Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.

Recomiendo escuchar este capítulo con la canción: Cómo te explico?- de Carlos Gatica.


Cap.16

Contratiempo

Todo estaba pasando demasiado lento, nuestro camino al hospital, la entrada a éste, los médicos atendiendo a Bella, llevándosela lejos de mí, todo.

—Edward, hijo por favor— escuché la voz suplicante de mi madre, quien estaba siendo consolada por mi padre, pero no entendía sus palabras.

—Edward siéntate ya con un demonio, nos estás poniendo más nerviosos de lo que ya estamos— me ordenó Rosalie, obviamente molesta pero con la voz quebrada, de todas formas no entendí tampoco lo que quería decir.

De momento sentí unas manos pequeñas tomando mi rostro, pero no eran las de Bella, así que traté de zafarme del agarre de Alice.

—Hermanito, por favor— miré dentro de los ojos verdes de mi hermana, tan parecidos a los míos, y vi dolor, aunque no se podía comparar con el dolor que yo estaba sintiendo, a ella también le dolía y no sólo por mi Bella, también por mí.

Casi hipnotizado por esto, dejé que Alice me llevara hasta las sillas de la sala de espera, y me sentara, inmediatamente mi madre me rodeó con sus brazos, poco a poco me fui recostando en sus piernas, como cuando era niño y las historias de terror de Emmett me habían asustado más de lo que yo podía admitir.

—Tranquilo, mi niño— me canturreó al oído, justo como entonces.

Cerré mis ojos, tratando de imaginar que todo aquello era una de mis tantas pesadillas, que pronto iba a acabar y yo despertaría con mi Bella entre mis brazos, descansando.

Media hora más pasó y yo aun no despertaba, no era una pesadilla como había esperado, era real, mi Bella estaba en el hospital y yo no podía hacer nada, malditas políticas del hospital.

—Familiares de la señorita Swan— llamó formalmente el doctor Gerandy, colega de mi padre y oncólogo.

Me levanté de mi sitio como un cohete y me acerqué a él, por supuesto que me conocía pero debía mostrar formalidad.

—Soy su prometido— le informé, él me miró triste, sabiendo que lo que vendría no sería para nada agradable.

—Me temo que su prometida no puede dejar el hospital ya, el cáncer ha estado avanzando demasiado rápido, estaba seguro que tardaría unos cuantos meses más… pero no ha sido así— dijo con pena.

—Stuart, lo que sea dínoslo ya— le exigió mi padre, igualmente nervioso, Stuart suspiró resignado y negó.

—Si no conseguimos un donador para Bella en los siguientes días, no lo logrará— sentí mis piernas pesadas, y pronto ya no me pude sostener en pie, Jasper y Emmett me ayudaron a regresar a la sala de espera donde me senté y comencé a llorar desconsoladamente.

—Edward, hijo, sé que es difícil pero debes decirnos si hay algún posible donante en la familia de Bella— me recordó mi padre, tratando de darme valor.

—No…sus padres…— los hipidos me dificultaban hablar.

—No son compatibles, me lo dijo Bella hace tiempo— completó el doctor Gerandy.

—Debe haber alguien más— dijo mi madre, tratando de subir los ánimos.

—Todos nos haremos pruebas de compatibilidad— aseguró Emmett.

—Podemos hacerlo, pero es muy poco probable que alguno sea compatible, el tipo de sangre de Bella es muy raro— nos explicó el doctor, yo sabía que no era compatible, por desgracia, desde el mismo momento que Bella me había dicho de su enfermedad, me había hecho las pruebas.

—Debe haber alguien más— dijo distraídamente mi padre.

— ¿Bella no tiene más familia? ¿Algún tío, primo? — preguntó Jasper, una plática de hace tiempo llegó a mi memoria.

-Flashback-

¿Por qué aquella mujer te llamó Esperanza y no Bella?

Porque así me llamodijo con una mueca.

¿De verdad?ella asintió.

Fue un tonto intento de mi madre por reconciliarse con mi abuela, creyó que si sabía que su nieta se llamaba como ella quizás querría conocerla, pero no lo hizo.

-Fin Flashback-

—Su abuela— dije simplemente, todos se voltearon a mirarme. — Bella tiene una abuela.

— ¿Sabes dónde podemos encontrarla? — preguntó el doctor Gerandy, sin embargo negué.

—Hace años que la madre de Bella no habla con ella. — dije muy a mi pesar.

— ¿Crees que la madre de Bella pueda saber dónde está? — preguntó con más esperanza mi madre.

—No lo sé, pero quizás debería llamarla— todos asintieron.

