Destino

Capítulo VIII

Equilibrio y malos entendidos


Despertó confundida esa mañana, lo último que recordaba es que estaba leyendo en el living y ahora estaba cómodamente tendida en una cama que no sabía cómo apareció. Miró para todos lados y se dio cuenta de que Kiosuke estaba durmiendo en el suelo sobre un futon, seguramente él la llevó a la cama.

Se levantó cuidadosamente y se dirigió a la cocina. Después de media hora tuvo listo el desayuno que consistía en tocino con huevo, café y jugo de naranja para Kiosuke y de frutilla para ella.

Entró a la pieza y despertó a Kiosuke. Éste se levantó algo desubicado y Dani se sonrojó de sobremanera y desvió rápidamente la mirada. Kiosuke la miró confundido hasta que cayó en la cuenta de que su torso estaba desnudo.

Cuando se puso una camisa, Dani volvió a mirar y le entregó la bandeja con su desayuno.

El pelinegro observó desconfiado su inusual desayuno y notó como la castaña lo comenzaba a comer felizmente.

—come, es comida de mi mundo— dijo la chica sonriente.

—De acuerdo—accedió resignado mirando aún la comida con desconfianza…claro que una desconfianza fingida.

Después del desayuno que a Kiosuke le gustó bastante, el chico se vistió más decentemente y luego salieron con rumbo al restorán.

— ¿Entendiste algo de lo que leíste?— cuestionó el muchacho mientras caminaban por las calles polvorientas de Suna

—Soñé toda la noche con eso—realmente estaba segura que podría dar fácilmente una charla sobre el tema.

—hmp.

Dani miró a su acompañante entre molesta e incrédula…al parecer Kio también tenía pegado los monosílabos.

Al llegar al restorán Ryou los recibió y el dedicó a Kiosuke una significante mirada que la castaña no supo interpretar

Luego de que la castaña respondiera algunas preguntas con respecto de lo que leyó el rubio sonrió.

—bien, ahora que ya sabes lo teórico es hora de pasar a la siguiente fase.

Ryou no los llevó al dojo, cosa que la confundió un poco, sino que se dirigieron a un pasillo con una puerta al final, la abrieron y la castaña se quedó boquiabierta.

Al otro lado había un gran patio, pero a diferencia de lo que se esperaba este era completamente verde, habían algunos árboles y a un costado un estanque artificial, en un extremo habían algunos juegos como columpios.

"deben ser para sus dos hijas supongo" pensaba observando alrededor.

Otra cosa que le llamó la atención fue un gran poste que no debería estar ahí, medía fácilmente diez metros o más.

— ¿Para qué me traen aquí?—cuestionó confundida.

—como no disponemos de mucho tiempo tendremos que apurar el proceso y este es el método más indicado—explicó Ryou bajo la atenta mirada de la muchacha —lo primero que tendrás que hacer es trepar este poste, en la cima tendrás que mantenerte parada con un pie intentando mantener el equilibrio y, a la vez, meditar con tus manos en la posición del tigre.

—…—dijo con la cabeza gacha

"me dan miedo las alturas…es decir…en cheerleader soy ejecutante…pero es muy distinto esta a doce metros que a dos del piso"

A pesar de ser cheerleader y tener siempre que soportar lanzamientos y que hicieran con ella lo que se les antojara, la altura no era tanto.

—Bueno, comienza—ordenó Ryou—supongo que sabes la posición del tigre— al ver que la castaña asintió, entró de nuevo seguido de Kiosuke.

—Kio-nii-chan…— dijo con un pucherito…es decir… ¿ni siquiera sé quedaría con alguien que la vigilara? En cheerleader por lo menos había cuatro personas que la mantenían arriba y que la agarraban en caso de que perdiera el equilibrio

—esto lo debes hacer sola, vendré a verte de vez en cuando—dijo con una sonrisa.

Dani suspiró de resignación y comenzó a trepar la resbaladiza superficie para caer inmediatamente.

ooo

— ¿Crees que lo logre?— cuestionó Kiosuke con dudas.

—esperemos que sí, pero lo más probable es que si no le resulta busque otra forma, después de todo se pueden tomar varios caminos para llegar a una solución— dijo con una media sonrisa.

