Capítulo X
El sello
Kiosuke estaba parado en la puerta observando como la castaña se alejaba con paso decidido "¡pero qué terca!" pensó molesto. Suna no era grande, pero para alguien que no la conocía era muy fácil perderse. La aldea entera estaba formada por casas y edificios que seguían un patrón, no es como en Konoha, cuyas casa y edificios eran de distintos colores y formas, desde ese punto de vista, Suna era más armónica.
Al ver como la chica desaparecía en una curva, chasqueo la lengua, molesto. Además de poder perderse, Suna en la noche se repletaba de vagabundos y alcohólicos
—No creo que le pase nada malo— dijo en voz alta para poder tranquilizarse "aunque…"
—Kio…— la voz de su amigo lo saco de sus pensamientos— ¿pensando en voz alta?
—Hmp—dijo fastidiado. Realmente no estaba de ánimos para el intrincado y algo retorcido sentido del humor que tenía Ryou.
—…necesito hablar contigo—hizo una pausa—es sobre Dani, más específicamente sobre el tatuaje.
En menos de un segundo el fastidio pasó a ser curiosidad, cuando Ryou ocupaba ese tono de voz, indicaba que algo realmente serio ocurría.
— ¿Qué sucede?—cuestionó serio.
—Cuando toqué su tatuaje sentí un fuerte chakra venir de este, anteriormente no lo había sentido y en el transcurso de la tarde traté de sentirlo pero apenas sentí una energía parecida a la que tiene las plantas, no es con la misma intensidad con la que se siente a un humano. Sentí sólo el chakra cuando toqué el tatuaje.
— ¿estás diciendo que el tatuaje es la fuente de su chakra?, o sea, que ella no puede producir chakra por sí sola.
Bueno, eso era bastante extraño… ¿alguien que no podía producir chakra por si misma?
—Yo diría que el tatuaje es la salida que tiene el chakra hacia el exterior—bueno, eso tenía algo más de lógica.
—Si ese fuera el caso, lo debiste haber sentido durante la tarde—pero, aún así era un caso raro, aunque no imposible.
—No pude…su chakra es poderoso…pero a la vez imperceptible—dijo apoyándose en una mesa con los brazos cruzados, pero con la expresión de que no estaba sorprendido por aquel descubrimiento.
—Eso es contradictorio—comentó Kiosuke frunciendo ligeramente el seño. Al contrario de Ryou, él sí que estaba bastante confundido por aquello.
—Sí…pero es lo más probable, como te dije cuando la toque sentí su chakra y este era muy poderoso. Además esa situación es posible, aunque muy escaza, hay personas que poseen este tipo de chakra, yo lo poseo— hizo una pausa y esbozó una sonrisa— cuando era ninja, los shinobi de otras aldeas, por más que se esforzaban, nunca podían sentir mi chakra, hasta los ANBUs más experimentados sentían una pequeña vibración, como al que yo la sentí, al sentir eso uno cree que es la energía de la naturaleza.
—Comprendo eso, entonces ¿Por qué cuando la tocaste y cuando estaba meditando el tatuaje le quemó?
—Es porque hay una especie de sello en el tatuaje, que impide que pueda utilizar el chakra—esbozó una sonrisa—desactivarlo es fácil, tú sabes cómo.
Sí, bueno, desactivar un sello era bastante fácil…aunque sólo si era creado por menos de cuatro personas, cuando era creado por más de cuatro personas, el sello sólo podía ser desactivado por las mismas cinco.
—Si lo desactivo ¿el tatuaje desaparecería?—tal vez de esa forma podría salvar a Dani de la furia de su padre, ya que ella había dicho que su padre no le permitiría nunca tatuarse alguna parte del cuerpo.
—No, no desaparecerá y seguirá siendo el único lugar por donde sentir el chakra.
—Iré ahora mismo a avisarle—
"así aprovecho de asegurarme de que llegó sana y salva"
Con esa idea en la cabeza salió del restorán o rumbo a la casa del Kazekage, realmente prefería ir a cualquier lugar en vez de ese, pero resulta que la chica vivía justo ahí.
.
Salió de su pequeño recuerdo cuando escucho a la chica maldecir silenciosamente.
