Disclaimer: Los personajes pertenecen a SM.

Capítulo 10. Uno solo

-Edward…-Comencé a quejarme. No me estaba dando el espacio que le pedí.

-Lo sé, lo sé, solo llamaba para saber cómo estabas. Estoy un poco atareado y mi secretaria renunció-Dijo. Iba a contestarle que si estaba tan ocupado porque me llamaba cuando se me ocurrió algo.

-Necesitas una secretaria?-Pregunté.

-Oh Bella, eres demasiado inteligente para ser una simple secretaria…-Dijo. Rodé los ojos.

-Por supuesto que yo no quiero ser tu secretaria. Hablo de la novia de mi hermano-Dije imaginándome lo contraproducente que sería trabajar en la misma habitación que Edward.

-Oh, eso sería genial. Dado que me suspendieron tengo miles de papeles que revisar desde casa y realmente no soy muy bueno en ello-Dijo.

-Perfecto, la enviaré a tu casa mañana a primera hora-Dije sonriente.

-Oh… eh, bueno está bien. Te recogeré a las 8-Dijo.

-Edward, en serio no es necesario-Dije.

-Quiero hacerlo. Dile a la chica que venga a las 10-Dijo.

-Está bien. Se llama Renesme y Edward, gracias-Dije.

-Cuando quieras Bells. Te amo-Dijo. Y no espero por mi respuesta. Simplemente colgó dejándome con miles de emociones en el cuerpo después de escuchar esa frase. Respiré profundo tres veces y salí de la habitación.

-Adivinen que?-Pregunté tratando de sonar alegre.

-Qué pasa?-Preguntó Jacob.

-Le acabo de conseguir trabajo a Renesme-Dije juntando las palmas sonoramente.

-Es en serio?-Preguntó Renesme contenta.

-Bella te dije que no seas pesada. Renesme no va a trabajar en Volturi-Dijo. Lo miré asesinamente.

-No es allí. Edward le dará trabajo como su secretaria-Dije.

-Quien es Edward?-Preguntó Renesme con los ojos bien abiertos.

-Es el novio de Bella-Dijo Jacob entre dientes.

-No es mi novio. Deberías estar diciéndome gracias-Dije mirándolo con enojo.

-No te voy a agradecer por algo que no te costó. Edward probablemente te diera a escoger de que puente si le pides que salte-Dijo.

-Eres un idiota Jacob-Dije recogiendo mi plato.

-Chicos dejen de pelear-Dijo Renesme tratando de hacerse escuchar a través de lo que estaba diciendo mi hermano.

-Y tú no deberías hablar con ese imbécil después de lo que hizo-Dijo.

-No me digas que hacer niñito. No te metas en mis asuntos-Dije señalándolo con el tenedor.

-Jacob!-Dijo Renesme tres octavas más alto de lo normal haciendo callar a mi hermano.

-No sé cuál es la situación entre Edward y tú, pero gracias Bella. Si el tonto de mi novio no sabe apreciar lo mucho que me estas ayudando es mejor que me retire-Dijo Renesme.

-Pero Ren…-comenzó Jacob.

-Mañana a las 10! Te enviaré la dirección por mensaje de texto-Interrumpí.

-Gracias de nuevo Bella. Allí estaré-Dijo Renesme sonriendo. Miró a Jacob seriamente y salió. Jacob me miró asesinamente.

-Quieres decirme algo?-Pregunté alzando una ceja. Jacob me miró fijamente y suspiró.

-Nada. Gracias por ayudar a Ren. Iré a hablar con ella-Dijo con voz derrotada.

-Eso es. No tardes-Dije sonriente. Terminé de arreglar la cocina y me fui a mi habitación dejándome caer en la cama.

Inmediatamente recordé a Edward y sus manos sobre mi cuerpo. No podía entender como en un momento todo mi sistema lo quería a muchos metros de distancia de mí y ahora todo mi cuerpo lo extrañaba y lo quería cerca. Era sencillamente una locura. Respiré hondo y me saqué el short y la camiseta para luego colocarme mi favorita de Jasper para dormir. Prácticamente se la había robado de casa. Me metí bajo las mantas y cerré los ojos deseando que el día de mañana fuera mejor de lo que auguraba.

