Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer la historia pertenece a laliter21, esta es una adaptación.
Espero que les guste =) si es así, recomiendenla =)
Capítulo XXVII: Shrek
Ella sintió ese bulto nuevamente que daba entre sus piernas, pero no le asustaba en lo absoluto, más bien le agradaba, y prefería no pensar si eso era bueno o malo, últimamente su mundo había dado un giro tan abrupto que lo bueno y lo malo aparentemente se le mezclaron de una forma inseparable.
Sin saber muy bien qué hacía o porque lo hacía comenzó a desabotonar la camisa de Edward lentamente, sin separar sus labios y él a su vez metía las manos debajo de la camisa de ella, estaba totalmente adherida a su cuerpo y la adrenalina aumentaba exponencialmente en él cada segundo, como se dificultaba subírsela y quitársela optó por algo más fácil: romperla.
Lo hizo como si rasgara un pedazo de papel, sin el mayor esfuerzo, ya Bella había desabotonado la camisa así que de inmediato hicieron contactos ambas partes desnudas, endureciéndose los pezones de ella ante el tacto del pecho de él.
-¡Edward!- exclamó sorprendida por el acto desesperado pero inmediatamente ahogo sus palabras en un profundo suspiro cuando el beso sus senos, lamiéndolos sensualmente cuan fiera hambrienta.
Se arqueaba contra él y hundía sus manos en su espeso y húmedo cabello, su mente no pensaba, estaba concentrada netamente en la llama ardiente que recorría todo su cuerpo partiendo desde la boca de Edward hasta raptar sus sentidos, su ser, e incentivando en ella profundos deseos pasionales los cuales nunca creyó que existiesen en ella.
Edward daba mordiscos suaves en sus pezones mientras ella suspiraba profundamente, emitía sonidos guturales de su garganta y aumentaba su respiración con cada minuto. No sabía lo que le pasaba, y no se iba a detener para pensarlo, la tenía ella, allí, a su disposición y nada le hacía más feliz.
-¡Cochinos copuladores! ¡Váyanse a su cuarto! ¡O mejor a un hotel!- gritó Rosalie quien desde la cocina, donde preparaba la cena, tenía perfecta visión de lo que estaban haciendo.
Edward dio un gruñido de derrota, nuevamente alguien le interrumpía un encuentro inesperado y no planificado con Isabella; tal vez fuese una señal. Subió lentamente con besos hasta sus labios, donde se detuvo para drenar parte de la pasión que lo incendiaba de adentro hacia afuera.
-siempre nos interrumpen- refunfuño él en sus labios.
-tal vez es porque esto no está bien- dijo entre besos y él mordió su labio inferior.
-tampoco esta mal, ¿o si?- clavó sus ojos verdes brillantes en los de ella.
-me rompiste la camisa- desvió el tema, por supuesto que estaba mal, el pecado era así: hacer cosas malas que te hacen sentir bien, pero después te pasan factura, ¿Cuánto pagaría ella por esto?
-créeme cuando te digo que te ves mejor sin ella- le dio otro beso profundo, deseoso, excitante, y antes de que las cosas se escaparan de sus manos se separó de ella – mejor vamos a cambiarnos antes de que se haga más tarde- anunció y se iba a separar.
-¡espera!-
-¿qué?-
-Edward rompiste mi camisa ¿como voy a salir de aquí?- él le dedicó una sonrisa picara con una intensa mirada y ella en seguida tapó sus pechos con sus manos –ni sueñes que voy a andar medio desnuda en tu casa- amenazó.
-nuestra casa. –corrigió- y no vas a mostrar nada que no halla visto- se acercó más y susurró en sus labios –o besado-
-¡Oh Edward! ¡Eso que dices es pecaminoso!- interpuso una mano entre ellos.
-un poco- se quitó su camisa y la alejó del borde para colocársela sobre los hombros –pero tienes razón: es mejor tener exclusividad en lo que a tu cuerpo se refiere- ella se la colocó y apenas cerró dos botones – porque tanto tu como tu cuerpo me pertenecen.-
-las personas no se poseen entre sí- dijo mientras salía y tomaba lo que le quedó de camisa.
-a menos que las compres, o que se la quites a alguien a quien le pertenezca- salió a la par, hablaba con seriedad en su voz, Bella no entendía como podía cambiar de ánimos como si fuese un robot: en un momento un hombre pasionalmente erótico, y en el otro frívolo y calculador.
