Destino
Capitulo IX
Malagradecida
Dani pasó el resto del día trabajando, se extrañó al notar que su amiga Karen parecía estar triste. Y lo que más le extrañó y molestó al mismo tiempo fue que cuando fue a preguntarle por su estado, la chica de pelo plateado le dirigió una mirada envenenada y llena de odio.
Kasumi que se hallaba cerca se extrañó, al igual que la castaña, por el extraño comportamiento; usualmente Karen no solía ser así.
Durante los ratos libres, Kiosuke le comentó la inesperada visita de Gaara, su reacción no se dejó esperar.
— ¿Y tú que le dijiste?— preguntó nerviosa.
—Que te quedaste en mi casa, pero que te fuiste temprano por la mañana— respondió encogiéndose de hombro—dijo que no se iba a ir hasta que no te encontrara, me costó un poco convencerlo.
Al final de la jornada Dani ayudó a ordenar un poco y luego se cambió ropa para irse. Cuando se despidieron, Kiosuke se ofreció ir a dejarla a la casa. Ella, para evitar roces entre Gaara y él prefirió negarse.
—Dije que voy a dejarte— dijo Kiosuke.
—no, yo puedo irme sola, no necesito un perro guardián.
—no, yo te acompaño ¿acaso estas sorda?, en ese caso lávate bien los oídos.
—no quiero que me acompañes, ¿acaso hablo chino?— cuestionó picada.
Después de cerca una hora de discusión en la que Dani ganó, el chico la dejó ir molesto.
Tal vez hubiera sido mejor que el moreno la acompañara, ahora estaba perdida. Era difícil de creer considerando el tamaño de la aldea, pero digamos que la castaña no tenía muy buena orientación, además no estaba pensando precisamente hacia dónde iba, solo caminaba.
Llegó a una calle que no tenía iluminación y que además estaba desierta. Esto no le llamó mucho la atención, nunca le había temido a la oscuridad. De pronto sintió que la seguían, sintió una extraña sensación, como una energía ajena a la de ella.
— ¿Quién anda ahí? — cuestionó seria. Sus ánimos no andaban muy buenos. —muéstrate.
—vaya, vaya, pero que tenemos aquí— dijo una voz ronca— la muchachita de la que todos hablan—comenzó a divisarse la silueta de un hombre alto y corpulento—que coincidencia encontrarnos aquí, en un callejón a oscuras.
—lárgate, quien quiera que seas—dijo dando media vuelta, sin caer en la cuenta todavía de lo que en verdad sucedía.
—oh, pero que genio, me gusta, te quieres hacer la difícil ¿no? —dijo el hombre que debía rondar los veinte años, cabello oscuro, tez pálida, sus vestimentas eran bastante vulgares.
En ese momento, Dani estaba segura que estaba frente a un ebrio. Los "curaditos" armaban boche, pero nunca hacían nada.
—hmp, no me hagas perder el tiempo—y ella no estaba ese día de ánimos para soportar a un borracho.
Comenzó a avanzar tranquilamente, pero el chico la agarró fuertemente del brazo.
—Suéltame—ordenó amenazante.
Pero aquel hombre no la soltó y ahora que lo tenía cerca, Dani no pudo detectar el habitual olor a alcohol.
—espera… ¿no quieres divertirte un momento?
Y aquel comentario, terminó por tirar a la basura su teoría del borracho y la hizo sospechar que en realidad estaba frente a una especie de hombre callejero mucho más peligroso: un pervertido.
"¿Qué ha dicho? Acaso… ¡mierda Daniela eres demasiado lenta para algunas cosas!" pensó, comenzando a tomarle el verdadero peso a la situación.
— ¡Suéltame!—gritó dándole una patada que lo obligó a alejarse un poco.
El rostro del hombre se deformó por unos momentos en una mueca de fastidio, pero luego recompuso la sonrisa.
— ¡que lastima!, entonces tendrá que ser por las malas—su sonrisa malvada provocó un estremecimiento en Dani.
Él, rápidamente se puso detrás de ella, agachó su cabeza y le susurró al oído:
— No puedes negarte— luego la volteó y la rodeó fuertemente por la cintura, tocando accidentalmente el tatuaje.