Abrí los ojos perezosamente cuando el teléfono me sonó insistentemente.

-Hola?-Contesté.

-Cariño se te hará tarde-Dijo la voz de Demetri. Una ola de culpabilidad me recorrió.

-Oh, es cierto. Gracias Dem-Dije saliendo de la capa a tropezones.

-Quieres que vaya por ti?-Pregunto.

-No, no es necesario-Dije tratando de sonar casual.

-Está bien. Te veré luego preciosa-Dijo.

-Claro-Contesté cortando la llamada. Estaba dirigiéndome al baño cuando tocaron la puerta de mi habitación. Fruncí el ceño y caminé hacia ella abriéndola de un tirón. Mi boca se secó de repente ante el hombre que estaba de pie frente a mí. En vaqueros, camiseta cuello en V gris y chaqueta de cuero. Dios.

-Edward? Como entraste?-Pregunté.

-Jacob me abrió. Bueno días hermosa-Dijo sonriéndome.

-Yo solo le abrí. Él se metió-Dijo Jacob con la boca llena mientras desayunaba. Rodé los ojos y entré revisando mi guardarropa. Escuché detrás de mí como se cerró la puerta y los pasos de Edward resonando en la habitación.

-Interesante pijama-Dijo tironeando de la camiseta en tono alegre.

-Edward compórtate. Y gracias, es de Jasper-Dije

-Qué?-Preguntó cambiando el tono de voz a uno incrédulo. Lo miré con una ceja alzada.

-Si?-Insté a que exteriorizara lo que sea que estaba pensando.

-Tú y mi primo…?-Dijo con cara de no poder creerlo. Evité rodar los ojos para disfrutar de su cara. Los hombres y sus conclusiones.

-Tu primo y yo…que?-Pregunté escogiendo un vestido corto color azul claro y dejándolo sobre la cama-.

-Estuvieron juntos?-Preguntó casi entre dientes.

-Jasper y yo estamos juntos casi todo el tiempo-Dije con tono jovial.

-Sabes a lo que me refiero-Dijo acercándose peligrosamente.

-Realmente no entiendo que quieres que te diga-Dije cerrando el closet. Sentí como me giraba y mi espalda tocaba la fría madera. Evité estremecerme ante su mirada.

-Has tenido sexo con Jasper?-Preguntó en un susurro. Está bien, suficiente de bromas.

-No es que sea de tu incumbencia, pero no-Dije. Sus manos se postraron en mis brazos.

-Es de toda mi incumbencia. Y si me lo preguntas, prefiero regalarte toda las pijamas que quieras antes que verte con ropa de otro hombre-Dijo con voz suave… y peligrosa.

-Así sea de tu primo?-Pregunté esforzándome en obviar la amenaza velada en esas palabras. Estaba claro que para Edward yo era únicamente suya. De nadie más. Su comportamiento cuando me encontró en el centro de relajación en ropa interior y creyó que me acostaba con otros hombres había sido una perfecta muestra de ello.

-Ni siquiera de mi primo-Dijo cerca de mi rostro. Tragué saliva sin poder controlar mis emociones, no sabía si sentirme abrumada por el tono de propiedad con el que hablaba sobre mi o si responderle con la misma convicción acerca de lo que mi corazón sentía. Si yo era suya, él era mío.

Estaba rezando porque Demetri no se cruzara por la entrada del centro de relajación cuando Edward me llevara.

-Puedo ducharme?-Pregunté en un murmullo. Edward me soltó sin dejar de mirarme de aquella forma. Me metí al baño huyendo de aquellos ojos. Respiré entrecortadamente por un minuto y luego me metí bajo la ducha relajándome al instante. No podía dejar de pensar en el hombre que estaba a unos pasos de distancia, probablemente escuchando el agua caer. Cerré los ojos sintiendo como su presencia hacia estragos en mis sentidos e imaginé que las gotas de agua que tocaban mi cuerpo eran sus manos, remoje mis labios y llegué a la conclusión de que no podía alargar lo inevitable, sea como fuera, yo era suya y nada ni nadie lo cambiaria. Y Edward definitivamente lo sabía, seguramente lo había sabido primero que yo. Y por eso estaba ahí esperando por mí, aun sabiendo que había otro hombre esperándome en otro lugar, porque él sabía a quién elegiría.

