PALABRAS

VIÑETA V

OCÉANOS DE TIEMPO

Escuchen mi historia; es diferente a las demás. Porque es una realidad ficticia, un oxímoron que parece mentira, una fantasía que vive en armonía con la realidad.

Hasta hace poco tiempo, era sólo una adolescente común, con costumbres comunes de mi siglo. Vivía en el templo con mi familia, salía con mis amigas a tomar malteada —o eso le decía a mamá, a veces era algo ligeramente más fuerte—, y reñía a mi hermano menor por tomar prestado sin permiso mis lápices de mi escritorio.

Pero por alguna extraña razón, un olvidado pozo del templo familiar se abrió y me llevó a otra época. Hasta entonces, no había creído nada de lo que mi abuelo me decía sobre el mundo sobrenatural. Pero, luego lo creí a fuerzas.

Lo voy a hacer rápido. No quiero aburrirte con un detallado relato de mis aventuras. Tan solo debes saber que una sacerdotisa de hace quinientos años selló a un joven medio demonio en un árbol sagrado por cincuenta años. Lo extraño era que el alma de aquella valiente mujer viajó en el tiempo y se encarnó en mí junto a una perla ambicionada por buenos y malos.

Al principio no podía —mas bien me costaba mares— aceptar mi nueva condición de sacerdotisa y de recolectora de los fragmentos de aquella perla (que para mi desgracia y mi mal tino, partí en miles de pedazos con una flecha), pero el apoyo de mi familia fue esencial. Desde mi madre quien aceptó comprensiva mi misión, hasta mi abuelo, quien inventaba enfermedades cada vez más extrañas para justificar mis largas ausencias. Sí. Todo eso hizo más fácil mi tarea.

Los fragmentos los recolectaba junto con InuYasha, el joven que siempre andaba gruñendo por todo y todos. Fue él, el joven sellado por aquella sacerdotisa, Kikyo, hace más de cincuenta años.

Con el tiempo, en nuestro grupo fueron apareciendo más personas. El primero fue Shippo, un gracioso kitsune que siempre andaba molestando a InuYasha y con quien peleaba como niños. Luego Miroku. Un monje joven y pervertido, pero con buenas intenciones, que solo quería librarse de una horrible maldición. Y Sango, mi mejor amiga, quien luchaba por volver a ver a su hermano pequeño.

Naraku era una amenaza latente. Era él el causante de nuestras desgracias. Era él a quien debíamos exterminar.

No pasó mucho tiempo hasta que un fantasma del pasado de InuYasha reapareciera: Kikyo. La mujer a quien había amado en el pasado y quien murió creyendo a InuYasha un traidor y volvió llena de rencor. En esa historia llena de matices grises, también Naraku tenía mucho que ver.

Esa quizás fue la etapa más dolorosa de nuestra misión. El tiempo hizo que apreciara a InuYasha, pero lo veía tan confundido y me sentía tan mal de verlo con ella que prefería alejarme. Pero mi madre —cuando no—, me animó a seguir adelante.

.

Nuestra ardua lucha valió la pena; Naraku fue derrotado gracias a la perla, y la misma perla desapareció, con el deseo correcto.

Aún hoy, después de tanto tiempo, pienso que ni Naraku ni los innumerables demonios que nos perseguían eran los verdaderos enemigos, sino que era la perla. Siempre lo fue. El deseo insano de unos, y la obsesión de otros la convirtieron en una peligrosa arma.

Hoy puedo pensar en todo ello sin alterarme. Hoy puedo elevar un rezo al alma de Kikyo, quien por fin descansa en paz, definitivamente en paz.

Aún recuerdo aquel primer beso entre InuYasha y yo. Era lo único en ese limbo de lo que tenía certeza que era real. Que no era solo un sueño, ni mucho menos una ilusión.

Pero duró poco, con la desaparición de la perla, el pozo se cerró y volví a mi época. No fueron pocas las noches en las que lloré deseando volver, ni los días antes de la escuela en que iba a mirar al pozo, con la quimérica esperanza de que la fuerza de mi mirada fuese suficiente como para que éste se vuelva a abrir y me traiga de vuelta a InuYasha.

Poco a poco volví a mi rutina normal de adolescente moderna, pero no podía olvidar lo que había vivido. ¿Cómo puede alguien olvidar lo que le es preciado?

Hasta que el día de la graduación, al volver de la escuela, caminé como autómata hasta el pozo; noté algo extraño en él, un haz de luz que me llenaba de calor.

—Es tu decisión, hija —La voz de mi madre me alentaba tácitamente.

La miré. ¿Me atrevería a dejar todo atrás solo por un simple hecho del pasado?

No. No era tan simple. Aquello que me esperaba en el pozo era mi vida entera.

Corrí hasta la casa y abracé a mi familia, consiente que, quizás no volvería a verlos jamás. Cogí mi vieja mochila que siempre estuvo esperando por mí y volví junto al pozo. Allí, al lado, mamá me esperaba con los brazos abiertos.

La abracé largamente y ella me secó mis lágrimas. Salté con decisión hasta el fondo del pozo.

Cuando levanté la cabeza, vi un rostro que jamás he olvidado y grité:

—InuYasha, ¡ayúdame a salir!

Y mientras él bajaba junto a mí recordé una frase:

"He recorrido océanos de tiempo hasta encontrarte"*

Era de una película ya muy antigua. La primera vez que la vi, ahogué una carcajada, pensando que era una frase demasiado cursi.

Sin embargo, cuando InuYasha acarició mis mejillas como intentando despejar toda sombra de duda o ilusión, entendí aquellas palabras.

Y lejos de parecerme cursi, como la primera vez, las sentí tan puras y reales como los ojos ambarinos que me miraban de frente.

.

.

.

.

.

NOTAS FINALES: No tengo palabras para expresar lo que este hermoso reto me hizo sentir. Leer cada comentario que me dejaron, especialmente vos, Onmy, es sencillamente fenomenal.

No te conozco en persona, desearía hacerlo. Pero me parecés una persona maravillosa.

Has de saber que cada línea de ese conjunto de escritos los hice para vos y para tu deleite.

Amiga mía que vivís a varias horas de vuelo. Te aprecio un jodido montón. Espero que este sea el inicio de una bonita amistad, y, sobre todo, que te haya agradado mi trabajo.

Ok, ya me fui de mambo (¿?)

Parafraseando a Ari, un abrazo sensual para vos y para todas las que lo han leído.

*" He recorrido océanos de tiempo hasta encontrarte" frase extraída de la película "Bram Stoker's Dracula; protagonizada por el genial Gary Oldman y Winona Ryder. Es altamente recomendada, las actuaciones, escenarios y banda sonora son impecables, difiere un poco de la novela original, pero es sublime. Creo que la frase, dado el contexto del fic, es acertada.