Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer la historia pertenece a laliter21, esta es una adaptación.
Espero que les guste =) si es así, recomiendenla =)
Capítulo XXXIX: "tienes que hacer algo"
Edward se sentó al frente de ella y la escuchó atentamente, Tanya le explicó lo que quería y los motivos por los cuales lo quería, y después que le lloró un par de veces el aceptó, no sin antes aclararle que Bella, no era la sirvienta sino su esposa y que tenía que respetarla como tal, cosa que Tanya aparentemente se negó a escuchar.
Rose fue a ver a Bella y la ayudó a levantar su ánimo. Insultó varias veces a Edward, le explicó que Tanya es su ex, y la incitó a que le reclamara su irrespeto. Pero Bella dudaba en hacerlo, ya que la situación de ellos no había justificación para reclamos. Rose se fue enojada con Bella por su pacifismo, y Bella rio pensando en que tal vez debió golpearlo y amenazar a Tanya de muerte por ese beso, estaba consciente que sentía celos pero que ella era poca cosa, en comparación con una mujer como Tanya.
-vine a decirte solo una cosa- amenazó cuando Abrió la puerta del cuarto de Bella sin tocar -Yo estoy loca y perdidamente enamorada de Edward y aunque tu seas su esposa no voy a renunciar a él, no me lo vas a quitar-
-¿Qué?- preguntó Bella confundida.
-como escuchaste, me vine a vivir para acá para conquistar a Edward, tentarlo, provocarlo, meterme en su cama cuantas veces quiera porque yo lo amo y no me importa que tu seas la tipita con la que se casó, él fue mio antes que tuyo ¡y no creo que se sienta mas satisfecho con una cosa como tu que con una mujer como yo!- sentenció y salió de allí tan abruptamente como entró.
Ahora entendía la locura de Edward, ¡si sus padres lo regalaron y después se consigue a una novia como ella! Salió de allí para corroborar que Tanya sí se iba a quedar en la casa, Rosalie estaba tan enojada que amenazó con envenenarla pero sabía que no era cierto… o eso esperaba.
Pero el día siguiente fue simplemente insoportable: ella no se cansaba de molestarla cada vez que la veía, Bella organizó un poco el lugar para distraer su mente y Tanya la confundía con la servidumbre, la mandaba como dueña de casa, criticaba sus decisiones, su ropa, su modo de caminar, hablaba de sus planes con Edward, sus fantasías, sus intimidades, hasta que en la cocina ayudó a Rose a hacer la cena y después de exigirle platos de comida impronunciables terminó volcando en el suelo el trabajo hecho.
Rosalie iracunda comenzó a, literalmente, agarrarse de los pelos con Tanya y Bella no sabía que hacer, la violencia no era lo suyo pero se le ocurrió meterse entre ellas para intentar separarlas . en ese momento entró Edward y al ver ese alboroto, lo que hizo fue tomar a Bella de la cintura y se interpuso entre Rose y Tanya.
-¡suéltame Edward!- pidió Bella forcejeando, pataleando un poco ya que él la tomó en peso sin mucho esfuerzo.
-¡¡YA BASTA!- gritó Edward y Tanya se hizo la víctima.
-Fue ella la que comenzó- acusó Tanya a Bella.
-¡Sueltameeee!- insistía Bella, pero él la tenía abrazada por la cintura y no aflojaba su brazo.
-¡Mentirosa Desgraciada te voy a dejar calva!- Rose intentó abalanzarse y Edward se lo impidió interponiendo su cuerpo.
-¡YA ROSALIE! Y tú también cálmate Isabella.-
-¡Ves Eddy! Todas están en mi contra- dijo Tanya con voz sufrida.
-Vete a tu cuarto mejor Tanya- ordenó intentando sonar calmado.
-Pero…-
-¡o te vas o las suelto a ellas!- amenazó mientras Rose intentaba pasar la barrera que él ponía con su propio cuerpo.
-te espero más tarde en mi recamara- anunció y comenzó a caminar- como ayer- añadió guiñando el ojo para desaparecer.
-¡Lo que faltaba Edward! ¡Que le creas a ella en ves de a nosotras!- vociferaba Rose- ¿sabes lo que te tiene tarado? tanto alcohol que vives consumiendo, ¡hasta aquí hueles!-
-No estoy borracho, si es lo que insinúas- soltó a Bella quien se cruzó de brazos dándole la espalda- y no le creí, solo no quiero más problemas tú sabes como es Tanya… manden a limpiar este desastre- comenzó a caminar para salir de allí.