Salí de la ducha envuelta en una toalla y entré nuevamente a mi habitación bajo la mirada escrutadora de mi hermano menor. Rodé los ojos y lo ignoré. Edward estaba sentado en mi cama con los brazos sobre sus rodillas y las manos juntas.

-Quieres que salga?-Preguntó.

-No, no es necesario-Dije entrando a mi guardarropa mientras dejaba caer la toalla y me podía la ropa interior. Desgraciadamente no lo pensé bien ya que había dejado el vestido en la cama. Asomé mi cara y me encontré con los ojos de Edward fijos en mí.

-Podrías alcanzarme el vestido?-Señalé. Él lo tomó y se acercó a mí tendiéndomelo. Lo tomé sin decir palabra y volví a desaparecer de su visión. Me lo puse rápidamente y solté mi cabello dejándolo caer sobre mi espalda. Me puse unas zapatillas negras de tacón alto con una línea azul en el costado. Salí al encuentro de Edward y juré que vi sus ojos oscurecer.

-Estas lista?-Dijo con voz ronca.

-Lista-Dije asintiendo y tomando mi bolso. Él se acercó a mí y me tomó de la mano con decisión. Se acercó a mis labios y me dio un beso corto y suave. Lo dejé sintiendo como nuestros dedos encajaban a la perfección y suspiré cuando nos separamos. Jacob no estaba por ningún lado así que cogí mis llaves de la casa y salimos hasta el aparcamiento donde subimos al volvo de Edward.

-Porque estas tan silenciosa?-Preguntó.

-No es nada-Dije.

-Bella, quieres que te deje en otro lugar para que tu novio no me vea?-Dijo haciendo una mueca de ira cuando dijo la palabra novio. Eso hubiera sido perfecto, no heriría los sentimientos de Demetri y no sería la comidilla de chismes en el centro. Pero sabía que aceptar eso sería rechazar el esfuerzo que Edward estaba haciendo y me provocaba cierto dolor hacerle algún desplante.

-No, estoy bien en serio. Solo que es difícil-Dije.

-No lo es, solo tienes que dejarlo-Dijo apretando las manos sobre el volante.

-No quiero herir sus sentimientos Edward, es una buena persona-Dije volviéndome a sentir culpable.

-Oh por favor, es un hombre no un osito cariñosito-Dijo con ironía. Lo miré enojada.

-Creí que estarías dispuesto a esperar-Dije.

-Lo estoy, pero no soporto que esto te cause algún daño-Dijo.

-Si bueno hubieras pensado eso antes de…-Comencé groseramente pero me corté antes de terminar. Edward me miró con culpabilidad y apretó la mandíbula.

-Dilo, no es nada que sea mentira-Escupió.

-Yo… no quise decir eso-Dije mirándome las manos.

-Es exactamente lo que querías decir. Que hubiera pensado en eso antes de agredirte-Dijo secamente.

-Edward…-Dije.

-Ya déjalo Bella-Interrumpió. Hice una mueca, yo y mi estúpida boca.

-Lo siento-Dije en un murmullo. Sentí como el auto frenó bruscamente. Levante la mirada viendo como Edward se quitaba el cinturón de seguridad y se reclinaba sobre mí.

-Nunca, nunca me digas que lo sientes. Y menos si no has hecho nada. Está bien tontita?-Preguntó apoyando la nariz en mi frente. Asentí sintiendo que me derretía por la ternura de su acción.

-Bien, ahora sigamos-Dijo volviendo a tomar el camino. Lo miré como una tonta en lo que restó del camino. Cuando doblamos hacia el centro me quité el cinturón de seguridad y tomé mi bolso. Edward se aparcó unos metros más allá de la entrada y me miró.

