Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer la historia pertenece a laliter21, esta es una adaptación.
Espero que les guste =) si es así, recomiendenla =)
Capítulo XXIV: sin pensar
Saboreaba impúdicamente con sus labios la boca de ella, y Bella no tuvo tiempo ni siquiera de pensar en resistirse, eso hasta cierto punto su cuerpo lo tomaba como algo familiar, como un deseo cumplido, como si desde que el momento en que lo viera solo esperara que un beso suyo calmara su ansiedad.
Ella soltó la mano con la que lo tenía agarrado y hundió los dedos en el espesor de su cabello algo largo y que le daba un gran atractivo masculino. Los besos se hacían más profundos, ya Bella no parecía la tímida chica de pueblo a quién él le robó un beso en la reja de su casa, ni la dubitativa que beso en el bosque, ni mucho menos la asustadiza que besó después de que se perdió en la ciudad, ahora era una chica que le correspondía por completo.
Bella no sabía que le pasaba, tampoco quería pensar en ello, solo quería disfrutar de lo bien que se sentía en los labios de ese hombre. Edward se abrió paso dentro de su boca con su lengua, y ella comenzó a juguetear de igual modo con él. Esta fue la señal para que Edward soltara la muñeca de la mano de Bella, le quitara el plato que tenía en la mano y lo pusiera a un lado, y quitara también la almohada que ella había interpuesto entre ellos.
Lentamente se inclinó sobre ella, posándola sobre la cama. Bella no tenía miedo, no sabía lo que sentía, era algo inexplicable, una sensación, una necesidad, un deseo de algo que no tenía claro de que se trataba, y cada beso calmaba y aumentaba a la vez esas sensaciones. Las manos de ella acariciaban por encima de su camisa manga larga de botones, todo lo que abarcaba su ancha espalda, creando esa frustración en ambos de no disfrutar a plenitud porque la tela se interponía.
Él bajó sus manos y acarició sus piernas desde sus tobillos, hasta sus glúteos donde metió las manos por debajo de su short, cada vez que Edward apretaba sus manos, ella se arqueaba hacía él pidiendo "más" con su cuerpo. Era casi inconsciente que lo hacía, tan inconsciente como cuando él subió sus manos y por encima de su camisa acarició sus senos protegidos por el sostén.
Dejó su boca y comenzó a bajar hasta el lóbulo de su oreja y su cuello, donde se detuvo para lamerle sin pudor, morderle sensualmente y respirar con agitación dándole escalofríos que le recorrió desde el cabello hasta los pies. Ella emitía suaves gemidos que acallaba intencionalmente por vergüenza, y sólo cuando él metió las manos debajo de su camisa y se la quitó, fue consciente de que estaban haciendo algo pecaminoso.
Mostrarse en brasier a un hombre era algo que nunca había hecho, ni siquiera con su padre o con algún doctor, y ver a Edward a horcajadas sobre ella, con esos ojos vidriosos, verdes brillantes de deseo, que la miraban sin pudor, su respiración jadeante, mientras él se quitaba la camisa por encima de su cabeza, era demasiado.
Quiso decir algo, pero antes de siquiera hablar bajó y atrapó sus labios nuevamente con más pasión que antes, tanta que ni siquiera notó que Bella había disminuido la intensidad del momento, aunque le tomó a ella un segundo, o tal vez menos olvidarse de lo que le iba a decir, su mente estaba en blanco, él se la ponía en blanco, no sabía que hacía, sólo tenía esa necesidad de acariciarle la espalda desnuda, con esos músculos aparentemente bien trabajados que traspiraban sensualmente.
En un ataque de lo que ella llamó cordura que para Edward era una locura, lo separó repentinamente para verlo a los ojos, para ver si recobraba la consciencia, para ver lo lograba recordar lo que tenía que decirle. No se reconocía a si misma, ni tampoco a su cuerpo que respondía tan bien a lo que su mente no le parecía correcto.
-esto no está bien- dijo Bella jadeante. Él sonrió y ella se sintió tan tonta, no sabía por qué.
