Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer la historia pertenece a laliter21, esta es una adaptación.

Espero que les guste =) si es así, recomiendenla =)

Capítulo XXII: iluso

Se hizo un silencio de segundos que fue eterno para ellos dos, donde se miraban fijamente a los ojos buscando una verdad que ambos sabían pero que ninguno creía.

-no- irrumpió el silencio Edward - no soy tan iluso como para creer eso- mintió, no solo era un iluso, sino un idiota, ¿cómo iba a pensar que ella estaba celosa, y de Rose? Ni Tanya con lo perseguida que era creyó eso alguna vez.

Ella bajó su mirada "¡no estaba celosa! Nunca en su vida había estado celosa de algo, ¿cómo iba a estar celosa de Edward? ¡¿Es más como iba a saber lo que eran los celos si jamás los había sentido!? Era tonto, era, era…. Él era su esposo y ella tenía que saber las relaciones que había tenido, sí esa es la explicación."

"¡oh Por Dios! Ya me estoy creyendo toda esta locura, esto no esta nada bien, este plan no esta funcionando" ¿cómo no iba a saber ella con quién se casaba? Empezando por que su sueño era hacerlo con Jacob.

-Rose no sabe exactamente lo que nos pasó, si es lo que te preocupa- comentó Edward al verla tan distraída, inconsciente de la batalla constante que tenía Bella consigo misma cada vez que él estaba cerca. –sólo sabe que nos casamos- ella sólo asintió para seguirle el juego –y estoy muy feliz de que hayas comido sin que yo te obligara – dijo sonriendo y Bella se sintió como una niña cuando su padre se alegra de que hizo las cosas bien - si necesitas algo me puedes decir a mi o a Rose y ya sabes que tienes ropa en el closet-

-¿A dónde vas?- preguntó cuando lo vio levantarse.

-a trabajar, es aquí en el despacho, así que no pienses en escaparte porque estoy cerca- advirtió.

-no pensaba en escaparme- susurró Bella "al menos no hoy" pensó a la vez.

-si, claro- ironizó Edward y se fue de allí.

A Edward cada vez se le complicaban más las cosas con Bella, tenerla secuestrada era su deseo, su impulso, pero sabía que era un error. Estar cerca de ella era la locura, sólo pensaba en abalanzarse sobre su cuerpo como Newton a su presa y llenar de besos cada parte de su piel, y hacerle el amor hasta que la marca de Jacob Black se borrara de sus labios, que las caricias que le hizo alguna vez se disiparan de su piel, y que su nombre se borrara de su mente.

Esa falsa inocencia lo enloquecía, en todos los sentidos, para bien y para mal; y no era eso lo que le molestaba, sino la mentira, el engaño, la estafa… si le hubiese pedido dinero se lo habría dado con los ojos cerrados, sin pensarlo, sin dudarlo… pero porque tuvo que hacerle creer que estaba interesado sentimentalmente en él si en su corazón estaba… otro.

Se sentó en su escritorio incomodo entre tantos sentimientos encontrados y sacó el documento de matrimonio que tenía bajo seguridad y ya había visto tantas veces buscando algo que solucionara este problema sin que él tuviese que perder la mitad de sus bienes.

Edward Anthony Masen Cullen: decía en una esquina con su firma… Isabella Marie Swan: decía en la otra esquina con la firma de ella. Lo contempló unos minutos y en ese momento juró dejarla libre si tan sólo habría aceptado lo que le dijo Jas de firmar antes una Separación de Bienes… si tan sólo le hubiese hecho caso anularía su matrimonio inmediatamente, no le hacía gracia tenerla tan cerca y a la vez tan lejos. No sabía cuanto más se resistiría a su rechazo, a su falta de memoria fingida.

Lo guardó de nuevo y decidió concentrarse en las nuevas propuestas de proyectos, pero con Bella en su mente todo el tiempo, ella lo inspiraba y lo distraía, lo tentaba y lo repelía, lo enojaba y lo seducía: todo al mismo tiempo. Creyó en ella en el pasado, y quiso demostrarle su confianza no haciendo división de bienes, por lo visto la confianza era el mayor problema de su vida.

