—¿Philipe Weasley? —Preguntó Draco, mientras Rose que tenía la boca abierta no apartaba la mirada de la abuela de su esposo.

—¿Pero por qué me miran todos así? —Nadie contesto nada, así que ella continuo. — Rose, linda, ¿tú nunca escuchaste sobre él?

—En realidad no estoy segura, su rostro me pareció ligeramente familiar pero no puedo recordar.

—Phil fue el hermano mayor de tu abuelo Arthur, era el mejor amigo del difunto Teddy, ¿recuerdan el esposo de mi hermana Andrómeda?

—¿Y que hay con él? —Preguntó Draco que parecía algo alterado.

—Te lo diré si prometes mantener la calma en todo momento, Draco tú al igual que yo ya eres algo mayor así que un coraje puede hacerte mucho daño. —Scorpius rió al ver la cara roja de su padre cuando insinuaron que era viejo.

—Madre estaré calmado si es lo que quieres.

—Bien, entonces como empiezo.

Flashback

Narcissa Black de 15 años estaba en su quinto año de Hogwarts, era muy refinada y según muchos la más guapa de las tres hermanas Black. Su familia estaba muy bien ubicada, tenían dinero, poder político y un linaje de sangre impecable por muchísimas generaciones. Ella junto a sus hermanas sabía hacerse notar, era siempre tratada como toda una dama importante y muchos hijos de muggles decían que era como si de la mismísima Reina de Inglaterra se tratara. Había varios candidatos que se interesaban por la joven pero todos sabían que no tenían oportunidad sobre todo si eran sangre sucia, mestizos o sin nada realmente importante que ofrecer.

Philippe por otro lado era el hijo de en medio de Cedrella y Septimus Weasley. A diferencia de Narcissa que estaba en Slytherin él era un orgulloso león. Provenía de una familia que actualmente se encontraba en inicios de ser tachada por traidora a la sangre y que además comenzaba a padecer algunos problemas económicos. Phil estaba en su último año de Hogwarts, recién había cumplido sus 17 años.

Ambos se habían visto alguna vez en el castillo pero en realidad eran completos desconocidos, ninguno tenía interés por el otro así que si ellos se pudieran llegar a conocer realmente sería casi un milagro. Sin embargo la hermana mayor de Cissy, Andrómeda fue quien cambio el destino de los dos.

—Por favor Cissy, necesito que me acompañes, no puedo ir sola, me sentiría aterrada.

—Dora pero no creo que debas ir, imagínate que pasaría si nuestros padres se enteran que estas siguiendo los pasos de nuestro loco primo Sirius. Ellos no son como nuestros tíos, padre no permitirá que hables con hijos de muggles.

—Pero Ted no es un mal muchacho, es un gran mago, imagínate, aun no sale de Hogwarts y ya ha tenido ofertas por parte del ministerio ¿quién más como el Cissy?

—No, no lo permitiré, si Bella te descubre sabes que se pondrá hecha una furia, ella no sabe medirse y no quiero que te dañe.

—Por eso quiero que me acompañes si ambas salimos a Hogsmeade no verá nada sospechoso y ni siquiera nos tomara importancia. —Narcissa seguía negando con la cabeza. —Bien si no vienes conmigo iré sola. —amenazo, sacando a relucir su lado Black.

El siguiente fin de semana Narcissa y Andrómeda se encontraban caminando por Hogsmeade, iban hacía un local llamado cabeza de Puerco.

—No puedo creer que este aquí contigo. —decía la rubia con cara malhumorada.

—Vamos no será tan malo, además me dijo que traería a un amigo. —Dora sonrió y le guiño un ojo.

Lo que me faltaba otro tonto iluso. pensó. ¡Ash!

—Vamos Cissy una sonrisa, por mí, ¿sí?

La rubia sonrió con arrogancia y siguió caminando, hasta que llegaron a la entrada de la taberna, la cual tenía una enorme cabeza de jabalí colgando en la puerta.

—Por Morgana, ¿Quién rayos viene a un lugar como este? ¿Cómo se atrevió a citarte aquí?

—Ay no es para tanto, además es excelente no creo que encontremos a nadie conocido por aquí.

—Seguramente porque es un sitio para criminales, tengo miedo vámonos de aquí.

—¡Dora! —Un muchacho castaño de hermosos ojos color miel salió del local para reunirse con las chicas. —Estoy feliz de que vinieras. —dijo sonriendo.

—Te di mi palabra. —le devolvió la sonrisa. —Ella es mi hermana menor Narcissa.

—Mucho gusto. —El chico le ofreció la mano y la Slytherin la estrecho con desconfianza. —Entremos.

—Aquí apesta a cabra. —susurro la rubia a su hermana mientras entraban.