— ¡Ah!—Gritó desesperada por el dolor "maldito"— ¡suéltame estúpido idiota!—trató de zafarse pero él la tenía muy bien agarrada.
— ¡jajaja!, no pienso— dijo burlonamente. — ¿sabes?, ese vestido te queda bien, pero te verías mejor sin él.
Si no hubiese sido porque el dolor en la parte baja de su espalda era insoportable, le habría dicho todo su repertorio de insultos.
— ¡Cállate estúpido pervertido!— El dolor era insoportable así que rompió a llorar de rabia, dolor e impotencia— ¡suéltame, weón! O si no…
En ese momento Dani tuvo que reprimir el torrente de insultos que amenazaban con salir de su boca y se limitó a cerrar los ojos y apretar sus labios fuertemente. Si aquel hombre la besaba, no lo dejaría pasar más allá.
"de seguro tiene pensado lugares mucho más interesante donde poner ese asqueroso hocico" pensó dándose cuenta de lo brillante que era su idea.
Comenzó a acercar su boca a la de ella pero algo lo detuvo
— ¿Qué mierda…?
Dani cuando no sintió la asquerosa boca de aquel hombre sobre la suya, abrió lentamente los ojos y se topó con una pared de arena.
—Te dijo que la soltaras—dijo alguien entre dientes.
Aquella voz, sumado a la pared de arena, tranquilizaron a la castaña. Ya no estaba en peligro.
El hombre volteó y vio como Gaara lo miraba con rabia y odio. La mandíbula del chico estaba apretada y la arena lo rodeaba de manera amenazante. Una mueca de miedo apareció en el rostro del pervertido, intentó darse a la fuga, pero la arena le tomó el pie y lo botó, arrastrándolo hacia el pelirrojo.
—Ka-Kazekage-sama, no es lo que usted cree— dijo aterrado intentando zafarse del agarre de la arena.
En ese momento, toda expresión en el rostro del pelirrojo desapareció, volviendo a la usual mascara inexpresiva, pero Dani, que ese día había aprendido a sentir el chakra, sintió una energía negativa proveniente de él.
— ¿Y qué es lo que creo?— cuestionó con un tono frio que hacía mearse a cualquiera—. Responde.
Sus ojos parecían dos témpanos de hielo y Dani estaba segura que nunca había visto a nadie mirar de esa forma.
—bueno que…
— ¿qué? ¿Acaso que la ibas a violar?—preguntó nuevamente entre dientes y apretando los puños.
—Por favor…, perdóneme— pidió el hombre suplicante, pero algo le decía que Gaara no tendría clemencia; ella tampoco la tendría.
—No— dijo duramente
Dirigió su mirada hacia donde ella se encontraba. Sus ojos se cruzaron y ella sintió una extraña sensación de seguridad…tanta era la tranquilidad que la presencia de Gaara le transmitía, que sus sollozos comenzaron a disminuir.
Cuando miró a Dani, notó que sus ojos estaban llenos de lágrimas que seguían deslizándose por sus mejillas. Eso lo molestó aún más, si no hubiese llegado a tiempo, no…no quería ni imaginarse con lo que se hubiera encontrado.
—Dani…lamento que tengas que ver esto— dijo cortando el contacto visual.
Dani realmente no entendió a que se refería el chico con aquella frase, pero algo le decía que pronto lo sabría y que además, no sería muy agradable para la vista.
La arena comenzó a cubrir el brazo derecho y la pierna izquierda del pervertido y luego, cuando ambas extremidades estuvieron cubiertas, Gaara cerró su puño luego de decir una extraña palabra. Dani vio con horror como ambas extremidades eran literalmente molidas por la arena.
El hombre comenzó a retorcerse por el dolor, lamentándose desesperado.
— ¡mis brazos! ¡Mis piernas! ¡Maldito!—gritaba.
Daniela aún sin recuperarse, miraba al hombre que ahora le dirigía una mirada desesperada. No sintió lastima, en lo absoluto, pero…pero… miró a Gaara, el cual se hallaba parado a un costado del pervertido.
Los ojos de Gaara ya habían abandonado cualquier rastro de ira y ahora miraba al hombre fríamente y con cierto desinterés.