-ni así- sacudió su cabello y comenzó a caminar seguida por él –Dios nos hizo libre, ni siquiera de él somos, en tal caso pertenecemos a quien nos entregamos, como dice el cura del pueblo: con amor todo se puede; por eso pertenecemos en cierto modo a nuestros padres, porque los amamos. Después a nuestra pareja: porque la amamos; y siempre pertenecemos a Dios: porque lo amamos y él nos ama. Pero nada de eso significa que se pueda hacer lo que sea con la otra persona, sino que hay un sentido de pertenencia que nos hace ser fieles en nombre del amor que es el sentimiento mas...-
-¿terminaste tu discurso?- ironizó interrumpiendo con seriedad, él no sabía lo que era el amor y jamás le preocupó. Quería a sus fieles amigos, pero amor era un sentimiento vacío -¿sabes? A veces no se si es que te haces la inocente, o que eres inocente, pero cualquiera sea el caso lo dejamos para después este momento no quiero discutir contigo, en quince minutos te quiero lista para salir-
-¿me lo estás ordenando o me lo estás pidiendo?- cuestionó deteniéndose en seco y él se acercó a ella hasta casi sentir su respiración.
-te quedan 14 minutos y 56 segundos- dijo sin responder la pregunta y ella salió corriendo para la casa, se quedó observando en movimiento de su trasero bien dotado, con el short adherido y su cabello ondulante.
"ganas" era eso lo que le tenía "sexo" era eso lo que quería y nada más. Si solo pudiera controlar la reacción de su cuerpo o la vulnerabilidad de sus sentimientos cuando la tenía cerca todo sería distinto. "sexo, sexo, sexo, sexo" fue hasta la cocina para entra a su casa pero evidentemente Rosalie, quien cocinaba, no perdería la oportunidad de torturarlo.
-¿interrumpí algo?- se le formó a Rose una sonrisa irónica que hizo que se ganara una mirada despreciativa por parte de Edward.
-últimamente eres sumamente inoportuna-
-toma en cuenta eso la próxima vez que quieras mojar mi cabello recién planchado- él revoleo los ojos y tomó agua de la nevera –tienes que ver tu cara cada vez que siquiera nombran a Bella: hay brillo en tus ojos, rubor en tus mejillas, disimulas la sonrisa, te sudan las manos, y por lo visto también pierdes la noción del tiempo y del espacio, mira que para hacer el amor en la piscina cuando llevas ignorándola más de un mes!, no se como te soporta, de verdad yo en su lugar jamás me habría casado contigo.-
Terminó de tomar y colocó en vaso fuertemente en la mesa.
-¿algo más que decirme?-
-si- afirmó Rosalie – deja de tratar a Bella como un objeto sexual: ¡es tu mujer!-
-por eso mismo- dijo con descaro y ella suspiró frustrada.
-¿Dónde esta ese Edward lleno de emociones que vino la vez pasada porque encontró a la mujer de su vida y quería hacerla feliz- él quiso responder- no, no me digas, esto no es problema mio, pero como tu amiga te digo: Bella no es feliz, es la mujer más triste que he visto en mi vida. ¡y es muy decepcionante que te lo diga cuando la causa de su tristeza parece ser tu!- quiso hablar de nuevo pero no lo dejó- ¡no, ya se! Vas a inventar una nueva excusa, Edward eres cruel, amargado, intransigente y al parecer también sordo; has vuelto a ser el mismo ogro de tiempo atrás. ¿Qué te pasó? Deja que el amor que Bella siente por ti te sane esas heridas que haz querido mantener abierta toda tu vida, no todas las mujeres son como tu madre-
-Bella no me quiere- dijo entre dientes mirando el vaso ausentemente que dejó sobre la mesa.
-¿tu confías en mi?- él levantó la vista y la vio fijamente- entonces creeme: Bella Te AMA. Y si no te lo demuestra es porque eres peor que shrek en la primera temporada. Si se le nota en los ojos tristes que tiene, pero al parecer el más que no lo nota eres tu: ¡Ogro!- le sacó la lengua y Edward le dijo.
-¿sabes qué Rose? Búscate un novio. Ves demasiada televisión. Apuesto que cuando te enamores vas a ser más histérica que Isabella.-
-Bella no es histérica, tu eres el loco de la relación. Ella es una boba por seguir a tu lado aguantando tus desplantes. Es más ¿sabes por qué le huyes? Porque estas E-N-A-M-O-R-A-D-O-
-lamento deshacer tus ilusiones princesa, pero los ogros no nos enamoramos- dicho esto salio de la cocina escuchando como Rose le gritaba.
-¡ESO LO DICES PORQUE NO VISTE SHREK!- dio un suspiro y miró la puerta por donde salió su amigo- ay Edward… si sigues tan cabeza dura vas a quedar solo y enamorado-
...
continuará
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