Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.

VOLVÍ, sobreviví a mi última semana de clases que fue todo un suplicio, trabajos, exámenes, exposiciones, más tareas y todo un caos. En fin, ahora he traído el epílogo para dar por terminado este Fic.

Quiero agradecerles todo el apoyo y el cariño que me brindaron en esta historia, ha sido el motor que nos ha traído hasta este punto, fue un año muy, muy duro para mí, pasaron cosas que me hicieron cambiar y madurar, pero siempre he conservado esa parte que de mí que ama escribir, por y para ustedes, así que, muchas gracias, las amo de verdad, a todas y cada una de ustedes.

Segundo, sé que algunas han leído mis demás historias, algunas terminadas y otras inconclusas, quiero que sepan que las terminadas seguirán ahí, y si puedo, sólo si puedo, terminaré las demás. Siento que mi tiempo en FanFiction está llegando a su fin y no porque haya dejado de amar este sitio o el Fandom, es algo más sobre mi tiempo, es tiempo de que avance y por desgracia mi estancia entre ustedes no puede continuar.

No eliminaré ninguna historia por respeto a todo el apoyo y cariño que pusieron en ellas (como les dije es muy valioso para mí), pero tampoco continuaré escribiendo historias, lo más probable es que termine uno que otro proyecto que tengo medio escritos y los suba como despedida hacia ustedes, cualquier novedad se las estaré haciendo llegar mediante la actualización de mis otras historias o alguna nueva, por el momento todo quedará como está, sin más, me despido. Las amo, adoro y las extrañaré muchísimo.

Besos, An


Dos años después.

Epilogo.

—Esperanza Cullen, será mejor que vengas aquí y dejes colocarte estos zapatos o no jugarás con tus primos— escuché la voz de Bella en la planta alta de nuestra casa, en la que llevábamos viviendo cerca de año y medio después del nacimiento de nuestra pequeña.

—Papos no, mami, papos no— decía mi hija con su dulce voz de bebé.

Entré a la habitación de Esperanza, donde estaba corriendo Bella detrás de nuestra hija, casi me da un infarto al verlas.

— ¡Bella!, amor, no corras, sabes que te puedes caer— Bella me miró mal y me extendió los zapatos.

—Entonces tú hazlo— me acusó, yo la atraje hacia mí juguetonamente y la besé suavemente.

—Sabes que sólo es por tu seguridad y la de nuestro bebé— ella bufó pero dejó que la besara y acariciara suavemente su vientre con nuestro niño dentro, después dirigí mi mirada hacia nuestra niña que se ocultaba detrás de unos juguetes, tan dulce como siempre.

—Cariño, ven aquí, sabes que no puedes hacer correr a tu mamá— ella dejó que la tomara en brazos en cuanto me acerqué y comenzó a aplaudir.

—Juega bebé— declaró ella infantilmente, señalando el abultado vientre de su madre.

—No, mi amor, por ahora no podrás jugar con el bebé hasta que salga de la panza de mami y sea más grande— ella me miró con sus verdes ojitos tristes.

— ¿No juega? — susurró, haciendo un puchero que la hacía parecerse infinitamente a su madre, Bella rió y besó las manitas de nuestra pequeña.

—Más adelante, corazón, por ahora puedes jugar con Robert y Sara— nuestra hija aplaudió ante la mención de sus dos primos, el hijo de Emmett y Rose, ya de tres años y la pequeña hija de Jasper y Alice apenas de uno y medio.

—Hady— canturreó mi hija, provocando un gruñido por mi parte y la risa musical de Bella.

—A él también podrás verlo, cariño— le aseguró, Esperanza aplaudió nuevamente, algo debía hacer con esa amistad tan retorcida, a pesar de que Harry Black era mucho más parecido a Leah que a su padre, Jacob, no me agradaba para nada su demasiada estrecha relación con mi hija.

—Sé lo que estás pensando Cullen, sólo tiene un año, Edward, no puedes estar celoso de un bebé de un año— se burló Bella, yo le lancé una mirada asesina y ella sólo negó mientras le colocaba los zapatitos blancos, que iban a juego con el vestido azul claro de nuestra pequeña, su cabello largo y castaño estaba suelto sólo adornado con unos pasadores, se veía preciosa.

—Eres la bebé de dos años más guapa que haya visto— le dije besando sonoramente su mejilla, ella rió y rodeó mi cuello con sus pequeños bracitos para darme un beso también.

— ¿Y para mí no hay beso? — se quejó Bella, antes de que Esperanza se acercara yo la detuve.

—No por burlarte de papi— Bella me miró mal pero sonrió y me robó un beso, el cual por supuesto respondí de inmediato.

Esperanza se unió a nosotros dándole un beso a su madre y otro a mí, sujeté a mis dos chicas y al futuro bebé que venía en camino, esta era mi familia, las personas que más amaba en todo el mundo.

Sentí de pronto el flash de una cámara y la risa musical de Alice se hizo notar.

—Se veían tan monos que tenía que fotografiarlo, ahora, deben bajar— nos exigió, ni porque fuera madre y esposa se le quitaba lo de hermana mandona.

—No molestes a la embarazada, Alice— le advirtió mi esposa, Alice le sacó la lengua y salió de la habitación.

—Bien, será mejor que bajemos señora Cullen, seguro ya todos están aquí— Bella asintió.

—Espera— me detuvo antes de que saliera de la habitación con nuestra hija en brazos, Bella se acercó al pequeño buró que estaba junto a la cuna de Esperanza y sacó de un pequeño alhajero la medalla que su abuela me dio para ella, le colocó la medalla a nuestra bebé y besó su mejilla.

—Ahora la cumpleañera está lista— anunció mi adorable esposa, yo besé la mejilla de Bella también y bajamos para encontrarnos a toda nuestra familia.