—agradece que fui benevolente, sólo esta fracturado—dijo chasqueando sus dedos.
Dani se sorprendió al ver como aparecían lo que ella creía que podrían ser los llamados ANBU. Uno ocupaba una máscara de animal, y los otros ocupaban mascaras adornadas con figuras relacionadas con el viento.
El ver los ANBU ahí, provocó que Dani recordara que Gaara la había estado espiando durante aquellos días. Parte del enojo que se le había pasado producto del ataque reciente, amenazaban con salir nuevamente a la superficie, y esta vez, de manera recargada.
—Llévenlo al calabozo—fue la orden cortante que dio Gaara a sus subordinados.
—Hai—dijeron al unísono con voz firme, lo que le hizo recordar a los militares de su mundo.
Luego Gaara la miró y ella le devolvió la mirada, aunque con cierta…cautela…por así decirlo.
—Dani vamos—dijo dándole la espalda para comenzar a caminar en dirección a la casa.
Dani se quedó mirando la espalda Gaara por algunos segundos y luego dirigió su mirada al hombre que había tratado de propasarse con ella, el cual estaba siendo cargado por los ANBU. No, no sentía lastima…pero aun así…encontraba que lo que había hecho Gaara era excesivo
Gaara al no sentirla detrás de él, se detuvo y se volteo a verla, encontrándose a la chica mirando a los ANBU que ya habían comenzado a marcharse.
"niña tonta" pensó con cierto enfado.
Aún estaba molesto porque no había podido encontrarla en el restorán y porque además no había podido percibirla a través del chakra, cayendo en la cuenta de que el chakra de la chica era imperceptible. Y otra cosa que le causaba molestia era verla parada como tonta en aquel lugar.
— ¿vas a quedarte ahí parada o vas a venir conmigo? —fue por eso, que cuando habló, no pudo ocupar palabras amables.
La castaña salió de su letargo y lo miró algo desorientada. Luego había llegado corriendo hasta él.
Se había detenido a aproximadamente un metro de él y había desviado la mirada.
—Gracias—dijo en un susurro y con cierta incomodidad.
ooo
El camino pasó en silencio, ninguno de los dos quería hablar. Dani mantenía su mirada en el piso, Gaara la había salvado de una muy grande, pero en ese momento recordaba las extremidades llenas de sangre del hombre y un estremecimiento comenzaba a recorrerla.
—Dani… ¿Dónde estuviste todo el día?— cuestionó Gaara un tanto dubitativo.
Pero no obtuvo respuesta por parte de la muchacha. La miró un tanto fastidiado. Ese día realmente no andaba de los mejores ánimos.
— Dani, te estoy hablando—así que cuando la llamó por segunda vez, ni siquiera se molestó en ocupar un tono amable como al principio.
— ¿eh? ¿Qué pasa?—cuestionó ella saliendo recién de su ensimismamiento.
Miró a Gaara y notó como este le dirigía una mirada un tanto asesina y luego resoplaba un tanto exasperado.
— ¿Dónde estabas? no fuiste a dormir a la casa.
Al escucharlo, Dani recordó de golpe que Gaara había mandado a esos ANBU para espiarla a ella y a Kio. El enfado que había logrado reprimir hace rato, salieron a flote inmediatamente.
—eso ya lo deberías saber, después de todo se lo fuiste a preguntar a Kio-nii-chan al trabajo—acusó con el seño fruncido.
Chasqueó la lengua, fastidiado. Así que Fujiwara ya le había ido con el cuento.
— ¿Te lo dijo?—cuestionó— ¿Cuándo?
En ese momento a Dani le dieron ganas de morderse la lengua. Con lo molesta que estaba había soltado información de más y como Gaara no tenía ni un pelo de tonto, si no se iba con cuidado podría descubrirla.
—Sí, me encontré con él en la tarde— mintió mientras desviaba la mirada.
Maldijo silenciosamente al darse cuenta de lo que había hecho; si quería mentir, lo peor que podía hacer era desviar la mirada, ya que eso era prueba suficiente de que mentía.
—Entonces… ¿Por qué andabas sola?—cuestionó suspicazmente.
Él por su parte, podía adivinar que la chica estaba mintiendo por lo incomoda que se encontraba.