—Cállate Cissy.

—Él es mi amigo Phil, seguro lo han visto en los partidos de Quidditch, es cazador de Gryffindor. —El nombrado se puso de pie para saludar. —Phil ellas son las hermanas Black, Dora y Narcissa. —La primera sonrió y la segunda solo hizo una mueca.

—Mucho gusto.

—Igual digo. —Narcissa no dijo nada y Dora le dio un codazo.

—Encantada. —arrastro las palabras Aunque el pelirrojo solo rio por lo infantil que parecía.

Durante un buen rato permanecieron en el apestoso y mugroso local, habían pedido comida, la cual al llegar todos vieron con desconfianza y esperando no enfermarse comenzaron a comerla, primero Andrómeda que al ver la cara de vergüenza de Ted cuando les sirvieron quería hacerlo sentir confiado y los muchachos al verla le copiaron, pero Narcissa que sentía ya era suficiente tortura estar ahí solo cortaba la comida y la revolvía en el plato.

Habían comenzado a hablar sobre cosas vagas como los planes de los chicos para cuando terminara el curso y dejaran Hogwarts o sobre quien podría ser el campeón de la copa de las casas.

Al final habían decidido olvidarse de los carruajes y regresar caminando al castillo. Dora y Teddy caminaban solos para poder hablar más en privado habiendo dejado atrás a la rubia y el pelirrojo, quienes no tenían la mejor de las pláticas.

—Entonces tú y Sirius son primos.

—Me gustaría negarlo pero no puedo.

—Entiendo, es un poco creído e inmaduro, seguro es de familia. —lo último lo dijo entre dientes para que la chica no entendiera. —pero hay veces que llega a ser muy divertido.

—Quizás para los que no tienen un gran sentido del humor las bufonerías de Sirius les parecen divertidas pero yo pienso que es un vulgar que solo busca llamar la atención.

Phil solo comenzó a reír. sí que eres una pequeña odiosa, pero bueno por los amigos lo que sea. pensó.

Justo cuando llegaron a la reja del castillo Narcissa se detuvo en seco y puso sus manos sobre su boca, el muchacho al ver su reacción volteo a ver lo que ella. Ted y Dora se besaban como si no hubiera mañana en verdad se veían felices, pues cuando se separaron sonrieron y se tomaron de las manos.

—No puedo creer que lo besara. —su tono parecía preocupado.

—¿Por qué no?

—Porque no debe, se supone que lo de hoy sería solo por hoy. —El pelirrojo levanto la ceja al escucharla.

—¿Qué?

—Mi padre no le permitirá nada serio con él.

Después de aquella tarde Philippe Weasley tenía en claro una cosa esa odiosa de Black sí que era una completa elitista, creída y superficial y aunque Ted era su mejor amigo, no le toleraría que lo volviera a mandar de niñera de esa rubia, sin embargo las palabras se las llevo el viento, pues durante lo largo del año el continuo pasando sus fines de semana en Hogsmeade en compañía de la menor de las Black.

—Dime, ¿si tanto te molesta lo de Ted y tu hermana por qué sigues aquí acompañándola?

—Simplemente porque es mi hermana. —contesto como si fuera lo más obvio del mundo y Phil sonrió pues al parecer en esa niña narcisista parecía que si había amor hacía otros que no fueran ella.

—¿Y tú por qué sigues viniendo si claramente percibí que no te agrado por completo?

—Por qué si no estuviera aquí tu tendrías que estar con ellos, además quien te dijo que no me agradas, quizás al principio me pareciste arrogante y ligeramente molesta, pero después de estos tres meses admito que me equivoque.

Narcissa estaba perpleja jamás alguien le dijo que era arrogante o molesta, no sabía cómo tomarlo, él era sincero eso le gustaba pero a la vez le dolía saber que esa era la impresión que daba a los demás.

—¿En verdad crees que soy molesta o arrogante? —Pregunto tímida.

—Oye no te lo tomes a mal, eres como eres, quizás lo de molesta exagere pero también descubrí que tienes muchas virtudes, como que en verdad te preocupas por quienes amas y que aunque algo te incomode o desagrada sabes expresarlo de una manera más educada o con más modales. También sabes respetar las decisiones de otros aunque claramente no estés de acuerdo, eso me gusta de ti.—la miro fijamente.

—Lo dices por lo de Ted y Dora, no es que no esté de acuerdo, es solo que no quiero que sufra.

Phil volteo a ver a su amigo y la castaña que jugaban en un columpio en un árbol. —No parece que sufra mucho. —dijo burlón.

—Chistoso. —le lanzo algo de pasto que había arrancado y ambos comenzaron a reír. —No me refiero a ahora sino al futuro, mi padre querrá que ella tenga un compromiso con alguien más y seguramente saldrá herida cuando esto deba terminar y no solo ella sino también Ted.

