Disclaimer: Los personajes (Excepto Esperanza) pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es completamente mía y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento. ¡CADA VEZ ESTAMOS MÁS CERCA DEL FINAL!


Cap.19

La operación.

—Edward, ¿Ya te lo ha dicho? —me abordó mi madre en ese momento, cuando caminaba de regreso a la sala de espera donde todos estaban, Renee, Charlie, Emmett, Jasper, Alice, Rosalie y la manada.

—Me lo ha dicho, entrará a quirófano en unos minutos— le informé a mi mamá, sólo me habían dejado ver a Bella un poco más antes de que se la llevaran a cirugía, de esa operación dependía toda mi vida.

—Saldrá bien, hermano, ya verás— me convenció Emmett, se veía tenso y cansado, pero igual me brindaba todo el apoyo que yo necesitaba.

—Sólo desearía no sentirme tan impotente, quisiera entrar y hacerlo yo mismo— les confesé a mis hermanos.

—Ella está en las mejores manos, hermano— me recordó Jasper, Alice seguía en sus brazos, tomando de él la fuerza que ella ya no tenía.

Nos sentamos todos juntos en la sala de espera, iba a ser una operación difícil y muy dura, pero salvaría la vida de mi Bella.

—Edward, ¿Puedo hablar contigo un momento? — me pidió Alice, cuando habían pasado apenas unos minutos.

Asentí y seguí a mi hermana hasta llegar al pasillo donde había hablado antes con Rosalie.

— ¿Qué sucede, Ally? — Alice ahogó un sollozo y me encaró.

—Voy a suspender mi boda hasta después de que Bella se recupere— en ese momento recordé que la boda de mi hermana era en dos semanas.

—Bella jamás te lo perdonaría, todo está planeado ya, Alice— mi hermana se alzó de hombros.

—Ella entenderá, no voy a celebrar nada hasta que mi hermana esté completamente sana, se prolongará el tiempo que se tenga que prolongar, Jasper lo ha aceptado y sólo espero que tú también lo hagas— dijo regresando con nuestra familia, sin esperar por mí.

Yo también regresé con ellos, necesitaba estar con mi familia, por muy odiosa que Alice estuviera, sabía muy en mi interior, que sólo era su manera de sacar toda su preocupación, siendo mandona.

— ¿Edward? — escuché que alguien me llamaba.

—Sí, soy yo— le contesté una chica alta y delgada, de piel morena y cabello lacio hasta los hombros.

— ¿Leah? — escuché que la llamaba Seth.

— ¿Seth? — dijo ella con una brillante sonrisa y apartándome para fundirse en un apretado abrazo con el pequeño muchacho.

—No puedo creer que estés aquí— le decía Seth a la mujer a quien había llamado Leah.

—Edward, ella es mi hermana Leah Clearwater— presentó Seth cuando se hubieron separado.

—Soy la mejor amiga de Bella y también su jefa— se presentó ella, en cuanto las palabras "mejor" y "amiga" salieron de sus labios, Rose y Alice aparecieron a mi lado, mirándola mal.

— ¿Su mejor amiga? ¿Y quién te adjudica ese título? — preguntó Alice, malhumorada, Rose entrecerró más los ojos, acercándose a ella amenazadora, sin embargo Leah no se amedrento, en lugar de eso, se irguió más en toda su altura, que era la misma que la de Rose y se cruzó de brazos.

—Me lo adjudica el conocerla desde los ocho años, haber estudiado con ella y ser su jefa, ¿Eso es poco? — Rose bufó y la miró socarrona, Alice también bufó.

—Los años de conocerla poco tienen que ver, Bella es la prometida de mi hermano, prácticamente mi hermana, y eso me da más derechos para ser su mejor amiga— Rose asintió.

—Edward y yo somos como hermanos también, así que Bella también es mi cuñada en todo lo que respecta— aseguró Rose, Alice la secundó.

—Alice, Rosalie, dejen a la chica en paz, esa no es la educación que les inculque, vayan con Emmett y Jasper y déjenme con la señorita— las reprendió mi madre, realmente nunca había visto a mi madre tan molesta con mi hermana, sin embargo ambas se alejaron, dirigiéndole la misma mirada hostil a Leah de antes.

—Disculpa a mis hermanas— le pedí, mientras señalaba una banca y los tres, mi madre, Leah y yo, nos sentábamos.

—Rayos, pensé que se me lanzarían al cuello en cualquier momento— dijo por fin, Leah.

—Leah, déjame presentarte a mi madre, y a tu salvadora, Esme Cullen— Leah rió y le tendió amistosamente su mano a mi madre, ella igualmente la saludó.