Dani volvió a mirar a Gaara y esta vez lo miró directamente a los ojos. A veces, le resultaba muy fácil mentir…aunque…sólo le funcionaba con ciertas personas, lástima que su padre no estuviera entre esas personas.
Y ella pensaba que mirándolo fijamente le iba a hacer creer que estaba diciendo la verdad… ¡Hn! Realmente era una ilusa.
—Porque nos separamos obviamente— le contestó como si fuera lo más lógico del mundo—. Le dije que no me acompañara a casa. Ciertamente cometí un error, ya que no conozco muy bien este pueblito de cuarta.
—Tsk…—Gaara le dirigió una mirada algo molesta ¿Por qué no se dejaba mejor de insultar a la aldea? Estaba seguro que esa tal Viña del mar de donde venía la chica, era horrible.
Luego esbozó una sonrisa arrogante.
—no es culpa de la aldea que tú tengas una orientación peor que la de un bebé—contraatacó de manera autosuficiente.
— ¡bebé mis narices!—exclamó furiosa — ¡y aparte ¿a ti que te importa? No debiste haber llegado al rescate, yo tenía todo fríamente calculado y controlado a la perfección. Además faltaba poco para que me librara de aquel weón de mierda—dijo con el seño fruncido.
¡Uy! Realmente sus modales andaban por el suelo esos días; no era la primera vez que decía un improperio y aparte, ahora combinaba dos. Aunque…que se le saliera la palabra weón era comprensible, la tenía metida hasta la raíz en su vocabulario.
—sí, claro, seguro que estabas a punto de librarte—comentó con sarcasmo puro—, lo único que hacías era gritar y lloriquear como la niña tonta que eres— dijo molesto, realmente aquella chica lograba sacarlo de sus casillas.
Y era una malagradecida, ni siquiera daba las gracias porque la había defendido. "tenía todo fríamente calculado y controlado a la perfección" imitó en su mente la voz de la chica. Si que lo tenía todo controlado, ¡ja! Estaba seguro que si se hubiera demorado un poco más en llegar, habría presenciado una violación.
— ¡tonta tu abuela!—gritó hecha furia mientras Gaara alzaba una ceja.
—No metas a mi abuela en esto ni siquiera la conozco— dijo Gaara haciéndose el que no había entendido el comentario.
Dani lo miró sin poder creérselo "o es retrasado mental o simplemente me está tomando el pelo" pensó dándose cuenta luego que era la segunda opción.
Al llegar se encontraron a Kiosuke parado en la entrada. Gaara hizo una mueca de fastidio, genial, lo que le faltaba, realmente su día mejoraba de a momentos.
Recién ahí Dani pudo salir del shock en el que se encontraba y le tomó el verdadero peso a la situación, dándose cuenta de lo que estuvo a punto de pasarle, y corrió hacia su amigo para abrazarlo. El chico correspondió confundido al abrazo y comenzó a preocuparse al sentirla llorar desconsoladamente escondida en su pecho, como si fuera una frágil niña pequeña que necesitara protección.
—Kio-nii-chan, discúlpame, debí hacerte caso, soy una tonta, lo sé— dijo la chica entre sollozos enterrando más su cabeza a medida que hablaba.
Al escucharla, se alarmó. ¿Qué le había pasado a la chica para que se comportara de esa forma?
— ¿Q-que paso?—cuestionó con un nerviosismo mal disimulado. Si la chica estaba llorando de esa manera, era porque algo realmente malo había pasado; con lo poco que la conocía podía inferir que ella no lloraba en público a menos que fuera algo muy grave.
—un hombre casi la violó—respondió fríamente Gaara.
Le molestaba la actitud que en esos momentos tenía la castaña: abrazaba a Kiosuke como si su vida dependiera de ella y eso que Fujiwara no la había salvado ¿y él? ¿Qué recibía? Ni siquiera recibía un agradecimiento decente, con suerte un "gracias", susurrado y pronunciado a duras penas. Vale que no esperaba un abrazo ni un beso, ni siquiera se le había pasado por la mente, pero decir un "gracias" fuerte y claro no era mucho pedir.
