Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer la historia pertenece a laliter21, esta es una adaptación.

Espero que les guste =) si es así, recomiendenla =)

Capítulo XV: "no tengo sentimientos por Isabella, sólo deseo sexual, solo quiero venganza"

Suspiró profundamente y desvió la mirada, esa frase fue el regreso a la realidad, Bella tomó su camisa que estaba cerca y se tapó con la poca dignidad que sentía que le quedaba, ahora si se acordaba de todo lo que hace minutos se había olvidado, su amor es Jacob y su enemigo es Edward.

Cada vez que tenía un encuentro con éste hombre le era un poco más infiel a Jacob, bueno dentro de su moral y buenas costumbres, porque a ciencia cierta prácticamente ellos no eran nada. Sintió repentinamente enojo por la ironía comparativa de las situaciones: mientras Edward la secuestraba por un casamiento inexistente, la besaba sin miramientos, le sugería con sus actos que solo hacen los que se aman y que además la tentaban como mujer; ella tenía que perseguir a Jacob para que le prestara algo de atención, como mucho miradas furtivas y encuentros clandestinos cuya esperanza moría al día siguiente cuando se veían de nuevo.

Si él no la obligara tal vez le diera una oportunidad, al menos Edward mostraba un interés que tenía que rogar todas las noches en sus oraciones para que Jacob se lo diera. Pero no, todo esto era una distorsión de la realidad, Edward era el malo y claro, como ese loco psicópata la quería forzar entonces psicológicamente armaba todo para que ella creyera lo contrario. No, de verdad se estaba volviendo loca, tenía que confiar en lo que sentía por Jacob.

-mejor no entremos en detalles, ¿no?- sugirió Edward apartándose de ella.

-mejor- aceptó Bella sin mirarlo a los ojos, se acomodó su brasier, se puso la camisa y se metió en el cuarto de baño hasta que ya no escuchó a Edward en la habitación, sólo entonces comenzó a llorar.

Esta situación superaba a Edward, definitivamente, no podía tenerla en la misma habitación, porque en seguida su deseo se despertaba con ganas de hacerle el amor hasta perder la consciencia. Pero por otro lado se estaban empeorando las cosas en relación con sus sentimientos, "no tengo sentimientos por Isabella, sólo deseo sexual, solo quiero venganza" se repitió a sí mismo.

Ella no podía importarle tanto, no debía, pero a veces se mostraba tan condescendiente, tan linda, si sólo se animara a explicar con su propia voz lo que pasó él la perdonaría y empezaría desde cero como si nada de eso hubiese pasado. "no tengo sentimientos por Isabella, sólo deseo, solo quiero venganza" se repitió de nuevo, esto se le escapaba de las manos.

Habló con Jas, después de una larga discusión sobre las interrupciones, de cómo se podría resolver de mejor manera la disolución de su matrimonio con Isabella, pero lo mejor que pudo conseguirle era lo que ya sabía, repartición iguales de bienes, a menos que ella renunciara a su parte.

En conclusión, su tranquilidad dependía de darle la mitad de sus empresas, acciones, hasta la hacienda y su fortuna a una oportunista. Lo que Jas no sabía era que aún no se había consumado el matrimonio, para una mente tan actualizada como la de él no había cabida para la posibilidad de que alguien se casara habiéndose dado sólo un beso, y menos su amigo que las mujeres se metían en su cama incluso antes de hablarle.

Con el pasar de los días, todo estaba aparentemente normal, Isabella comía como si nada, hablaban de la inmortalidad del cangrejo (por decir algo) y Edward se ocupaba de su trabajo sin mayores contratiempos. No había acercamiento de pareja entre ellos, y para él era mejor así, porque la iba a terminar violando, y a su vez eso le daba a Bella paz.

Hubieron dos ocasiones en las que Newtonle informó a Edward el intento de Jacob por ingresar a la hacienda de diversas formas, pero hasta ahora no lo había logrado, dándole a él cierta paz, pero a la vez incomodidad, seguramente cuando Bella se quedaba a solas pensaba netamente en su querido amante.

Ya había pasado un mes y ella no dejó de pensar un solo segundo en Edward, tal vez lo había juzgado demasiado pronto y no era ese príncipe apasionado de las novelas que leía antes de que él la secuestrara. Desde su último encuentro apenas la veía, y ella intentaba sacar esas ideas de su mente recordando a Jacob pero de algún modo encontraba motivos para seguir pensando en Edward.

Un día al caer la tarde, Rosalie estaba en el jardín regando las flores cuando Edward la sorprendió.

-una flor para otra flor- anunció regalándole una rosa que extrajo de su propio jardín.

-¡Edward! Si llegaste a arruinar la hermosa figura que hice con las rosas te mato- dijo intentando sonar enojada pero él se sentó en la grama mirando al infinito- ¿te cansaste de trabajar? –

-algo así-

-¡no haz hecho otra cosa el último mes que no sea trabajar: día, tarde, noche, y hasta de madrugada!- él se rio, no tuvo una madre que lo quisiera pero Rose se comportaba como tal.- hasta tienes descuidada a Bella- su sonrisa se redujo a una mueca y comenzó a jugar con la grama – ¿problemas con tu matrimonio?-

-algo así-

- algo así, algo así- se mofó de él- ¡no sales del despacho para otra cosa que no sea comer! No la invitas a salir, ni al cine, ni a cenar, ni siquiera la visitas aunque sea una vez por día para ver si se suicido por casarse con el hombre mas aburrido del mundo-

-¡Gracias! Pero te recuerdo que tu amigo soy yo, ¿eh?- ironizó.

-por eso te lo digo Edward, una mujer necesita atenciones-

-un hombre también- se defendió.

-¡claro! Y tu no le das la oportunidad de dártelas-

-¡mentira!-

-¿te las enumero?- lo retó.

-dime solo una que sea válida y te la acepto-

-ayer, bajó a comer y tú no llegaste-

-tenía problemas con la bolsa de valores en Suiza, un minuto la dejaba descuidada y perdía más de la mitad de mis negocios en el exterior-.

-la semana pasada, se vistió hermosa y tu no te fijaste-

-venía Jas a presentar a su nueva novia que es modelo, es obvio que lo hizo para no sentirse opacada-

-el postre que te comiste al mediodía lo hizo ella especialmente para ti- mintió para ver si lograba hacerlo reaccionar.

-ni me lo comí, no tenía ganas-

-¡aaasshhh! ¡Eres un cabeza dura Edward!-

-algo así-

-¿Si no la quieres para que la tienes aquí?-

-yo no he dicho que no la quiero-

-¡pero es lo que demuestras, caray! Te la pasas queriendo darle celos conmigo, alabando mi comida, mi cabello, mi forma de ser, cuando es por ella por quien te mueres, ¿crees que no me doy cuenta?-

-yo…-

-al principio pensé que era un truco para que ella estuviese más atenta contigo pero cuando intentó dos veces acercarse a tu despacho la botaste de un grito-

-no… no sabía que era ella-

-¡Mientes!-

-Rose, no quiero seguir discutiendo-

-¡tienes razón, mejor me voy, a prestarle a TÚ mujer la atención que tu le niegas!-

-si te das un paso más no respondo de mis actos.- amenazó Edward.

...

continuará

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