—Bien, los que quieran hacerse los análisis vengan conmigo— todos siguieron al doctor excepto mi padre, quien se quedó a mi lado.

—Yo también ya me he hecho los análisis, hijo, me temo que no soy compatible— me explicó mi padre rápidamente, la confesión de mi padre me sorprendió.

— ¿Por qué? — él sólo se encogió de hombros.

—Es parte de la familia, y nosotros protegemos a la familia— quise abrazar a mi padre en ese momento, decirle cuanto lo amaba, pero en su lugar me instó a que hiciera la llamada, tomé el teléfono de Bella y marqué el último número que tenía.

Sonó tres veces antes de que contestaran.

Hola cariño, ¿Qué sucede? — supuse que Bella había terminado la llamada antes de desmayarse.

—Renee, es Edward.

¿Edward? ¿Qué sucede? — su voz se tornó de una completamente jovial a una llena de anticipación.

—Es Bella, se desmayó hace tiempo y la trajimos al hospital, el doctor Gerandy, su médico, nos ha dicho que su operación debe hacerse lo más pronto posible, o Bella…— mi voz se cortó en ese momento, era demasiado doloroso decirlo.

¡No! ¡No mi niña, no mi bebé! — lloró desconsolada Renee, pero no podía decirle nada para calmarla, Charlie tomó el teléfono en ese momento.

Edward, ¿Qué podemos hacer? — preguntó con voz ahogada su padre, pero no podía hablar, mi padre tomó el teléfono.

—Habla Carlisle Cullen, el padre de Edward, es urgente un donador, sé que no tienen más parientes, sólo la abuela de Bella, ella es nuestra mejor posibilidad, pero si pueden conseguir más personas que puedan donar, sería mejor.

¿Irán a buscar a Esperanza? — escuché que preguntaba Charlie.

—Así es Jefe, quisiéramos saber dónde poder encontrarla— le pedí a Charlie, él suspiró sonoramente y alguien más tomó el teléfono de nuevo.

Ella vive en Los Ángeles, la dirección es 8023 W. Primera Avenue Ste.300,¿la anotaron? — preguntó Renee, dando la dirección de su madre.

—La tenemos, por favor viajen cuanto antes, nosotros iremos por ella— terminé la llamada y me encaminé a la salida del hospital.

— ¡Edward, espera! — me llamó mi padre cuando ya estaba afuera.

—Carlisle, no puedo esperar, ¿Acaso no lo ves? El amor de mi vida puede morir— mi padre asintió.

—Quizás deberías ir a ver a Bella y yo iré por el auto, recuerda que el volvo se quedó en la casa— ni siquiera lo recordaba, pero tenía razón, debía ver a Bella antes, asentí a mi padre y volví adentro.

Emmett y Rose ya estaban de nuevo en la sala de espera.

—Tenemos la dirección, viajaremos hoy mismo— mi hermano y su mujer asintieron.

—El doctor Gerandy sigue adentro, pero yo le diré que entraste— me aseguró Emmett, le asentí en modo de agradecimiento y entré a la sala donde seguramente estaba Bella.

No era típico de nosotros hacer lo que quisiéramos, pero que mi padre fuera uno de los accionistas del hospital tenía que servir de alguna forma en algún momento.

La encontré en una de las últimas habitaciones de la sección de oncología, entré con los nervios de punta y el corazón encogido.

Se veía tan pequeña en la gran cama de hospital, con tantos tubos rodeándola, sus ojos estaban prácticamente cubiertos por unas ojeras purpuras y su piel estaba tan blanca que parecía que en cualquier momento podría romperse, sus huesos se veían debajo de la bata, al verla así, casi sin vida, me derrumbé, no pude evitarlo, ella estaba tan quieta, no podía soportarlo.

—Te prometo mi amor, que te salvarás, te lo prometí una vez y lo vuelvo a hacer ahora, recuerda que no puedes dejarme, tú y yo siempre juntos, recuérdalo mi amor, espera por mí— besé su frente y sus mejillas, mojando todo su rostro con mis lágrimas.

Finalmente besé sus labios, fríos y agrietados, pero igual de dulces que siempre, ahí seguía Bella, ella estaba luchando, y yo también lo haría, ella estaba cumpliendo su promesa de no dejarse vencer y yo cumpliría mi promesa de no dejarla ir.

Salí volado de la habitación, dejando mi corazón con Bella, pasé de largo a mi familia y me subí de inmediato al Mercedes donde Carlisle ya me esperaba.

—He reservado los boletos, nos iremos de inmediato— me anunció mientras arrancaba el auto y salíamos rumbo al aeropuerto.