— ¿Qué? Daniela, ¿eso es verdad?— al ver que la castaña asintió, se separó de ella y golpeó fuertemente la pared provocando una grieta. — ¡maldición! ¡Te dije que yo te acompañaba!
La chica cerró los ojos con miedo y esperando la reprimenda, que se manifestó en un torrente de insultos bastante largo como para reproducirlo.
—Lo siento— murmuró temerosa luego de que Kiosuke sacara toda la furia de su sistema.
El moreno tuvo que hacer esfuerzos sobrehumanos para contener el sharingan que comenzaba a aparecer en sus ojos, no podía mostrarlo en frente de Gaara así que trató en lo posible de relajarse
"lo peor ya pasó y hay que agradecer que está a salvo" pensó con los ojos cerrados.
Luego, cuando estuvo seguro que sus ojos eran negros como de costumbre, miró a Gaara y se dirigió a él.
—Supongo que tú la salvaste— el pelirrojo asintió —gracias—dijo sonriendo —lo digo sinceramente.
Gaara asintió nuevamente. Por lo menos había alguien que le agradecía.
—bueno, yo regreso a mi casa. Debes descansar y supongo que lo que tengo que decirte puede quedar para otro día— dijo ya controlado.
Se acercó hacia Dani y la abrazó en forma protectora mientras le susurraba al oído.
—ni sueñes que volverás a andar sola, mañana te vendré a buscar y así será hasta que yo diga lo contrario. No quiero reclamos, ¿te quedó claro?— dijo las últimas tres palabras con voz dura.
—No me lo tienes que decir—respondió en tono de disculpa desviando la mirada. Ciertamente había aprendido la lección.
Kiosuke sonrió mientras se separaba de ella y luego miró Gaara.
—Adiós, Gaara-sama— se despidió.
Dani vio con cierta desesperación como Kiosuke comenzaba a marcharse. Realmente, no estaba segura de poder pasar esa noche sin tener una pesadilla.
— ¡Espera!— lo llamó algo afligida —quédate conmigo esta noche.
El moreno se sorprendió por la petición, miró de reojo a Gaara y negó un tanto a regañadientes.
—no te preocupes, estarás en buenas manos, después de todo estas en la casa del Kazekage.
—Pero…—Dani miró a Gaara con su carita de perrito abandonado—Gaara… ¿puede quedarse?
Gaara la miró con los ojos entrecerrados y comenzando a sentir un resentimiento hacia la chica. Se encontraba en una posición complicada y en la cual tenía 0% de experiencia; por un lado se negaba rotundamente a que el moreno se quedara en su casa, pero por otro lado, sabía que la castaña estaba asustada y que todavía seguía en shock, y aunque no quisiera admitirlo, Kiosuke era la única persona en la cual Dani confiaba. El antiguo Gaara, que era el que quería aparecer en estos momentos, hubiera pensado en sí mismo, pero el de ahora…maldito el día en el que comenzó a preocuparse de la gente que lo rodeaba. Y por otro lado estaba Dani con esa cara de perrito abandonado y con ese mohín que se formaba en sus labios…como si la cara ya no fuera suficiente tortura. Maldita niña, además de tonta resultaba que ahora también era manipuladora, y de las peores. Y tonto él también por no poder negarse a esa cara.
—Supongo que no tengo otra opción— respondió resignado.
La chica esbozó una sonrisa de completa dicha y sin pensárselo dos veces abrazó efusivamente al pelirrojo, cuyos músculos se tensaron de inmediato. Un pequeño sonrojo apareció en las mejillas de ambos. Dani se reprendió mentalmente por ser tan impulsiva y no poder controlar de buena forma sus sentimientos. Gaara por su parte, estaba incómodo por la situación, era la primera vez que estaba tan cerca de una chica.
Dirigió una mirada al rostro de Kiosuke y se sorprendió al no ver ninguna expresión de fastidio, este solo se limitaba a sonreír divertido. El pelinegro se acercó a él y dijo:
— entonces me quedo.
Al entrar a la casa se encontraron con Kankuro y Temari que de inmediato preguntaron qué había pasado, Dani no respondió nada y ellos tampoco.
La cena pasó incomoda, al parecer, Gaara y Kiosuke ya habían terminado con aquella pequeña tregua de antes y ahora, como veces pasadas, se dirigían miradas desafiantes y de autosuficiencia.