—Kiosuke-kun—se oyó la voz de Karen.

—Karen…—dijo el muchacho sin muchas ganas…aquella chica siempre quería conseguir algo con él.

— ¿quieres ir a cenar conmigo esta noche?, podría ser como en…una…una cita—propuso ligeramente sonrojada.

—no, lo lamento, Karen, tengo cosas más importantes que hacer— se negó pasando por el lado de ella.

—Entiendo— dijo tristemente—es por Daniela-san ¿verdad?.

Al escucharla Kiosuke se dio la vuelta para mirarla, con el seño fruncido.

— ¿a qué te refieres?

—desde que llegó has estado muy cerca de ella y ayer te vi abrazándola ¿son novios?— cuestionó celosa, aunque no tenía ningún derecho de ponerse de esa forma.

—eso a ti no te importa— respondió en un tono frío y cortante.

Ryou observó aquella escena en silencio y se extrañó al oír a la peli plateada.

— ¿Qué pasa entre tú y Dani?— cuestionó curioso.

—nada, sólo somos amigos, la abracé para que esos ANBU le fueran con el cuento a Gaara.

— ¿seguro?

— ¡por supuesto!, a Dani la considero como una hermanita pequeña, además tú sabes quién me interesa.

— ¿esa chica? ¿Todavía no la olvidas?

—No puedo olvidarla— respondió tristemente.

Hablar de Midori y saber que jamás la volvería a ver le causaba un profundo dolor, saber que estaban a tres días de distancia y saber también que no podía ir.

—es como cuando tú te diste cuenta que no podías estar junto a Magdalena, trataste de olvidarla, pero no pudiste y al final lograron estar juntos— dijo con una sonrisa—a mí me pasa lo mismo, con la única diferencia que con nosotros no habrá un final feliz.

—eso depende de ti.

—ya lo sé, pero no quiero que elija entre estar conmigo y vivir en su aldea con su familia.

—la decisión es de ella, no puedes decidir por ella, si ella quiere estar contigo…

—no, no puede estar conmigo, las cosas son así.

Ryou suspiró, no le gustaba verlo así, lo conocía hace varios años y sabía que estaba sufriendo.

—estoy seguro que algún día podrás estar junto a ella.

—si…eso espero…

ooo

— ¡Maldita sea!—gritó la castaña al resbalarse por vigésima octava vez.

El poste era demasiado resbaladizo y además su vestido no la ayudaba mucho que digamos.

"debí haberme ido a cambiar primero" pensaba cansada.

Para poder trepar debía tomar vuelo, abrazarse con un pequeño salto al poste y comenzar a trepar rápidamente. Cuando tenía suerte alcanzaba a trepar hasta los tres metros y había veces que no alcanzaba a llegar al metro y medio.

—Es imposible— dijo jadeando—no lo lograré.

No era muy normal en ella que se rindiera tan fácilmente

Cuando se iba a dar por vencida recordó una frase que le dijo su padre.

"se pueden tomar varios caminos para llegar a una solución"

Y era cierto, muchas veces lo había comprobado. Por lo tanto, si no podía trepar el poste así, tendría que buscar otras formas o ayudarse de algo.

Recorrió el patio con la mirada en busca de algo que la pudiese ayudar. En ese momento notó de reojo un destello plateado, volteó y caminó hacia los juegos. Ahí, tirada en el piso había una cadena que en uno de sus extremos tenía una especie de espada.

¿Quién en su sano juicio dejaba un arma en donde niños juegan?, aunque pensándolo bien… ese mundo era tan extraño que no le extrañaría que los niños jugaran con armas. Además debía agradecer haber encontrado aquel arma.

Se dirigió al poste con su hallazgo y la pasó alrededor, la cadena le ayudó a que pudiese finalmente impulsarse hacia arriba.

Después de algunos intentos más y de varias patadas al poste, logró finalmente llegar a la cima. Ahí no le costó pararse tanto, total…estaba acostumbrado a tener que ponerse dura cuando la subían. Miró hacia el frente, ocupando toda la fuerza de voluntad en no mirar hacia abajo…sabía perfectamente que el suelo no se vería igual desde doce metros que desde dos.