-se te regó la crema por toda la cara- comentó jadeante también, sin separar demasiado su cuerpo del de ella.
Ahora que veía con más claridad las cosas, el grande, musculoso y varonil cuerpo de él estaba descansando sobre ella, y por razones que no admitiría hasta calmar sus ansias no quería que se moviera de allí.
-a ti también – le sonrió – ¿nos limpiamos?- preguntó inocente del doble sentido con que se pudiesen interpretar sus palabras y con los ojos cerrados mientras disfrutaba de los besos que él dejaba en su cara.
-eso hago-
-me… me…- aclaró su garganta- me refiero a una servilleta, agua, u otra cosa que no sea…- él dejó un corto beso es sus labios –esto- terminó de decir y él comenzó a bajar por su cuello.
-¿te parece?- jugaba con su debilidad mientras besaba sus pechos.
-me… me parece- dijo casi sin voluntad.
-pero hay otras técnicas más… deseables- le dijo subiendo de nuevo y lamiendo y besando el otro lado de su cara – y se llega al mismo efecto-
Dicho esto la miró a los ojos mientras descubrió uno de sus pechos y lo tomó con su mano, ella quiso hablar pero él de inmediato la besó, se sentía tan tonta, tan vulnerable y a la vez tan deseada. Cuando acarició su pezón con los dedos ella le mordió suavemente el labio inferior y él sonrió.
-eso es, déjate llevar- susurró y la besó mientras ella arqueaba su cuerpo respondiendo a sus caricias.
Era tan inocente, tan apetecible, tan mujer, respondía a cada contacto de sus pieles con tanta transparencia como el deseo, la pasión, la sensualidad que le emanaba por los poros. No era agresiva, ni experta, ni mucho menos iba a búsqueda de un placer al que quería llegar forzosamente, solo correspondía paso a paso según se iban dando las cosas, no pedía más de lo que se le daba, y se entregaba sin inhibición. Parecía tan suya, la sentía así.
-Hola Bella, si Edward está contigo avísale que aquí está Jas desesperado por verlo.- Sonó el intercomunicador del cuarto que Edward ignoró pero fue la vuelta a la realidad de Bella.
-mmm… ¿escuchaste?- preguntó ella sobre sus labios y él gruñó en sentido de rechazo.
-no te desconcentres- la besó más profundamente y apretó con un poco más de fuerza su seno, y ella sonrió por la aparente frustración que expresaba este chico.
-¡con cuidado! - exclamó en juego pero él se detuvo en seguida despegándose de su cuerpo.
-Perdóname, ¿te hice daño?-
-no- negó riéndose.
-¿segura? Porque escuché que…-
-¡Edward! No me importa si estás con Bella comiendo, jugando, hablando o creando hijos, te quiero acá abajo en cinco minutos o subo a buscarte, ¡he dicho!- dijo la voz de Jas por el intercomunicador.
-¡Jas! ¡Pero cual es tu apuro!- se escuchó que lo regaño Rose.- ¡además dejaste esto encendido!-
-él me saca del sexo seguro que iba a tener con la modelo más cotizada del país y yo ¿tengo que esperar que termine de copular? Yo no lo mandé a llamarme con tanta urgencia, es que cuando lo…-
Se dejó de escuchar seguramente porque Rose cortó la comunicación.
-te tienes que ir- dijo ella dulcemente pasando las manos por encima de cuello y dejando un beso en la punta de la nariz.
-escuché que te quejaste- terminó la frase que dejó en el aire.
-era en broma- dejó otro beso en su nariz.
-pero…-
-es increíble como cambias de ánimo con tanta velocidad. Hace un segundo juraba que nada te detendría y de repente estas preguntándome como tanta preocupación algo tonto.-
-es que… no quiero hacerte daño- confesó mirándola a los ojos y acariciando su mejilla, había sinceridad en su voz, en su cara. Entonces ¿Por qué la secuestró? ¿Por qué inventó esas cosas de su padre? ¿Por qué inventa que son esposos? Y ¿por qué no la deja libre?.
...
continuará
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