— ¿Te duele?—cuestionó al notar que la castaña no hacía ningún movimiento, separando su mano completamente del tatuaje.
La chica suspiro de alivio y negó con la cabeza, ahora más relajada.
—Ya no me duele, creo que sólo me quema cuando lo tocan… ¿a que se deberá?
Kiosuke pensó un momento si decirle o no lo que le había comentado Ryou, después de todo estaban en casa del Kazekage y además el cuarto de éste estaba al lado.
—Escucha—murmuró—es un sello, sé como desactivarlo, pero aquí no es conveniente que lo haga. Las paredes a veces pueden ver y escuchar—, al ver la expresión de la castaña aclaró volteando los ojos: —obviamente en sentido figurado.
— ¿un sello?, ¿de dónde?— cuestionó incrédula.
¿De dónde podía ella tener un sello?
— ¡y yo que sé!, pero lo importante es que tienes un sello y hay que desactivarlo— respondió seriamente.
A él tampoco la cabía en la cabeza que la chica tuviera un sello, siendo que en su mundo no conocían esas cosas. Aunque, al parecer, a Ryou aquello no le extrañaba en lo absoluto. Se quedó pensativo por unos momentos… había algo que su hermano estaba ocultando, algo que debería ser importante.
— ¡Tierra llamando a Kio!—gritó Dani en su oído, casi reventándole los tímpanos.
— ¡arg! Mierda… ten más cuidado— se quejó tapándose los oídos, mientras la chica reía de buena gana por su broma. —casi me dejas sordo…
— ¡bah! No es para tanto, exagerado.
—tonta… y ahora que recuerdo que estoy muy molesto contigo.
— ¿ugh? ¿Y eso porque?—cuestionó un tanto extrañada. Ella ya había olvidado el desagradable hecho de hace rato, que gracias al cielo no había pasado a mayores.
— ¿Te parece poco que casi te violen?—la chica bajó la mirada— Casi me da algo cuando llegaste corriendo. Y tú tienes toda la culpa, por tozuda, te dije que yo te iba a dejar, pero tú, ¡no!, a llevarme la contraria. Gracias al cielo que por lo menos Gaara te salvó.
Dani al escucharlo, recordó los brazos llenos de sangre de aquel tipo… ¿por qué le importaba tanto aquello? No debería darle lastima, aquel depravado se lo merecía.
— ¿Pasa algo?—preguntó cuando notó que la chica se quedaba pensativa.
—la arena…aplastó sus brazos y piernas…creo…que fue excesivo.
Cuando la escuchó, Kiosuke supo de inmediato a que se refería y negó con la cabeza esbozando una media sonrisa.
—hmp, me sorprende que te haya salvado y considerando lo que es, también me sorprende que haya sido benevolente.
"ha cambiado en los dos últimos años" pensó al recordar las caras de terror de los aldeanos y de disgusto al verlo caminar por las polvorientas calles de Suna.
Él se enteró de lo que era un tiempo después de su llegada a la aldea y no sintió ira ni odio, ni muchos menos sintió miedo,después de todo el no pertenecía a Suna y el único vinculo que tenía a la aldea era la familia Fujiwara, su familia; si no hubiera sido porque los conoció, él estaría viajando por todo el mundo. Luego cuando se corrió el rumor de su ascenso a Kazekage muchas personas se sorprendieron y el día del ascenso en algunos clanes se notaba el disgusto por parte de los mayores.
Por su parte, la mala relación con Gaara se remontaba únicamente a la noche del sábado cuando el pelirrojo le dirigió miradas de desconfianza, y el, cómo autentico Uchiha que era, no pudo contener su mirada llena de arrogancia.
— ¿considerando lo que es?, ¿benevolente?, ¿Qué significa esto?—el rostro de Dani estaba lleno de confusión—o sea que molerle a alguien los brazos y las piernas es signo de benevolencia ¡por favor!
Kiosuke volteó los ojos, al parecer esa niña todavía no entendía en qué mundo se encontraba.
—Escucha— llamó algo molesto—, aquí las cosas no son como en tu mundo, si a ti te pareció excesivo es problema tuyo, hay cosas peores. Yo es su lugar lo hubiera matado, aunque no frente a ti. Deberías estar agradecida, aunque me cueste admitirlo, si no hubiera sido por él…— cerró los ojos y sacudió ligeramente su cabeza, como si quisiera olvidar algo— él te salvó. Si te vas a convertir en ninja debes saber que van a haber combates en los que tendrás que matar a sangre fría para poder sobrevivir y en los que deberás tomar difíciles decisiones.