-Ten un buen día-Dijo mirándome con infinita devoción.

-Lo intentaré-Dije sonriéndole. Él sonrió devuelta y se estiró para besarme suavemente.

-Adiós-Dije bajándome del auto y caminando hacia la entrada como si estuviera flotando en una nube.

-Bella! Qué bueno verte!-Dijo Jane saliendo del mostrador y abrazándome fuertemente.

-Hola Jane, lo mismo digo-Dije sonriéndole.

-Estas radiante! Debería tomarme unos días de descanso-Dijo con tono dramático.

-Te lo aconsejo-Dije echándome a reír.

-Bueno cariño, tienes a un chico que ha venido todos los días y ha preguntado por ti-Dijo.

-Quien?-Pregunté dejando mis cosas en el casillero.

-El bizcocho canela-Dijo riéndose.

-Seth?-Pregunté.

-El mismo, está esperándote-Dijo.

-Oh vale. Enseguida voy-Dije. Ella asintió y se fue mientras me descambiaba. Me puse un short pequeño de tela de algodón gris y un camisón trasparente negro con un lazo gris que se anudaba en el busto. Me cambié las zapatillas a unas totalmente negras y me puse la bata de descanso. Subí al tercer piso y me dirigí a mi usual habitación. Demetri estaba de pie afuera.

-Bells-Saludó encaminándose a mí y acercando su cara a la mía. Lo detuve con mis manos en su pecho.

-Dem, no aquí-Dije sin saber que excusa inventar.

-Tienes razón, lo siento-Dijo sonriendo.

-Hay alguien esperándome-Dije. Su sonrisa se borró.

-Sí, es ese chiquillo moreno-Dijo. Lo miré seriamente.

-Qué pasa?-Pregunté.

-No es nada. Ya sabes, trato de no ponerme celoso –Dijo sonriendo levemente.

-Creí que estarías de acuerdo con eso-Dije.

-Ningún hombre en sano juicio lo estaría, pero no es algo en lo que tenga poder-Dijo tratando de sonar amistoso.

-En eso tienes razón, no lo tienes-Dije simplemente mientras lo bordeaba. Sin embargo me tomó del brazo.

-Bells? Está todo bien?-Preguntó. Suspiré, no tenía por qué portarme así con él para luego desilusionarlo como lo haría.

-Todo bien-Sonreí pobremente. El me miró.

-Juraría que algo ha cambiado desde que te dejé en tu casa-Dijo.

-No digas tonterías. Debo entrar Dem-Dije soltándome y dándole un beso corto en los labios. Él sonrió abiertamente y asintió.

-Seth?-Llamé al verlo distraído con una revista. El levanto la mirada y sonrió.

-Bella! Estas bien? Estabas enferma?-Preguntó poniéndose de pie.

-Estaba algo indispuesta, pero ahora estoy perfecta-Dije sonriéndole mientras él me besaba la mejilla.

-Más que perfecta-Dijo guiñándome un ojo. Ese chico inocente y tímido había cambiado de a poco gracias a mis terapias. Le sonreí y señale el cambiador.

-Puedes arreglar un poco mi espalda?-Preguntó saliendo con la toalla enrollada en la cintura.

-Claro. Te has caído?-Pregunté untándome crema caliente en las manos.

-Me golpearon en el juego del fin de semana-Dijo.

-Ouch-Dije masajeándolo. La hora pasó muy rápido, Seth me estaba contando de una chica que le gustaba pero no se atrevía a decirle nada porque tenía miedo de gustarle.

-Deberías decirle Seth, ninguna chica te diría que no-Dije dándole un apretón cariñoso en el hombro.

-Qué hay de ti?-Preguntó.

-Ninguna chica de tu edad te diría que no-Corregí riéndome. Él se echó a reír y negó con la cabeza.

-Adiós Bella, gracias-Dijo.

-Adiós!-Dije sacudiendo la mano y arreglando la cama de masajes.

