regaló un nuevo equipo de sonido ya que en su última fiesta el muy simio lo había roto, ¿cómo lo había hecho? Aun era un misterio; a Jasper le regaló varios libros muy antiguos de las diversas guerras en la historia; a Carlisle le regaló un libro de medicina que parecía casi imposible de conseguir.
—Vaya, Bella, es increíble, muchas gracias hija— Bella sonrió enormemente ante el nombre que le dio mi padre, finalmente llegó mi turno.
—Espero que te agradé— dijo nerviosa, entregándome un paquete rectangular, supuse que era un libro también.
Lo abrí apresuradamente mientras las ansias me comían, al abrirlo me encontré con un gran cuadernos forrado de cuero negro, lo abrí y vi varias escalas, era una libreta para mis composiciones.
—Siempre veo tus hojas regadas por todas partes y supuse que un libro donde anotarlas todas te vendría bien— explicó el por qué de su regalo.
—Es perfecto, muchas gracias amor, te amo— la abracé tratando de no lastimarla, la sentía un poco lánguida en mis brazos pero se separó y me sonrió.
—Te amo— dijo como si le costara respirar, de todas formas se levantó y respondió los abrazos que le daban, Esme se dispuso a ir por un poco de chocolate para todos, yo me ofrecí a ayudarla y Bella se excusó ya que tenía que llamar a sus padres, los demás se quedaron hablando amenamente en la sala.
—Hijo, vi a Bella un poco cansada, deberías llevarla a casa— me aconsejó mi madre, ella también se había dado cuenta del estado de mi prometida, asentí a las palabras de Esme y le ayudé a servir las ocho tazas de chocolate y disponerlas en dos bandejas, igual llevamos galletas repartidas en varios platos, iba sonriendo junto con mi madre, mientras maniobrábamos con todo, sin embargo, al salir de la cocina me corazón se detuvo ante lo que vi.
Sin pensarlo solté la charola, se produjo un gran estruendo al romperse todas las tazas, llamando la atención de todos en la sala.
Corrí al lado de Bella, quien yacía en el corredor, inconsciente y fría como un tempano de hielo.
—Bella, mi amor, responde, Bella por favor, responde— la tomé delicadamente entre mis brazos y pude ver la sangre que corría de su nariz, manchando su rostro.
—Dios mío, no— limpié su rostro temiendo lo peor— ¡Llamen al hospital!
Toda mi familia comenzó a ser un torbellino en ese momento, me levanté con Bella en brazos, sintiéndola más ligera que una hoja.
Alguien nos cubrió con un manta pero no sabía quién era, sólo era consciente de la pequeña mujer en mis brazos, salí a la fría noche y me subí al Jeep de Emmett, quien ya estaba al volante y listo para salir, Rosalie también estaba ahí, supuse que los demás venían detrás de nosotros.
—Tranquila, amor, te pondrás bien.
Esperaba que Bella me escuchara, que entendiera que la iba a salvar, que nada malo le iba a pasar, ella no podía dejarme, si ella se iba, yo me iba a con ella.
Hola hermosas, ya sé que soy la peor por desaparecer de buenas a primeras y después aparecer con un capítulo así, pero aquí estoy de nuevo, no tengo excusas más que la verdad, como sabrán por comentarios anteriores estoy trabajando en un historia de Orgullo y Prejuicio y tuve que hacer unas cuantas investigaciones y lecturas para poder continuarla, así que su infinita paciencia será recompensada, lo prometo, no saben lo mucho que aprecio esto.
Ojalá les guste el capítulo, nos estamos leyendo pronto, besos, An.