Dani se quedó pensativa por algunos minutos y luego suspiró desviando la mirada, algo incómoda.
—tal vez fui una malagradecida, después de todo me salvó—dijo y en ese momento, comenzó a sentir vergüenza, vergüenza por haber discutido con él y también porque fue él quien la salvó. En esos momentos nota algo que pasó completamente por alto.
"se preocupo por mi" pensó sonrojada. Ahora viéndolo desde otro punto de vista… ¿Por qué Gaara había ido a buscarla personalmente al restorán?, él dijo que no se iba sin ella…
Kiosuke notó el visible sonrojo de la chica y sonrió divertido por eso.
—vaya, vaya, te sonrojaste al recordar que te salvo tu príncipe azul y que ni siquiera hubo un beso de agradecimiento—se burló riendo de buena gana.
El rostro de la chica esta vez se podía comparar con un tomate bien maduro o tal vez, con el cabello de Gaara.
—Kiosuke Uchiha Fujiwara ¡cállate!— gritó furiosa, pero luego recordó algo que le causó extrañeza — ¡ah! y a todo esto ¿a qué te refieres con el 'considerando lo que es'?—cuestionó, pero el pelinegro se mantuvo en silencio —responde… ¿Por qué no hablas?
—Me dijiste que me callara— respondió divertido—. Otro día te digo, ahora duérmete—ordenó serio antes de acostarse en su futon.
La castaña lo observó fastidiada, estaba evadiéndola. De mala gana guardó la laptop (o notebook, como prefieran) y se acostó.
—Idiota—murmuró molesta al ver como el azabache estaba tapado hasta las orejas y que no tenía ningún interés en responder a sus interrogantes
"está despierto, nadie se duerme tan rápido" pensó fastidiada mientras le tiraba un cojín y luego se acostaba en la cama, cruzándose de brazos. Sabía que el chico no estaba durmiendo y esperaría toda la noche si era necesario para sacarle las respuestas.
Después de algunos minutos Kiosuke observaba satisfecho como la castaña dormía plácidamente.
ooo
Salieron temprano por la mañana de la casa del Kazekage con destino al departamento de Kiosuke. Como el día anterior los estaban vigilando, pero el número se redujo a un ANBU. Kiosuke los detectó desde que salieron de la casa, pero prefirió no decírselo a la castaña.
"Tal vez sea mejor que tenga un perro guardián"
Danielle caminaba enfurruñada a su lado, al pelinegro se le había olvidado completamente la pregunta que le hizo el día anterior. Ahora se dirigían al departamento del chico para que este desactivara el sello. Ahora que logró sentir su chakra, el entrenamiento en el restorán se reducirá para practicar o aprender jutsus y también para ejercitar su taijutsu, pero por ahora se centraría en arreglar este pequeño problema con el condenado sello.
Al llegar, Kiosuke cerró nuevamente todas las cortinas, bloqueando el campo de visión de la ANBU. Corrieron algunos muebles y el living lo habilitaron como un pequeño dojo. Kio miró disimuladamente hacia la ventana, aunque no se pudiese ver nada hacia afuera; se preguntaba si aquella ANBU no se aburría de estar ahí durante todo el día. Bueno, de todos modos, vigilarlos era su trabajo.
Dirigió su mirada a la chica que estaba junto a él.
—Siéntate—ordenó, siendo obedecido de inmediato por ella— necesito que intentes hacer fluir tu chakra como lo hiciste en el poste, hazlo cuando yo te diga.
Kiosuke se sentó tras ella, levantó la blusa negra y posicionó sus manos a escasos milímetros del tatuaje
— ahora.
Dani obedeció y trató de dejar su mente en blanco, no le fue tan difícil y después de algunos minutos comenzó a sentir la misma anergia, el chakra. El chakra venía acompañado por el dolor, el dolor era intenso e insoportable y su tatuaje comenzaba a quemarla.