El día paso muy lento, hice unos cuantos masajes y provoqué a un par de chicos. Lo normal. Recogí mis cosas tratando de no encontrarme con Demetri pero él me interceptó en la salida.

-Bells! Te ibas sin mí?-Preguntó sonriendo.

-Oh, lo siento, estoy cansada y quería irme pronto a casa-Dije.

-Oh está bien cariño. Te llevo-Dijo comenzando a caminar hacia su auto. Estaba a punto de seguirlo sin remedio cuando el volvo de Edward se aparcó frente a nosotros. Si, definitivamente algo que podía pasarme solo a mí.

-Mierda-Murmuré. Edward se bajó del auto y dejó la puerta abierta sonriéndome.

-Hola hermosa-Dijo al parecer sin haber notado a Demetri unos pasos más allá. Me quedé congelada sin saber qué hacer. Y al parecer Edward lo notó porque me miró aprehensivamente y con una hermosa mueca de confusión.

-Bella?-Llamó Demetri desde su auto. Al ver que no respondía se giró y en cuanto vio a Edward se encaminó hacia el como un toro enojado.

-Qué demonios haces aquí?-Preguntó interponiéndose entre los dos. Edward me miró en mi dirección haciéndome la pregunta sin producir sonido. ¿Le has dicho? Negué con la cabeza y el pareció un poco decepcionado. Se me estrujó el estómago ante esa posibilidad.

-Me hablas a mí?-Preguntó Edward con la voz peligrosamente baja.

-Te habló a ti imbécil, deja en paz a mi novia-Dijo Demetri dando un paso hacia él. Edward se rio cínicamente.

-Tu novia?-Preguntó con burla.

-Sí, mi novia y quiero que te alejes de ella-Dijo.

-A mí nadie me dice que hacer. Y puede ser tu novia, pero es MI mujer-Dijo acentuando el verbo posesivo. Oh Dios, dime que no dijo eso. Pero lo dijo. Demetri trató de encaminarse a él pero lo detuve.

-Demetri no-Dije pobremente. Él se detuvo en seco en cuanto escuchó mi tono de voz.

-Bella…?-Preguntó con incertidumbre.

-Lo siento Dem-Dije. El miró a Edward que permanecía con expresión seria y luego me miró.

-Después de lo que pasó?-Preguntó con tristeza en la voz. Bajé la mirada a mis manos y luego lo miré con seguridad. Nunca podría avergonzarme de lo que iba a decir.

-Es él, siempre ha sido él-Dije. Demetri miró a Edward de nuevo y se encaminó a su auto sin decir otra palabra. Lo vi alejarse rápidamente y perderse al doblar la carretera. Edward dio dos zancadas en mi dirección y me tomó en sus brazos para luego besarme profundamente. Enrolle mis brazos por su cuello y me deje llevar por la intensidad de su beso, olvidándome de todo, excepto de él.

Cuando nos separamos el descanso su frente en la mía mientras sentía como la lluvia comenzaba a caer. Así como estaba, con un frio del demonio y la ropa mojada, sentía que estaba completa, me sentí feliz por primera vez en mucho tiempo.

-Te amo-Dije. Edward sonrió como nunca lo había visto y llevo mis manos a su pecho. Su corazón latía desaforadamente producto de mi declaración. Sonreí de vuelta y nos volvimos a besar como si no hubiera mañana.

Cuando subimos al auto Edward junto mi mano con la suya y la puso sobre su pierna mientras maniobraba el volante con la otra.

-Cómo es que viniste por mí?-Le pregunté.

-Se me ocurrió que así como te lleve puedo recogerte-Dijo encogiéndose de hombros. Simple, porque no se me ocurrió a mí para evitar todo ese drama.

-Y tenías que decirle eso a Demetri?-Pregunté. Edward sonrió pagado de sí mismo sabiendo a que me refería.

-Tenía que darte la entrada para que ese idiota dejara de pensar en imposibles-Dijo.

-Fue cruel, infantil, posesivo e innecesario. Y Demetri no es un idiota-Dije.

-Está bien. Lo siento-Dijo aún sonriente. Rodé los ojos.