El camino se me hizo más que insoportable, había demasiados autos, demasiado ruido y no avanzábamos lo suficientemente rápido.

—Hijo, sé que es difícil pero debes calmar tus nervios— me aconsejó mi padre, quise gritarle pero en lugar de eso me recosté más en el asiento y comencé a mover frenéticamente mi rodilla.

—Esta cosa no avanza— dije con los labios fuertemente apretados.

—Llegaremos pronto, lo prometo— las palabras de mi padre no me hicieron ningún efecto, sin embargo igualmente aceleró a todo lo que daba el auto y después de varias maniobras nada propias de él, siempre respetuoso de las leyes de tránsito, llegamos al aeropuerto apenas con el tiempo necesario para que pasáramos por el chequeo de boletos y abordáramos, como no llevábamos equipaje todo fue mucho más rápido.

—Estamos cerca— me dijo padre.

—No lo suficientemente cerca— repliqué pero igual me acomodé en mi asiento y esperé a que despegáramos.

El vuelo fue toda una tortura de cinco horas, al aterrizar quise correr hacia la casa de Esperanza, sin embargo mi padre me detuvo prácticamente arrastrándome por el aeropuerto.

—Hijo no puedes llegar así como así a su casa pidiéndole que se haga una operación claramente delicada— me recordó.

—No tenemos tiempo de formalidades Carlisle, Bella no tiene tiempo, necesitamos ir por ella— mi padre me tomó por los hombros y me vio directo a los ojos, como lo solía hacer cuando era pequeño y era necesario que entendiera algo.

—Son casi las tres de la mañana, es navidad y además luces fatal, iremos por el auto que renté, iremos a dormir un poco a un hotel y por la mañana iremos a buscarla, confía en que Bella luchara— no traté de discutir contra Carlisle, además de que repentinamente me sentía totalmente cansado y abatido, con cada minuto que pasaba sentía que perdía un poco más a mi Bella y eso estaba matándome.

Carlisle me dejó sentado en una de las bancas del aeropuerto y fue por las llaves del auto que mi padre había alquilado, regresó unos minutos después con las llaves de un Mercedes que esperaba por nosotros afuera, subimos rápidamente, casi corriendo del lugar y entramos al primer hotel que estuvo en nuestro camino, convenientemente cerca de la dirección en donde vivía la abuela de Bella.

Todo parecía un torbellino para mí, escuchaba a mi padre pedir una habitación doble y reservarla por dos días, ¿De verdad creía que podría estar dos días lejos de Bella? Él era el experto en oncología, él más que yo debía saber que lo último que tenía Bella eran dos días de espera.

—Hijo, duerme, debes estar en tus cinco sentidos mañana— me aconsejó mi padre, no me había dado cuenta en qué momento me había llevado hasta la habitación y me había dejado en una de las camas de la habitación doble.

Sentía la suave y mullida superficie debajo de mí, las mantas cubriéndome y las lágrimas rodando por mi rostro, pero en realidad yo me encontraba lejos de ahí, me encontraba junto a mi Bella, sólo con ella quería estar en esos momentos, pero esto era importante, de este momento dependía mi vida, la vida de Bella y el que ella estuviera conmigo significaba mi vida, mi mundo entero, necesitaba que Bella viviera, o yo no lo lograría.

—Por favor, por favor resiste Bella, te sanarás pronto, te prometo que lo harás— esperaba que mis palabras llegaran hasta el alma de Bella… y me creyera. Recé, como mi madre me había enseñado de pequeño y sin darme cuenta me quedé profundamente dormido.


Hola hermosas lectoras que me leen hoy, Domingo, ya sé, debería estar terminando mis deberes, pero...desde el sábado quería publicar este capítulo, que es muy triste a mi parecer, no sé, yo lo escribí mientras escuché la canción recomendada arriba, y de verdad me hizo llorar, y eso que yo lo escribí, pero bueno, pasando a otras cosas, estos días voy a estar ocupada con la escuela y unos asuntos familiares así que es posible que no nos leamos hasta dentro de un mes (como mínimo) después voy a estar muy relajada terminando la escuela y entrando por fin a mis vacaciones, y así podré dedicarme a escribir y a descubrir si la literatura es el verdadero camino que quiero seguir para mi vida, (en esto me ayudan mucho, con sus comentarios sobre mis historias sé si tengo cierto material para esto) así que, les agradezco mucho de verdad todo lo que hacen por mí, desde leer hasta comentar y dar favorito, muchas gracias de verdad, las adoro, besos, An.