Kiosuke observó como el tatuaje comenzaba a brillar, ahora le era más fácil sentir el chakra. La castaña comenzó a quejarse, al principio era pequeños quejidos pero luego comenzaron a ser más fuerte.
Con el Sharingan activado comenzó a juntar chakra en su mano, y luego la dirigió sobre el tatuaje, presionando un poco.
Dani sintió como una mano helada golpeaba fuertemente el tatuaje, el tatuaje le quemaba mucho y aunque la mano del pelinegro eta fría, en vez de aliviarla aumentó la intensidad del dolor. Gritó fuertemente, un grito lleno de dolor y después sintió que se desvanecía. El dolor comenzó a ser menos intenso a medida que cerraba sus ojos.
Kiosuke alcanzó a tomarla antes de que cayera al piso, la llevó a su cama y la acostó delicadamente.
—Menudo grito—comentó divertido pero con una mirada de preocupación— espero que los vecinos de los otros pisos no me riñen.
ooo
Despertó con la sensación de haber dormido durante días, nuevamente se encontraba en el cuarto de Kiosuke. No tenía idea de cómo había llegado allá. Tocó su frente y encontró un paño húmedo, se incorporó y sintió que la cabeza le daba vueltas.
—hasta que te despiertas, dormilona—escuchó la voz de Kiosuke.
Volteó y se lo encontró sentado en una silla, el chico le dedicó una media sonrisa, aunque algo cansado y ella notó que tenía unas ojeras como si no hubiese dormido en días.
—Kio-nii-chan ¿Qué sucedió?—cuestiono confundida.
—después de que desactivé el sello te desmayaste, estuviste dormida tres días, tenias mucha fiebre y te quejabas repetidamente—respondió el mientras contenía un bostezo.
— ¿tres días? ¡Me tengo que ir!—dijo levantándose afligida… ¿tres días? ¿Cómo pudo haber dormido tanto?
Cuando estaba poniendo un pie fuera de la cama, perdió el equilibrio y casi se va de bruces. Si no hubiese sido porque Kio la atrapó en el momento preciso, se hubiese dado un buen trompazo contra el piso de baldosas.
—no debes levantarte, aun estas débil— le dijo regresándola a la cama y arropándola hasta las orejas—espera, te traeré algo de comer.
Dani bajó un poco la manta que dejaba solo sus ojos libres hasta el cuello y luego suspiró largamente. Se quedó así hasta que Kio llegó con la sopa unos quince minutos después.
A mediodía ya estaba recuperada y preparando el almuerzo junto a Kiosuke. Después de almuerzo, Kiosuke comenzó a examinar el tatuaje posando su mano sobre este.
— ¿Te duele?—cuestionó pasando su mano lentamente por el tatuaje.
—No, siento un pequeño hormigueo, pero es agradable—contestó suspirando relajada, era realmente tranquilizador no sentir aquel dolor.
—supongo que siempre será una zona sensible, así que intenta no herirte en este lugar.
La chica asintió.
—Ahora, intenta ocupar el chakra—ordenó él.
La castaña obedeció, aunque algo temerosa, el dolor que había sentido en aquel poste no era nada agradable y no era algo que quisiera volver a experimentar.
— ¿Te duele ahora?—cuestionó luego de unos minutos de estar examinando el tatuaje.
—no, no siento nada, solo el chakra, pero no es algo molesto, más bien extraño.
—te acostumbrarás con el tiempo a sentir el chakra, no te preocupes. Ahora lo más importante es que el tatuaje ya no te duele y que no hay problema en que avances con tu entrenamiento.
—Genial—dijo la chica con una sonrisa. Menos mal que ya había pasado el problema con el chakra y que se había arreglado rápidamente, ahora podía entrar de lleno a aprender jutsus.
Kiosuke se levantó del piso también con una sonrisa pintada en el rostro.
—Ahora aprenderás o más bien trataras de ejecutar un jutsu—dijo causando que la chica le pusiera total atención—. Observa—hizo una secuencia de sellos de mano— ¡henge!
Dani quedó boquiabierta de la impresión al ver como el pelinegro se transformaba en ella.
—Haz esto, transfórmate en mi—dijo mientras volvía a su forma original.