-Muero de frío-Me quejé.

-Quieres venir a casa?-Preguntó.

-Estará tu mamá? Me da vergüenza-Dije.

-No tienes que sentir vergüenza. Ella sabe cómo me siento respecto a ti. Y de todas formas no estará. Es viernes, los viernes papá y mamá van a un club-Dijo.

-Está bien. Vamos-Dije. Edward tomó el camino que llevaba a su enorme casa y aparcó el auto. Me baje temblando bajo la lluvia y corrimos a la puerta para resguardarnos. Edward abrió la puerta y encendió las luces.

-Vamos a mi habitación, te daré algo seco mientras pongo tu ropa en la secadora-Dijo subiendo las escaleras y llevándome consigo. Me saqué los tacones y los deje junto a la cama mientras Edward abría su guardarropa y elegía una camisa de botones azul oscuro. Me la tendió.

-No te molesta?-Pregunté.

-Claro que no tontita-Dijo acercándose y acariciando mi mejilla produciéndome miles de cosquillas.

-Estaré fuera mientras te cambias-Dijo. Sonreí y asentí, pude haberme descambiado frente a él, después de todo me había visto semidesnuda dos veces. Pero me derritió su caballerosidad por lo que no quise rechazar su ofrecimiento. Me quité el vestido mojado y el sostén que estaba un poco mojado. Me dejé el bóxer de encaje que curiosamente era del mismo color que la camisa que me había prestado Edward y me la puse dejando los primeros botones sueltos. Era algo grande ya que las manos no se me veían y me llegaba un poco más abajo del comienzo de los muslos.

-Estoy lista-Dije. Edward entró a la habitación sin camiseta y con un cesto de mimbre, me miró fijamente mientras tomaba mi ropa y la echaba junto con la suya. Desapareció por un momento y luego regresó ajustando la calefacción. Me senté en el suelo junto a su cama ya que la alfombra estaba calientita. El se sentó a mi lado.

-Te sienta ese color-Dijo. Le sonreí.

-Gracias-Contesté nerviosa.

-Bella yo… no puedo decirte que me alegra que dejaras a ese chico porque no sería correcto, pero… gracias por elegirme-Dijo. Lo miré fijamente, podía alguien ser tan perfecto y tan real? Sus ojos brillaban y su cabello aunque despeinado se veía simplemente perfecto.

-Siempre-Contesté apoyando mi mejilla en su hombro. La habitación estaba a oscuras, la única luz provenía de una pequeña lámpara que despedía una débil luz amarilla. Edward pasó su brazo por mi cintura atrayéndome más hacia él y apoyó su barbilla en mi cabeza.

-Quisiera quedarme así para siempre-Dijo.

-Igual yo-Dije levantando la mirada. Edward acarició mi mejilla transmitiéndome esa corriente familiar que solo venia de su piel y yo me acerqué a él en un acto de confianza, besándolo con todo lo que sentía en aquel momento.

-Bella-Murmuró mientras nos dejábamos caer sobre la alfombra. Nos miramos fijamente por un tiempo largo, yo acariciaba su cabello sin dejar de verlo y el pasa sus dedos por mis cejas con cadencia.

-Tienes miedo?-Preguntó en un murmullo. Levante mi cabeza del piso y le di un beso en la nariz.

-Nunca más-Respondí con seguridad. Sus ojos brillaron intensamente y volvió a besarme. Baje mis manos a su espalda desnuda y repase sus hombros y sus músculos con lentitud, grabándolos en mi mente a fuego. Edward sujeto mis manos y las dejo a los costados de mi cabeza.

-No te muevas-Dijo. Lo miré embelesada mientras comenzó a desabotonar botón por botón de la camisa y daba un beso en cada lugar que se hacía visible. Sentí como mi piel se ponía de gallina con cada caricia de sus labios. Cuando Edward terminó con el último botón levantó la mirada. Yo miré su trabajo y no supe si avergonzarme o morirme de ternura. Edward había desabotonado la camisa sin separar los pliegues, dejando solo una línea gruesa de mi piel a la vista y el comienzo de mis boxers. Le sonreí.