-¿a donde vas?¿ A pegarle los pelos que le arranqué? Si quieres te los recojo y te los doy para que los lleves- ironizó Rose.
-no, voy a mi recamara porque las mujeres de ésta casa ¡me están volviendo loco!- salió de allí y Rose suspiró profundo y se dirigió a Isabella, quién seguía dando la espada.
-Bella, yo te quiero mucho, y comprendo perfectamente que te inhibas porque Edward da miedo, pero no puedes seguir así, todos te pisan Bella, y no digo que te defiendas agarrándote a golpes o insultando sin pensar, pero al menos haz que se escuche tu voz… no puedes esperar simplemente que ocurra un milagro, Dios te da las herramientas pero es TÚ trabajo usarlas: TIENES QUE HACER ALGO- suspiró de nuevo y se fue de allí sin decir nada más.
Bella miró el desastre y lo comenzó a limpiar. A medida que recogía las cosas mucho mas enojada se ponía, esto era culpa de Edward, él no le daba su lugar en la casa y por eso Tanya tenía esos dotes de diva, además: ¿Cómo que pasó la noche con ella? Y después de las amenazas que ella le hizo, ¿cómo no iba a creer que lo iba a cumplir? Sólo porque Bella no fuese capaz de eso, no significaba de los demás no lo hicieran. Ellos eran gente mala, y ella tenía que salir de ese lugar si quería vivir para contarlo.
Se dio un baño, y pensó MUCHO en la decisión que había tomado, sus manos temblaban, su corazón no dejaba de latir rápidamente, y las palabras de Rose "Tienes que hacer algo" merodeaban en sus oídos como si las repitiera a cada minuto.
Se colocó una bata, por primera vez se echó un perfume que le gustó, de los que estaban en la peinadora del cuarto, pintó sus labios con un brillo claro, sacudió un poco su cabello que estaba húmedo por el baño que se había dado y se fue a la habitación de Edward.
-hola Edward.- saludó con timidez cuando este le permitió pasar al cuarto.
-¿que quieres?- preguntó en tono de voz neutral mientras veía hacia afuera sentado en el alfeizar de la ventana.
-vine a hablar de Tanya- dijo y él tomó un sorbo de su copa de licor- ella no ha sido una buena persona desde que ha llegado a esta casa-
-llegó apenas ayer-
-¡exacto! Si así es en menos de dos días, en una semana que se esperará-
- se va a quedar aquí porque no tiene a donde ir y punto-
-¡es por eso, o porque te sirve de amante!- reclamó sin pensar y se puso los dedos en los labios temerosa. Edward le impacto que le reclamara tal cosa, sin embargo no la veía. –no… no quise decir eso-
-tu no me cumples como esposa, ni siquiera me quieres, así que si me busco una amante no veo cual es el problema.- "ojalá todo fuera tan fácil como buscar a otra y olvidarme de ti" pensó él.
-exactamente eso, si no funcionamos como pareja, si tu buscas otras… opciones… ¿para qué seguir juntos?- él revoleó los ojos sin mirarla aún –Edward, por favor, te lo suplico: déjame ir, Dame mi libertad-
-tu sabes cuales son las condiciones- jamás habló enojado, tenía el suficiente alcohol en la cabeza como para tomarse las cosas con calma.
-pero…- ella misma dejó morir sus palabras, esa era la solución- si yo… o sea si tu…. Es decir si nosotros… - respiró profundo – si pasa "eso" ¿me dejas libre?-
-eso fue lo que dije, ¿no?-
Ella tragó fuerte, cerró los ojos, rezó una oración corta y se persignó, se quitó la bata que tenía puesta y después de esconderse detrás del mástil de la cama se animó a decir.
-Acepto- su voz sonó lo mas segura que pudo.
Él pensó que era una broma, pero en cuanto giró su cabeza y la vio parada detrás del mástil, tímida, en ropa interior, supo que se había tomado en serio la propuesta.
-¿estas segura? No quiero que mañana digas que te obligué, que te violé o sabrá Dios lo que inventes- ella tomó aire y dijo.
-estoy segura.-
...
continuará
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