—me voy a caer— murmuró aterrada, estaba a doce metros de altura y sin nada que la sujetara, nadie que la sostuviera como en un desmonte, una caída desde ahí y lo más probable es que termines en el pijama de madera. En ese momento sí que valoraba a su tercera base.

Cuando consiguió el equilibrio perfecto, se puso en la misma posición para hacer un liberty, con una pierna doblada de tal modo que el pies tocara la rodilla de la pierna de base, levantó un poco la cadera de la pierna doblada para nivelarse y se quedó ahí…por costumbre "marcó" su liberty y sus brazos se pusieron en la posición de V alta.

En ese momento le dieron ganas de marcar una "paloma" y luego tomar sus pies y tocarse con éste la cabeza, como en la figura del escorpión…pero sabía que tal vez luego se arrepentiría de eso.

Lentamente bajó sus brazos, mientras mantenía el abdomen apretado y al igual que su pierna base. Eso lo había aprendido en cheerleader, al principio, cuando recién la subían, le costaba mantener el equilibrio, pero luego había aprendido a apretarse, sobre todo apretar los músculos de sus muslos, para así evitar la caída.

Hizo la posición del tigre con las manos y cerró los ojos, intentando relajarse y relajar poco a poco los músculos de su cuerpo, ya había logrado el equilibrio y ahora esperaba poder mantenerse así.

Trató de dejar su mente en blanco y olvidarse de todo por un momento, no preocupaciones, no miedo, no Gaara, no ira, no tristeza, no… nada.

ooo

Un chico pelirrojo caminaba por las calles, avanzaba a paso tranquilo, se le veía serio y pensativo. Su presencia confundía a algunas personas, mas él no se daba cuenta o no les ponía atención.

Se dirigía hacia el extremo oeste de la aldea en donde se encontraba el restorán más lujoso de la ciudad. Todos creerían que iba a almorzar, sin embargo él iba a buscar algo, más bien a alguien.

Mientras caminaba recordó la información que le dieron hace poco.

.

Dos ANBUs aparecieron en la oficina del Kazekage en una nube de humo.

Kazekage-sama, hicimos lo que nos solicitó.

¿Y bien?—inquirió Gaara interesado.

la niña Daniela Rozen llegó a su casa alrededor de las 13:00 horas acompañada de un muchacho muy apuesto de alrededor de 17 años, tenía el pelo negro, los ojos del mismo color y la piel pálida—dijo una voz femenina.

Continúa—ordenó el pelirrojo.

el chico que responde al nombre de Fujiwara Kiosuke se quedó en la pieza de Daniela-san, ordenando la comida en la mesa de noche mientras ella se bañaba. Estuvieron ahí hasta las 14:30 horas, después salieron y comenzaron a pasear por la aldea. El muchacho la tomó por la cintura y la dirigió hasta uno de los sectores residenciales de la villa, debo agregar que al más lujoso. Allí cerraron todas las cortinas y no pudimos ver qué pasaba. Después de veinte minutos Fujiwara Kiosuke salió del edificio—dijo una voz masculina.

¿Lo siguieron?—inquirió seriamente.

Yo lo seguí— dijo la voz femenina— después de salir del departamento se dirigió al restorán Fujiwara, un restorán muy lujoso que se encuentra en el extremo oeste de la ciudad. Estuvo ahí por algunas horas, para luego comenzar a deambular tranquilamente por toda la ciudad y luego dirigirse a un restorán en el que se demoró cerca de hora y media para comer una pequeña porción de sushi—dijo la voz algo fastidiada— posteriormente se dirigió hacia su departamento.

durante todo ese tiempo Daniela Rozen no salió, cuando el chico llegó la luz de la habitación se encendió y se vio una sombra que parecía cargar algo, minutos después la luz se apagó. Esta mañana la chica abrió las cortinas temprano y comenzó a preparar el desayuno, demoró cerca de media hora. Luego se dirigió al cuarto y minutos después Kiosuke abrió las cortinas. Después de desayunar se dirigieron al mismo sitio que Kiosuke visitó el día anterior—relató la voz masculina.