-Hazlo-Dije. Edward sonrió de vuelta y llevó su mano al comienzo de mis pechos trazando una línea hasta mi ombligo provocándome miles de cosquillas. Luego tomo uno de los extremos de la camisa y la hizo a un lado dejando mi torso desnudo para luego tirar de ella totalmente. Levanté un poco mi espalda para ayudarlo luego me deje caer nuevamente sobre mi espalda desnuda.

-Eres perfecta-Dijo mientras se reclinaba sobre mí y me besaba con ternura. Yo lo besé de vuelta bebiéndome sus labios y reconociéndolo. Este debía ser mi primer recuerdo de nuestros besos. Y Edward se estaba encargando de borrar cualquier error con sus caricias. Sus manos recorrieron mis costados con suavidad y yo hice lo mismo con su espalda para luego desabrochar sus jeans y colar mis manos en su pelvis trazando con mis dedos el camino de sus músculos oblicuos. Sentí como su estómago se encogió a causa de mis manos heladas y le sonreí mordiendo mi labio inferior incapaz de pedirle verbalmente que se despojara de ellos.

-Estas segura?-Preguntó. Asentí sin poder coordinar mi mente con mi boca. Edward se despojó de sus jeans y su ropa interior rápidamente. Luego me miró una última vez antes de tomar entre sus dedos mis bóxers y deslizarlos suavemente mientras rozaba con sus dedos mis piernas. Me estremecí mientras las enroscaba en su cintura y lo acercaba más a mí.

-Te amo Edward, te amo-Dije antes de consumirnos en un suave vaivén en el que solo fui consciente del hombre que estaba marcando su nombre en mi piel por medio de sus caricias y besos. Mis dedos tocaron sus dedos, mi piel tocó su piel, mis labios tocaron sus labios y mi corazón alcanzó su corazón justo en el momento en que fuimos uno.

Reposé mi cabeza en su hombro mientras trataba de recuperar la cadencia de mi respiración.

-Te amo Bella-Dijo en mi oído mientras me atraía hacia el con su brazo. Sonreí cerrando los ojos mientras me concentraba en el latido de su corazón.

-Ahora sabes lo que siento por ti-Murmuré.

-Lo sé, y lo atesoraré en mi mente y mi corazón-Contestó. Mi corazón se aceleró por un momento al escucharlo. Era tan fuerte lo que sentía y lo que me hacía sentir, que tenía la certeza de querer permanecer a su lado hasta que tuviera memoria. Solo pude apretar mi mano entre la suya mientras la inconciencia me envolvía.

Desperté un poco desorientada. Miré a mi alrededor recordando lo que había pasado entre Edward y yo y no pude evitar sonreír. Miré mi cuerpo desnudo cubierto por una manta gruesa y busque con mi mano a Edward pero solo palpé la alfombra vacía a mi lado. Me giré para comprobar que estaba sola en mi habitación y un sentimiento de desazón me recorrió el pecho. Apoyé mis codos sobre la alfombra y me incorporé un poco.

-Edward?-Llamé insegura sin querer subir el tono de voz. La puerta se abrió en ese momento y Edward apareció con una bandeja en las manos.

-Cariño lo siento, no quería que despertaras sola-Dijo poniendo la bandeja en el piso y besándome lentamente.

-Oh, está bien, no importa-Dije sonriéndole y sintiendo el alivio recorrerme.

-Claro que importa, soy un idiota por dejarte-Dijo metiéndose bajo la cobija y abrazándome contra su pecho.

-Te perdono-Dije abrazándolo.

-Eso se siente bien. Tienes frio?-Preguntó.

-Un poco-Dije. Él se estiró recuperando su camisa y me ayudó a ponérmela abrochando cada botón con aspecto de concentración.

-Que traes ahí?-Pregunté cuando nos arropó nuevamente.

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Que onda gente? No tengo mucho tiempo así que solo les pediré su opinión! Espero que les haya gustado! Mucho loooveee!