Luego de manera bastante resumida le explicó la teoría para hacer un jutsu, la que ella entendió perfectamente, aunque la práctica es algo –mucho- más complicada. Intentó a hacer el jutsu, pero no cambió de forma, fastidiada volvió a hacerlo, sin conseguir mucho. Así estuvo por toda la tarde y al final de la jornada, lo único que pudo hacer fue a un Kiosuke gordo y feo.
Kiosuke al ver a su réplica se sobó la nuca, con una expresión divertida y a la vez un tanto ofendida.
—Creo que necesitarás mucha practica—dijo finalmente acercándose a ella con una sonrisa amable— no te preocupes, estas cosas no se consiguen de la noche a la mañana.
Dani quiso contestarle que ya sabía eso, pero estaba tan agotada y a la vez fastidiada, que prefirió callarse, ya que no estaba segura de poder controlar su voz y tal vez terminaría gritándole.
—por ahora trata de ensayar la secuencia de sellos, porque los haces muy lentos y eso te dificultará en una pelea. ¿Sabes cuáles son los doce sellos?
Dani miró a su amigo como si estuviera hablando chino, pero luego recordó las posiciones de mano que él le había enseñado y que también había visto en libros. No tenía idea que eran doce, pero se las había aprendido por si acaso, así que asintió
—Pues dado ese el caso, supongo que ya terminamos por hoy —dijo mientras ordenaban el living— yo te acompaño a tu casa.
Dani lo miró de gana, con la intención de decirle que no era necesario, que se podía cuidar sola y que no acostumbraba a tropezar con la misma piedra, pero al ver que Kiosuke le dirigió una mirada con Sharingan incluido, prefirió callar sus quejas y aceptar la orden del muchacho.
ooo
Cuando Dani entró al comedor para saludar a los chicos, se encontró a Gaara cenando solo. El chico la miró por algunos segundos y luego volvió su vista al plato. Ella estuvo tentada de ni siquiera hablarle y pasar directo a su habitación, pero eso sería demasiado grosero, así que con voz suave preguntó.
—hola, Gaara ¿Dónde están Kankuro y Temari?
Sabía que de todos modos era una pregunta tonta, ya que si no estaban cenando era porque estaban de misión; siempre cenaban juntos los tres. A pesar de eso, tenía la vana esperanza de que no estuvieran de misión, ya que la idea de que quedarse sola en esos momentos con Gaara, no le agradaba en lo absoluto.
—salieron ayer de misión, volverán en algunos días, tal vez una semana—contestó en su usual tono carente de emoción.
Claro, su suerte no era tanta de todos modos. Asintió y se dispuso a marchar a su habitación, esa noche no cenaría, ya que había comido algo en la casa de Kio y realmente no le apetecía realmente quedarse con Gaara sola…el chico la ponía demasiado nerviosa.
Cuando estaba por salir del comedor, escuchó como Gaara la llamaba. Volteó de inmediato para encararlo y saber que quería. El muchacho había dudado un poco antes de hablar, pero luego lo hizo mirándola fijamente.
— ¿Dónde estuviste estos tres días?
Ella lo miró con duda… ¿es que no había mandado a un ANBU para vigilarla? Bueno, Kio le había dicho que el primer día había estado un ANBU fuera del departamento, pero que los días siguientes no había estado más.
—…en casa de Kio-nii-chan…—respondió ella después de un minuto.
Gaara al escuchar su respuesta dio por terminada la corta conversación y volvió a desviar la mirada, pero ella se había quedado ahí parada en vez de marchar a su habitación. Verle ahí había hecho que recordara la noche del martes y de cómo ella había sido realmente grosera y malagradecida con él.
—…Gaara…yo…—así que era el momento de tragarse ese orgullo que había heredado de su padre y disculparse por su actitud inmadura y tonta —…te quería pedir disculpas.
El chico la miró extrañado… ¿realmente iba a disculparse? No esperaba realmente una –aunque se las merecía- así que por eso estaba algo descolocado por lo dicho por Dani.
— ¿Por?—aunque era bastante obvio, él no había podido evitar preguntarlo.
—bueno—ahora venía la parte difícil, admitir sus errores—…yo…me porte muy mal contigo…tu me salvaste y…ni siquiera te di las gracias y…además discutí contigo. Mi comportamiento estuvo mal y me arrepiento por ello… ¿me perdonas?