Temari realmente no entendía ni un poco lo que sucedía. Por un lado, no entendía por qué de pronto un atractivo- porque había que admitirlo- y desconocido personaje, estaba cenando con ellos; por el otro, no entendía por qué demonios Gaara estaba comportándose como idiota, vale que no parecía un idiota en lo absoluto, pero nunca, nunca, lo había visto comportarse como alguien que fuera desafiante. De hecho…muy pocas veces desde que era pequeño lo había visto con otra expresión en el rostro que no fuera de asesino, chico callado, señor "no-me-interesa-lo-que-están-haciendo-así-que-paren" o inexpresivo, y debía agregar que durante esos dos años en que Gaara era más- por así decirlo-civilizado, las ocasiones en que lo había visto sonreír eran contadas con los dedos de realmente pocas manos y, por lo que recordaba en esos momentos, sólo una vez, una sola vez, lo había oído reírse de buena gana y no con esa risa algo diabólica que tenía hasta los doce años y había sido gracias a Kankuro (realmente había que ser alguien muy amargado para no poder reírse de aquello) al que se le habían caído todos los libros de la estantería del despacho de Gaara en la cabeza…pero fuera de eso, nunca, ni cuando había sido un infante de menos de seis años, lo había visto con esa expresión de desafío.
Recordaba muy poco al pequeño Gaara, a ese niño tímido y tierno, que sólo intentaba conseguir un amigo o alguien con quien jugar; no lo recordaba porque…en esa época nunca había sido cercana a él, ni ella ni Kankuro habían pasado mucho tiempo con él. Gaara había estado al cuidado de Yashamaru, un tío materno, y vivían en una casa independiente a la del Kazekage, así que quizás por eso, no habían sido unidos con él, como lo habían sido Kankuro y ella. Lo que si recordaba, era como lo trataban las personas e incluso ellos mismos: con miedo y resentimiento, para todos Gaara era un monstruo, alguien que no tenía sentimientos y que no debía vivir.
Lo último que recordaba de aquel primer Gaara había sido esa vez, cuando el niño estaba sentado en un columpio mientras los demás niños jugaban, recordaba que había pasado por ahí y que al verlo, se había quedado a ver todo interesada, pero luego al ver como todos los niños salían corriendo, ella también se fue. Esa misma noche, recordaba que había oído voces desde la sala, una pertenecía a su padre y la otra, a Yashamaru; recordaba que había estado tentada de espiar la conversación, pero luego le había restado importancia. Y al día siguiente, Gaara ya no era el mismo, aparte de llevar ese tatuaje rojo en la frente, se comportaba de manera distante y nunca había vuelto siquiera a tratar de dirigirle la palabra a nadie y luego de eso, había comenzado la llamada "época oscura" intentos de asesinatos de mucho ninjas contra Gaara, la locura de su hermano, el miedo de ellos, la primera vez que lo habían visto con la forma del Shukaku y todo lo demás que habían soportado durante aquellos otros seis años.
Kankuro, ajeno a todos los pensamientos que rondaban la mente de Temari, miraba divertido como su hermano menor tenia la mirada puesta en el moreno y Kiosuke en él. Debía decir que era primera vez que veía a su ototo comportarse de esa forma así que supuso que algo se estaba cociendo en todo eso; era la primera vez que su hermano se comportaba así, pero ciertamente, no era extraño para él. Desde hace dos años, desde esa vez en que se retiraban de la batalla contra Naruto y Gaara les había pedido perdón por haber sido un idiota aquello seis años, su hermano había cambiado de a poco, pero siempre habían más cosas que lo hacían más humano y con mas sentimientos que diferían del rencor y el odio. Y él, podía afirmar aquello con toda convicción. Desde aquello, él y su hermano, habían estado mas unidos, por lo que él había sido testigo de muchas facetas de Gaara, lo había visto estresado, riéndose de él cuando le cayó el librero en la cabeza, divertido, enfurruñado, serio y melancólico, pero ciertamente, era la primera vez que lo veía desafiante; estaba seguro que aunque Gaara cambiara, nunca lo vería en facetas ridículas o riéndose por todo, sabía que por muchos cambios que tuviera, su personalidad nunca sería así.
