Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer la historia pertenece a laliter21, esta es una adaptación.

Espero que les guste =) si es así, recomiendenla =)

Capítulo XIV: no dejes de abrazarme

Bella había caído sobre el antisocial después de intentar alertar a Edward gritando su nombre sobre las intenciones que el tipo tenía, quería desviar el arma para que no le disparara a él. El maleante se enojó y en medio del forcejeo apunto hacia ella, pero la gracia de Dios intervino e hizo que una fuerza que no tenía invadiese a Bella y desviara el arma hacia el muro chocando el disparo allí.

Edward corrió hacia ella y rápidamente la tomó de la cintura para levantarla y alejarla de ese tipo, la policía se hizo cargo del antisocial quien aparentemente lo estaba buscando porque ya tenía una violación en su historial, cuando se enteró un escalofrío lo recorrió por completo de solo pensar que Bella también pudo haber sido su segunda víctima.

Jamás se había sentido tan feliz de haber seguido sus instintos: si no hubiese sentido la necesidad de salvar a la chica "desconocida" que gritó pidiendo auxilio, no habría sabido que era Bella, no la habría encontrado y ni pensar en lo que habría hecho el violador con ella.

Bella se aferró al cuerpo de Edward, respiraba rápido, profundo, para ella el aire parecía denso, su cuerpo temblaba ligeramente, y él no dejaba de abrazarla incluso mientras daba su corta declaración al policía.

Este dio las gracias y dijo que a partir de este momento se haría a cargo de todo lo referente con el antisocial. Ofreció llevarlos a un lugar más seguro, pero Edward se negó ya su chofer lo vendría a buscar y este llegó casi en seguida.

Los policías se fueron, y su chofer se bajó preguntando qué había sucedido viendo las condiciones en las que se encontraban ambos. Todo fue tan rápido, en menos de cinco minutos podía jurar, que este no creía mientras Edward le decía lo que había sucedido.

El chofer aconsejó que lo mejor era irse de allí cuanto antes pero cuando Edward quiso separarse de Bella para montarse en el carro ella se aferró mucho más a su cuerpo, hasta este momento no había sido consciente del miedo que albergaba en su ser.

-¿estás bien?- preguntó Edward preocupado a Bella y el guardaespaldas estaba con su arma en la mano, alerta de lo que podría pasar en la zona. Ella solo asintió escondiendo su rostro en el pecho de él.- déjame verte- pidió sutilmente para asegurarse con sus propios ojos de lo que ella estaba diciendo.

-no me suelte por favor- suplicó con una voz trémula que le hizo odiarse, si no la hubiese secuestrado, si no la hubiese traído a la ciudad nada de esto habría pasado, la ira lo había hecho convertirse en un monstruo sin darse cuenta, su gran problema de toda la vida, ser impulsivo.

-solo quiero ver que estas bien- le explicó y ella soltó un sollozo y él pensó que era mejor llevarla a un lugar tranquilo -vamos, camina… vamos a casa- le dijo acariciando su espalda para confortarla y hablando sobre su cabeza con voz cálida.

-gracias Edward- dijo ella después de un silencio corto para nada incomodo, mirándolo a los ojos de una forma tan inocente, tan dulce, tan hermosa. Las lágrimas se asomaban pero no se animaban a salir y él solo se atrevió a dar un beso en su frente y la guió al auto para montarse y partir.

-estas herido…- dijo ella viendo la herida con sangre seca que tenía en el rostro. Ambos se sentaron en el asiento de atrás.

Poco a poco Edward comenzaba a sentir los dolorosos efectos de la pelea, pero aun así no se quejaría ni se lamentaba de lo que había hecho, la vida e integridad de Bella estaban en juego y no estaba dispuesto a sacrificarlas.

- tranquila, no es nada- acarició el rostro de ella, perdido en su mirada.

-tuve mucho miedo Edward- confesó Bella y de nuevo sus lágrimas amenazaban con salir junto con un puchero que para él era una tortura verlo.

-tranquila Bella, ya paso… ahora estamos bien los dos- la atrajo a su cuerpo para que se recostara en su pecho y así reconfortarla.

-pero casi te matan…- soltó un sollozo -por mi culpa casi te matan- se atribuyó la responsabilidad y Edward la alejó un poco para que lo mirara a los ojos, enmarcándole el rostro con sus manos.

-¡Hey no! Mírame- pidió y ella no se animaba a subir el rostro –Mírame Bella- repitió y ella subió sus ojos. Edward limpió las lágrimas que salieron de sus hermosos ojos -tú no tienes la culpa de nada, ese depravado es el culpable-

-sí, pero si yo…-

-shhhhh…- la silenció con un dedo y ella de nuevo mostró su puchero, se veía avergonzada – no pasa nada, este fue un mal momento del que por suerte nos libramos-

-gracias a Dios…- dijo ella para refutar lo de la "suerte", recordando viejas discusiones en la que ella decía que la gente le atribuía a la suerte la gracia de Dios. Él sonrió que poco a poco estuviera siendo la misma.

-sí, gracias a Dios- aceptó, pero ella seguía con su mirada baja –¿logró hacerte algo ese tipo?- preguntó preocupado y ella negó con la cabeza, era sumamente extraño que no lo mirara, estaba casi seguro que había algo más. –¿alguien logró hacerte daño mientras no estuve?-

...

continuará

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