Pues…realmente no se había enojado tanto, así que asintió restándole importancia al asunto.
—y…gracias por salvarme— dijo acercándose sonrojada y besando su mejilla— buenas noches— se despidió y se dirigió a su habitación rápidamente.
Gaara se quedó en shock viendo por donde se fue la castaña, comenzó a sentir un calor en su cara e inconscientemente tocó su mejilla.
—Dani…—susurró mientas cerraba los ojos. ¿Qué mierda le estaba pasando?
Dani entró a su pieza y cerró la puerta de golpe.
— ¡Daniela! ¿Por qué hiciste eso? ¡Idiota!—dijo tirándose a la cama y quedando boca arriba "¿tendrá razón Kio-nii-chan?" pensó sonrojada "creo que me gusta, nunca antes me había pasado algo como esto…no…él no me puede gustar"
—mierda… Maka… necesito tus consejos…
Su prima era como una hermana mayor, cuando era pequeña era la única persona con la que jugaba, ya que no tenía muchas amigas y ahora… era alguien en la que realmente podía depositar toda su confianza.
Y ahí estaba de nuevo con su ataque de nostalgia…gruñó un poco y prendió su laptop "voy a descargar las fotos que saqué de la aldea". Tomó su cámara y el cable USB y conectó todo.
ooo
A muchos kilómetros de ahí, en un oscuro bosque del cual se podían apreciar las ruinas de una gran ciudad, una sombra se desplazaba ágil y silenciosamente bajo el sol de medio día.
Se detuvo en la entrada de la aldea. Bajó la capucha dejando su cabeza al descubierto y se dedicó a mirar hacia el interior de la ciudad con sus blancos ojos. En un gesto muy suyo, se desordenó el cabello que era igualmente blanco y suspiró pesadamente.
Esto era realmente de locos, su vida misma era de locos y es que a sus trece años, nada de lo que hacía era normal. Estaba entre el filo de dos malditos mundos y no se había podido acostumbrar a ninguno de los dos. Y es que eran tan diferentes. En uno las supersticiones, la espiritualidad, los ninjas y los conflictos entre aldeas era lo que predominaba y en el otro, la tecnología, la individualidad, terrorismo y un rechazo a todo lo que no tuviera pruebas concretas.
Sintió algo vibrar en el bolsillo de su pantalón y sacó el aparato que ahí tenía. ¿Sería porque en el 2015 en cualquier lugar del mundo se tenía señal que esta también llegaba a algunos puntos de ese mundo? Aunque…por lo que le habían comentado, al otro lado de este mundo de ninjas, habían países en el que la palabra ninja era un vago concepto…países que no tenían nada que envidiarle al otro mundo en cuanto a tecnología. Ahora, recordaba otra diferencia que había entre ambos mundos; si el otro mundo estaba muy globalizado, en este era todo lo contrario, o al menos estaban en una fase menos avanzada, ya que por un lado estaban las aldeas ninjas que ocupaban casi un continente, y por el otro habían países con alta tecnología y otros pueblo que aun podría decirse que estaban en la edad de piedra. La falta de globalización podía ser considerada un problema, ya que al estar estos países ninjas a una distancia parecida a la que existe entre Chile y Japón de estos países con tecnología de avanzada, y sin teléfonos ni internet, era muy difícil que hubiese algún contacto y una expansión de uno o de otra cultura.
Bueno, ni modo, a él no le importaba mucho ese tema.
Revisó la llamada perdida que le habían hecho y miró alrededor.
O también lo otro que podía suceder era que en distintos puntos del globo había portales que conectaban ambos mundos. De ser así, era posible que estuviese cerca de uno.
Se encogió de hombros nuevamente y miró la hora en la pantalla del móvil: las 13:00
Según sabía en Suna, Konoha y esas aldeas era ya la tarde, como las siete u ocho de la tarde.
Lentamente comenzó a avanzar por la ciudad, que en sus tiempos pudo haber sido realmente hermosa. La luz del día permitía que pudiese ver todo detalladamente y que pudiese apreciar además el desastre que de seguro ocurrió ahí.