Dani por su parte comía incomoda. Kiosuke nuevamente estaba molestando a Gaara a través de ella y digamos que la sonrisa de autosuficiencia del moreno no ayudaba a que las cosas se calmasen.
Realmente no entendía la actitud de ambos, se llevaban mal, pero apenas habían cruzado palabra.
Bueno, ni modo.
Terminada la cena, Kiosuke se ofreció cortésmente a ayudar a Temari a lavar los platos y para sorpresa de ésta, sus hermanos, que solamente entraban a la cocina para comer en la noche, también se ofrecieron. Uno en desafío y el otro para divertirse un poco.
Mientras los tres chicos lavaban los platos, Dani y Temari estaban apoyadas en el marco de la puerta observando el desconcertante espectáculo.
—alguien secuestro a mis hermanos, esos dos son unos impostores—comentó Temari horrorizada.
Temari realmente estaba al borde de un colapso por ver a sus hermanos, al holgazán de Kankuro y al desconsiderado de Gaara, lavando los platos... ¡el mundo se acababa mañana mismo!
Bueno…en Gaara no era tan extraño, había habido otras veces en que la había ayudado con las vajillas, pero…Kankuro… ¡Kankuro! Ese holgazán sólo entraba a la cocina para prepararse algo en la noche o cuando ella se negaba a servirle.
—Estoy de acuerdo contigo— dijo Dani que aunque vivía desde hace muy poco en aquella casa, se había dado cuenta que aquellos dos no eran muy cooperadores en la cocina.
— ¿sabes?, podrías invitar a tu amigo más a menudo.
Dani sonrió divertida.
—si es para esclavizar a tus holgazanes hermanos, te doy mi palabra que lo invitaré todas las veces que quieras—dijo intercambiando una mirada cómplice con la rubia.
Luego de que los tres dejaran los platos relucientes, se quedaron conversando en el living. A Kankuro le simpatizo bastante Kiosuke así que encontraron varios temas de conversación interesantes. Gaara, luego de unos minutos, se marchó a su habitación sin decir nada.
— ¿Y a este que le pasa?—cuestionó Kankuro haciéndose el desentendido, pero comprendiendo un poco el actuar de su pequeño hermano.
—hmp, al parecer no le simpatizo—comentó Kiosuke encogiéndose de hombros en un gesto de desinterés, aunque esto no calzaba mucho con la sonrisa arrogante que mostraba su rostro.
Temari, que se había mantenido callada durante gran parte de la cena y de la conversación, habló con cierta extrañeza al darse cuenta de algo.
—Kiosuke-san, me preguntaba si usted conoce Konoha…
Kiosuke le dirigió una sonrisa amable.
—tengo una hermana allí. Se llama Fujiwara Kaede, es la hermana gemela de mi hermano Ryou. Supongo que ha oído hablar de ella, es una kunoichi que se ha ganado cierto reconocimiento en esa aldea. Yo aún era muy pequeño cuando se para allá. Se casó muy joven con un shinobi de Konoha, pero luego quedó viuda en el ataque del Kyubi. Tengo entendido que sus hijos también son gemelos, y son sólo unos pocos meses mayores que Dani—dijo mirando a la chica —hace tiempo que no voy a visitarla, seis años realmente, ya que últimamente ella viene de visita.
Dani se quedó mirándolo sorprendida, pero luego se dio cuenta que todo aquellos era verdad con la diferencia que Kaede no era su hermana biológica.
— ¿Hay algún motivo detrás de esa pregunta?—cuestiono con una sonrisa amable e inocente.
—no, es sólo que se parece a alguien que conocí en Konoha. Muy parecido a usted a decir verdad.
—bah, que raro.
"debió haber conocido a Sasuke, nos parecíamos mucho" pensó mientras se hacía el desentendido.
—No creo que me haya encontrado parecido a mi hermana, después de todo, ella es rubia y yo tengo el pelo negro—dijo en tono de broma.
—no, desde luego que no.
ooo
Ya en la habitación de la castaña, estaba Kiosuke con un pijama que le había facilitado Kankuro junto a Dani, que en esos momentos sacaba su portátil del cajón en donde lo dejaba. Había recordado que en su porta CDs llevaba varias películas que podían ver.