Mañana a primera hora le tendremos un detallado informe—dijo la voz femenina.

No es necesario, pueden retirarse—ordenó serio.

Hai, Kazekage-sama.

.

Su ritmo ahora era más rápido, le molestaba de cierta forma lo que le dijeron sus subordinados. La razón no la tenía clara y dudaba mucho que existiera una, es solo que le…molestaba.

¿Estaría celoso?, pero ¿de qué? ¿Cuál era el motivo? ¿Acaso era Dani? ¡Imposible! Aunque…cuando le contaron detalladamente todo lo sucedido sintió su sangre hervir ¿Qué le pasaba? ¿Acaso le molestaba que la castaña pasara la noche en casa de aquel chico?

"hmp, ella puede hacer lo que quiera" pensó, aunque…ese hacer lo que quiera podría interpretarse de muchas formas, ya que calzaba incluso en lo morboso. Pero ¡POR FAVOR!, ¿qué clase de cosas estaba pensando?

Al llegar al supuesto restorán, notó que realmente era muy lujoso, pero por supuesto, si el dueño era uno de los hombres más ricos de todo el mundo ninja. Entró sin dudar, según su fuente la castaña tendría que estar ahí. En el interior había varias mesas ocupadas y un gran número de camareras y mozos.

Buscó con la mirada a la ojiceleste, pero no la encontró, al único que vio fue a ese tal Kiosuke conversando con un hombre rubio de alrededor de 30 años. El pelinegro no parecía ocupar las usuales ropas de mozo, sino que vestía relativamente normal, llevaba puestos unos jeans claros y una camisa blanca, definitivamente esas no eran las vestimentas normales de un empleado, a menos que no fuera un empleado y que fuera una especie de jefe.

El moreno notó su presencia y se acercó con una sonrisa arrogante.

—vaya, vaya, pero que inusual visita ¿Qué lo trae por aquí, Kazekage-sama? — preguntó con una media sonrisa.

— ¿Dónde está?—cuestionó serio.

— ¿Quién?

—Dani, por supuesto— respondió como si la respuesta fuera obvia—sé que está aquí.

— ¿en serio?, haber…veamos… ¡ah! si aquí esta—dijo divertido mostrando su bolsillo—¿la vez? ¡Mira te esta saludando!— riendo burlonamente.

—Estoy hablando en serio—dijo molesto controlándose para no aplastarlo con la arena.

—bueno, ¿acaso no captaste la indirecta? Aquí no está—replicó cruzándose de brazos y con una media sonrisa en el rostro—¿Qué pasa? ¿Acaso se te perdió?, ella se fue temprano en la mañana, puede que se haya perdido— frunció ligeramente—además, ¿Cómo supiste donde trabajo? Y ¿Cómo puedes afirmar que está aquí?, ¿acaso la estas vigilando?, si ese fuera el caso no creo que sea muy conveniente hacerlo, en realidad no quiero estar ahí cuando se entere.

—no la estoy vigilando.

—De acuerdo—"¿a quién engaña?"—yo creo que ya puedes retirarte, a menos que quieras comer algo.

—no me voy a ir sin ella, sé que está aquí.

—Y sigues con lo mismo, te estoy diciendo que no está—dijo ligeramente fastidiado.

— ¿Qué sucede?— cuestionó el tipo rubio que estaba conversando con Kiosuke anteriormente, el cual a todas luces era Ryou

—Afirma que Dani-chan, la chica que te comenté, supuestamente está aquí—explicó el moreno.

—hmp, ototo, tú no traes a tus conquistas aquí al trabajo— comentó con una media sonrisa—Kazekage-sama, esa chica no ha venido—se dirigió al pelirrojo— Kio me dijo que se quedo a dormir en su departamento y que salió temprano por la mañana, es posible que se haya perdido, ya que no conoce muy bien la villa, si sabemos algo, Kio la irá a dejar personalmente a su casa.

—De acuerdo—accedió resignado, aunque no les crea nada decidió que lo mejor era retirarse— adiós— se despidió.

Cuando Gaara se retiró, ambos se sentaron en una mesa cercana y se relajaron.