De pronto pisó algo que produjo un estremecedor sonido, bajó la mirada y se sorprendió al darse cuenta que estaba pisando un cráneo humano, luego esbozó una media sonrisa ¿Por qué se sorprendía?, era lógico encontrar algo como eso en una ciudad que fue destruida hace ya más de 20 años, producto de una sangrienta guerra civil.
Miró al frente y en la lejanía alcanzó a observar el mar, de aguas cristalinas que liberaba destellos bajo la luz del sol.
Sintió unos pequeños ruidos e inmediatamente se puso en alerta. Frente a él apareció un hombre vestido de una forma similar a como el viste, debe rondar el 1,85. Llevaba una capucha que sólo permitía ver unos ojos negros como la noche, pero con una pupila blanca, brillante.
Luego, se vio rodeado por varia personas con cabello blanco y ojos del mismo color. Todos estaban serios y le dirigieron una fría mirada, que fue devuelta por él. El clan nuevamente se reunía, para planear la victoria final. Él, por su parte, los miraba a todos, resignado.
Dirigió su mirada nuevamente por cada uno de ellos, vio entre sus familiares a niños de diez o menos años, con una expresión que debía corresponder a personas adultas, tenían esa edad, y ya eran poderosos miembros del clan, de un clan que ahora mismo estaba siendo dominado por el odio y el rencor hacia un clan contrario, un clan que contrario a ellos, tenían un dojutsu que consistía en unos ojos negros con la pupila blanca, cuya estrella en medio de la noche.
Luego, miro al hombre de ojos negros. Lo que no entendía era el por qué esa persona estaba ahí, se suponía que eran enemigos ¿Por qué lo aceptaban entonces?
Mientras los demás hablaban de sus objetivos y lo que faltaba para la victoria, el se mantenía mirándolos, inexpresivo, pero con muchas preguntas rondando por su cabeza. Vio como Kei, su tío materno, el que lo había criado desde que su madre murió al darlo a luz con un sólo objetivo: el destruir al clan contrario.
Luego, sin que él se diera cuenta del paso del tiempo, los miembros que habían sido convocados, los supervivientes que habían quedado de la antigua guerra civil, se marcharon en silencio, quedando el hombre de ojos negros, su tío y él.
—Maestro— dijo haciendo una pequeña reverencia hacia el hombre de ojos negros, que era el que estaba a cargo de su entrenamiento, aunque no le gustara— ¿por qué nos hemos quedado?
—Llegó la hora…—dijo él simplemente.
El chico abrió sus ojos de golpe, eso sólo podía significar una cosa. Pero…no estaba listo…es decir…aún le faltaba mucho que entrenar.
El hombre denominado "maestro" al ver la expresión de su pupilo, sonrió complacido.
—cuando la luna y las estrellas den 17 vueltas, y sabes a lo que me refiero, será nuestra oportunidad y mientras tanto debemos poner todas las cartas a tu favor.
—pero…falta un poco más de de tres años, no sé si estaré listo—no, de seguro no estaría listo ¿cuando se está listo para eso?
—estoy consciente de eso, pero también conozco tus habilidades, no te preocupes estarás listo para ese entonces.
—sí, maestro.
Dichas estas palabras el "maestro" desapareció silenciosamente dejando una especie de neblina. Su pupilo cierra por un momento sus blancos ojos y golpea fuertemente un árbol votándolo inmediatamente, bajo la mirada de su tío Kei.
—kuso—susurró—tengo que comenzar de inmediato con mi entrenamiento.
Sintió su móvil vibrar en su pantalón y soltó una sarta de maldiciones mientras contestaba.
—hola. Si. Estoy bien. Voy enseguida—fue lo único que dijo, para luego desaparecer junto a su tío de ese lugar.
Notas de autora:
Hola gente! Pues yo acá de nuevo con otro capi, gracias a las personas que me han comentado ^^.
Ahora, pues, algunas sabrán (o quizás no) sobre un plagio y todo. Pues bien, no era un plagio del todo, si no que una adaptación o podría decirse que un fic inspirado en el mío. De todos modos me contacté con PLAP para igual dejar aviso y me contacté con la chica del fic. Ella me explicó todo y dijo que editaría su historia y sacaría las partes que se parecían a mi fic. De todos modos, si no lo hace, ahí me veré en la obligación de ponerme más molestosa y todo.
En fn, espero que se cuiden y comenten ^^