—¿Pero por qué decidirán por ella? ¿No crees que sea injusto?

—Lo es, pero así siempre han sido las cosas, ¿y quien es uno para cambiar las tradiciones?

—Eres dueña de tu vida, no creo que al envejecer te gustaría estar arrepentida y pensando en el hubiera. —La chica se quedó pensando.

—Aunque quisiera no sé si me atrevería, no sé cómo Andrómeda esta tan segura, confiada y no tiene miedo a desafiar a la familia.

—Quizás porque en verdad sabe lo que quiere y no le importa que debe hacer para conseguirlo.

—o está enamorada. —dijo al ver a su hermana junto a Teddy besándose en el columpio.

—Sí, supongo tiene que ver.

Para cuando Narcissa cumplió 16 ella y Phil ya se consideraban amigos, habían descubierto varias cosas en común entre ellos, como que ambos amaban los colores azul y verde o que en un futuro se veían casados con un hogar escondido dentro de algún bosque, los dos amaban el té de limón y no les gustaba el jugo de calabaza, preferían el invierno pues podían disfrutar en casa con algún libro o escribiendo y no les agradaba los días con mucho calor pues les ocasionaba dolores de cabeza.

—¡Feliz cumpleaños!

Como ya era costumbre para los cuatro se encontraban cerca del lago dentro del bosque prohibido. Narcissa había recibido por parte de Ted una caja de chocolates y por parte de Phil un libro de cuentos muggles.

—¿Los hermanos Grimm?

—Exacto, sé que te gusta leer y estaba seguro que no tendrías ese libro.

—¿Sobre qué trata?

—Cuentos muggle, La bella durmiente, pulgarcita, cenicienta, blanca nieves, lo sabrás cuando los leas.

—Muchas gracias, en verdad estoy ansiosa por leerlo. — agradeció feliz y abrazando su nuevo libro.

Para el mes de Junio Narcissa en verdad lamentaba que el año escolar estuviese por terminar, sobre todo porque no sabía qué pasaría con su amistad con Phil a quien durante ese año había tomado mucho cariño.

Un día antes de la partida del Expreso de Hogwarts lo había buscado por todo el castillo y finalmente cuando lo encontró se acercó un tanto insegura, cosa muy rara en ella ya que siempre era su presencia la que hacía sentir inseguridad a otros.

—Phil. —El muchacho que estaba lanzando piedras al lago volteó.

—Cissy, ¿qué tal? ¿Has terminado de empacar?

—Sí, termine esta mañana.

—Ven, quieres lanzar piedras.

—Claro.

La rubia se acercó quitándose los zapatos y las medias para poder meter y mojarse los pies tal cual lo hacía Weasley. Tomo algunas piedras que estaban a la horilla pero al lanzarlas no lograba hacer que estas brincaran.

—Eres patética Black, no puedo creerlo, tú siempre queriendo ser la mejor en todo lo que haces, has fallado por fin en algo. —Philippe parecía divertido y la chica sentía subir el color en sus pálidas mejillas. —Ven te enseñare. —El Gryffindor se puso tras ella y tomando su mano la ayudo a mejorar sus lanzamientos. —Lo ves es sencillo.

—Gracias por enseñarme.

—No fue nada.

Ambos se sentaron bajo uno de los árboles que estaban cerca y comenzaron a hablar.

—Entonces cuál es tu plan para después de mañana

—Hablas para después de Hogwarts.

—Sí.

—Bueno recuerdas que te hable sobre ser escritor, no sé si se pueda cumplir ese sueño, pero lo que si es que acepte un empleo para comenzar a trabajar en una librería del callejón Diagon empezare exactamente dentro de una semana.

—Pero seguro podrás comenzar a escribir en tus tiempos libres y estando cerca de tantos libros tendrás inspiración de sobra, conocerás muchos editores que te podrán ayudar.

El chico le sonrió. —Espero que así sea.

Narcissa saco del bolso de su capa una cajita rectangular de color azul con un moño verde. —Es para ti.

Philippe abrió la cajita y dentro encontró una hermosa pluma de fénix que iba de tono azul hasta negro, parecía fina, bastante costosa, la plumilla (punta) era de oro y tenía grabadas sus iniciales P.W. en una hermosa caligrafía.

—Es para cuando quieras comenzar a escribir.

—Es hermosa, muchísimas gracias, la usare también para escribirte ahora que me valla.

—¿De verdad me escribirás?

—¿Qué tu no planeabas hacerlo?

—Claro… solo que pensé que…

—Nada, quiero me escribas mínimo dos veces a la semana.

—Lo haré.

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