—Parece que los ANBUs ya le fueron con el cuento— dijo Kiosuke sonriendo divertido—aunque nunca pensé que vendría a buscarla.

—parece que Dani le interesa.

—si…eso creo…pero no creo que lo admita o que se dé cuenta—dijo algo fastidiado.

—parece que no te simpatiza.

—considerando como nos conocimos, creo que no podría ser de otra forma—contestó con una sonrisa divertida.

—¡Ah!—un grito de dolor que parecía venir desde el patio los interrumpió.

ooo

Una hora después logró finalmente dejar su mente en blanco y dejó de preocuparse de lo que la atormentaba. Comenzó a sentir una sensación extraña, que nunca antes había experimentado, esta era especie una energía que se acumulaba en su estomago, luego esta energía comenzaba a dispersarse por cada parte de su cuerpo.

"¿será esta energía el chakra?" se preguntó interiormente, hmp, no podría ser otra cosa, ¡lo estaba logrando!

Esa felicidad y euforia que sintió en un principio fue reemplazada por un molesto cosquilleo que comenzaba a sentir en el lugar en donde tenía el tatuaje. De pronto sintió como si le estuvieran poniendo un fierro caliente en la espalda, el molesto cosquilleo se transformaba en un dolor insoportable.

—¡ah!—gritó la castaña por el dolor, hizo un movimiento brusco- justo lo que no debía hacer- y comenzó a perder el equilibrio, después de algunos segundos en los que trató inútilmente de estabilizarse, apretándose nuevamente… pero el dolor aumentaba…era mucho peor que esa vez en la que se había doblado el pie y sus bases la tenían sujeta fuertemente del tobillo…recordaba que hasta había soltado una que otra lagrima por el dolor; esto era diferente, no le dolía el pie, el dolor partía en la espalda, pero se repartía por todo su cuerpo.

Finalmente, dejó que lo inevitable sucediera. Se lanzó, como en un desmonte, "sacando cadera", justo como estaba acostumbrada a hacerlo en los lanzamientos y desmontes…con la diferencia que no habrían cuatro personas abajo para atajarla.

Cerró fuertemente sus ojos rezando porque fuera una muerte rápida y sin dolor, lo que menos deseaba era quedar agonizando. Sin embrago y para su suerte, antes de llegar al piso unos fuertes brazos la sujetaron. Abrió sus ojos y se encontró con Kiosuke que la miraba preocupado.

—da-Dani-chan ¿te encuentras bien? ¿Qué sucedió?—cuestionó ansioso.

—el…el tatuaje…me…me quema—respondió asustada y botando una que otra lágrima por el dolor.

Ryou al escuchar miró preocupado a la chica y le pidió al pelinegro que delicadamente la pusiera boca abajo en el césped. Kiosuke obedeció y lo que vio no lo tranquilizó en absoluto. A través del vestido se podía ver una luz blanca en el lugar donde, por lo dicho por Kiosuke, debería estar el supuesto tatuaje. Acercó su mano hasta milímetros del cuerpo de la chica y sintió algo que lo hizo sonreír imperceptiblemente, pero que también lo alarmó y lo hizo mandar una maldición a quien sabe quién.

—¡ahhh! ¡Duele, duele mucho!

—Relájate, ya pasara— dijo Ryou, poco a poco la luz se desvaneció y la oji celeste se tranquilizó.

—Dani—llamó serio—cuéntame con lujo de detalles todo lo que paso.

La chica le contó lo que sintió y Ryou no tuvo ninguna duda en que ella pudo sentir su chakra, por lo que, su idea fue la correcta.

—Ahora queda ver el problema del tatuaje—comentó pensativo.

— ¿Qué crees que es?—cuestionó Kiosuke serio.

—No lo sé, pero tengo algo claro—dijo pensativo para dirigir su mirada a la preocupada castaña que se hallaba sentada en el suelo — no podrás seguir entrenando hasta que solucionemos este problema, si intentas sentir el chakra o concentrarlo el dolor volverá.


Notas de autora:

Bueno gente, espero que les haya gustado el capítulo de hoy. Sin más que decir me despido.

Cuídense y sean felices! Aah! Y déjenme reviews!