—Debes disculparlas, han estado tan preocupadas por Bella, no ha sido su intención, te lo aseguro— Leah asintió.

—Sí, bueno, es natural supongo, cuando Bella me dijo sobre su condición no permitía que nadie se le acercara a más de medio metro, de verdad estaba paranoica, pero rápidamente me puso los pies sobre la tierra— dijo con una sonrisa triste.

—Oh querida, ella estará bien, mi esposo la está operando ahora y con suerte todo esto habrá terminado— la consoló mi madre.

—Es tan duro, tan pronto como pude dejar la editorial sin levantar sospechas vine para acá— nos explicó Leah.

—Está bien, la operación no empezó hasta hace cerca de media hora y todavía tardará un rato más— dije con pesar y cansancio.

—Leah, ¿Qué haces aquí? — quiso saber su hermano.

— ¿Cómo qué que hago aquí, punk? ¡Vine a ver a Bella! — me reí un poco de cómo Seth se encogió por el evidente regaño de su hermana.

—Bien, bien, sólo preguntaba—dijo haciéndose el inocente.

— ¿Leah? — ¿Por qué todos parecían sorprendidos de verla?

—Sam— Repentinamente Leah ya no me parecía tan valiente, Seth bajó el rostro.

—Leah… qué sorpresa verte aquí, ha pasado un largo tiempo— Leah asintió.

—Cinco años—concedió— ¿Qué tal estás, Emily? — la aludida sonrió y bajo el rostro igual que Seth.

—Es bueno verte, Leah— después de ese incómodo intercambio de palabras Emily y Sam se fueron, llevándose a Seth con ellos, lo cual entristeció a Leah.

—Ya es más suyo que mío— dijo más para sí misma que para mí, realmente no tenía por qué decirme todo aquello, apenas si nos conocíamos.

—Edward, siento que puedo confiar en ti, eres el prometido de Bella después de todo, ella fue la única que me apoyó después de lo que sucedió, así que quiero explicarte lo que acaba de pasar— yo sólo asentí.

—Hace años, cuando yo aun vivía en La push, una reserva a las afueras de Forks, solía ser la novia de Sam, no te mentiré, estaba locamente enamorada de él, pero al parecer él no estaba en el mismo lugar que yo— no dije nada, instándola a continuar, Emily y Sam se me hacían una pareja tan compenetrada, tan unida, que se me hacía difícil imaginarlos separados.

—Cuando cumplí dieciocho mi madre hizo una gran fiesta, invitó a todo el mundo, mi padre aun no había fallecido— un deje de tristeza apareció en sus ojos oscuros— Ese día, mi prima viajo de una reserva vecina pero un tanto alejada, no puedo culparlos, se podría decir que fue algo que nunca planearon, amor a primera vista, supongo— me quedé estupefacto, intentando comprender, Leah asintió, seguramente adivinando el revoltijo que era mi cerebro.

—Emily es mi prima, Edward— fruncí el ceño, en señal de obvio reproche, ¿Cómo se había atrevido a quitarle al novio de su prima?

— ¿Cómo pudo hacerte algo así, Leah? — ella negó.

—Te digo que no fue algo que planearan, no seas tan cavernícola, Edward— me reprendió, sonó dolorosamente a Bella, ella hubiera dicho algo parecido— Suena retorcido, y ¡rayos! lo es, pero de verdad no juzgues a Emily, ella es una persona increíble, es tan dulce y ha cuidado mucho de mi hermano— me volví a confundir.

—No entiendo.

—Poco tiempo después de conocerse ellos se hicieron novios, nunca vi a Sam tan feliz, ni a Emily, ella había tenido una vida dura, sus padres fallecieron cuando ella era muy niña y sólo pudo salir adelante por su propia cuenta y aun así, es la persona más dulce que conozco, ella hacía feliz a Sam, y por lo tanto me hacía feliz a mí.

—Pasaron unos cuantos meses y mi padre falleció, me derrumbé por completo, mi madre tuvo que hacerse cargo de todos los negocios de papá, que eran bastantes, y quien estuvo ahí para ayudar a que no se descarrilara Seth fue ella, no yo, yo era una basura por ese entonces, te lo digo, una total perra amargada.

Su deje de diversión me aseguraba que ese tiempo ya había quedado muy atrás.

—Estaba tan hundida en mi tristeza que poco a poco me fui alejando más y más de la reserva, primero deje de salir con los chicos tan seguido, Emily y Seth se iban con ellos pero yo me quedaba en casa como toda una antisocial.

— ¿Cuándo conociste a Bella? — su sonrisa se ensanchó al momento de llegar a esa parte de la historia.