Algo que le sorprendió en demasía fue el hecho de que Kiosuke no se mostro muy interesado en aquel aparato; sólo había hecho unas preguntas sobre su funcionamiento, pero nada más.
— ¿Modelo última generación acaso?—cuestionó mientras comenzaba la película que habían elegido.
—Modelo última generación, seguro—dijo acariciando su notebook con una sonrisa burlona —esta baratija es del año 2010, por lo que comprenderás que han sacado mucho mejores modelos en estos 5 años. Aunque es rescatable que su pantalla sea táctil.
Kiosuke asintió emitiendo un pequeño "oh…"
Al inicio de la película se mostraba desde arriba new york, y se podía ver la llamado "zona cero" en donde antes habían estado las torres gemelas.
Sonrió mientras miraba a Kio.
— ¿Te conté que cuando yo estaba en el vientre de mi madre, hubo un atentado a uno de los más importantes edificios de nueva york?—cuestionó —mi madre tenía 7 meses de embarazo y estaba viviendo con mi padre en nueva york en la casa de mi abuelo paterno, William Rozen. Murieron muchas personas y varias quedaron desaparecidas. Mi padre que era y sigue siendo sobre protector con mi madre, apenas los viajes en avión se reanudaron tomó el primero que lo llevara a chile, así que un 21 de noviembre del 2001, a las 4:30 de la madrugada yo llegué al mundo. Tenía tan solo meses cuando retornamos a Norteamérica. Cuando aprendí a hablar, me enseñaron inglés y español a la vez, para que no perdiera mis raíces; a los tres o cuatro años mi papa comenzó a enseñarme artes marciales. Edward era un pequeño bebe de apenas dos meses—comentó divertida. —cuando llegue a Chile, a los siete años, conocí por primera vez a la familia Sepúlveda, mis abuelos quedaron encantados cuando comprobaron de que mi hermano y yo sabíamos hablar con fluidez dos idiomas y de que yo ya sabía algo de artes marciales— comentó negando con la cabeza.
Luego le contó a Kiosuke brevemente lo que había pasado en el atentado contra las torres gemelas, pero sin comentarle, que muchos decían que sólo había sido un montaje hecho por los mismos estadounidenses, ya que era imposible que un edificio de tales dimensiones se derrumbara por un avión que había impactado en la cima; habían mucho que decían que había sido una detonación controlada, ya que un tercer edificio se había derrumbado aquella vez y sin haber sido impactado por ningún avión. Si le preguntaban a ella, era partidaria de la detonación controlada, ya que su abuelo le había explicado muy bien, que el incendio que provocó el avión, no era suficiente para derrumbar una edificio macizo. De todos modos, el asunto daba de que pensar.
—…no se qué pensarás tu, pero me parece bastante improbable que ese "avión" como lo llamaste, al ser tan pequeño, sea capaz de provocar el derrumbe de un edificio tan grande como esos dos. Tal vez provocaría algo si se estrellara contra la base, pero… ¿la cima? Creo que ahí hay gato encerrado.
Dani sonrío. Hasta una persona que ni siquiera era de su mundo se había dado cuenta de lo improbable que resultaba aquello.
—yo creo que el daño provocado por el supuesto avión que me describiste, lo puedo reproducir con un Katon en máxima potencia, y eso, mi querida amiga, no derrumba un edificio.
Dani se encogió de hombros.
—de todos modos… —pero no pudo continuar ya que repentinamente sintió una puntada en su espalda, lo que provocó una mueca de dolor.
— ¿Te encuentras bien?—cuestionó el pelinegro preocupado.
Al ver que la castaña se tocaba el tatuaje supo a que es debía su expresión. Levantó la parte superior del pijama y posó su mano en el tatuaje pero sin llegar a tocarlo y sintió el mismo chakra que le comentó Ryou luego de que la castaña se fuera.
Notas de autora:
Hola, yo acá luego de harto tiempo, de nuevo reportándome. Pues, espero que el capi les haya gustado y pues, publicaré yo creo otro más durante estos días, si es que no se me olvida.
Cuidense! Bye!