Confió en Bella y lo estafó y le fue infiel, confió en el padre de ella y le mintió, confió en su familia alguna vez cuando era tan solo un niño y lo expulsaron del hogar sin siquiera haber hecho alguna travesura. Confió en su amo y lo maltrató hasta el cansancio. Ya basta de confianzas, ya basta de ilusiones, su mundo se cerraba entorno a Newton, Jas y Rose, y no había espacio para nadie más. Maldita sea la hora en que Isabella se apareció en su vida para ponerla de cabeza, solo en su mundo frívolo y predecible era feliz.

Por otro lado, Bella decidió regresarse a su habitación y encerrarse allí, esta parte de su plan no estaba saliendo como ella quería, se suponía que tenía que averiguar como salir, ganarse la confianza de Edward y lo que consiguió fue conseguirse con una chica maravillosa que trabaja para él pero que no parecen amigos exactamente.

Pero ¿Qué tenia ella que importarle eso? Si él tenía otra mejor, así lo entretenía mientras ella pensaba en su escape. Sin embargo, por alguna razón le incomodaba, le molestaba el solo pensar que ellos estaban juntos en este momento, hablando de tantas cosas en las que por lo visto Bella no figuraba, "¿De que podrían hablar Edward y ella? Sus mundos eran completamente distintos, tal vez si lo conociera un poco mejor podría…

¡No, no, no, no! ¡Escape! ¡E-S-C-A-P-E!, se lo repetía para recordarlo, para centrar su mente en ello, olvidarse de este teatro que ella se tomaba en serio con cada minuto que pasaba. Esto no estaba para nada bien, y para más casi se descubre apenas él la vio allí, en la cocina sin siquiera sospechar nada y los nervios invadieron su ser, no sabía mentir. Definitivamente ella no servía para esto.

A la hora del almuerzo Rose subió para avisarle que comiera, pero ella se negó a salir diciendo que no tenía hambre, parecía temerosa, cabizbaja, y pensó que tal vez era por el encierro que tenía, la falta de costumbre a este tipo de ambiente, sabía que no era fácil estar con un hombre tan temperamental como Edward, era un sol, el mejor de los amigos que pudo darle la vida, pero de la nada se transformaba en una tempestiva tormenta de emociones por las ataduras que aun tenía de su pasado.

-Edward, el almuerzo está listo- aviso Rose después de entrar a su oficina sin tocar, como hacía de costumbre, él tenía la mirada fija en la computadora.

-Gracias, sírvelo y avísale a Bella que baje a comer-

-Ya le avise y dijo que no tenía hambre- lo dijo con naturalidad pero Edward sabía más o menos por donde partía el problema, inspiró profundamente y su mirada transparente como agua clara que mostraba todos sus sentimientos, su enojo fue evidente.

-yo tampoco quiero comer- anunció queriendo controlar su ira, Rose no tenía la culpa.

-Edward, como decía mi mamá, en problemas de pareja el tercero sobra, pero en este caso no puedo evitar preguntar: ¿Tu y Bella están bien?- él subió la mirada pensando la respuesta ideal – es decir, no tendrán algún problema, porque todos los recién casados los tienen y eso es normal-

-con la comida si- se limitó a decir con la mirada en el infinito –nunca quiere comer, no sale de su habitación y….-

-¿y?-

- a veces temo que muera de hambre- resolvió rápidamente, si Rose se enteraba que Bella estaba secuestrada mínimo lo mataría y después la ayudaría a escapar.

-ah, pensé que las cosas eran peores: sube a comer con ella entonces.-

-¿Cómo así?-

-¡claro! Tal vez se sienta inhibida porque este no es su modo de vida, si subes a comer con ella tal vez se le abra el apetito y coma contigo, es más te serviré doble ración ya te traigo la bandeja.- salió sin siquiera darle tiempo a aceptar o rechazar su idea.

...

continuará

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