—Su padre siempre fue muy buen amigo del mío y del de Jake, no éramos muy unidas ni nada por el estilo, ella era más unida a Jacob porque era un año menor y ella siempre tuvo este instinto de protección sobre todos, sólo que él era el único que en realidad se dejaba cuidar por Bella.

Decidí que esa parte de la historia no me agradaba así que la hice cambiar rápidamente.

—Bueno, por ese entonces la reserva y todo allí me asfixiaba, así que me cambié al instituto del pueblo, era toda una marginal por ese entonces, pero Bella era mi compañera de laboratorio en biología, imagínate, mitad del semestre en una escuela demasiado cerca pero que al mismo tiempo parecía traída de otro planeta y estaba esta chica, totalmente genial pero demasiado tímida para que alguien lo notara, éramos todo un show, te lo aseguro, la marginal y la tímida, dignas de circo— reí con ella porque no me podía imaginar a mi brillante Bella por ese entonces, debido a su enfermedad se había vuelto retraída y cuidadosa con sus relaciones, pero sabía que ella era una de las mejores personas sobre este planeta.

—Creí que eras un años menor que Bella— Leah asintió.

—La muy cerebrito iba en el grupo avanzado de biología— se mofó ella— La verdad lo agradezco, creo que no hubiera sobrevivido ni media semana en ese lugar sin ella, era perfecto, la conocía de toda la vida y ahora teníamos la oportunidad de formar ese lazo que nuestros padres siempre se empeñaron en que tuviéramos.

—Bella me entendía, ella tenía a sus dos padres, pero ninguno de ellos tenía padres, así que siempre le habían inculcado el valor que una familia tenía, además de todo ella no vio con prejuicios a Sam y Emi, seguía saliendo con ellos y con la manada, aunque ya no tanto debido a mí, pero seguía siendo gran amiga de todos y con todos era considerada y solidaria, también me veía a mí como lo que era, no sólo como la chica botada por su novio y huérfana de padre.

Con todo lo que me había dicho Leah, me sentí más enamorado de Bella que nunca, no sólo era una gran chica con una personalidad deslumbrante, hermosa, inteligente y divertida, también era un precioso ser humano con un brillante corazón que iluminaba todo con su cálida sonrisa y su sincera amistad, sus padres, mi familia, Leah, sus amigos y hasta el sarnoso de Jacob estaban justo ahí para comprobarlo, y toda ella, era mía, ese precioso ser humano que no sólo era valiente y fuerte por todos los años que había tenido que sufrir y padecer una terrible enfermedad en silencio, había decidido amarme tanto como yo lo hacía y ahora estaba dentro de una sala de operaciones luchando por quedarse a mi lado.

—Leah, tengo una duda, ¿Por qué en la editorial se hace llamar por su segundo nombre?

—Una tonta idea suya— respondió Leah, negando— Pensaba, en su loca cabeza, que Esperanza era una e Isabella era otra, por un lado estaba Esperanza, la distante pero cordial y amable chica que tenía leucemia y trataba de sobrellevar su trabajo día con día, y por otro lado estaba Bella, la chica con sueños y temores, con alegrías y tristezas, con su familia y con sus amigos, y ahora también con su novio, pero lo más las diferenciaba a una de la otra, era que Bella no está enferma.

Sentí ganas de echarme a llorar en brazos de Leah, mi preciosa Bella había tenido que recurrir a dividir su propia persona para poder sobrellevar su enfermedad y que ésta no la consumiera por completo, ella quería vivir tan normal como las condiciones que tenía se lo permitieran.

—Familiares de la paciente Swan— esas palabras llamaron la atención de todos, era mi padre, en su tono de profesional cirujano.

Todos nos levantamos, Renee, Charlie, Seth, Sam, Emily, quienes en ese momento habían regresado, el resto de la manada, como ya me había acostumbrado a llamarlos, Jacob, mi familia, Leah y yo rodeamos rápidamente a mi padre, esperando por sus noticias.

—La operación ha terminado— informó mi padre, sin un signo de emoción en su rostro. —Pero tuvimos problemas con una de las pacientes— mi corazón se detuvo al escuchar esas últimas palabras, mi padre me miró con pena y después se volteo hacia Renee.

—Renee, debes ser fuerte— dijo mi padre, apoyando su mano en el hombro de Renee quien ya lloraba incontrolablemente y era sujetada por Charlie.

No pude escuchar más, lo único que pensaba era "Esto no puede estar pasando".


Por favor, no me maten, es horrible lo que les hago pero trataré de no tardar en actualizar, cada vez tengo menos trabajos y tareas y más tiempo para escribir, sean pacientes conmigo y no odien la historia por le que leen en esta capítulo, les agradezco infinitamente sus comentarios y sus alertas y favoritos, los adoro, besos, An.